Revista Florencio

EL MUNDO AUDIOVISUAL Y LA CREACIÓN DE PIRCA

Un observatorio nuevo para una crisis vieja

En medio de los pesares, trastornos y problemas causados por la pandemia de Covid 19 en el mundo audiovisual, el último mes de 2020 ofreció, sin embargo, una muy buena noticia para los integrantes de ese ámbito. Fue la creación y lanzamiento de PIRCA (Propuestas para la Industrialización y Recuperación de la Cultura Audiovisual), un observatorio cuyo objetivo es impulsar, además de un debate profundo y permanente dentro del espacio cultural, social, productivo y académico relacionado con esa actividad, ideas, proposiciones y proyectos  tendientes a lograr una nueva etapa en su existencia, donde, sin duda, la planificación de políticas públicas para el medio tendrán una relevancia fundamental. 

Como ya informó Argentores las páginas de Contacto, el lanzamiento se produjo el día 12 de diciembre en nuestra entidad mediante una reunión virtual proyectada a través del canal de Youtube, conducida por Guillermo Tello. En esa reunión participaron, entre otros, Carolina Justo Von Lurzer (actual directora del Consejo  Académico de PIRCA), Osvaldo Mario Nemirovsci (también director de ese Consejo), Sergio Vainman (Consejo Académico-Vicepresidente de Argentores), Alejandra Darín (Consejo Académico– presidenta de la Asociación Argentina de Actores), Pablo Echarri (Consejo Académico-SAGAI), Silvina Acosta (Consejo Académico-SAGAI), Rolando Conte (Consejo Académico-SUTEP), Gabriela Cerruti (diputada) y Horacio Arreceygor (Secretario General de SATSAID). Además, de estas personalidades y entidades, confluyen en PIRCA las universidades nacionales de Tres de Febrero, Cuyo, Villa María, Quilmes y La Plata, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), investigadoras/es académicos, trabajadoras/es y productoras/es de amplia trayectoria en las industrias culturales y Centros de Investigación Académicos y Sociales, coordinados por un Consejo Académico mixto (industrial y académico). El espacio suma también la colaboración institucional de la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, las Tecnologías de las Telecomunicaciones y la Digitalización; Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual; el Ente Nacional de Comunicación (ENACOM); y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), entre otras.

El Vicepresidente de Argentores, Sergio Vainman, junto al Coordinador General de la Multesectorial Audiovisual, Guillermo Tello, durante el lanzamiento de Observatorio PIRCA

De este modo, el Observatorio de la Industria Audiovisual Argentina comenzó, a partir de 2021, a trabajar con la finalidad de llevar a cabo este trascendente desafío, un compromiso en pos de una transformación que toda la comunidad audiovisual considera imprescindible e impostergable, pero que no será fácil debido a la situación en que dejó a la industria las dos pandemias más letales que se haya vivido el país en las últimas décadas: la primera la del Covid 19, cuyas consecuencias todavía soportamos y contra la cual se sigue luchando en la actualidad, pero también la inmediatamente anterior a ella: la gestión económica y política del gobierno de Macri que atrasó y endeudó a la nación a niveles nunca conocidos hasta entonces, destruyó gran parte de su estructura productiva (incluida la dedicada al audiovisual) y sembró la desocupación y la miseria por todos lados. Como bien dijo Sergio Vainman, vicepresidente de Argentores: esta crisis ya existía y era profunda, pero la pandemia la desnudó de una manera que ya no deja dudas a nadie. Es una situación en la que se hace imposible hoy avanzar en nuestro cometido, agregó, sin tomar en cuenta las realidades que hacen a las políticas económicas, a las nuevas tecnologías, a las teorías de la comunicación, a las innovadoras formas que va asumiendo la cultura, a las predisposiciones variables de las audiencias y los consumidores, a los marcos regulatorios. Por eso la necesidad de certeros diagnósticos y propuestas, circunstancia que llevó a distintos sectores de la industria a integrar la conducción de PIRCA en alianza con Universidades, sectores gremiales y entidades profesionales de la industria y a comenzar a sistematizar algunos campos para iniciar la tarea: Legislación y Políticas públicas – Mercado y Modelo productivo – Condiciones laborales y de equidad de género – Formación y capacitación – Representaciones audiovisuales – Prácticas culturales de las audiencias – Derechos laborales y condiciones de contratación (precarización, inestabilidad e incertidumbre) – Requerimientos reales de la industria. Y avanzar sobre más puntos que hagan a la mejor comprensión del camino que se abre ante esa perspectiva. De este modo, el Observatorio comenzó ya desde hace unos meses a llevar a cabo ese compromiso de recuperar la cultura audiovisual, aportar trabajo en mejorar las condiciones en que se desenvuelven las actividades profesionales, laborales, técnicas y comerciales del sector y sumar a la construcción de una pujante industria cultural argentina, con vocación hacia lo latinoamericano y pertenencia a nuestro sentido y destino de Nación.

