Revista Florencio

VÍCTOR AGÚ Y EL REGRESO DEL RADIOTEATRO

«Siempre estoy buscando dónde hacer ficción radial»

Una apuesta de Radio Del Plata recupera un género entrañable y tradicional: el radioteatro. Desde mayo, con la emisión de Inconquistable corazón, el ciclo Radioteatro Del Plata ofrece materiales del gran Alberto Migré adaptados y dirigidos por un autor experto en la materia: Víctor Agú.

Víctor Agú

Radio Del Plata decidió apostar a la ficción radial, a la recuperación de un género entrañable y tradicional: el radioteatro. El ciclo Radioteatro Del Plata arrancó en mayo con la emisión de Inconquistable corazón, una creación del muy recordado Alberto Migré, adaptada y dirigida por un autor experto en la materia: Victor Agú. El programa está protagonizado por Nora Cárpena, quien está acompañada por un gran elenco: Esteban Prol, Betina O´Conell, Héctor Calori, Peggy Sol, Cristina Allende, Norberto Gonzalo, Gabriel Rovito, Luciana Ulrich, Sebastián Pozzi, Deborah Fideleff y Carlos Donnigian, estando los relatos a cargo de Roberto Mosca, la locución de Gabriel Galar y la Producción Ejecutiva de Lorena Bredeston.

La trama, diaria y emitida a la medianoche apela a la tragedia y a la comedia y recrea la historia de Román Ruiz, un sencillo hombre de barrio, cuya vida está marcada por amores frustrados e imposibles. La inesperada muerte de su primera esposa y su hijo en un accidente, desacomoda su vida y él cree que nunca podrá volver a ser feliz. Pero, el enamorarse de la novia de su hermano, lo pone en contradicción con los valores con los que se condujo en su vida. Por fin decide seguir a sus sentimientos y casarse con ella. Finalmente, una verdad sobre el accidente destruirá la armonía de la pareja. De todo ello y de la salud de la radio como eficaz medio de expresión estética hablamos con Agú, un reconocido autor, muy identificado con la obra global de Migré.

¿Cuándo fue que recibiste la propuesta de la radio y qué sentiste?

En realidad, siempre estoy buscando dónde hacer ficción radial. Con Nora Cárpena somos incansables; siempre tenemos la esperanza de que alguien no sólo nos escuche, sino que además nos dé trabajo. De hecho, ya hicimos muchos ciclos de ficción radial en varias radios: Brisas, Radio Provincia, AM 750, Ciudad, Radio 10 y algunos con presencia de público, como el del Teatro Nacional Cervantes, pero éste último sin salida al aire por ninguna emisora. Trabajábamos intensamente en la ficción radial, pero un día nos quedamos sin nuestro espacio. Fue a finales de 2015. Y en los años sucesivos nos costó hacer radioteatros. Este año, mi representante, y a pedido mío, habló con Fabiana Segovia, quien fuera la productora de Víctor Hugo Morales en Continental y que ahora es directiva en Radio del Plata. Fabiana se comunicó de inmediato conmigo y confirmó el espacio y el formato: recupero de la radionovela diaria mensual, de lunes a viernes a las 12 de la noche de 20 capítulos cada historia. Confirmado el espacio, tuvimos que empezar a buscar dónde grabar, porque por la pandemia, no se puede hacer en estudios de radio pequeños, sobre todo porque mi idea, pese al bajo presupuesto, era hacer ficción diaria con la mayor cantidad de actores posibles. Se consiguió el espacio para grabar en ATILRA, que es la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera, que generosamente nos prestan el lugar. Y empezamos a grabar generando además una importante fuente de trabajo para actores, autores, operadores, editores. Los directivos de la radio apostaron con mucho amor a la propuesta y nos apoyan en todo lo que esté al alcance de ellos. Tengo absoluta libertad para elegir temáticas (adaptaciones o versiones libres de obras de Migré) y elenco. El horario para mí es ideal. Ya muchos apagaron los televisores y se quedan escuchando radio.

«Inconquistable corazón», de Alberto Migré, fue la primera entrega del Ciclo Radioteatro del Plata

¿Qué significa, en lo personal, este regreso?

El ciclo es en homenaje a Alberto Migré. Se cuentan sus historias respetando su esencia, el valor de la palabra, la musicalidad de esas palabras y los puntos de giro de cada historia.  Y claro está, se mantiene lo relativo al barrio, a la diferencia de clases, a la identidad, a la historia de amor y vínculos familiares. Tomo el conflicto central de cada novela. Es imposible desarrollar todas las historias secundarias porque no puedo poner tantos actores en cada radioteatro. Aproximadamente trabajan 13 o 14 actores en cada obra.

