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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

Maradona: Sueño bendito

Entrevista al autor Guillermo Salmerón: “Imaginate lo que es comprimir la vida de un personaje así en una serie donde el margen de capítulos es muy estrecho, sin mencionar que un día en su vida es un año en la tuya”

En dupla autoral con la guionista Silvina Olschansky, Guillermo Salmerón lideró el equipo que escribió Maradona, Sueño Bendito, la serie biopic sobre Diego Armando Maradona.

“Yo venía de hacer El Marginal que tuvo cierta repercusión en el extranjero y un día me llamaron de una productora internacional para comentarme del proyecto. Inmediatamente me dijeron que la serie iba a salir para todo el mundo y se filmaría en varios países. Es decir que supe de entrada que era un mega proyecto”, dice el guionista Guillermo Salmerón en la entrevista realizada por Argentores en el marco de la sección “Obra en construcción”. Liderando junto a la guionista Silvina Olschansky, su equipo integrado por Martín Méndez, Marcos Osorio Vidal y Andrés Pascaner, fue responsable de los libros que conforman Maradona: sueño bendito, serie biográfica producida por Amazon Prime y cuya primera temporada constará de diez episodios.

“La productora había hecho un scouting sobre mí. No sólo estaban al tanto de El Marginal sino también de mis abordajes en el género policial y las series, además de mis trabajos enfocados en lo social, como Televisión para la inclusión, por ejemplo, donde había historias muy de barriadas en el Conurbano. Sabían también, porque lo había dicho en alguna parte, que yo nací en una familia de clase media trabajadora donde no había televisión y visto así podía parecer una casualidad que yo hiciera este trabajo. Quiero decir con esto que ellos se imaginaban que yo podía interpretar muy bien cómo era la vida de Diego en Fiorito porque el barrio era parecido al mío. Y cuando comenzamos con el proyecto me resultó bastante familiar esa postal, es decir, no me resultaba totalmente extraño pensar la vida transcurriendo fuera de las casas. Eso por un lado; ahora, por el otro, fue a priori una cosa desconocida, tanto para mí como para Silvina Olschansky. En general, los proyectos van cobrando importancia a partir de su difusión. En este caso, ya sabés que te tirás a una pileta donde hay doscientos cuarenta países trabajando y un estreno a nivel mundial.

Saber la magnitud del proyecto, ¿influyó en vos en un principio?

Creo que nosotros supimos tener idea de esa magnitud pero en relación al compromiso con el proyecto. Entre el chequeo y selección del material, escribimos cada capítulo en aproximadamente dos meses. Imaginate lo que es comprimir la vida de un personaje así en una serie donde el margen de capítulos es muy estrecho, sin mencionar que un día en su vida es un año en la tuya. Cuando uno se dedica a esto tiene que saber que no se hará famoso ni millonario. No fue un proyecto que a nivel monetario haya rendido, en principio porque nuestro cobro no era mensualizado sino por libro. Ahí tenés una disyuntiva, o lo abordás como lo hacés con todos los otros proyectos, cuando sacás un libro cada diez días, y entonces sí el volumen de ese total de dinero a vos te rinde, o le dedicás el tiempo que se merece sabiendo que se trata de algo muy importante, más allá del dinero. En cuanto a la influencia, pienso que nunca tenés que perder el sentido crítico hacia vos mismo porque sino después lo hacen los demás. Es preferible que hagas tu laburo y estés dispuesto a tirar material. Tal vez te pasaste horas frente a la computadora y al otro día te das cuenta de que nada de lo que escribiste te sirve. Tenés que estar dispuesto a rehacer las veces que sean necesarias. Este trabajo te tiene que dejar contento a vos, en primer lugar.

Recién mencionabas el tema del chequeo de la información

Me acuerdo de estar hablando con alguien para reconstruir una escena en un departamento y darme cuenta de que era imposible que hubiera habido tanta gente presente ese día puntal. Porque claro, por un lado todo el mundo se siente testigo y por el otro, cada uno cuenta su historia con su agregado. El mismo Diego cuenta las historias ubicándolas en años distintos o agregando algún remate a la anécdota. Escudriñar en esa realidad te lleva tiempo. Nosotros se lo dedicamos y se va a notar en la serie. Hubo todo un equipo jurídico y de investigación que estaba detrás para corroborar y aprobar de dónde salía lo que estaba escrito. Estoy muy satisfecho con los libros. Creo que cuando la vuelva a ver será también algo nuevo para mí. Ya pasaron cuatro años desde que comenzamos a escribir.

¿Tuvieron libertad para elegir el abordaje de la historia?

Tuvimos una libertad total. Lo primero que hicimos fue buscar un recurso narrativo, el montaje paralelo, por ejemplo, para lograr que la historia fluyera y permitiera las transiciones necesarias. Si bien fue un proyecto con un importante presupuesto, digo esto porque en otros casos tenés muchos condicionamientos, por una cuestión que tiene que ver meramente con la historia muchas veces cambiamos los personajes en función de lo que van a contar porque sino hubiera sido inabarcable y en cada escena tendríamos que haber incorporado diez personajes nuevos. Entonces, concentramos diálogos, pero nunca transgrediendo demasiado la historia real. Nosotros no tuvimos muchas devoluciones negativas. Es más, en el paso de las versiones había más arreglos nuestros. Cumplíamos con los plazos de entrega ya sabiendo que necesitábamos realizar alguna corrección. Pero eso era algo muy nuestro porque con Silvina tenemos una dupla de mucha autocrítica. A veces de manera exagerada, te diría. Por eso cuando entregábamos los libros estábamos casi seguros de que vendría alguna sugerencia referida a lo idiomático porque le estábamos contando esta historia al mundo.