Sobre este tema, y después de charlar en primer lugar a Sergio Vainman, vicepresidente de Argentores y miembro observatorio, sobre algunos conceptos que se incluyen en la introducción de esta nota, publicamos luego dos entrevistas más. Una es la que le hicimos al actual director de PIRCA (la otra directora es la doctora Carolina Justo Von Lurzer), Osvaldo Mario Nemirovisci, licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades, diputado nacional entre 2003 y 2007, además de Coordinador General del Sistema Argentino de Televisión Digital (2009 a 2015). La otra charla fue con cineasta y académico Guillermo Tello, coordinador general de la Multisectorial Audiovisual y miembro de Consejo Académico de PIRCA. Con Carolina Justo intentamos en varias oportunidades conectarnos, pero sus múltiples actividades como funcionario le impidieron concretar un diálogo, por lo que, ante la inminencia del cierre de la revista decidimos pasarlo para el próximo número de la revista.


Osvaldo Nemirovsci: “Las audiencias han cambiado mucho en los últimos años”

Osvaldo Nemirovsci

¿Hubo, antes de la creación de PIRCA, alguna agrupación con características similares a ella en el país?

En cuanto a su conformación, no recuerdo algo similar. PIRCA tiene la originalidad de estar conformado por los protagonistas del mundo de la creación de los contenidos, que son los que generan el trabajo en el espacio de la industria audiovisual. Ahora, similares en cuanto a la búsqueda de datos, al trabajo de conseguir información que permita mejorar las condiciones laborales, profesionales y técnicas en el mundo audiovisual puede ser que haya habido varios ejemplos. Algunos sindicatos han realizado ese tipo de investigaciones: el gremio de los locutores; el gremio de la televisión, Satsaid, por ejemplo. Los que hacían esas entidades, eran trabajos que, aunque fueran hechos por un solo sector de la industria, investigaban sobre lo general y permitían que uno acudiera a esas investigaciones en busca de buena información y datos: cuánta producción radial se alcanzó en determinado período, cuánta hubo en la televisión, etc. Pero el compromiso que tomó PIRCA de recuperar la cultura audiovisual, de aportar a la mejora de las condiciones en el espacio audiovisual, me parece que es la primera vez que se produce.

¿Qué factores en los últimos años contribuyeron en los recientes años a que se llegara a la idea de formar este laboratorio?

En primer lugar, hay que decir que la decisión de constituir este observatorio reconoce un tiempo previo bastante largo de consolidación de la idea. Pero también me parece necesario reconocer que este laboratorio se constituyó porque existió antes y existe una Multisectorial del Trabajo Audiovisual, integrada por entidades tan reconocidas como Argentores, SAGAI, Satsaid y otras más y algunos espacios vinculados a los trabajadores públicos. Digamos que desde la Multisectorial se buscaba la manera de mejorar las posibilidades de investigar cómo se podían resolver los problemas de la industria audiovisual. Eso llevó a generar reuniones y se empezó a convocar y a hablar con profesionales académicos y expertos en el área de la investigación, básicamente con aquellos que estaban relacionados con las ciencias sociales y con las materias relacionadas con el mundo audiovisual. Bueno, a partir de allí se generaron y concretaron charlas y reuniones durante varios meses para ver cómo se lograba darle un nuevo valor a aquello que había significado la Multisectorial como inicio de ese proceso de recuperación de la industria y también a lo que era la Universidad como lugar de estudio e investigación. Y combinar todo eso en un esfuerzo, como dije, por agregarle más valor aún a esos lugares que ya estaban buscando, explorando en el mismo tema. Y lo que hicimos también fue sumar algunos organismos del Estado, la Defensoría del Público, la Comisión Bilateral de Seguimiento de las Actividades Audiovisuales del Congreso, y luego distintas universidades y algunos sindicatos, a lo cual habrá que añadir a algunos agrupamientos privados del empresariado con el fin de que participen activamente, en particular a los que figuran como propietarios de medios. Todas esas confluencias fueron originando la aparición de PIRCA.

