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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

Vivir en la radio

Entrevista a Eddie Babenco: “Yo no tenía el objetivo de trabajar en radio. Trabajé, aprendí, me gustó y me quedé a vivir en la radio”

“Si vos entendés qué está comunicando la radio, tenés que hacer que la música acompañe esa construcción. No se trata de “este tema la está re pegando” o “esto es vanguardista”, sino que se trata de una comunicación integral. Es entender el idioma que habla esa radio e intentar que la música hable el mismo idioma”, afirma Eddie Babenco, haciendo referencia, durante la entrevista realizada por ARGENTORES, en el marco del ciclo “Obra en construcción”, al oficio de musicalizador. Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata, Eddie Babenco ha desarrollado su carrera profesional como musicalizador, conductor y productor, en Radio Nacional de La Plata pasando por Kabul donde fue productor de Baccardi ON, con Bobby Flores y de Converse Century con Diego Jalfe y de Cualquiera Ranking Kabul; y conductor de Son.Ar. Musicalizador en Bitbox, Blue, Touche y Radio del Plata, entre otras. Actualmente es musicalizador en POP Radio y conductor en Nacional Rock.

¿Para vos es importante el trabajo con guion en radio?

Sí, me parece que es muy importante trabajar con guion. Si bien a veces hay una sensación de improvisación, lo cierto es que siempre hay un guion elaborado detrás. No sé si hay una fórmula, pero para abordar cosas puntuales que quiero contar o sobre las que quiero trabajar, lo primero que hago es escribir un montón y después voy podando el bonsai de a poquito. Ese trabajo es el que me ayuda, es decir, el que me permite organizar las ideas. Ahora estamos trabajando en la Nacional Rock con Flora Alcorta que es guionista hace muchos años y hace tarea de guion también. Hacemos unos mini radioteatro, a mí me divierte muchísimo.

«Si vos entendés qué está comunicando la radio, tenés que hacer que la música acompañe esa construcción»

EDDIE BABENCO

Ahí es cuando aparecen las historias de los discos o de los músicos.

En el programa de Nacional Rock, arranco todos los días con una historia cortita. En general lo que hago es contar aquello que también me gusta escuchar a mí. Del otro lado no tenés idea si gusta o no porque no tengo referencias, no hacemos focus group. Hay algunos parámetros como Ibope, pero eso no te dice demasiado. Es como pensar que un disco o una película son de calidad porque se venden mucho. Algunas veces me pasó de quedarme en el auto escuchando un programa de radio porque están contando una historia y quiero saber cómo termina. En Ahora 16 cuando empieza el programa hago una especie de falso arranque y cuento una historia sobre música. Creo que a todos los lugares a los que llegué y la mayoría de las cosas que sé fueron gracias a la música. Mi relación con la música me llevó a aprender historia, filosofía, política, cine y muchas otras cosas. En Pop soy musicalizador, mi tarea es ésa, pero estoy haciendo unos micros en los cuales, desde la discoteca, cuento historias que tienen que ver con las canciones que escuchás en la radio. Muchas veces, cuando escuchás una canción no la escuchás realmente sino que la memorizás en tu cabeza, tanto que no escuchás detalles, por ejemplo en Roxanne de The Police hay un error en la grabación al principio de la canción. Hay muchas cosas guardadas en las canciones, yo hago un juego con eso o sino cuento la historia detrás de canciones que no se sabe de dónde surgieron. Otras veces la canción misma dispara una historia. Tengo muchos años de escuchar y de prestar atención a los detalles de las canciones. Una vez en Del Plata hice una columna con eso y me di cuenta de que tenía un valor, hasta ese momento lo hacía sólo para mí. Pero te cuento algo, yo no tenía el objetivo de trabajar en radio. Trabajé, aprendí, me gustó y me quedé a vivir en la radio. Cuando empecé estaba todo el día y me encantaba, empezaba en Radio del Plata a las 9, terminaba a las 6 de la tarde y me iba a Kabul hasta las 10 de la noche.

En varias ocasiones aparecen apreciaciones sobre que sos el continuador de Bobby Flores. ¿Qué pensás al respecto?