¿Cuánta falta hacía la apuesta por parte de  una radio de primera línea por una historia de ficción?

Es imprescindible que haya ficción en Argentina: en radio, en cine, en televisión, en teatro o en cualquier otro soporte. Pero el radioteatro es una fuente de trabajo que no tiene la continuidad de otras disciplinas como el teatro o el cine. En estos tiempos, donde hay poca ficción argentina en televisión, que una radio apueste a la ficción sonora y que los oyentes puedan reencontrarse con sus artistas, me parece muy valioso.

¿Por qué decís que con este regreso “se recupera identidad”?

Cuando hablo de identidad, hablo de contar nuestros barrios, nuestras provincias, nuestro país con sus virtudes y defectos. Nuestra gente. El mate, la música nacional, el voseo, los domingos en familia, nuestras miserias y virtudes. Hablar de nosotros, generar identificación, empatía, solidaridad. Vernos reflejados. De eso se trata. Esto puede disparar una sonrisa, bronca o dolor, pero algo pasa. Nos involucramos, no nos quedamos mirando desde afuera o sólo lo que se hace afuera.

Alberto Migré, el gran homenajeado

¿Cuál es el secreto de la vigencia en la actualidad de la obra ficcional de Alberto Migré?

Migré, que no definía en teoría una estructura dramática, que nunca hizo una escaleta, tiene en su obra una estructura dramática muy sólida. Y sus novelas, cuyo conflicto central es el amor, tienen temáticas de gran actualidad. Heroínas divorciadas, lucha de género, discriminación, lucha política, diferencia de clases. Vínculos de pareja con edades muy diferentes. Incluso cuando los personajes hacen el amor, escribe cosas que a mí me sorprenden muchísimo, muy zarpadas para los años ´50 o ´60. La vigencia se debe, en conclusión, a que toca conflictos universales que nos pasaron, nos pasan y nos seguirán pasando a los humanos. Es muy interesante leer sus historias que transcurren en diferentes contextos políticos, sociales, culturales y advertir que la problemática del hombre sigue siendo la misma a pesar de atravesar situaciones extremas en cada década. No sólo porque su obra comienza en 1951 y termina en 2006, sino porque además escribió historias de diferentes épocas. Historias de 1810, de 1880, de 1905, 1925. Y en todas nos cuenta que tenemos los mismos miedos, deseos, inquietudes. Las mismas esperanzas, egoísmos, mezquindades y bondades.

¿Cómo fue la reacción de los actores y técnicos cuando los ibas convocando?

Cuando llamo a los actores para grabar ficción radial, siempre se estremecen porque es un desafío tan interesante para el actor trabajar sólo con la voz, sin caras, sin acciones físicas. Si bien creamos la acción física en la cabeza del actor, ponen caras, se imaginan espacios, temperaturas y emociones, pero al aire todo eso se cuenta sólo con la voz. Si en radio llorás, tenés que llorar con ruido, de lo contrario nadie se entera. Si un personaje entra a un lugar hay pasos o abre una puerta para entrar, y esos son sonidos. ¿Cómo sé si llegó el mozo a servir el café? Si no hay pasos, no hay sonido de vajilla o el mozo no dice un bocadillo, nunca me entero. Es interesante la búsqueda que iniciamos con el actor para crear cada personaje. Todos diferentes en cada radionovela. No habla igual un personaje qué lleva encima una maleta pesada que el que no lleva nada. El que tiene frío y hambre que el que no lo tiene. El del campo que el de la ciudad. El de un país u otro o de una época u otra. Si es una casa grande en general se habla más alto. Si llamás por teléfono al exterior, no sé por qué a veces uno habla más alto también. Si estoy al aire libre y hay tránsito, hablo distinto a cómo hablo en un cuarto pequeño. Y obviamente se trabaja cómo atravesar las emociones que transita el personaje en cada escena. Trabajo también mucho con las contradicciones del personaje y en algunos casos con lo que quiere decir más que con lo que dice realmente.

Nora Cárpena con Milagros Figueiras (nieta) y con Luciana Ulrich (sobrina)

¿Por qué hacen falta mayor cantidad de proyectos como éste?