¿Usted había participado ya de los congresos realizados por la Multisectorial?

Yo recuerdo que estuve en uno de los primeros congresos y después no, pero seguí manteniendo contactos con muchos de los dirigentes que surgieron de la Multisectorial, Guillermo Tello, Sergio Vainman, Pablo Echarri, con la gente de Satsaid. Así que estaba bien al tanto de lo que se aspiraba en ese movimiento. Luego de esos contactos, y ya en el año de la pandemia, esas reuniones, a través de zoom, se fueron haciendo cada vez más regulares hasta que se llegó a la fundación de PIRCA y su presentación pública en diciembre pasado.

¿Qué diagnóstico general haría hoy de la industria después de la pandemia?

Para formular un diagnóstico así creo que habría que tomar en cuenta lo que es hoy la realidad globalizada de las experiencias llevadas a cabo por las industrias audiovisuales, en especial en el último año. Y en el caso específico de la Argentina, yo tomaría también los cuatro últimos años de la vida política argentina, donde no hubo, en el gobierno presidido por Mauricio Macri, políticas públicas destinadas al sector ni ninguna forma de contemplación de las necesidades de la cultura o de la industria audiovisual. Todo lo contrario. No se generó ningún modelo de apoyo y crecimiento en la industria, ni nada que tuviera que ver con la idea de convertir a la industria audiovisual en un valor económico a la vez que un valor cultural, laboral, profesional y social. La cultura tiene que ver primero con la creatividad de un pueblo, con sus usos, costumbres y prácticas históricas, pero también con el interés de un Estado en generar condiciones más propicias para lograr eso. Y, al respecto, diría que no veo tampoco hoy que la situación esté bien, pero, claro, no se puede obviar la realidad económica y social en que dejó al país la administración anterior ni los efectos que viene provocando la pandemia. Tomando como base eso, vemos que hay otras necesidades, otros imperios para las políticas públicas e incluso una disminución de las inversiones privadas en lo que son las industrias culturales más habituales, más conocidas, como la televisión o el cine. Pero bueno, hay que buscar predisposiciones sectoriales que se puedan encontrar, hay que hacer diagnósticos, hay que tener propuestas que conjuguen lo privado y lo público. Hay que mejorar las condiciones de trabajo, mejorar la formación y capacitación de técnicos y profesionales del mundo audiovisual, hay que estudiar mucho el tema de las audiencias, porque éstas han variado mucho. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y sobre todo las nuevas formas de vinculación con Internet y con las plataformas algorítmicas, han convertido a las audiencias en algo muy distinto de lo que eran cinco o seis años. Así que tenemos que superar algunas cuestiones que nos conduzcan a la posibilidad de detectar, de encontrar adónde hay debilidades y fortalezas de la industria cultural y audiovisual. Si mejora la situación del país en lo macroeconómico ese paso se reflejará en un sustento positivo de la actividad del sector, y si no habrá que explorar con originalidad formas mucho más limitadas de desarrollo de esta industria.

¿Suponemos, de todos modos, que el laboratorio mantendrá contacto con el gobierno para que no se olviden de la industria audiovisual?

