Revista Florencio

ENTREVISTA A MIGUEL ANGEL DIANI, PRESIDENTE DE ARGENTORES

Un proyecto que ya lleva ocho años

Miguel Ángel Diani, Presidente de Argentores

Buenas y alentadoras novedades en Argentores. El último 16 de septiembre, la asamblea ordinaria de socios y socias proclamó el inicio del tercer mandato consecutivo del actual proyecto de gestión impulsado por la Junta Directiva que encabeza Miguel Ángel Diani. Veinticuatro horas después, y en el discurso en que conmemoró un nuevo Día del Autor, el titular de la entidad hizo un extenso y meduloso balance de todos los logros alcanzados en los ocho años previos de su mandato, incluyendo los del año y medio que viene durando la pandemia de Covid 19. Ambos hechos, que tuvieron una muy buena difusión en la web de la institución, invitaban, por curiosidad periodística, a ampliar el diálogo con el presidente para reparar en algunos aspectos particulares de su mensaje y el actual clima que rodea al inicio de una cautelosa y progresiva salida del momento más duro que sufrimos durante la pandemia y de la esperable reactivación en las actividades ligadas al trabajo del autor. Como así también para intentar una evaluación de los desafíos más urgentes a los que se enfrenta la entidad en su propósito de perfeccionar las conquistas ya consolidadas y de luchar por otras nuevas en un mundo de transformaciones vertiginosas donde la realidad muta a cada minuto e introduce novedades e innovaciones ante las cuales nadie se puede dormir, no solo para estar al día sino incluso para velar porque ellas no perjudiquen derechos, como a menudo pasa. Confirmada la entrevista, un periodista y una fotógrafa de la revista Florencio se apersonaron a Pacheco de Melo 1820, sede o edificio central de la entidad, para charlar con Diani.

Un dato conocido, pero que no deja de sorprender –sobre todo para quien estaba habituado a frecuentar ese inmueble con regularidad- es que aún sus puertas están cerradas al público. La pandemia en el planeta nos acostumbró a ver, como una imagen chocante, a infinidad de instituciones, bares, locales de galerías, teatros, cines y otros lugares obligadas a bajar sus persianas o suspender sus labores por efecto de la crisis desatada por la propagación de la peste. Pero en el caso de Argentores, ese cierre no significó, como podría deducirse de una mirada superficial o poco informada, parálisis ni cese de las actividades. Todo lo contrario. Aún dentro de la pandemia, la entidad mostró una firme continuidad de su labor, atendiendo las necesidades de los socios con la misma esmerada atención con que lo venía haciendo en los recientes años. Para eso cerró, por precaución sanitaria, el acceso presencial al edificio para socios y público en general –salvo en los casos necesarios o inevitables- y solo lo permitió para una parte escasa de los empleados en tareas indispensables y siguiendo todos los protocolos de cuidado. Y todo lo demás, lo resolvió a través del contacto on line, que es el que se ha tornado común en muchas instituciones.

Al llegar a la entidad, Diani ya estaba en su despacho del primer piso –hubo una confusión de horarios y los periodistas llegaron más tarde-, y luego de las habituales preguntas de actualización entre personas que se conocen, pero no se ven hace un tiempo por alguna razón –en este caso la pandemia-, comenzó el diálogo.

¿A qué atribuís Miguel Ángel la aceitada continuidad que ha tenido durante estos años la gestión de esta Junta?

