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Pesar por la muerte de Magdalena Ruiz Guiñazú

La destacada periodista, locutora y escritora falleció hoy

Desde Argentores despedimos con profundo pesar a la periodista, locutora y escritora Magdalena Ruiz Guiñazú, figura de la radio argentina y de un inmenso compromiso con la causa de los derechos humanos en nuestro país. Basta mencionar que integró la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), entidad, encargada de recibir y recopilar las denuncias de desaparición de personas durante la última dictadura militar que gobernó Argentina entre los años 1976 y 1983. Desde nuestra entidad deseamos enviar nuestras condolencias a sus familiares, allegados y colegas en este triste momento. El Consejo Profesional de Radio de Argentores había distinguido en el año 2021 a Magdalena Ruiz Guiñazú por su trayectoria y estaba prevista la entrega de este galardón para los próximos días.

Había nacido en Buenos Aires el 15 de febrero de 1931, hija de María Celina Cantilo Ortiz Basualdo y de Enrique Ruiz Guiñazú, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores y Culto.

Magdalena trabajó en el periodismo gráfico, la televisión y la radio, desde simple cronista en sus comienzos hasta conductora y editora de su programa de radio. También escribió varios libros y participó en varias películas tanto actuando como prestando su voz.

Su labor periodística se inició en 1954 pero su gran desarrollo comenzó hacia 1972. Durante la década de 1970 junto a Antonio Carrizo fue conductora del noticiero “La primera de la noche” en Canal 7. Entre los años 1977 y 1978 trabajó en el programa Videoshow, que se emitía por Canal 11 y era conducido por Cacho Fontana.

En 1979 visitó el campo de concentración de Auschwitz, junto al Papa Juan Pablo II, una experiencia bisagra para su vida. “Era como estar en una película. Fue el viaje más importante de mi vida, cruzamos la muralla de hierro, iba a bordo del avión con el Papa, con Wojtyla, que venía de un campo de prisioneros”, contó años después.

Al año siguiente, el Gobierno de Polonia en el exilio le otorgó en Londres la Orden de Mérito por la cobertura de ese primer viaje del papa Juan Pablo II a Polonia.

En 1987 presidió el primer debate público en la televisión argentina entre políticos argentinos.

Desde 1987 y hasta el 2006 condujo su programa Magdalena Tempranísimo por Radio Mitre de lunes a viernes de 6 a 9 de la mañana. A partir de 2007 retornó a la emisora de la cual era originaria, Radio Continental, en AM 590 y en FM por la 104.3 MHz. También fue columnista del Diario Perfil y La Nación.

Fue miembro de la Academia Nacional de Periodismo y en 1995 fue una las cofundadoras de la «Asociación Periodistas por el periodismo independiente».

En 2014 volvió a Radio Mitre con una sección diaria en el programa de Jorge Lanata, Lanata sin filtro, en una sección especial denominada Dos periodistas: Ella y Él.

Además de su premiada labor en la radio con galardones como el Martín Fierro y el Konex, su trayectoria incluye labores en televisión y en periodismo gráfico, y también la literatura.

Más allá de su trabajo en los medios de comunicación, se destaca su participación en la Conadep, en particular en el marco de la investigación del Centro Clandestino de Detención de la Escuela de Mecánica de la Armada y sus aportes en la realización del documental para la televisión y posterior libro del “Nunca Más”.

En 2020, Argentores convocó a las figuras más destacadas de la radiofonía argentina para conmemorar los cien años de la Radio. En esa oportunidad, con la amabilidad y el amor por el periodismo que siempre la movilizó, Magdalena escribió el texto que reproducimos a continuación


Cien años y cien voces

Por Magdalena Ruiz Guiñazu

No olvidaré nunca aquel llamado telefónico. Una vez finalizado el noticiero «La primera de la noche» de Canal 7 que conducía Antonio Carrizo el teléfono de la redacción registró una comunicación para mí.

En un primer momento pensé que mis hijos me estaban jugando una de sus tantas bromas. «¿De parte de Cacho Fontana?» pregunté ante el anuncio de que, quien me estaba llamando, era el hombre que había transformado la radiofonía desde los micrófonos y los móviles de Radio Rivadavia. Tomé encontes el receptor con las reservas del caso. Pero lo increíble es que el llamado era auténtico: «Acabo de verla en el noticiero cubriendo la información desde la calle y quiero que trabaje para «El Fontana Show»… dijo aquella voz inconfundible. Y fué así.

Sin abandonar nunca la Televisión debo confesar que la radio ejerció para mí una enorme fascinación. La inmediatez, la ubicuidad infinita, la posibilidad de mezclar continentes y noticias me parecieron milagros de una ciencia ficción en la que se me estaba ofreciendo ingresar! Y a lo largo de mi vida nunca ha dejado de emocionarme aquello de que miles de desconocidos se convertían en testigos (a veces muy exigentes) de cuanto estábamos transmitiendo. Incluso nunca hubo obstáculos que no intentáramos sortear. Quizás el más exigente (probablemente por los muchos años en los que allí me desempeñé) estuvo constituído por los programas (tanto de Radio Continental como de Radio Mitre) en los que la transmisión comenzaba a las 6 de la mañana! Esto, obviamente, implicaba levantarse a las 4 A.M.! Pero debo decir que el apoyo incondicional de mi marido Sergio Dellacha y de mis hijos hizo posible que, durante treinta años, conviviéramos con horarios tan particulares!

Por otra parte, tambien es necesario reconocer que ser una voz del amanecer, la posibilidad de dar una primera versión y tener acceso a hechos que muy pocos podían presenciar fué un privilegio imposible de olvidar. Por ejemplo, no puedo dejar de recordar cuando viajáramos a Polonia acompañando el viaje del Papa Juan Pablo II (otra iniciativa de Cacho Fontana) que, mientras cruzábamos la Cortina de Hierro desde Varsovia, en Buenos Aires recibían a través de imágenes y nuestra voz junto con la de Carlos Burone, el relato de lo que era una absoluta representación del infierno: me estoy refiriendo a los campos de concentración que los nazis construyeron para exterminar a quienes no compartían su ideología!

Felizmente también pudimos hacernos escuchar en madrugadas de emocionado patriotismo cuando, gracias al retorno de la Democracia, en 1983, el país volvía a la Ley y a la Constitución. Recuerdo perfectamente aquella larga noche en la que con José Ignacio Lopez y Edgardo Alfano (y la infatigable tarea de todo el equipo) despertamos al Dr. Raul Alfonsin en su cuartel general cedido por Alfredo Odorisio en su quinta de San Isidro y le anunciamos que los numeros lo favorecían en una sucesión cada vez más rápida. Imposible sentir cansancio, claro! Estábamos anunciando una nueva vida para todo el país. En fin… Cabe pensar en lo que significan los adelantos de la ciencia en la existencia de cada ser humano por más desvalido que se encuentre. Y en esta maravillosa posibilidad de «escuchar» la realidad sin verla cabe subrayar la importancia de la labor de producción. El ejemplo inteligente de Marta Lamas (siempre a cargo hoy de producciones de Radio Mitre) subraya el vínculo indispensable entre quien encuentra y certifica la noticia y el periodista que, luchando a veces contra el reloj, necesita ser el primero en divulgarlo.

Creo, sin eufemismos, que los periodistas hemos elegido una de las carreras más fascinantes del mundo. Tuvimos esa enorme suerte. Por mi parte, por ello estaré siempre profundamente agradecida.


6 de septiembre de 2022