Está claro que debe ser así. Porque es cierto que este gobierno tiene una impronta por completo distinta al anterior en cuanto al reconocimiento de la necesidad de vincular al Estado y a sus políticas públicas con la industria audiovisual y las industrias culturales, pero no está mal estar presentes frente a las autoridades para recordarles que “aquí estamos” y esto es lo que necesitamos. Nosotros, los que estamos en PIRCA, valoramos mucho a la industria audiovisual y en especial a algunos espacios de ella, como son la televisión y la radio. En lo personal soy un estudioso de la historia de la radio y la televisión argentinas. Y reconocemos que el núcleo de lo privado ha tenido mucho que ver con el desarrollo técnico e industrial de ambos medios, radio, televisión y demás, pero también decimos que la comunicación es mucho más que un espacio de mercado. Por lo tanto, ahí tiene que haber una presencia regulatoria, democráticamente aceptada y debatida, porque no es cuestión de poner criterios y mucho menos de meternos con los contenidos. Estoy hablando de la defensa de la producción regional, de los contenidos federales, de las retribuciones justas y correctas por el trabajo que realizan todos los trabajadores y trabajadoras en todo nivel, de cómo se puede lograr la accesibilidad a los medios de comunicación de lugares donde la iniciativa privada no llega por razones de rentabilidad, el cable por ejemplo, la industria fílmica. Esto existía hace cincuenta o sesenta años en nuestro país. Había provincias con un desarrollo importante en el campo de la industria fílmica, Mendoza lo tenía con su productora Andes, Córdoba también Y eso se fue cayendo porque se concentró esa industria en un núcleo etno-porteño, que fue asentando la posibilidad de que nada más que cuatro o cinco productoras fueran las que produjeran contenidos para el cien por ciento o el noventa por ciento de los medios. Bueno, hay que volver a federalizar los contenidos porque esto genera trabajo, cultura y ampliación social en las regiones y en las provincias. Y también tenemos que trabajar para ver cómo técnicamente abrimos las condiciones de accesibilidad para que las personas con discapacidad puedan vincularse de una manera normal con la televisión, el cine y lo demás. Vamos a estar ahí, cerca del Estado, insistiendo como el noble tábano.

El tábano socrático…

El tábano socrático y el tábano que estaba en el epígrafe de la tapa del diario Crítica. En esa función nos vamos a sentar con ellos y, como tenemos buena relación, creemos que van a entender. También tenemos que pelear contra una cultura que desde hace unos treinta años impuso una fuerte idea, o un fuerte perfil de liberalismo que terminó por instalar un modelo privatizador. Este perfil venía del modelo europeo impuesto por Silvio Berlusconi en Italia o Margaret Thatcher en Inglaterra. Acá se creyó que solo el área privada podía manejar los medios. Y eso alejó la posibilidad de que hubiera una inversión por parte del Estado en la industria que mejorara la distribución de nuevos contenidos. Esto no es ideológico, sino creer que la idea de que solo el mercado o el impulso mercantil privado pueden manejar o hacer crecer los medios achica mucho la posibilidad de un desarrollo de la industria. Y en esa posición nos respalda la experiencia histórica de nuestro propio país. Porque, desde la constitución de la televisión como medio en la Argentina, la participación del Estado ayudó mucho al desarrollo de los medios. Así que, entonces, vamos a estar ahí para aportar ideas de la mejor manera. Y también aportaremos las ideas más originales para que el Estado pueda entender, cosa que creemos está en camino de hacer, la nueva realidad de las plataformas algorítimicas que genera un modelo cultural y un desarrollo industrial distinto. El modelo productivo del siglo XXI es el digital. Hoy se mide en bytes, no hay más modelo fordista o toyotista. En la actualidad se produce desde lo digital, y eso también llega e influye en los medios de comunicación y las industrias culturales, y, desde luego, también en la industria audiovisual. Y el Estado tiene que aportar también lo suyo allí. Es el nuevo territorio de las empresas digitales donde se generan audiencias, contenidos, informaciones, intercambios de otra naturaleza, una serie de cosas novedosas. En ese territorio también trabajamos.

Allí también se genera una nueva forma de penetración cultural.

Sí, desde ya que esto ocurre, pero tampoco es novedoso. Este es un territorio de litigio, de fuerte conflicto desde hace muchísimos años, donde el Estado no ha participado, salvo en un período que está entre 2010, 2011 y 2015. Salvo ese hiato el Estado no ha participado con vocación regulatoria, con una regulación como dije democráticamente acordada y aceptada. Por ejemplo, la televisión pública, las radios públicas, las radios de gestión autónomas como son las universitarias, las radios comunitarias, la televisión comunitaria barrial, tienen todo el derecho del mundo a ofrecer un modelo cultural distinto, un modelo de consumo cultural distinto y deben tener la chance de hacerlo. Y que para que eso se cumpla debe haber alguna participación del Estado para garantizarlo, porque el mercado no lo va a proveer. Hoy en día debe de haber unos 37 o 38 canales televisión abierta en todo el país. Y en vez que de eso, podría haber unos 300 o 400 sitios de televisión abierta digital que generarían una demanda laboral formidable, impresionante, porque de verdad eso genera trabajo y riqueza nacional. Y la posibilidad de nuevos contenidos. Pero esa es una tarea que hay que hacer. Y hay que hacerlo, y en esto quiero ser categórico, junto al sector privado, que tiene una gran inversión hecha en la industria, que es importantísima. Hay que sentarse, debatir con ellos, para determinar cuál es la alternativa para que todos ganemos con una mejor industria audiovisual.