Alguien dijo alguna vez que las cosas que están bien no hay que cambiarlas. Y creo que eso es lo primero que entendió nuestro colectivo autoral. Por esa razón ha vuelto a apoyar este proyecto, que ya lleva ocho años de gestión -comenzó en septiembre de 2013- y que ahora encara su tercer mandato consecutivo. Siempre nos pareció que un factor primordial de una buena gestión era tener un proyecto. Hace ocho años los miembros de la Junta Directiva nos preguntamos: ¿cuál es el plan que vamos a proyectar y llevar adelante en los años subsiguientes de nuestra gestión? Y en base a ese plan trabajamos. Entre otras cosas ese propósito incluía, como tema de abordaje inmediato, el mejoramiento del acuerdo arancelario con usuarios como ATA y ARPA, que representaban a las televisoras y a las radios privadas del país. Y ese fue un cambio muy importante. Un cambio de paradigma. Porque pasamos de cobrar aranceles fijos, a ser socios en la suerte que corrían las obras. O sea, se pasó a un cobro por porcentajes. En este caso un porcentaje de la publicidad. En el teatro, cines en sala y en el cable, ya cobrábamos un porcentaje de la recaudación. Ahora, las autoras y autores de las obras televisivas de aire y las radiales, también acompañarían la suerte de sus obras. También nos pusimos como otra gran meta terminar con el déficit de la entidad. Hace ocho años, Argentores tenía un importante déficit. Para lograr ese objetivo había que trabajar hondamente en el plano administrativo y en la recaudación. Después del primer año de gestión se terminó con el déficit. Otro punto fue terminar de optimizar el sistema administrativo de liquidación de derechos. Recuerdo que durante la presidencia de Tito Cossa, este fue un peso grande que afrontó su gestión. Había que cambiar de sistema sí o sí, para estar en sintonía con el resto del mundo. Pasamos de un sistema elemental a otro altamente sofisticado, pero que requería de ajustes continuos. Fue un proceso difícil, duro, que costó mucho, donde los autores con toda razón se quejaban porque los pagos se atrasaban. Y era porque estábamos armando un sistema nuevo. Había mucha tensión y se concentró mucho el esfuerzo en lograr ese objetivo. Objetivo que culminó después del primer año de nuestra gestión. Luego se pasó a mejorar los acuerdos financieros que tenía la entidad con los distintos bancos. Con estos tres primeros objetivos cumplidos dejamos de tener déficit financiero. A lo largo de estos ocho años, como lo dije en el discurso del Día del Autor, el patrimonio neto de la entidad creció siete veces, compramos dos propiedades, se recaudó once veces más, y no como efecto de la inflación, sino por un aumento real de la recaudación. Esto se debió al hecho de que se sumaron muchos más usuarios, entre ellos los que venían del ámbito digital. Por otro lado, se trabajó mucho con los Consejos Profesionales en la toma de conciencia de nuestro colectivo. La valoración del rol del autor, tanto en lo cultural como en lo social. Y en la defensa de los derechos: económicos y morales. Y haciendo hincapié en estos últimos, ya que son tan o más importantes que los derechos económicos.

Miguel Ángel Diani durante la última Asamblea de Argentores

Ese derecho que, que como vos decís, tiene que ver con el reconocimiento de la propiedad moral del autor sobre su obra y la visibilidad que se le da a ella, suele ser escondido, ¿verdad?

Normalmente las grandes productoras, en especial las internacionales, suelen esconder todo lo que pueden, el nombre del autor. Y lo más delicado de esa situación es que con frecuencia el autor tomaba ese hecho como normal, de algún modo lo naturalizaba, por falta de conciencia, por no comprender que cuando las productoras hacen desaparecer el nombre, el siguiente paso es pagarle menos al autor. Un nombre que se oculta, es un nombre al que se le reduce su importancia, su valor. Y al hacerlo, de inmediato le paga menos. Es un trabajo casi estratégico diría yo. Por eso la valorización del nombre del autor / autora junto a su obra es fundamental. El derecho moral es tan decisivo que el autor / autora, si quiere, puede negarse a que su nombre figure en la obra, si es que considera que se ha realizado un mal trabajo con su texto.

¿Cómo fue el trabajo de concientizacion sobre el rol del autor?

