Con profundo pesar, despedimos al guionista, director y productor Eduardo «Eddie» Calcagno, socio de nuestra entidad y creador fundamental del cine argentino. Su partida, a los 85 años, enluta a la comunidad audiovisual y autoral, dejando tras de sí un legado de obras marcadas por el compromiso artístico, la sensibilidad y una inquebrantable vocación narrativa. Desde Argentores enviamos nuestras condolencias a sus familias, colegas y amigos en este difícil momento.
Hijo del recordado crítico e historiador cinematográfico Raimundo Calcagno («Calki»), Eddie creció inmerso en el amor por el séptimo arte. Inició su camino profesional ejerciendo la crítica en medios gráficos, radiales y televisivos – diario El Mundo, Radio Splendid y Canal 13-, para luego volcarse decididamente a la realizacion y la autoría, trabajando en producciones -junto a directores como Manuel Antín- y en el ámbito publicitario.
A fines de los años sesenta comenzó a consolidar su impronta autoral con el celebrado cortometraje “El diablo sin dama” (1969), seleccionado para competir en el Festival de Cannes, y con el largometraje “Fuiste mía un verano” (1969).
A lo largo de las décadas construyó una filmografía personal, consolidando una histórica complicidad artística y humana con el actor Ulises Dumont. De esa conjunción surgieron títulos fundamentales de nuestra cinematografía: “Los enemigos” (1983), una aguda crónica sobre la violencia cotidiana que cosechó premios internacionales en festivales como La Habana y Biarritz; “El censor” (1995), relato alegórico sobre los abusos del poder; y la consagrada adaptación cinematográfica de “Yepeto” (1999), coescrita junto a Roberto «Tito» Cossa, una pieza emblemática multipremiada tanto en el país (Cóndor de Plata) como en el circuito internacional. Su profunda admiración por Dumont lo llevaría años más tarde a plasmar ese vínculo en el documental homenaje “Ulises, un alma desbordada” (2014).
Entre sus creaciones también destacan el mediometraje “Nunca dejes de empujar, Antonio” (1978), el largometraje “Te amo” (1986) y “El salto de Christian” (2007). Sumado a su labor detrás de la cámara y en la escritura de guiones, Calcagno desempeñó un rol clave como formador y promotor de nuevas miradas, participando activamente en el impulso inicial del concurso Historias Breves del INCAA, plataforma bisagra para generaciones enteras de realizadores argentinos.