Retomando el tema de la penetración cultural, que no es novedosa, ¿desde cuándo se ha hecho más intenso el peso de lo que se difunde a través de ella?

Desde hace por lo menos 150 años, con el desarrollo industrial de los de los medios gráficos y después con el surgimiento de variables tecnológicas como la televisión y demás, las industrias culturales -como siempre lo hizo la cultura-, estableció andariveles por donde circularon ideas que en la sociedad influyeron en lo simbólico, en la creación de sentido e incluso en la interpretación de la historia. Pero eso recoge también la habitualidad de usos y costumbres de cada pueblo, los hechos y las formas que se repiten, las tradiciones, el folklore, los aprendizajes sociales más que educativos, todo lo cual tiene una gran vinculación con el espacio público. Eso lo tenemos que tener en cuenta a la hora que PIRCA investigue, estudie y haga propuestas para que se construya un camino hacia un mejor, o para no calificar diría distinto, consumo cultural. O un mejor aprovechamiento de las industrias.

¿Qué importancia tiene que el laboratorio esté acompañado en su labor por una vocación latinoamericanista?

En esto también me aparto de lo ideológico. Cada uno que sostenga la ideología que quiera. En mi caso me gustaría compartir algunos emprendimientos con algunos países de la América cercana. Y esto tiene que ver con un mejor rendimiento en varios terrenos. Desde lo técnico, porque si hacemos americanismo de verdad y convenimos y acordamos vamos a tener un intercambio de tecnología cordial en vez de estar peleándonos o cayendo en situaciones ridículas como fue la experiencia de hace casi varias décadas atrás, cuando vino la televisión de color, y teníamos tres modelos tecnológicos diferentes, donde no se podía coordinar con los países vecinos, como Chile o Brasil, la posibilidad de intercambio de exportación o importación de televisores, por ejemplo, porque el sistema de color eras distinto. Entonces, me parece que por el lado de la técnica, un intercambio cordial de tecnología siempre es bienvenido. También para la exportación de contenidos. Nosotros tenemos una fuerte presencia en el producto bruto interno en exportación de contenidos y de modelos de formato televisivo. Y me imagino que si impulsamos un desarrollo común donde integramos lo técnico y lo cultural, podemos generar un modelo de desarrollo combinado de contenidos que nos permitiría una exportación que valoraría un camino de ingreso de divisas por un andarivel distinto al de las exportaciones tradicionales. Por eso es clave que instalemos desde PIRCA el impulso de en esta tesitura latinoamericanista.

Respecto a los pasos que se han comenzado a dar, ¿cuáles son?

Tuvimos ya varias reuniones luego del lanzamiento y hay ya constituidas varias comisiones. Algunas de las que recuerdo son Mercado y Modelo Productivo, Condiciones Laborales, Representaciones de las Audiencias, Representación y Políticas Públicas, son comisiones que ya están constituidas. Y cada uno de los integrantes del laboratorio ha optado por participar en las comisiones donde se encuentra más cómodo y cree tener más capacidad para aportar. Y ahora hay un trabajo importante que se centra en la búsqueda de financiamiento, porque esto requiere un acuerdo o convenios con las universidades para que se financien los trabajos de sus propios investigadores. Debemos ver cómo se financia todo esto desde el punto de vista de los costos que pueda tener. Y sí se ha avanzado en eso en un aspecto: cada una de estas comisiones se ha vinculado con algún organismo del Estado. Por ejemplo Mercado y Modelo Productivo ha tendido vínculos con el Ministerio de Producción, porque allí lo que se debe estudiar es la cadena de producción de valor, la distribución, que tipo de producción o de consumo son los que se generan, los modelos de producción emergentes. En Formación y Capacitación nos hemos vinculado con el Ministerio de Trabajo. En Representaciones de la Audiencia o Representaciones Audiovisuales, que tiene mucho que ver con una desviación permanente en nuestras industrias audiovisuales y que se refiere a la construcción de estereotipos en materia de géneros, hay otros también con los menores, con las razas, las etnias. En esto nos vinculamos con el Ministerio de Cultura. Se ha constituido también el Consejo Directivo, se ha hecho la presentación pública y se ha avanzado en esas direcciones. No se trabajó mucho en enero, salvo el intercambio de algunos mensajes, y en febrero se empezó con toda esta actividad.