Es importante que haya programas como Radioteatro Del Plata porque se invita a la imaginación y el escucha empieza a participar con sus sentidos y su mente. En un aspecto menos lírico, es generar una fuente de trabajo. Y como es difícil grabar novelas de época o históricas en la televisión, en la radio podemos hacer todo: basta un buen libro, imaginación, buena música y ponerle onda. Para el Ministerio de Cultura de la Nación hace poco hicimos historias fantásticas: Mariano Moreno y Guadalupe Cuenca, su historia de amor, Victoria Peñaloza (escrita por Sebastián Pozzi), Historias de Buenos Aires de los 40, una historia actual sobre nuevas familias, entre otros unitarios que grabamos en Ciam de Tecnópolis, que tiene un estudio fabuloso. Lo hicimos con todos los protocolos que se exigen, que es igual a como trabajamos ahora en Del Plata.

¿Una vez concluido este radioteatro, seguirán otros?

Después de Inconquistable Corazón, haremos Mestiza, que transcurre en 1925 y es la lucha de una mujer que está por recibirse de médica y es mestiza y debe luchar para empoderarse, para encontrar su lugar. Es una historia extraordinaria… creo que una de las mejores novelas de Migré. La harán Nora Cárpena y Daniel Miglioranza, con un elenco de lujo. La tercera historia se llama Un color azul miedo, en la que estará Thelma Biral. Luego haremos Insolente ladrón de cariño. A posteriori, La virreina. Hay una compañera autora, Karina Sánchez, que está trabajando en la adaptación de Esos que dicen amarse y Alguien con quién llorar. Un autor riojano, Daniel Vega, está también conectándose con la obra de Migré y va a adaptar Vos y yo toda la vida. Y mi esposo, Sebastián Pozzi, adaptó Un color azul miedo. Esto es genial porque autores jóvenes toman contacto con la obra de Migré, la analizan y se zambullen en ella consiguiendo muy buenas adaptaciones que me estremecen. Es también mantener viva la obra y la memoria de un creador.  Alberto siempre nos decía a sus amigos, que cuando muriese, si íbamos a hablar de él públicamente, que habláramos de su obra, no de su vida privada. Que eso lo hiciéramos en privado. Este homenaje intenta eso: hablar de su obra.

Víctor Agú en acción.

Hablanos de tu rutina laboral. A qué hora escribís, cuánto por día, si es con mucha antelación a la grabación y cómo es tu trabajo de traslación del texto original actual (si se aggiorna el lenguaje, si se deja tal como fue escrito en el pasado, etc).

Trabajo para el ciclo, aproximadamente, 16 horas diarias. Mis hijos me reclaman con justicia, pero igual hay tiempo para ellos, sobre todo mucho amor. Lo primero es leer la obra de Alberto que voy a realizar. Luego comienzo a adaptar. Lo más difícil es quitar subtramas, porque son sólo 20 capítulos de media hora, por lo que es imposible contar el total de una novela de televisión de más de cien capítulos o de una obra de radio extensa. De más de 30 personajes quedan 13 aproximadamente o 14. No hay presupuesto para más compañeros. Adapto el lenguaje si la actualizo y también modifico lugares que ya no están. Lo más complejo es el tema del teléfono celular y las redes sociales. Antes, para los que escribimos melodrama, era más fácil generar algunas tramas. Por ejemplo, si secuestrábamos a la heroína, no la encontraban por varios capítulos. Hoy con el GPS se la encuentra rápido. Lo mismo sucede con la cantidad de conflictos que se desarrollaban por la falta de teléfono o porque no funcionaba el de línea. Hoy con el móvil y las redes, todo cambia. También actualizo algunos temas musicales y otros los dejo como un guiño. En ese total, respeto estructura dramática, perfil de personajes y muchos diálogos imperdibles, sobre todo cuando habla de amor. Después empiezo a armar el elenco y me comunico con cada actor para contarle cómo es la historia y el personaje, porque también dirijo. Marco el libro y empiezo a musicalizar (trabajo que me lleva muchas horas). Elijo los temas, son unos 25 tracks por cada media hora y Sebastián Pozzi arma la torta musical que envía por wetransfer al editor, Héctor Bucci. Ensayamos y luego grabamos con efectos de sala en vivo y con el operador (Camacho) y el editor, que también participan. A posteriori, el editor se junta con la letra que le pasó el operador y lo junta con los efectos en sala y las cortinas musicales. Cuando tiene un borrador me lo envía y yo sugiero cambios o alguna corrección. Héctor vuelve a trabajar sobre mis sugerencias y me envía de nuevo el producto terminado que incluye la locución. Yo también escribo esa locución, que es la presentación, el corte y el cierre y pongo como característica La danza eslava, de Dvórak, en homenaje a Migré. Una vez que doy el visto bueno final, se pasa el material a la radio para el aire. Grabamos con anticipación, pero el aire, como pasa generalmente, empieza a comerte. Porque desde la grabación al producto terminado pasan días de trabajo. Mientras hago todo eso voy adaptando la historia siguiente, pensando músicas y actores. Y así… de manera vertiginosa, apasionante y en parte agobiante. La idea es ir formando gente para que aprenda ese total o parte de ese total y yo ir cediendo el espacio. De hecho, ahora, comienzan a trabajar otros autores.