Hay muchos autores y autoras, y esto en radio pasa mucho, que no saben que son autores, que desconocen que su trabajo es una obra autoral. De modo que hubo que hacer una fuerte tarea de concientización sobre esos autores para que pudieran comprender lo que implicaba su labor. Incluso en los rubros nuevos que aparecían en radio, como el de la artística, que antes no estaba. Hubo un trabajo enorme de parte del Consejo de Radio. Y lo mismo hicieron los otros tres Consejos. Viajando por el país dando charlas educativas y seminarios sobre derecho de autor. Pero volviendo a lo que hablamos previamente, ahora estamos redefiniendo, en conjunto con la administración, cómo van a ser los próximos cuatro años, para seguir allanándole el camino a los futuros dirigentes. Para que los próximos directivos se encuentren con una entidad ordenada completamente en lo administrativo y en lo financiero. Por eso también elaboramos un proyecto federal, a nivel país, y otro Internacional, con el objetivo de maximizar el cobro de los derechos y estar cerca de nuestro colectivo.

¿El cobro de los derechos de autor en otros países es difícil?

En todo el mundo las grandes empresas productoras multinacionales intentan atacar a los derechos de autor. Si a nivel país, y hablo de cualquier país del planeta, cuando el ciudadano de a pie se distrae, aunque sea un instante, se le vulneran sus derechos, imagínate lo que sucede con un sector mucho más pequeño de la sociedad como son los artistas en general. Por suerte nosotros, los autores y las autoras, tenemos la posibilidad de contar con sociedades de gestión que nos amparan y que nos ayudan a combatir contra los que niegan y conspiran contra el derecho de autor, hecho que pasa, como dije, en todo el mundo. Por eso, Argentores, una entidad que cumplió ya 111 años de vida, apoyó y sigue apoyando, la creación de sociedades audiovisuales en muchos lugares de Latinoamérica. En países donde no existían ni leyes que ampararan a los creadores, ni sociedades de gestión de derechos. Este trabajo lo llevamos adelante junto con DAC (Directores Cinematográficos Argentinos). Y para conseguir ese objetivo pusimos a disposición de esos autores y autoras toda la experiencia que teníamos para asesorarlos. Apoyándolos con nuestros abogados y técnicos especializados en el gran derecho. De esa manera contribuimos a que Chile tuviera una ley de autor audiovisual y que Colombia y Brasil formarán sus sociedades de gestión de derechos de directores y de guionistas, y tuvieran también su propia ley.

En Argentina se emiten telenovelas de Colombia y de Brasil, y los autores de esos países hasta ahora no cobraban ni un peso de derechos por sus obras. Justamente porque no había en sus países ni ley ni sociedad de gestión. Ahora las cosas cambiaron. Y eso ha tenido una gran importancia, incluso para nuestros propios autores, porque al haber nuevas sociedades de gestión audiovisual en Chile, en Colombia, en Brasil, en Uruguay y en Panamá, las obras de nuestros autores y autoras que se vean en esos países, podrán comenzar a devengar derechos. Y no solo en Latinoamérica, avanzamos también en otros países de Europa, de Asia y de África. Casi todos los países del mundo tienen sociedades de gestión de obras musicales, pero audiovisuales hay muy pocas. El 90% de la recaudación de derechos del mundo es por música. El otro 10% se reparte entre obras audiovisuales, dramáticas (teatro) y obras visuales (artistas plásticos). Y eso debe cambiar. Porque cada vez hay más obra audiovisual en el mundo y más derechos por cobrar.

«En el mundo hay una gran movida de este despertar de la mujer, pero es evidente que los varones tenemos que contribuir a desarrollar esa tendencia», aseguró Diani

¿Se creció también en el tema provisional de la entidad?