¿Tienen un lugar donde se asienta el observatorio?

Estamos buscando. Por ahora no tenemos lugar físico, pero en este momento carecemos además de una práctica de presencialidad por que las medidas de confinamiento, que nos llevaron a manejar la comunicación a través del contacto telefónico (whatsapp), el zoom o el mensaje electrónico. Pero tampoco habría problemas si necesitáramos estar presentes porque hay muchísimas entidades y podríamos ocupar sus espacios.

¿Cómo diría que es la tarea de los directores?

La de los directores, que somos la doctora Carolina Justo Von Lurzer y yo, es una tarea de coordinación, convocamos y participamos de todas las reuniones del Consejo Directivo, tratamos de dar cierta orientación desde el punto de vista de la construcción política o institucional de lo que se va haciendo en virtud de da la mayor experiencia mía y de Carolina en ese campo, donde la otra experiencia la aportan los demás miembros del Consejo Directivo. Y participamos de todos los debates, la organización y las formas que van tomando las reuniones. Yo no participo formalmente en ninguna comisión, aunque podría en algunas como Legislación y Políticas Públicas, en virtud de que fui diputado nacional y presidente de la Comisión de Comunicaciones y conozco el tema y puedo aportar, pero hasta el momento no participo formalmente de esa comisión.


Guillermo Tello: “Una nueva traza para la cultura audiovisual”

Guillermo Tello, Coordinador General de la Multisectorial Audiovisual

Usted ha dicho que la apuesta de PIRCA es recuperar una nueva traza para la industria argentina. ¿Cómo imagina podrá ser esa traza?

Imagino un nuevo modelo productivo para toda la Cultura Audiovisual, la argentina tiene una gran experiencia en la producción cultural como también en el desarrollo industrial y tecnológico, de allí debemos tomar los ejemplos de planificación estratégica que permita una traza de integración federal en la producción de contenidos audiovisuales, un camino que corrija asimetrías económicas, geográficas y técnica e impulse la diversidad cultural, la equidad social y la diversidad de género en toda la cadena de valor. Una planificación que modele esa traza productiva  debe impulsar y acompañar el desarrollo tecnológico, técnico y de recursos artísticos en todo el territorio nacional junto al sector privado, los medios públicos, los institutos y entes descentralizados, los estados provinciales y las universidades, en la búsqueda de una plena soberanía cultural y no solo facilidades para la inversión extranjera que nos pueda llevar a la falta de substitución de productos y perdida de distribución de contenidos propios,  muy por el contrario a la política de des-planificación, que durante el gobierno anterior impulsó la concentración de las producciones y productoras audiovisuales en los principales ciudades, subsidiarias de emisoras privadas, sumado a la fantasía de una lluvia de inversiones desde las plataformas digitales extranjeras, todo en perjuicio de la producción cultural interna.

¿Por qué es tan necesario frente al gran crecimiento y distribución de contenidos en todo el planeta, políticas públicas de regulaciones tanto en lo nacional como internacional?