¿Por qué fue elegida “esta” obra y no otra de Migré, fue decisión tuya o un pedido de la emisora?

La decisión de elegir Inconquistable corazón como la primera obra a transmitir fue mía. En realidad, leí Adorable profesor Aldao y Un hombre como vos. De esas dos historias armé Inconquistable corazón, pero de “Inconquistable” sólo usé el título. Inconquistable corazón es una novela que escribí para Canal 9 en los años 1994/95, sobre idea de Alberto Migré y es la continuidad de Inconquistable Viviana Hortiguera. Es decir, en Viviana Hortiguera ella es la alumna rebelde y se enamora de su profesor. En Inconquistable corazón, ella es la profesora, que queda viuda y se enamora de un alumno rebelde como era ella. Usé éste título porque tiene una historia en común con Alberto, porque la gente lo recuerda. Pero el contenido no es el de Inconquistable Corazón, sino una mezcla de Aldao y Un hombre como vos. Y parte de Viviana Hortiguera. Además, le sumé una historia que hacen Nora Cárpena y Calori, con temas de Lucecita Benítez…y con todo eso armé los veinte capítulos radiales. Sí, sé que estoy un poco loco… pero quedó lindo. La radionovela tiene una repercusión increíble en el aire y en Spotify. Hay títulos de Migré que no se pueden usar porque él vendió parte de su obra y estoy recuperando esos derechos de a poco.

El elenco completo junto a su director después de una jornada de trabajo

MIGRE EN EL RECUERDO

Para el final de la charla, te propongo un ejercicio: dejamos una serie de definiciones de Migré, tomadas de distintos reportajes y vos, sobre ellas, haces una reflexión tuya que tenga relación con esa definición.

Migré: “¿Adaptar radioteatros a la tevé, sus dificultades? “Sí, es difícil, porque son dos medios completamente diferentes. La televisión es otra cosa. En radio había prioridad de la palabra, no importaban tanto las acciones. Si bien es cierto que había acción en un radioteatro. Y después estaba la magia del relator que era donde uno se floreaba. Floreaba el verbo, el adjetivo, el sustantivo, todo.”

Ágú: “Es verdad que en la radio la palabra tiene más valor. En televisión puede mucho, para mí, la imagen. Pero igualmente en la radio a esa imagen la pone el escucha con su imaginación y a veces de la mano del relator que invita a ver atardeceres, callecitas pintorescas, mejillas con lágrimas o sonrisas amorosas. “

Migré: “Para mí, los relatores tenían belleza literaria. Es decir, al contar un lugar, uno hablaba de la luz del verde, del cielo, de los edificios. Más que ubicar. Y a veces, podían definir un estado anímico.”

Agú: “Copio un relato de Migré, elegido al azar para ilustrar el valor del relato, de la narración, en radio.

RELATOR: (SEÑA) Un aire tibio y fragante la despeja. Su confusión se hace melancolía alentada por esa hora lila azul… tan especial. Ya están encendidas las primeras estrellas…vaharadas de madreselvas en flor…de jazmines y gardenias…de damas de noche que embriagan el alma.

En lo personal, me gusta que el relator o narrador sea un actor. Y que atraviese diferentes emociones durante la historia. Por momentos es descriptivo, a veces se involucra en la historia, le puede incluso hablar a un personaje. Otras, toma distancia. O dice lo que el galán o la heroína no se atreven a decir o no conviene para la trama que digan. Por eso siempre afirmo que no es El Relator…son varios relatores en los que se tiene que montar quién lo interprete.”

Migré: “Las dos cosas más importantes son el amor y la muerte; modifican nuestra existencia.”

Agú: “Creo que a partir del amor y de la muerte, somos diferentes. Cambiamos. Sí, es verdad, el amor y la muerte modifican nuestra existencia.  

Migré: “Yo no he escrito más que historias de amor. Creo las mismas historias de amor con distintos protagonistas.”

Agú: “Migré siempre contó historias de amor… y muy bien contadas, por supuesto. En definitiva, de eso se trata una radionovela o telenovela, de una historia de amor bien contada donde los protagonistas tienen impedimentos para concretar ese amor. Siempre hay trabas, palos en la rueda… y el autor debe crear esos impedimentos porque si no la novela se termina rápido y nos quedamos todos sin trabajo. 