¡Muchísimo! La mutualidad es importantísima para nuestra entidad. Para nosotros es como un derecho adicional. Argentores es una mutual y eso constituye un hecho único en el mundo, porque los derechos a la salud que tiene Argentores no los otorga nadie: una prepaga de excelencia, para el socio y también para un familiar cuando llega a los actos correspondientes; una pensión que hoy es más alta que la jubilación mínima que otorga el Estado, además de las ayudas asistenciales que se bridan al socio cuando las necesita, desde la compra de anteojos hasta adelanto de pensiones si necesita el dinero. Donde el socio lo necesita, Argentores está. La nuestra es realmente una sociedad modelo, a tal punto que, en 2019, la Junta impulsó la creación de la Comisión de Género de la entidad, formada por las directivas de los distintos Consejos. De esa manera se comenzó a concientizar, también a los varones, sobre la importancia del rol de la mujer y de las autoras. Lo comenté ya, pero no está mal repetirlo: solo una mujer fue presidenta, en toda la historia de Argentores. Solo una. ¿Por qué? ¿No hubo autoras importantes en la historia de nuestro país?

De hecho las hubo y prestigiosas

Sin duda, pero Argentores no podía escapar a los mandatos vigentes en la sociedad. Pero hoy, las cosas están cambiado en lo social y, en consonancia con eso, lo puedo decir con orgullo, Argentores tiene hoy una junta equitativa en la distribución de cargos entre hombres y mujeres. Hay igual cantidad de hombres como de mujeres, tanto en la lista como en la Junta Directiva. Los varones nos estábamos perdiendo la mirada de las mujeres, en la vida cotidiana, en el arte y la escritura, una mirada que es distinta a la del hombre en esos campos y en otros también. Así que empezamos de a poco a saldar esa deuda que tenía Argentores con las autoras.

Una anécdota: en una nota que hicimos por la producción de la serie Santa Evita, nos enteramos que el director mexicano Rodrigo García desechó una adaptación previa que había de la obra con el argumento de que, ese guion, tenían que escribirlo autoras mujeres, porque el tema requería sin duda una mirada femenina.

Es una construcción que tenemos que entender e internalizar los varones, porque en el mundo hay una gran movida de este despertar de la mujer, pero es evidente que los varones tenemos que contribuir a desarrollar esa tendencia, porque si nosotros no lo hacemos ese fenómeno tardará más tiempo en alcanzar la máxima plenitud que sin duda merece. Por eso digo que de alguna manera creo que hoy estamos tratando de saldar esa deuda que teníamos con las autoras. Y en los próximos cuatro años de mandato seguiremos profundizando en los temas de género.

En estos años también se comenzó a recaudar derechos digitales

Si, ese era otro de nuestros grandes objetivos. Trabajamos mucho y lo seguimos haciendo, en los convenios con las plataformas. Seguramente va a seguir creciendo ese rubro en estos años. Ya estamos liquidando derechos digitales. Ahora el proyecto es lograr impulsar una ley que obligue a las plataformas a tener un domicilio legal en Argentina. Eso facilitaría mucho el cobro de esos derechos. Pero para eso necesitamos una ley que lo establezca.

Si tuvieras que pensar en los desafíos de los próximos años, ¿afirmarías entonces que la lucha por los derechos digitales está entre las prioridades de Argentores?

Si, así lo creo. Argentores ha virado y se ha transformado. Hace diez años atrás la recaudación de Argentores estaba mitad y mitad con teatro, quizás un poco más de teatro. Hoy eso se revirtió en relación al audiovisual. Como hemos reforzado e incrementado el nivel de cobro en el audiovisual, las disciplinas que integran este campo (televisión, cine y plataformas) han superado en su conjunto, al monto que proporcionaba el teatro. No es que bajó el teatro, sino que subió todo lo relativo al campo audiovisual. Hoy, el 65 % de lo que recauda Argentores proviene del audiovisual. Como dije antes, conjuntamente con los amigos de DAC, los directores de cine, formamos primero la FESAAL (Federación de Sociedades de Autores Audiovisuales Latinoamericanas) y ahora AVACI, una Confederación Internacional que está formada únicamente por sociedades de autores y autoras audiovisuales. A diferencia de la CISAC (Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores) que es una confederación de la cual también formamos parte, pero que está constituida en un noventa por ciento por entidades musicales, AVACI es solo audiovisual. De modo que ya estamos trabajando en eso y en los próximos cuatro años vamos a seguir profundizando en esa área.

