Primera noche de celebración en Argentores

El lunes 7 de septiembre se entregaron los Premios Argentores 2026 a la producción autoral en el rubro teatro

Raúl Brambilla, Presidente del Consejo Profesional de Teatro de Argentores


El próximo 11 de septiembre, como cada año, se celebrará en nuestro país el Día de las Autoras y Autores. Motivo por el cual, en una semana de reivindicaciones, memoria activa y festejos, el pasado lunes 7 de septiembre se llevó a cabo la primera de las cinco ceremonias destinadas a entregar los Premios Argentores 2026, Producción Autoral en el rubro Teatro. El jurado de dichos premios estuvo integrado por los integrantes del Consejo Profesional de Teatro.

El Presidente del Consejo, el autor y director Raúl Brambilla, inauguró la ceremonia con las siguientes palabras: “El fin de la historia es una teoría filosófica y política que afirma que la democracia liberal y el capitalismo son la etapa final y definitiva de la evolución ideológica de la humanidad. La Panacea. El politólogo estadounidense Francis Fukuyama hizo famosa esta teoría en 1992 en su libro El fin de la historia y el último hombre. Ocurrió tras el (supuesto) final de la Guerra Fría. Fukuyama interpretó que ya no existían rivales para el modelo occidental, que ya no habría una lucha entre sistemas políticos opuestos y que el libre mercado era el límite superior de la evolución de las sociedades. Sin embargo, no solamente no concluyó ninguna historia, sino que ese supuesto final abonó un caldo de cultivo que sobrevivió a todos los embates: el pensamiento y la cultura en general se retorcieron en sus supuestos finales, se sublevaron y resurgieron, como siempre. Y desde allí entendemos a la historia no como una teoría que concluye con un modelo en particular, sino como devenir. La Historia sigue, con sus ciclos. El fin de la historia de Fukuyama no era más que el sueño liberal del mundo a los pies del reinado capitalista y hegemónico; el fin de la intervención del Estado en asuntos privados. Pero cuando por fin hay nuevamente registro de la realidad, la absolutista hegemonía mercadotécnica se diluye y vuelve a revalorizarse el rol del Estado con sus obligaciones ineludibles y enaltecedoras: educación, salud, cultura, asistencia social, generación de ciudadanía y condiciones de trabajo, para dar sólo algunos ejemplos. El estado contiene a la cultura y a la vez esta contiene al Estado. La cultura es un instrumento para brindar un servicio que permita a la gente estar más contenta, vivir mejor, tener más bienestar. Es un instrumento para que no haya hambre y para que todos los enfermos puedan ser atendidos y contenidos. Un instrumento que ayude a comprender que las guerras y los crímenes no son nunca razonables, que el genocidio y los efectos colaterales sólo pueden ser soportados desde la más espantosa irracionalidad. La cultura es un instrumento de pura identidad para crear pertenencia y generar ciudadanía. Ni más ni menos. En un mundo que en muchos casos es profundamente obsceno, que se burla de las más elementales necesidades humanas con una frialdad y un sarcasmo rayanos en la locura, la cultura debe servir para desmontar esta horripilante obscenidad, comentada con aparente neutralidad por grandes medios y hasta aplaudida por la estupidez. El teatro es parte indivisible de la cultura; por ende, es importantísimo que cada uno de nosotros, teatristas, colegas, hagamos siempre de nuestro trabajo una bandera inclaudicable para continuar por siempre los ideales y las utopías que alguna vez nos decidieron a vivir en esta profesión. Y ahora, a las cosas: en primer lugar, muchas gracias a todes, por haber trabajado tanto y tan bien, que nos permiten otorgar estos premios y estas distinciones. Y nos gusta pensar que en estos premios no hay ganadores, porque eso implicaría pensar que también hay perdedores. ¿Cómo puede ser un perdedor alguien cuya tarea diaria es escribir? No hay perdedores. No hay ganadores. Porque si hoy me toca recibir un premio o una distinción se deberá a múltiples factores que se alinearon para que eso suceda; si le tocaba a otro colega u otra colega, ¿desmerecería eso mi trabajo? De ninguna manera. Así que nuestras más sinceras gracias a quienes se hayan presentado a alguno de nuestros concursos y gracias a todos por lo que dije antes: sin el trabajo de ustedes, no existirían los premios ARGENTORES. Y así como dice nuestro lema, sin autores y autoras no hay obras, sin obras no existiría ARGENTORES. Gracias por escribir. Escribir nos une, nos junta, nos abraza. Y en ARGENTORES nos juntamos, nos unimos más aún para defender lo que nos corresponde, como corresponde, hasta lograr nuestro objetivo, que es permanecer, como lo venimos haciendo desde hace 116 años y continuar creciendo como institución, defendiendo siempre nuestros derechos bien ganados”. Y concluyó: “Estamos en peligro, como lo estuvimos cada vez que alguien pretende avasallar derechos ganados desde hace más de un siglo. Pero estamos en alerta: transitamos un momento de derechos amenazados, atravesados por embates, directos e indirectos, que responden a una política que a su vez responde a intereses sectoriales. Nuestra institución se nutre de valores como la solidaridad, comunidad, mutualismo. Esos valores son su razón de ser. Cuando se pretende escindirla de esos valores y reducirla a una simple caja que cobra y paga, más aún, cuando se la confunde con un impuesto, se tergiversa el verdadero sentido sociocultural de ARGENTORES. Si se desfinancia la institución a través de disposiciones que atienden intereses sectoriales, entonces toda nuestra comunidad sufrirá las consecuencias y no tendrá pensiones, no tendrá atención médica, ayudas solidarias, no tendrá nada. ARGENTORES no cobra ningún impuesto, nunca, bajo ningún concepto. ARGENTORES recauda los montos que corresponden a los derechos de todos los autores. Estamos aquí, estamos de pie, estamos donde tenemos que estar. Agradecerles que estén, que nos acompañen, que siempre y durante tanto tiempo hayan contribuido con su enorme trabajo”

