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Solidaridad con Claudia Piñeiro

Con una soltura que sorprende, y a la vez asusta, ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina) escribió ayer un extenso comunicado en relación a la serie televisiva El Reino, acusando directa e impunemente a la autora Claudia Piñeiro de “utilizar un guion televisivo para crear prejuicios o estereotipar a quienes representan un pensamiento contrario”.

¿Quién autorizó a estas personas para decir lo que es arte y lo que no lo es?

¿Quién los facultó para determinar que una ficción es “una expresión artística genuina o pura” o que está “contaminada por aquellos condicionamientos ideológicos que no tienen otro fin que dinamitar la misma esencia del arte”?


¿Gozan de algún privilegio especial o es simplemente la revelación divina la que les permite establecer la esencia de las cosas con seguridad tan dogmática?

Si algo esencial tiene el arte es que refuta al dogmatismo. Lo provoca, lo desafía y termina por vencerlo.

ARGENTORES, representante legal de todos los autores dramáticos, les recuerda a quienes redactaron esa aparentemente inocente serie de afirmaciones, rayanas sin duda con un intento encubierto de censura, que no existe en nuestro país ningún impedimento para que una autora – Claudia Piñeiro en este caso conjuntamente con Marcelo Piñeyro, ya que ambos firman el guion – construya una ficción, independientemente del gusto o la opinión o el juicio apodíctico que les merezca a los integrantes de la mencionada agrupación.

Escribir ficciones no requiere, afortunadamente, ninguna autorización especial ni debe pasar por ningún filtro ideológico o religioso.

No se aceptan aduanas ni se pagan peajes.

Y decimos que ACIERA bordea peligrosamente el territorio de la censura porque, en un típico doble discurso, manifiestan que no la solicitan – algo que por otra parte no podrían hacer porque este es un país donde se respeta la libertad creativa – pero a la vez cargan las tintas sobre la figura de una mujer que luchó y lucha por sus concepciones como si eso implicara un defecto, “invitándola” a que visite templos para que eso le haga cambiar su punto de vista.

Si no advertimos que todo lo que publicaron y este convite en particular encierran un intento de modificar de manera compulsiva el pensamiento de Claudia – quien puede sentirse lógicamente intimidada por la situación y por la continuidad futura de su obra – entonces estamos mirando para otro lado.

Ante este burdo intento de disciplinamiento ARGENTORES se solidariza con Claudia Piñeiro y con Marcelo Piñeyro, reiterando una vez más su vocación en defensa de la libertad creativa y contra todo intento de censura, directa o encubierta.

No necesitamos que algunos “iluminados” nos enseñen a pensar ni que nos digan dónde está el bien y dónde el mal.