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ENTREVISTA EXCLUSIVA

María Fux, la danza y la libertad

Escena del film «Danzar con María», de Ivan Gergolet

La gran bailarina, coreógrafa y danzaterapeuta argentina María Fux acaba de cumplir 100 años y desde Argentores deseamos sumarnos a esta celebración de su vida y su obra, con una entrevista en el que ella reflexiona sobre la danza y su universo marcado por el arte y la inclusión.

Pionera de la danza moderna y la danzaterapia en nuestro país, María Fux es una figura relevante a nivel local de esta disciplina, con una importante trayectoria en Latinoamérica, Estados Unidos, Europa, Israel y Rusia.

María fue la primera bailarina argentina y la segunda bailarina no clásica después de Isadora Duncan en actuar en Moscú en 1955. En nuestro país, además de pisar los teatros más famosos, llevó la danza a escenarios naturales y poco convencionales como las minas de Zapla, Quitilipi y Charata. Se destacó además como docente y difusora de una actividad a la que abrió a todas y todos.

Su estudio y escuela se encuentran en Argentina y hay numerosos centros de formación en el exterior en su método de Danzaterapia, en el cual se capacitan fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, médicos, profesores de danza y de gimnasia, psicoterapeutas, psicólogos, docentes que trabajan con distintas discapacidades, y docentes especiales que trabajan con alumnos sordos, con síndrome de Down, espásticos, personas con dificultades de aislamiento o soledad, con capacidades diferentes, gerontólogos, ancianos y no videntes.

María Fux saluda desde el balcón de su estudio, el pasado 2 de enero durante el homenaje que se realizó en la calle Callao

El pasado 2 de enero se realizó un homenaje en la puerta de su estudio que consistió en una danza colectiva al aire libre abierta a la comunidad. Participaron personas que la quieren y conocen, alumnas y alumnos de mucho tiempo atrás y también, actuales, que vinieron hasta de Brasil para celebrar. También se unieron a la celebración personas que conocen la obra de María provenientes de otras áreas de la danza, el arte, la cultura, educación y gente que pasaba por la calle Callao.

¿Cuáles fueron sus comienzos en el mundo de la danza?

La danza siempre ha sido una necesidad de dar algo, de expresarme y encontrar un punto de vinculación con la vida que me rodea. Recuerdo que a los 4 años comencé a ser yo misma en la danza cuando improvisaba y me convertía en bailarina cuando transformaba esa improvisación en un espectáculo de cumpleaños.

Comencé a estudiar ballet a los 13 años con la maestra Ekatherina de Galantha. Trabajaba para poder pagar las clases y lo hice hasta los 20 años.

A los 15 llegó a mis manos el libro “Mi vida”, de Isadora Duncan. Encontrar a Isadora fue toda una revelación que me dio la posibilidad de descubrir otra forma de danza en libertad y marcó un nuevo rumbo en mi carrera.

Desde muy joven me relacioné con el movimiento de la joven pintura argentina, los integrantes del grupo Orión, pintores, escultores, poetas. Esta conexión con el mundo cultural que me rodeaba influía en mis trabajos.

En el año 1942 Leónidas Barletta me abrió las puertas del Teatro del Pueblo y allí di mi primer espectáculo. Los primeros espectadores eran amigos y familiares. Dancé descalza, con vestuario hecho por las manos de mi madre, confeccionados con cortinas viejas y la música de Cesar Frank, Ravel, Debussy… y dancé sin música, algo que años después me llevó al encuentro de las personas sordas. Continué dando espectáculos en el Teatro del Pueblo por 10 años.

¿Cómo llegó a concebir su método de Danzaterapia?

Se puede decir que fui pionera de la danza moderna y la danzaterapia en Argentina, he creado un método artístico que surge de mis hallazgos escénicos y al mismo tiempo de la aplicación de ese material creador en mis clases con grupos heterogéneos. El método se basa en mi visión y surge de mis convicciones profundas. Esas convicciones siguen vivas y transitan en el tiempo.

¿Por qué puede decirse que ha logrado construir un lenguaje para comunicarse a través de la danza?

El cuerpo, cuando se expresa y abre sus canales de comunicación, no puede mentir, abriendo canales de comunicación y comprendiendo a los estados emocionales como personajes que se ponen a disposición de la creación. Considero a la danza como un lenguaje, en donde el vocabulario corporal se enriquece en cada experiencia/vivencia. Un sistema abierto de símbolos y señales que permiten a las personas comprender y componer mensajes desde el cuerpo en estado de danza.

La periodista Fanny Mandelbaum e Irene Aschero -nieta de María Fux- durante la celebración del pasado 2 de enero frente al estudio de Callao

Hay diversos profesionales que se capacitan en su método, además de bailarines y bailarinas, tales como fisioterapeutas y profesionales de la salud y la educación, ¿por qué piensa que se interesan específicamente en la Danzaterapia?

Porque la danzaterapia les da herramientas que pueden incorporar en sus profesiones. El cuerpo, cuando se expresa en el espacio, realiza secuencias que son su universo. El hombre es un universo en miniatura. Dado que el cuerpo canaliza el universo del hombre, tomar conciencia de él, conocer su lenguaje expresivo, ayuda a los profesionales en su tarea de reconocimiento del ser, porque el cuerpo, cuando se expresa y abre sus canales de comunicación no puede mentir.

¿Qué influencia tuvo y tiene su método de Danzaterapia alrededor del mundo?

Es maravilloso ver cómo las imágenes que he hallado en el escenario están en otras partes del mundo, -en geriátricos, en cárceles, en espacios de discapacidad-, cómo han cambiado de escenario, y cómo los alumnos siguen creando en espacios diversos.

En el ambiente de la danza, dicen que María Fux ha sido pionera en la inclusión. ¿Cree que es así? ¿Por qué?

Porque siempre considero que la danza y el movimiento les pertenece a todos. Abrí las fronteras de la danza, en tiempos en los que la sociedad excluía a las personas con diversidad.

Escena del film «Danzar con María», de Ivan Gergolet

Su método traspasó los límites del escenario e irrumpió en diversos ambientes y lugares, tales como cárceles, geriátricos, centros terapéuticos. ¿Cómo se fue dando este proceso en el que se fue resignificando la concepción de danza?

La concepción de danza para mí es la vida y no puede estar alejada de la sociedad en la que se vive, por eso los espacios para danzar no se quedan únicamente sujetos a un espacio Teatral.

Desde muy joven fui creadora de espectáculos en lugares en donde no llegaba la danza, como las minas de Zapla, Quitilipi y Charata. También en otros espacios, como centros de salud, jardines de infantes, el jardín botánico, geriátricos, hospitales psiquiátricos, etc.

¿Cómo describiría lo que es la danza para usted a esta altura?

Es la vida.


25 de enero de 2022