EL RECONOCIMIENTO A LOS AUTORES Y AUTORAS

La primera entrega de premios fue para los ganadores de la cuarta edición del Ciclo Interautor, organizado conjuntamente con la Fundación SGAE y ARGENTORES, con el objetivo de reafirmar el intercambio cultural entre España y Argentina a través de la dramaturgia contemporánea.

En esta oportunidad, participaron Félix Estaire, Victoria Szpunberg y Susana Garachana, dramaturgo y dramaturgas que representaron a España en este intercambio, junto a una delegación de SGAE que llegó especialmente a nuestro país para acompañar las actividades del ciclo. Interautor contempla, a su vez, la participación de tres autores argentinos, ganadores del concurso realizado en nuestro en nuestro país, quienes viajarán a España en noviembre para presentar allí sus obras y continuar este puente de intercambio entre ambas comunidades autorales. Los ganadores de esta cuarta edición fueron: Natalia Villamil por su obra “Flores muertas”; Horacio Nin Uria por “Luciérnagas (sueño bastardo)” y Patricio Ruiz por “Algo horrible y maravilloso”. Las distinciones fueron entregadas por Adriana Tursi.

Este año, el Consejo Profesional de Teatro llevó a cabo el tercer Concurso “De la música, el sonido y la coreografía a la escena” que tiene como objetivo fomentar la puesta en escena de obras que integren música y coreografía a nivel nacional. Mecha Fernández y Martín Bianchedi hicieron entrega del premio a las ganadoras de este año: Marta Cot, por la coreografía y dirección, y Olga Lucía Salamanca por la música del proyecto Marej.

El Consejo Profesional de Teatro ha decidido otorgar, sin orden de mérito, cuatro Distinciones a personalidades y colectivos que son referentes de la cultura argentina y que, con su trabajo, compromiso y trayectoria, impulsan y acompañan a la actividad artística. Entregado por Roberto Perinelli, la primera Distinción fue para Los Macocos, banda de teatro. La segunda Distinción, por su trayectoria, su aporte fundamental a la creación coreográfica y su compromiso permanente con la escena fue para Ana María Stekelman. Por su aporte a la música y al sonido como lenguajes esenciales de la escena, el Consejo Profesional de Teatro de Argentores, otorgó la tercera Distinción a Edgardo Rudnitzky, entregó Martín Bianchedi. Por último, la cuarta Distinción, entregada por Raúl Brambilla, fue para Jorge Grinbaum, abogado, especialista en legislación teatral y hombre profundamente comprometido con la actividad escénica. En la década del 80 fundó el Teatro La Gran Aldea y fue parte de aquellas luchas que permitieron viejos reclamos del sector en políticas concretas. Participó activamente del Movimiento de Apoyo al Teatro (MATE) y fue uno de los redactores de la Ley Nacional del Teatro.

PREMIOS A LA PRODUCCIÓN 2025

Los Premios ARGENTORES 2026 a la actividad autoral 2025 en la disciplina Teatro fueron:


En el rubro correspondiente a Mejor Monólogo, el premio, entregado por Adriana Tursi, fue para Manuel Santos Iñurrieta por su obra “El invierno del oso (Crónicas antifascistas en Stalingrado)

En el rubro Mejor Obra de Teatro para adultos, el galardón, entregado por Daniel Dalmaroni fue para Cecilia Salman por su obra “Wachay”.

En el rubro Mejor obra de teatro para las infancias, el premio fue para Leticia González de Lellis y Osqui Guzmán por su obra “El príncipe heredero”. La distinción fue entregada por Lucía Laragione.

En el rubro correspondiente a Mejor obra de Teatro Musical, el premio, entregado por Raúl Brambilla, fue para Juan Rausch y Gabriel Illanes, por su obra “Saraos uranistas

En el rubro Mejor Teatro Documental el premio fue para Pilar Ruiz, por su obra “Respirar”. Entregó Susana Torres Molina.

En el rubro Mejor Coreografía, premio entregado por Mecha Fernández, fue para Lali Espósito, por “Tour 2025: no vayas a atender cuando el demonio llama

En el rubro Mejor Musical Original, el premio fue para Martín Pavlovsky, por su obra “Castellli, el rayo”. Entregó dicho galardón Carmen Baliero.

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