Se lo dije a él, lo digo públicamente: no creo ser su continuador porque tiene unas características que yo no. A Bobby lo vi trabajar y aprendí de él, como lo hice de tanta otra gente. Con Bobby tuve una experiencia larga e intensa de trabajo, muchas horas juntos, hacíamos proyectos para otros lugares y pasábamos música. Cuando él fue a Kabul, yo justo estaba en un programa los fines de semana, y me vino a buscar el director de la radio y me dijo que quería que yo lo produjera a Bobby. Imaginate mi emoción, yo lo escuchaba de chico. De a poco Bobby comenzó a confiar en mí y me empezó a delegar tareas, yo elegía la música que poníamos. Aprendí muchísimo, tengo total agradecimiento. Fue muy generoso conmigo. Un día volvíamos a Capital en su auto, escuchando música, yo estaba por empezar mi propio programa en Kabul. Él agarró un camino largo para charlarme del programa. Yo me di cuenta tiempo después de que había tomado un camino largo para hablarme del programa. Tengo un agradecimiento total y eterno hacia él. También hay mucha gente que a mí me ayudó muchísimo, de hecho están todos en mi vida y mantengo vínculos con todos. Por ejemplo Fernando Bravo, que en el aire es de los tipos más inteligentes que hay, la manera de organiza el programa, cuándo meter un chiste, cuándo las pausas… Tiene una ética de trabajo increíble. De todos aprendí. De Alejandro Dolina, también. Uno siempre está aprendiendo. El año pasado empecé a estudiar locución porque no había tenido formación de la voz, y me hizo repensar sobre muchos asuntos. El silencio, por ejemplo. Cuando sabés usar la pausa es una herramienta divina y poderosa. Aprendí mucho de los silencios en Hugo Guerrero Marthineitz

¿En dónde fue que empezaste a musicalizar toda una radio?

A ver, dejame pensar… En Del Plata fue concretamente el primer trabajo de discoteca y musicalización. Aprendí mucho con Carolina Kierulf que es y fue musicalizadora en ESPN, Metro, Blue. Ella se dio cuenta de que me gustó mucho el trabajo y me ayudó a hacerme un lugar ahí. Musicalizar una radio es un oficio, sobre el cual no hay una teoría comprobable o un método científico, hay una cuestión de combinaciones de conocimiento de la industria, de cómo funciona la radio, de percepción, de gusto, de conocimiento histórico y seguramente también cuestiones de marketing para entender qué público querés construir. Yo soy Licenciado en Comunicación Social, entonces entiendo la radio también desde esa perspectiva. Si vos entendés qué está comunicando la radio, tenés que hacer que la música acompañe esa construcción. No se trata solamente de “este tema la está re pegando” o “esto es vanguardista”, sino que se trata de una comunicación integral. Es entender el idioma que habla esa radio e intentar que la música hable el mismo idioma.

«Las cortinas son como identidades del programa. En Nacional Rock, siempre busco cambiar las cortinas, me gusta explotar todo y empezar de nuevo», asegura Eddie Babenco

¿Una mala musicalización puede arruinar un buen programa?

¡Sí, claro que sí! A menos que seas un seguidor del programa, si no te convence la música, cambiás. Hace algunos años, con la llegada a la radio de algunos conductores de televisión, empezaron a aparecer cuestiones del lenguaje televisivo, en el cual es otra la velocidad. En la radio hay otro lenguaje y otros tiempos. Veía por ejemplo que ponían un programa y si a los dos meses no tenía éxito, lo levantaban. Y yo pensaba: “Pará, en la radio no son los mismos tiempos que en la televisión, dale tiempo”. Para mí es otra la dinámica.

¿Qué importancia tiene la música de cortina?

Las cortinas son como identidades del programa. En Nacional Rock, siempre busco cambiar las cortinas, me gusta explotar todo y empezar de nuevo. Cuando este programa era a la mañana se llamaba Mucha Data, y era un programa informativo, obviamente con una perspectiva rockera, pero informativo al fin. Desde que pasamos a la tarde se llama Ahora 16. Con el cambio de horario no sólo cambiamos el nombre sino también la cortina, secciones y contenidos. Por ejemplo, incorporé a la cumbia de cortina. El trabajo de musicalización es arduo, lo hago durante el día y la noche, todo el tiempo estoy pensando en qué agregar y qué ajustar, son horas y horas. A mí se me confundió mucho el placer y el trabajo, escucho música, que es una de las actividades más placenteras para mí, y pienso en dónde podría usarlo, en un futuro o ahora.

¿Nunca pensaste escribir un libro sobre las historias y que se pueda escuchar las canciones, aprovechando las nuevas tecnologías?

Tengo por lo menos cinco libros que quisiera escribir.Y me pasan dos cosas: la primera es que no tengo el tiempo real y la segunda es que no tengo la experiencia. Tengo la sensación de que en cualquier momento se me acaba el trabajo porque es muy expulsivo y frágil. Si sucede, ahí sí escribo el libro.

Hace un rato mencionaste que la música te llevó a la filosofía o al cine. Pero ¿dónde empieza tu relación con la música?

En mi casa. Mis viejos tenían un tocadiscos, vinilos de Sui Generis, por ejemplo, o Almendra. Mucha música. Entonces, formativamente, comenzó ahí. Después empecé a escuchar mucha radio. Así y todo, cuando empecé a estudiar periodismo pensé en ser periodista gráfico, no pensé en la radio. Con un amigo nos metimos de prepo en un radio en La Plata y se nos ocurrió producir el programa, ahí empezamos. Nos quedamos y fuimos aprendiendo, éramos muy chicos y nos creíamos que podíamos todo. Me fui quedando, fui consiguiendo trabajos en distintas radios, y en el mientras tanto escribía en algunos medios gráficos, pero siempre me quedé en la radio.


28 de abril de 2022