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Las artes escénicas europeas pierden en 2020 un 90% de ingresos y la música un 75%

El devastador informe, auspiciado por las sociedades de autores de la UE, apunta que los efectos de la crisis por la pandemia se sentirán en la cultura “durante un decenio” *

Protesta en París contra el cierre de las actividades culturales en noviembre de 2020. GONZALO FUENTES / REUTERS

Carlos Marcos
Madrid

Casi un tercio de los ingresos de la cultura europea se los ha llevado la pandemia provocada por el coronavirus. Solo han resistido los videojuegos, que incluso han aumentado un 9% sus números en el devastador 2020. El resto de las industrias culturales y creativas europeas han sufrido un enorme desplome. La más afectada ha sido la de las artes escénicas (teatro, danza, ópera), con un 90% de pérdidas; seguida de la musical, con un 76%. Las artes visuales, la arquitectura, la publicidad, los libros, la prensa y las actividades audiovisuales cayeron entre un 20% y un 40% comparado con 2019. En total, las perdidas de las industrias culturales en 2020 son del 31%, peores resultados incluso que las de la industria del turismo y similares a la del transporte aéreo. La pérdida acumulada en los países de la UE es de 199.000 millones de euros.

Son los resultados de un estudio de la consultora Ernst and Young (EY), encargado por la GESAC (Agrupación Europea de Sociedades de Autores y Compositores, donde está integrada la española SGAE). El informe, titulado Reconstruyendo Europa: la economía cultural y creativa antes y después de la covid-19, fue presentado ayer en una rueda de prensa por vídeo para diferentes medios europeos.

“El año 2020 fue dramático para las ICC [Industrias Creativas y Culturales], tanto en Europa como en el resto del mundo. La cultura fue la primera en suspender la mayor parte de su actividad en directo y de distribución, y probablemente será la última en reanudar sin restricciones”, señaló Marc Lhermitte, responsable de EY. El estudio subraya que “nunca antes la economía creativa de Europa había experimentado una devastación económica de tal magnitud, cuyos efectos se dejarán sentir durante el próximo decenio”.

La parte positiva del informe, señalan desde GESAC, es que, antes de la llegada de la covid-19, el cultural era un sector al alza, que representaba un 4,4% del PIB de la Unión Europea, con unos ingresos de 643.000 millones de euros y un valor añadido de 253.000 millones. Después de la crisis económica de 2008, la cultura había iniciado una recuperación paulatina con unos datos positivos ya interesantes entre los años 2013 y 2019, donde se creció anualmente un 2,6%. La media de los otros sectores de la UE era, en ese periodo, de un 2%.

“También fue uno de los principales proveedores de empleo de Europa, dando trabajo a más de 7,6 millones de personas, más de ocho veces que la industria de las telecomunicaciones”, señala el informe. A estos datos se agarran los afectados para vislumbrar una salida de esta crisis con algo de optimismo.

UN RECURSO ESCASO

“El sector creativo debería ser fundamental para los esfuerzos de recuperación de Europa ya que su contribución es clave para la economía europea”, señalan. Y recomiendan un enfoque con tres vertientes: financiar, capacitar y potenciar. Es decir, “una financiación pública masiva y la promoción de la inversión privada, un marco jurídico sólido para crear las condiciones necesarias para revitalizar la economía creativa y salvaguardar su crecimiento a largo plazo; así como para potenciar el poder blando de las ICC y el talento creativo individual para impulsar el progreso social”.

Por parte de los creadores participó en la rueda de prensa el célebre músico francés Jean-Michel Jarre (Lyon, 72 años), que apuntó: “La cultura se ha convertido en un recurso escaso en la Europa de hoy, y todos estamos sufriendo a causa de ello. Al mismo tiempo, los europeos están experimentando el valor verdaderamente profundo del arte y su capacidad para unirnos. Este estudio refleja esa realidad, pone números a los que sufren y ofrece instrucciones claras en cuanto a la solución”. Y añadió: “Yo soy un privilegiado, porque tengo una larga carrera, pero estoy preocupado por las nuevas generaciones. Los dirigentes de la Unión Europea tienen que hacer algo rápido. No nos podemos permitir perder el 30% de los empleos de la cultura”.

El creador de Oxygene aprovechó para denunciar las prácticas de las plataformas digitales ya que, en su opinión, están presionando a los artistas para bajar los precios de sus canciones. “No somos una enfermedad, somos doctores del alma”, dijo, ofreciendo un poco de poesía en una presentación llena de números y porcentajes. El músico pidió a las autoridades “vacunas contra esa serie de abusos”.

El presidente de GESAC, Jean-Noël Tronc, señaló que “no es demasiado tarde para actuar”, y apremió a los Gobiernos e instituciones europeas a tomar cuanto antes las medidas necesarias. También lamentó la suspensión del festival de Glastonbury 2021, que se oficializó la semana pasada, y confió en que “no se produzca un efecto dominó”.

Después de la convocatoria ante los periodistas, una delegación de la GESAC se reunió con dirigentes políticos, entre ellos el vicepresidente de la Comisión Europea, el letón Valdis Dombrovskis. Además de Jean-Michel Jarre, por parte de los creadores asistió la directora de cine Isabel Coixet.


* Artículo publicado por el diario El País de España: pulse aquí ir al artículo original