La nueva convocatoria de Cultura Abierta, organizada por Argentores, a la que se sumó Ciudad Cultural Konex, consistió en una mesa redonda cuyo eje fue “La imaginación como bien público”. Esta campaña se viene desarrollando desde el año pasado y el objetivo es conversar, debatir y reflexionar sobre el rol de la cultura en este contexto social actual. Del encuentro, celebrado en la Sala Auditorio de Ciudad Cultural Konex, participaron el escritor Alejandro Dolina, la cantante Marián Farías Gómez, el dramaturgo Mauricio Kartun y el autor Sergio Vainman, actual Vicepresidente de Argentores, quien también ofició de coordinador del encuentro.
En una sala colmada de público, también estuvieron presentes el Presidente de Argentores, Miguel Ángel Diani, y otras autoridades de la entidad. El eje del encuentro fue, una vez más, analizar el presente de la actividad cultural nacional, los desafíos que enfrenta hoy la comunidad artística y la necesidad de encontrar una manera de sostener los espacios creativos.
“La idea del ciclo Cultura Abierta nació el año pasado con el mismo espíritu de rebeldía que impulsó a Teatro Abierto en 1981, que surgió entonces como iniciativa en el bar de Argentores y resultó una epopeya”, dijo Sergio Vainman en la presentación. “Ahora sentimos que la cultura está siendo atacada desde el Gobierno y queremos rescatar la memoria colectiva, en un espacio amplio, tolerante y transversal. Esto es una conversación entre amigos para decir y hacer sobre la cultura”
Marián Farías Gómez expresó su preocupación por la situación actual y dijo: “Nos estamos olvidando de ser nosotros mismos. Nos olvidamos de dónde venimos y hacia dónde vamos. Es un olvido de todo lo que logramos culturalmente en este país maravilloso”. Y recordó que hace poco tiempo había perdido las ganas de cantar hasta que retomó la actividad y redescubrió la emoción. “Me volví a conmover cuando canté y quiero seguir por ahí. Dejemos de ser un celular, seamos humanos y unámonos porque lo que pasa es preocupante”.
Ante la pregunta de Sergio Vainman sobre si la imaginación se desarrolla más en las tinieblas, Alejandro Dolina tomó la palabra y dijo: “Habría que ver qué cosa es la imaginación. Los griegos decían que los dioses permitían que sucedieran las cosas, solo para que los hombres tuvieran algo que cantar o contar. La acción artística per se tiene un poder. La poesía y el arte en general le sirven al hombre para permanecer vivo, para cambiar el mundo y torcer el destino. Los que buscan solo la utilidad no lo entienden. Por eso, el arte es un bien que debería estar al alcance de todos, es el derecho a los bienes culturales”.
Por su parte, Mauricio Kartun planteó que la situación de crisis actual se da por múltiples razones y en todos los niveles. “Con respecto al teatro, al cine, la narrativa, que es lo que más conozco, la sensación de amenaza a los formatos tradicionales, es permanente. En el arte, la posibilidad de sintetizar algo y volverlo esencial es algo que sucede desde la Biblia para acá. Y eso es lo que está en crisis hoy”.
Sin embargo, Kartun se mostró optimista porque, según explicó, “crisis también es oportunidad”. “El teatro es un lugar de desafío, de sostener una actitud de paciencia, de poner el tiempo en suspenso y también de convivencia, de sintonizar y de sincronizar a la vez en un mismo espacio. Eso se está perdiendo. Pero si pensamos en este fenómeno reciente de los adolescentes, lo que llaman ‘farmear aura’, no es otra cosa que juntarse en una plaza a generar sentido, algo que es contracultural. Es el desafío del cuerpo frente a la corporación”.

Según Kartun, desde lo político siempre hubo batallas culturales pero nunca “bombardeos como ahora”. “Por eso, en este campo de batalla como zona crítica hay algo aprovechable”, destacó. “Es un momento creativo porque es de deslinde. Hacia dónde va, no sabemos pero los artistas tenemos los elementos para participar y crear”.
Enseguida, Alejandro Dolina trajo a la conversación la cuestión de lo que llamó “filisteísmo”. “Los artistas tienen mala prensa en la industria que lo que busca es la utilidad. Pero el único momento de comunidad que tenemos, de conexión con el otro, además del amor, es en el arte”, aseguró.
El rol del Estado frente a la actividad artística también estuvo presente en la mesa redonda. “¿Qué cosa es el Estado? Yo creo que conseguir el mayor bienestar posible para la mayor cantidad de personas durante el mayor tiempo posible. Pero hoy la cosa no es tan sencilla y tenemos que estar preparados para todo”, dijo Dolina.
Para Farías Gómez, “no estamos lo suficientemente enojados con lo que pasa pero no tenemos que seguir separándonos, el desafío es que el arte sea cada vez más accesible para todo el mundo”.
Mauricio Kartun destacó el concepto de riesgo como parte esencial del arte, algo que también está desapareciendo. “Lo que buscamos en un espectáculo es la sorpresa y eso está relacionado con el riesgo, algo que hoy en día solo queda en lo corporal, en lo presencial frente a la irrupción de la virtualidad”.
Retomando esa idea, Vainman destacó que en la industria audiovisual precisamente se da lo contrario a este concepto. “Desde las plataformas se hace una lectura elemental para no complicar al algoritmo. Lo que se busca es homogeneizar y todas las series, por ejemplo, terminan siendo iguales”. Y agregó: “Volviendo al rol del Estado, en este sentido, en la Argentina de hoy, el Estado es perverso porque cree que las personas que hacemos cultura y somos parte de la gestión colectiva, no nos merecemos un lugar en la sociedad porque considera que no generamos para el algoritmo. Pero un pueblo sin cultura no tiene vida ni futuro. Necesitamos volver a un Estado que apoye y fomente la cultura. Nos declararon enemigos pero nosotros no generamos esta batalla cultural. Por eso, hay que reaccionar”.
Con el ejemplo de la Ley Nacional del Teatro que apoya la actividad de espacios y artistas del medio, Kartun expresó su punto de vista con respecto al rol del Estado en la cultura. “A partir de esa ley, el mayor beneficio no fue solo para los que trabajamos en la actividad teatral sino para el público, porque permitió mayor acceso al teatro y eso explica el fenómeno teatral de la Argentina, único en el mundo”. Y agregó que a eso, hay que sumarle la tarea de dos colectivos de gestión fundamentales, como la Asociación Argentina de Actores y Argentores, porque su apoyo a la actividad también impulsó su desarrollo.

Como cierre del encuentro, Marián Farías Gómez destacó la importancia de dar lucha en conjunto. “Hay que decir basta y no permitir que destruyan la cultura”.
Por su parte, Mauricio Kartun insistió en el optimismo, a pesar de todo y dijo: “El desafío implica batallas a las que hay que ponerle el cuerpo frente a la IA, la virtualidad y la insensibilidad del Estado. Y salir a explicar por qué creemos en lo que creemos”.
Alejandro Dolina eligió el mito nórdico del dios Odín para su reflexión final y puso la esperanza en el arte: “Más nos va a salvar un cantor o un poeta que un empresario”.
Para Vainman, en este momento de la Argentina no hay cultura política, “y por eso no existe una política cultural”. Para concluir la charla, leyó el manifiesto que dio origen a Teatro Abierto en 1981, como espíritu inspirador de este presente y que culmina diciendo: “Estamos felices de estar juntos”.


