A diez años de la partida del inolvidable Carlos Gorostiza

Hace diez años, en julio de 2016, nos dejaba “Goro”, uno de los pilares fundamentales del teatro nacional. En Argentores recordamos al maestro que transformó la escena argentina, defendió la libertad desde el escenario y puso su talento al servicio de la cultura del país

Decir Carlos Gorostiza es decir historia viva de la dramaturgia argentina. Al cumplirse diez años de su partida, a los 96 años, su legado no solo permanece intacto en las salas y en los textos de estudio, sino que marca su vigencia cada vez que un telón se levanta para hablar de nuestras propias identidades, contradicciones y libertades.

Gorostiza marcó un quiebre en la escena nacional en 1949 con el estreno de “El puente”, obra fundacional que inauguró el realismo moderno en la Argentina y le dio la voz al habitante común de la ciudad. A partir de allí, su pluma no cesó: títulos emblemáticos como “El pan de la locura”, “Los prójimos”, “Los hermanos queridos”, “El acompañamiento”, “Hay que apagar el fuego” y “Aeroplanos” enriquecieron de manera definitiva el repertorio del teatro en español.

Pero el aporte de “Goro” trascendió la escritura solitaria. Su compromiso con el colectivo autoral y cultural lo llevó a ser uno de los principales impulsores de Teatro Abierto en 1981, el movimiento de resistencia cultural impulsado por dramaturgos que enfrentó a la dictadura militar a través de las tablas. Años más tarde, con la recuperación democrática en 1983, asumió la responsabilidad de ser el primer Secretario de Cultura de la Nación del gobierno del Dr. Raúl Alfonsín.

Como socio histórico y referente de nuestra casa, Carlos Gorostiza encarnó los valores de solidaridad, creatividad y defensa irrestricta de los derechos de los autores. Su figura sigue marcando el camino para las nuevas generaciones de dramaturgos que encuentran en sus obras la maestría del diálogo, la profundidad humana y la mirada comprometida sobre el país.

A diez años de su adiós físico, ocurrido el 19 de julio de 2016, Argentores rinde homenaje al maestro, al colega y al amigo. Sus palabras continúan resonando en la voz de nuestros actores y en el corazón de nuestra escena nacional.

Foto: Magdalena Viggiani

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