Guillermo Salmerón es un productor y guionista argentino, autor de programas de televisión multipremiados, como El Marginal 1 y 2, Televisión por la identidad, Vidas Robadas, Televisión por la inclusión, Botineras, Santos y Pecadores, Caín y Abel, Falsos Falsificados, Humanos en el Camino, Un Año para Recordar y Libre-mente, entre otros. En 2018, reunido en. Su participación como escritor en programas aclamados por el público y la crítica, le valieron varias distinciones: dos Premios Martín Fierro, un Premio Tato, tres Premios Argentores, y otros reconocimientos a su trayectoria y a su compromiso en el tratamiento de problemáticas sociales (discriminación, xenofobia, violencia de género, etc). Producidas como series de ficción, las historias escritas por Guillermo Salmerón han sido traducidas a varios idiomas y han conquistado público en diversas partes del mundo. Como prueba de ello, se destacan tres Premios Emmy Internacional, mejor serie (Televisión por la Identidad), mejor actor y mejor actriz (Televisión por la Inclusión), el Gran Premio Internacional Series Manía y el Premio Platino a la Mejor Serie Iberoamericana (ambos para El Marginal). Previo a dedicarse de lleno a la escritura, ejerció en simultáneo el rol de guionista y productor del ciclo «Televisión por la Identidad», primer serie de ficción en relatar las historias de los niños apropiados durante la dictadura militar y la búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo. El éxito de rating y la trascendencia internacional de la serie fueron tan impresionantes que, en reconocimiento a su tarea, Guillermo Salmerón fue nombrado Coordinador de Ficciones de la Gerencia de Contenidos de Telefe. Fue desde ese cargo que durante el año 2010 intervino en los libretos del programa Botineras, y la ficción, que estaba a un paso de ser cancelada (9 puntos de rating), pasó a ser una de las tiras diarias más vistas de la televisión argentina (25 puntos de rating). Más allá de que sus primeros logros como autor de ficción abordaron temáticas sociales, Guillermo Salmerón eludió rápidamente cualquier rótulo que pudiera encasillarlo en un género y asumió el riesgo de escribir comedias, policiales, dramas carcelarios y hasta biopics de ídolos controvertidos


¿El trabajo de investigación incluyó realizar entrevistas?

Casi no fuimos a la línea de fuego de las entrevistas, por decirlo así, porque había todo un equipo para eso. Algunas veces Silvina fue a encontrarse con algunas personas, porque ocurrió que necesitábamos un clima más íntimo. Creo que una reunión con las hermanas de Diego la tuvo ella. Pero bueno, ya te digo, como es un personaje tan trascendente y todo el mundo quiere ser testigo de alguna parte de él, también podés perder mucho tiempo si te detenés en determinada persona porque ya sabés que te va a contar lo mismo, o que tal vez no sabés realmente cuán amigo fue o cerca de él estuvo.

¿Hay personajes que no se pueden cotejar con la realidad?

Pusimos personajes tangenciales que nos permiten abordar el humor en algunos casos. Pero no ficcionalizamos cosas que tuvieran que ver con la trastienda familiar. Recién te hablaba de lo idiomático, bueno, lo primero que hicimos fue sacarnos de la cabeza que se trata solamente de un público argentino. Por supuesto, no ignoramos que tal vez será en Argentina donde más se coteje la ficción con la realidad.

¿Cómo es eso del humor?

Es que a mí me aparece la veta humorística naturalmente y por suerte Silvina me baja mucho en ese sentido. La comedia me encanta y en la serie hay mucho. Hubo escenas que resultaron muy graciosas en el momento de escribirlas y cuando la producción recibía los libros, también decían que les había generado risa. Confío mucho en el humor cuando no pasa por el dialogado sino por situaciones que son universales. El momento en que Diego comienza a recibir ingresos y lo comparte con su familia, por ejemplo, a uno lo puede llevar a momentos desopilantes como sucede mucho con el neorrealismo italiano.

¿Pensás que la serie va a permitir conocer más a Diego Maradona, o tal vez desde otra perspectiva?

No lo sé. Estamos hablando de una ficción donde mucho está necesariamente comprimido y hay un montón de cosas que no se cuentan, pero no por autocensura ni nada por el estilo. Sí creo que va a resultar fascinante la experiencia de ver a todos los personajes que uno ya conoce en la piel de los actores. Podría decir en lo personal que tuve la posibilidad de conocer un montón de cosas sobre Diego que antes no sabía. El trabajo de investigación fue inmenso. Tomar un solo año de su vida ya te abre un montón de posibilidades que te obligan a tomar decisiones teniendo muy claro lo que vas a contar. Yo fui intuyendo que había, tanto en producción como en el equipo de guion, gente que era maradoneana y por lo tanto incondicional, y también gente que no. Y fue interesante ver que quienes lo admiraban comenzaron a ser un poco más críticos a medida que leían y quienes al principio repelían un poco la figura de Maradona fueron empatizando más. Es muy importante cuando tenés la posibilidad de hacer este tipo de trabajos no perder la curiosidad y sacarte de encima cualquier cosa que tenga que ver con tus propias opiniones sobre un personaje. En principio pensamos en una serie que fuera para todo tipo de público donde hubiera también historias de amor.