«En estos ocho años se trabajó mucho con los Consejos Profesionales en la toma de conciencia de nuestro colectivo. La valoración del rol del autor, tanto en lo cultural como en lo social. Y en la defensa de los derechos: económicos y morales».

MIGUEL ÁNGEL DIANI

Hace diez años o un poco más, predominaba la opinión de que en los años previos había habido un retroceso fuerte en la figura del autor. Hoy parecería respirarse otro clima, como una perspectiva de que se puede avanzar. ¿Es así?

Quince años atrás, había muchas cosas para reclamarle a Argentores. Por esa razón algunos nos acercamos a la entidad y empezamos a trabajar para cambiar las cosas. Otros autores eligieron reclamar desde afuera. Las dos posiciones son válidas, porque también los reclamos de afuera, si vos sabes escuchar, te ayudan a modificar lo que está mal. Cuando comencé a participar en Argentores y entendí lo que pasaba me comprometí en este proyecto de cambiar las cosas, no solo acá sino también en el ámbito internacional. Por supuesto que esto no lo hago yo solo, acá hay un trabajo en equipo. Un proyecto de la Junta Directiva. Una Junta donde existen grandes autores y autoras que vienen trabajando mucho y que hacen que esto funcione. Y es algo también que hacemos codo a codo con la administración. No se puede llevar adelante ningún proyecto si no lo haces en equipo. Cuando necesitamos consultar a la administración lo hacemos y nos ponemos de acuerdo para llevar adelante las premisas que nos planteamos y necesitamos. Esto fue también muy relevante para el avance: la armonía y el trabajo en equipo entre directivos y empleados.

Cuando se habla del tema audiovisual, ¿tiene importancia lo que hicieron los guionistas norteamericanos en su lucha para ir mejorando su situación, a pesar de tener otra legislación?

En Norteamérica existe el Copyright. Una legislación muy distinta a la del derecho de autor. Los que reclaman por los autores son los sindicatos. Y reclaman derechos laborales. Un sindicato tiene el derecho a huelga y eso le da un peso mayor. Nosotros tenemos ahora también un sindicato SADA (Sindicato Argentino de Autores y Autoras) que Argentores apoya y que constituye la otra pata de este asunto, que es el derecho laboral. En esta etapa estamos trabajando para que pueda funcionar con total amplitud, pero el sindicato ya se ha conformado, tienen socios y llevan adelante muchas acciones. Desde luego no tienen el poderío de los sindicatos de los Estados Unidos, que pueden parar la industria. Argentores tampoco tiene la fuerza de un sindicato, pero tiene como pilares de su acción la fuerza del convencimiento y de la ley, entonces se han logrado muchas cosas, pero también nos encontramos con una realidad: la magra industria que existe del audiovisual, casi te diría que no hay industria. Por esa razón Argentores está trabajando en un nuevo proyecto de ley de cine junto al EAN (Espacio Audiovisual Nacional). Allí estamos junto a DAC, APIMA y PCI entre otros. Todos coincidimos que hay aspectos de la ley de 1994 que hay que ajustar. Sobre todo, porque existe este nuevo fenómeno que son las plataformas que, como la televisión, no están incluidas en la actual ley de cine y deben ser contempladas. Te quería aclarar que, en la ley vigente, la de 1994, los guionistas tampoco estamos contemplados. En este nuevo proyecto por supuesto vamos a estar. Por otro lado, formamos parte de la Multisectorial Audiovisual junto a todos los gremios y sociedades de gestión. Desde allí estamos impulsando leyes como la de copia privada.

¿Qué es la copia privada?