Las políticas públicas son siempre necesarias, diría que en cualquier ámbito de desarrollo de cultural y económico. Las políticas públicas permiten no solo establecer el marco en el que se desarrolla una actividad, en este caso la producción de contenidos audiovisuales, sino también la representación de los emergentes culturales de una región y los valores que a estos mismos los y las identifican como nación. De lo contrario seguramente terminaremos influenciados por los comportamientos sociales y culturales foráneos, trasmitidos a través de los contenidos extranjeros y así podríamos concluir con una población que demande, consumos y servicios ajenos a su propia identidad sociocultural. Por supuesto no tiene nada de malo que la población quiera adquirir dulce de cacahuate, tan solo porque los personajes que vemos en las ficciones saborean aquel producto, lo que puede tener como consecuencia es que la demanda sea tan grande que deje improductiva a las productoras de dulces locales y dejando de lado la ocupación laboral de nuestra población. Dicho de esta forma parece muy simple y hasta sencillo de resolver, pero no cambia mucho si en el mismo ejemplo ponemos telenovelas en remplazo de dulce de cacahuate, pues así como lo que en la economía se llama “sustitución de productos”, puede derivar entre otras consecuencias, en la desocupación de nuestros/as técnicos/as y artistas, por lo que las políticas públicas que incentiven, fomenten y protejan la producción audiovisual son muy necesarias, especialmente para equilibrar las asimetrías locales e internacionales, sobre todo cuando muchas otras naciones invierten miles de millones de dólares de su inversión pública, en pos de incentivar a las producciones audiovisuales a salir del territorio de origen a ganar audiencia y mercados en otras naciones, lo cual no está mal, solo debemos coordinar políticas locales e internacionales que igualen las oportunidades productivas.

¿Nos podrías explicar y describir a que se llama hoy “audiovisual ampliado” y qué significa o implica como fenómeno?

Tomamos este concepto del investigador Lic. Santiago Marino, entendiendo el mismo como el espacio que integra el cine, la televisión (abierta y de suscripción paga) y los servicios de streaming, a demanda VOD, IPTV y OTT, la radio y la música. Desde este mismo concepto acuñamos colectivamente en la Multisectorial Audiovisual a todo lo respectivo al comportamiento social y económico de la actividad audiovisual, sea de consumo, de experimentación o de recreación como Cultura Audiovisual.

¿Las publicaciones digitales que se piensan editar regularmente podrán llegar también al público interesado, además del especializado?

Sin dudas que la primera aspiración es llegar al público especializado, pero entendiendo que la Cultura Audiovisual es muy amplia y diversa, es muy probable que lleguemos también a un público general, con interés social, cultural, económica y educativa por la simple razón de querer estar informado y actualizado sobre las mismas temáticas que el PIRCA investigue.

¿Cuáles son los principales problemas o debilidades del sector audiovisual hoy y cuáles sus fortalezas en tu opinión?

Dado que la pregunta abarca una cantidad muy grande de aspectos, los cuales involucran no solo a lo cultural, al comportamiento social, a la política local y global, sino también al desarrollo tecnológico, educativo, comunicacional, a la macro y micro economía local y global, que la respuesta podría llevarnos varias revistas para poder exponer mi opinión solo sobre las problemáticas. Dicho esto creo que me centraré solo en dos puntos por problemáticas y fortalezas;

Problemas y debilidades:

1 – La desregulación y falta de claridad en el existente campo de los servicios de comunicaciones convergentes (Televisión, Radio, cableoperadores y satelitales, plataformas audiovisuales digitales y otros servicios similares), debilita la producción de contenidos y emisión de los mismos. Sin posibilidades reales de acceder a la audiencia local y mucho menos a la exportación de contenidos, es sin dudas una gran debilidad. Si no se puede tener certezas en la planificación productiva por falta de acceso a una cuota mínima de emisión, difícilmente las empresas productoras y/o las y los productores encuentren incentivos para desarrollar obras audiovisuales, incluso con financiamiento del estado o con ventajas impositivas. Es como querer producir dulce de leche sabiendo que los mercados tienen un compromiso monopólico de venta exclusiva de dulce de cacahuate, condicionando los puntos de venta con medidas restrictivas para el acceso a otros productos altamente demandados por el público y con mayor rentabilidad. ¿Quién asumiría ese riesgo? Y es así como los productores de dulce de leche seguramente terminarían produciendo dulce leche con gusto cacahuate “made in Argentina” y así probar suerte, a ver si le dejan los monopolios un pequeño lugar en el mercado.

2 – La macro economía tiene un factor muy relevante en la producción industrial de contenidos audiovisuales, incluso condicionando a las producciones nacionales y provinciales de estos contenidos, por lo que la imprevisión financiera en la que las políticas económicas que nos dejó el gobierno anterior, agrava una dificultad casi de raíz que tiene el sector audiovisual, como lo es la inexistente posibilidad del acceso a créditos específicos para el sector a tasas y condiciones estables y acordes al mercado, haciendo de esto una enorme debilidad ante la competencia internacional, la cual ingresa a nuestro mercado, es decir a nuestro público, casi sin permiso ni aviso previo, sumado a ello que la mayoría de esas producciones extranjeras llegan con rentabilidad asegurada por sus casas matrices y con financiamiento desde sus territorio de origen, pues de esa forma la famosa “competitividad” se vuelve no solo desleal, diría que hasta económicamente suicida.