Migré: “A partir de una idea, armo un argumento. Hago una página y media, como mucho. y sobre eso recreo todo el tiempo; no puedo hacer una síntesis de diez páginas porque las traicionaría. No armo una línea argumental de hierro. Tampoco puedo trabajar en base a escaletas. Lo podría escribir, pero después lo cambio.”

Agú: “Cuando escribíamos los unitarios para Radio Ciudad o para Radio Belgrano, nos sentábamos, nos mirábamos y decíamos: ¿qué escribimos? Definíamos rápidamente. Y ahí empezábamos a trabajar. Una vez decidimos hacer una comedia muy divertida y en la página 6 se transformó en un monumental drama. Nos dio un ataque de risa. No sabíamos para donde ir…pero teníamos que terminar el libro de hora y media en dos días. Así que rompimos las hojas (época de máquina de escribir) y empezamos de nuevo. Alberto no hacía escaletas, sólo anotaciones. Algunas son muy divertidas. Las guardo. En una hojita de una pequeña agenda anotaba tres o cuatro cosas de los personajes, edad, donde vivían y no mucho más. Tampoco había internet, sin embargo, tenía una memoria prodigiosa y contaba en sus novelas historias reales sucedidas en Buenos Aires, con detalles que sólo una memoria privilegiada como la suya podía recordar.  

Migré: “¿Qué es un radioteatro? Es un género. Yo diría simplemente que, al igual que el radioteatro, el teleteatro es una historia de amor bien contada.”

Agú: “Coincido con Migré en que un radioteatro es una historia de amor bien contada. Lo dije antes en otra respuesta. Y a partir de esa historia-eje, puedo contar muchísimas cosas vinculadas básicamente a problemáticas sociales y luchas por derechos humanos.”

Migré: “No hay nada más redituable como el que haya una muy buena relación entre el actor y el autor, porque entonces usted sabe con qué elementos está trabajando ese actor.”

Agú: “Es imprescindible el vínculo entre el autor y el actor. En mi caso, se suma la dirección. Sin ese buen vínculo, es imposible jugar el juego que propongo.  Es importante elegir el camino por donde vamos a ir con el cuento y hablar de cada personaje para que el actor tenga claro cómo interpretarlo. Ahí empezamos a jugar. Y si un actor se ofende por una marcación o quiere hacer otra cosa… lo lamento, pero se complica el trabajo y no sirve al total. Pero eso nunca me pasa, por suerte.” 

Migré: “El autor está muy maltratado en la actualidad. Y no sólo en la televisión. En todas partes. El mundo corre en estos días a una velocidad vertiginosa y no todo lo que trae es bueno. Algunos de los hábitos que se han incorporado últimamente son muy perversos. Entre esos hábitos está el de alguna gente que se hace la distraída e ignora el derecho de autor. Por eso, el solo hecho de que Argentores muestre presencia y preocupación por ese desconocimiento crea otra situación. El derecho de autor no es un impuesto. Es, si se quiere decir de una manera directa y simple, el salario de los creadores. Y una de las funciones que le da razón de ser a esta entidad es precisamente evitar que ese derecho sea pisoteado.»

Agú: “Ocurrió un día. La obra creativa dejó de estar vinculada al autor. Pasa todavía. Hay títulos de obras sin nombre de autor, menos de un adaptador, como si el adaptador no fuese autor. Ninguneados es poco. Ofenden. Lastiman. Lleva tantas horas escribir una historia, elegir el nombre de un personaje, su apellido, la edad, el lugar donde vive, conocer sus secretos, sus contradicciones. Lleva tantas horas armar puntos de giro, expectativa, suspenso, humor…elegir una palabra. Y de pronto, no figuramos en ningún lado. En lo personal, cuando eso me paso, siento dolor, me siento irrespetado y quiero ponerme un negocito en un pueblo de mar. Irme. Es sabido que autor es el que escribe, no el que comenta una idea al pasar. Hablé antes de la historia de amor de Mariano Moreno y Guadalupe Cuenca. Si alguien dice que la idea es propia, es un mentiroso y estafador. El hecho ocurrió y quién lo plasme en una obra de teatro, película, radioteatro o programa de televisión con sus diálogos, su izquierda y su principio, nudo y desenlace, ese es el autor. Sí, tal vez a alguien se le ocurrió que se escriba. En ese caso debería decir: Ocurrencia de fulano. Autor de la propiedad intelectual: el Autor.”

Leonardo Coire