Es un proyecto que ya se presentó y se está manejando a nivel político y legislativo. La copia privada es el derecho a un resarcimiento que tiene el autor cuando se hace en forma privada una copia de su obra, tanto sea desde un CD, como en un teléfono celular, o en cualquier dispositivo que se puede apropiar de una imagen o sonido. Existen más de treinta países en el mundo que ya tienen leyes sobre copias privadas. En la Argentina todavía no existe, pero existe la total convicción de que la tendremos pronto. Me imagino que otro de los logros que conquistaremos en los próximos años será el de la copia privada, y creo que si es así los autores y las autoras podrán percibir una suma interesante de dinero por la copia privada de sus obras.

¿En televisión pueden encaminarse las cosas, mejorar la actual situación?

Ojalá que haya más producción audiovisual, que podamos impulsar el desarrollo de una industria, a eso apunta este nuevo proyecto de ley audiovisual. De prosperar, seguramente se producirá más y por consiguiente habrá más trabajo para nuestros guionistas. Por otro lado, tiene que haber una cuota de pantalla real. Una cuota pantalla de ficción. Es imperioso que el Estado promulgue una ley que regule a las plataformas extranjeras y les exija una cuota de pantalla nacional y dirección legal en la Argentina. Desde la Multisectorial Audiovisual también estamos impulsando esta ley.

Tienen varios proyectos en marcha, no van a tener tiempo para aburrirse. ¿Hay algún proyecto sobre la nueva propiedad que adquirió Argentores, una vez que pase la pandemia?

Ya tenemos el primer anexo que es la propiedad de la calle Juncal. Ese seguirá funcionando igual, en las áreas que se han asignado: previsión social, biblioteca y cultura. Es una propiedad que estaba en pleno funcionamiento antes de la pandemia y lo seguirá estando una vez que esta concluya. Por otro lado, la sede principal, la de Pacheco de Melo, por el momento sigue con sus puertas cerradas por prevención sanitaria y no creo que este año se abra al público, sobre todo por cuidado de los autores. Además, se está trabajando muy bien de forma on line en todo lo que sea transferencia de derechos y también en lo previsional. Pero es cierto que falta una parte social, los encuentros, los talleres de cultura, eso se extraña, pero por ahora preferimos no retomar esas actividades porque damos prioridad a la salud. Creo que hasta febrero o marzo no se empezarán a desarrollar plenamente ese tipo de actividades. La Junta todavía se reúne por zoom. Y la casa central trabaja con la tercera o cuarta parte de los empleados de modo presencial. Y con burbujas. Estamos cuidándonos y por fortuna hasta ahora no hubo ningún caso complicado de Covid 19 en la entidad. Calculo que, en febrero o marzo, cuando esté avanzado el verano o haya pasado, empezaremos a abrir las puertas. Tal vez no todos los días, pero una o dos veces por semana, para que el socio que quiera venir lo haga, empezando un movimiento más normal. La nueva propiedad que adquirimos será el segundo anexo de Argentores. Está situada sobre la calle Peña a la vuelta de Pacheco de Melo. Por ahora está cerrada y habrá que hacerle algunas reformas. La idea es que sea un espacio de encuentro, para que los socios puedan concurrir a tomar algo, a trabajar y a realizar reuniones de trabajo. Allí se podrán realizar también congresos nacionales e internacionales y cualquier otro tipo de eventos.

Es mi anhelo que sea un lugar donde los autores más jóvenes puedan acercarse a la entidad, comiencen a conocerla y a interactuar con ella. Los jóvenes en general son reacios a frecuentar este tipo de instituciones. No son muy amigos de las estructuras establecidas, pero es importante que entiendan que con el tiempo entidades como Argentores pueden llegar a ser su sostén durante una buena parte de su vida. Así lo planearon nuestros fundadores. Las pensiones, la prepaga médica, las ayudas asistenciales, se hacen imprescindibles con la edad madura y la vejez. Y eso es muy bueno que los jóvenes comiencen a entenderlo, y ojalá este nuevo espacio sea el nexo entre la institución y los autores y las autoras más jóvenes. Ellos tienen que comenzar a apropiarse de Argentores, porque son ellos los que van a tener que defender esta Institución el día de mañana. Confío en que espacio Peña se pueda convertir en ese lugar de confluencia y encuentro.