Fortalezas:

1 – La calidad educativa y formativa de la Argentina es muy alta con relación a muchos países del mundo, incluso de los considerados de los más avanzados, teniendo como fortaleza una enorme calidad artística y técnica para el desarrollo de contenidos audiovisuales en gran parte de nuestro territorio. También mucha pericia para la movilidad cultural y productiva en momentos de impulsos al mercado, algo que al sector le brinda mucha gimnasia a la hora de la salida de crisis cuasi permanentes Esto permite pasar de una capacidad ociosa de nuestra infraestructura productiva audiovisual a una gran ocupación profesional técnica y artística muy rápidamente. Una cualidad que estoy seguro hará la diferencia a la hora de llevar adelante una planificación estratégica y sostenida en la producción audiovisual.  

2 – Tenemos una audiencia muy bien formada en la adquisición de cultura audiovisual, con comportamientos de gran demanda y aprehensión por nuestras obras audiovisuales y sobre todo por las y los artistas locales (nacionales y provinciales), sabiendo que si el sistema de difusión y distribución de nuestros contenidos les facilita el acceso a ellos, se vuelca rápidamente a las obras nacionales, no solo por fidelidad con sus artistas, también por afinidad en el gusto del tipo y variedad de formatos y contenidos. Esta fortaleza se demuestra rápidamente con los porcentajes de rating que siguen obteniendo las repeticiones de las telenovelas y otros contenidos locales, un público que para lograr igualar las plataformas de streaming necesitas muchos meses de promoción en sus catálogos.

 ¿Había en la Multisectorial Audiovisual una idea desde el principio de que debía constituirse un observatorio como PIRCA o es algo que surgió en el trayecto? Y si fue así, ¿cuáles fueron las primeras medidas tendientes a formar ese organismo?

Desde los inicios de la Multisectorial supimos de la falta y necesidad de datos estadísticos, especialmente en la evaluación sistemática y critica de nuestra realidad industrial, el seguimiento constante del comportamiento del mercado productivo de contenidos audiovisuales, su distribución y comercialización, pero sobre todo de la importancia de participar en estas tareas de análisis, con la que constantemente nos permita obtener un estado de situación del sector. Pero para hacer honor a la verdad, creo que nadie de los representantes de este espacio amplio y diverso, que es la Multisectorial Audiovisual, pensó realmente que llegaría el día en que estaríamos constituyendo este importante Observatorio.

Las experiencias de los cuatro congresos audiovisuales y las reuniones federales, fijaron un rumbo que termina de definirse con el impulso del consejo ejecutivo ante la necesidad de explicar, con datos concretos, lo que el sector significa en la economía argentina al Congreso Nacional en distintas invitaciones, ponencias y audiencias públicas realizadas durante el 2019 y 2020, en las que participamos con gran valoración por cada invitación. De allí profundizamos el vínculo que ya veníamos teniendo con varias universidades nacionales y nos propusimos la definición de las áreas prioritarias de producción de conocimiento, para lo cual convocamos a la Dra. Carolina Justo Von Lurzer y el Lic. Osvaldo Nemirovsci, hoy ambos directivos del PIRCA. Luego de presentar la propuesta a todos los miembros de la Multisectorial en Asamblea Extraordinaria, muy entusiasmados con la iniciativa, se aprobó por unanimidad la creación del Observatorio.

Al margen de su participación en PIRCA, ¿la Multisectorial seguirá teniendo una actividad por fuera de ese nuevo organismo?

En este caso no creo que exista un afuera o un adentro de estas actividades, el Observatorio nace desde la iniciativa y el impulso de la Multisectorial Audiovisual y seguirá trabajando para ampliar sus objetivos en todo lo relativo a la Cultura Audiovisual. Por otra parte la Multisectorial tiene una agenda programática que cada año se renueva e incorpora más integrantes a su conformación. Por lo que tiene mucho por trabajar en pos de aportar a la política institucional y a la política pública, siempre esperanzados en la construcción colectiva de una fuerte y pujante industria de la Cultura Audiovisual Argentina.