Cine

FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA

Premio Argentores para Sabrina Blanco por su film «La botera»

Sabrina Blanco recibió la distinción a Mejor Guion de las manos de Salvador Valverde (h) en la ceremonia de premios no oficiales del Festival Internacional de Cine de Mardel Plata

En el reciente Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, el Premio Argentores a Mejor Guión fue otorgado a la autora Sabrina Blanco por La botera, largometraje que también dirigió. El jurado estuvo integrado por Irene Ickowicz, Graciela Maglie y Raúl Brambilla.

El domingo 17 de noviembre Salvador Valverde (h), en el marco de la ceremonia de distinciones no oficiales, le entregó el diploma que acredita la correspondiente plaqueta del premio y 80 mil pesos.

Escena de «La botera»

La botera, opera prima de Sabrina Blanco, cuenta la historia de Tati, una niña de 13 años de la Isla Maciel, que transita el pasaje de la niñez a la adolescencia, en medio de las complejidades de un entorno hostil y persiguiendo un sueño poco habitual: ser botera en las aguas negras del Riachuelo.

Consultada por la página web Palabras.com, la autora y directora, así definió su proceso creativo: “Fue un trabajo mucho más parecido al procedimiento documental que al habitual para una ficción. Trabajé mucho tiempo en la Isla Maciel, conociendo a la gente, buscando los actores en el lugar. Hice un trabajo muy de otro registro, que, por eso, implicó tres años, más allá de la escritura. Todo comenzó con 10 páginas, un borrador que quedó seleccionado para una clínica de nuevas miradas en San Antonio de los Baños, en Cuba. Viajé con esas páginas, y allí arrancó un camino de desarrollo, todos los años con una clínica, fue una ópera prima que se fue haciendo.”

La autora y directora añadió también: “En el momento que empecé a escribir hacía trabajo social, trabajando con chicos y preadolescentes, y desde la relación que establecí con ellos pude ver con claridad, y más allá de mi propia experiencia, la complejidad que supone crecer para las mujeres, algo que en general se aborda desde un lugar idílico, muy decorado. Entonces, me pareció interesante poner una mirada íntima dentro de un proceso que es difícil para todas las mujeres, pero ubicándolo, además, en los márgenes. Con esa idea conocí el barrio, la Isla Maciel, que me pareció un lugar muy especial, porque está frente a La Boca y es como La Boca, pero olvidada, estigmatizada; y es un barrio a la vera de un río podrido, que es algo muy simbólico. Por eso pensé ¿qué pasa si la protagonista vive acá?”

Sabrina Blanco, enfatizó después que “luego, conocí a los boteros, que están allí resistiendo con un trabajo que es obsoleto, pero también muy pintoresco, y esa idea de remar en un río podrido me pareció una metáfora perfecta de lo que yo estaba planteando que le pasaba a la protagonista.”