¿Ha mejorado la inscripción de socios? Por lo pronto, se ven caras más jóvenes en todos lados, incluido en la propia Junta.

Fruto del trabajo que se ha venido haciendo, hubo autores y autoras que empezaron a reconocerse como tales y comenzaron a entender de qué se trataba el derecho de autor. Muchos jóvenes que quisieron estudiar dramaturgia a nivel facultativo, lo pudieron hacer, porque Argentores implementó una diplomatura en dramaturgia, carrera que se cursa en el Centro Cultural Paco Urondo, que depende de la UBA. Muchas de estas acciones colaboraron a que los autores y las autoras comenzaran a valorar su trabajo. Desde los consejos profesionales se lo contactó para explicarles los beneficios con que podían contar si se asociaban. Porque en la entidad no hay expectativas económicas respecto al asociado. La cuota social es de 100 pesos aproximadamente, es un precio simbólico. No es un tema económico, lo que queremos lograr a través de toda esta prédica es que la sociedad siga viva y que perdure a través del tiempo y siga creciendo en asociados. Los cargos directivos son ocupados solo por socios y socias. Por más importancia intelectual o artística que tenga un autor o autora en el medio, para ser directivo de la sociedad debe asociarse. Por eso una de nuestras premisas es acercar al autor a la sociedad.

«Cuando comencé a participar en Argentores y entendí lo que pasaba me comprometí en este proyecto de cambiar las cosas, no solo acá sino también en el ámbito internacional», sostuvo Diani.

El hecho de que Argentores tenga una economía en orden, ¿ayudó a atravesar mejor la pandemia? Y: ¿tenes esperanza en que la situación vaya mejorando progresivamente?

Primera pregunta. Sí, absolutamente. Te repito una información que transmití en el discurso para el Día del Autor: el dinero que destinamos a Previsión Social aumentó en diez veces a lo largo de estos ocho años. Y no hablo calculando la inflación, sino de un aumento real. Y ese dinero se convirtió en distintos beneficios. Sin duda ese ordenamiento financiero que alcanzamos se constituyó en una fuerte espalda para que la entidad pudiera resistir todos los problemas que se suscitaron a raíz de la pandemia. Hay entidades que han echado empleados, que han debido suspender trabajadores hasta nuevo aviso debido a las dificultades económicas provocadas por el Covid 19. En Argentores, gracias a que tuvimos una muy buena administración, pudimos seguir protegiendo al autor, concediéndole los beneficios que siempre les dimos y en algunos casos más. Y en cuanto a derechos de autor, dimos adelantos cada vez que un autor o autora lo solicitó. A pesar de que dejamos de recaudar teatro, cine en salas y grandes usuarios (hotelería, bares, restaurantes, etc.), pudimos sostener a la entidad. Y repito que eso se debió a una buena administración y a las excelentes decisiones políticas de gestión. Respecto a tu segunda pregunta, estamos con mucha expectativa con la apertura de los teatros, la gente está respondiendo muy bien y respeta los protocolos establecidos, tanto en los teatros oficiales, como en el teatro comercial y en los teatros independientes. Calculo que si todo sigue así pronto vamos a tener la actividad desarrollándose en plenitud, sobre todo en la temporada de verano. Se va recuperar el teatro al igual que las salas de cine. Y esperemos que la pandemia finalmente nos abandone. Es más un deseo que otra cosa. Pero un deseo que se hace escuchar en todo el mundo. Todo pasa en la vida. Pero los artistas siempre quedan.

A.C.