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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

La radio y su sentido del humor

Entrevista a Pesky: “para mí el humor es clave para poder hacer un poco más digerible la realidad de todos los días”

Si bien los géneros del humor no cambian demasiado –el humor político, por ejemplo– van surgiendo otros conforme pasan las épocas. “Todo pasa, todo pasa menos la vanguardia” decía Miguel de Unamuno. Lo cierto es que las nuevas generaciones introducen otras maneras de hacer humor. Algo similar ocurre con la radio; pueden cambiar las plataformas o los soportes pero la fascinación, o mejor dicho la magia de la radio seguirá existiendo por siempre. En el espacio “Obra en Construcción”, junto a Hugo Bab Quintela, integrante del Consejo Profesional de Radio de Argentores, conversamos con Francisco Pesky, más conocido como “Pesky”, joven humorista nacido el 30 de agosto de 1986, que en muy poco tiempo logró conquistar a la audiencia radial desde sus comienzos en Radio Mitre, no sólo por su extraordinario talento como imitador sino también por su sensible e inteligente concepto del humor.

En la actualidad trabaja en Radio 10 con el Gato Sylvestre y en otro programa junto a Pedro Brieguer, acompaña a Diego Brancatelli en Pop Radio y en El destape radio. Pesky fue galardonado con el Premio Argentores, en el rubro Sketch Radio, por “El resumen de Mariano Closs”.

—¿Cómo surge tu trabajo en el humor?

—En un principio mi intención era ser periodista o algo por el estilo. Pasé por un par de materias de Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires. No llegué a terminar la carrera. Después me puse a estudiar música y mientras tanto tuve múltiples trabajos, desde cadete hasta en una gestoría inmobiliaria. Luego comencé a trabajar en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Mientras tanto estudiaba música, incluso formé parte de una banda donde hacíamos covers de los Beatles. Nos contrataban para cumpleaños y fiestas. Era muy divertido. Yo era una especie de mezcla de John Lennon con Paul Mc Cartney. Nunca me imaginé que trabajaría en radio. Sucedió por casualidad, en verdad.

—Pero el humor debía estar en vos mucho antes de tener la posibilidad de trabajar, ¿o me equivoco?

—Es cierto. Bueno… hacía un par de imitaciones a los profesores. Una cosa curiosa es que con Nacho Bulian hicimos juntos jardín de infantes, primaria y secundaria. Y en la secundaria los dos imitábamos a los profesores. Algunos se reían mucho con nosotros; pero todo quedaba ahí. Nunca lo pensé como un oficio o una posibilidad laboral. Un día grabamos un video en Youtube con Nacho Bulian, un amigo y yo. Nos filmamos haciendo un par de imitaciones. Nacho lo subió al Facebook y lo vio un productor de Radio Mitre, un maestro de los maestros, Guido Valeri. La cuestión es que se contactó conmigo y me propuso una entrevista. Fui a la radio y en la entrevista además de Guido Valeri estaba Julio Leiva. Y me dijeron “Vimos tu video que subió Nacho y hay un par de personajes que nos gustaron… ¿Qué sabés hacer?” Yo estaba con la guitarra, me acuerdo. Para mí entrar a Mitre era como estar en la NASA. “No sé”, les digo. “¿Algún cantante?” Imaginate, yo tenía veintiún años en ese momento y para mí era todo un poco irreal lo que me estaba sucediendo. “Buenísimo, nos encantó”, me dijeron cuando terminé la imitación. “Mañana vamos con eso al aire”. “¿Cómo?”, les dije. “Sí, sí, mañana salimos con eso al aire”. Y así empecé.

«Más allá de que se puedan enseñar algunas cosas, uno aprende más que nada trabajando»

—Todo muy vertiginoso…

—Totalmente. Me acuerdo que fue justo el año del mundial de fútbol en el que Diego Maradona era técnico. Había algunos partidos a las tres y media de la tarde. A veces yo hacía a Mariano Closs transmitiendo partidos de la zona del grupo y quedaba muy divertido porque Nacho se sumaba con sus personajes. Mientras yo relataba cualquier cosa como Mariano Closs, se sumaban a hacer distintos comentarios China Zorrilla o Marcelo Bonelli, y otros más. Una cosa desopilante. Y eso gustó mucho. Cuando terminó el año me dijeron que les gustaría que siguiera trabajando con ellos pero no part time. Tenía que dejar mi trabajo en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Y jugármela. Bueno, lo hice. Al otro año firmé con Radio Mitre y así estuve hasta 2013. Luego comencé en Radio 10 hasta el día de hoy. Luego vino una posibilidad en C5N y en el Destape con Norberto Navarro y con el Gato Sylvestre a la mañana en Radio 10, y con Diego Brancatelli. Ahora también hago un programa con Pedro Brieger los sábados a la media noche. Lo interesante es que a medida que vas trabajando, llegan los ofrecimientos y otras posibilidades.

—Afrontar el humor como un trabajo cotidiano no debe ser nada fácil.

—Sí, no lo es. Por eso digo que es un oficio para mí. Más allá de que se puedan enseñar algunas cosas, uno aprende más que nada trabajando. Yo trato de dar lo mejor, siempre. Por supuesto que se vuelve un tanto rutinario el hecho de tener que hacer reír todos los días. Es difícil porque, bueno… hay días en que al levantarme no tengo muchas ganas de hacer reír a nadie pero como es un trabajo, tenés que hacerlo. Así que trato de disfrazarlo un poco si estoy de mal humor y darle para adelante. Siempre para adelante. Un ejemplo, yo soy muy bostero y la última Copa que perdió Boca tuve que hacer chistes cargando a mi equipo. Trataba de evitarlo, pero estaba acorralado. Cómo ésas tengo un montón. Lo bueno en mi caso, para paliar la rutina, es que puedo cambiar de programas. Eso hace que la rutina sea un poco más leve.

— ¿Qué importancia tiene para vos el humor en lo personal?

—Para mí el humor es clave para poder hacer un poco más digerible la realidad de todos los días. De las que yo no estoy exento, por supuesto. Yo me manejo en subte y colectivo, no tengo auto. Así que cada aumento lo vivo como cualquiera. Y de eso trato de nutrirme para reconvertirlo en humor. A mí me ayuda en lo personal y si puede ayudar un poco a los demás, imaginate lo que siento. Muchas veces me resulta increíble la cantidad de mensajes que recibo en las redes sociales. Me sucedieron cosas muy fuertes, por ejemplo, personas que están cumpliendo condena en un Servicio Penitenciario y me escriben para contarme cómo esperan el programa en el que yo estoy porque les genero una sonrisa. Imaginate, estando ahí adentro. ¿Cómo retribuís eso? El agradecimiento en mi caso se convierte en ganas de seguir trabajando mucho y dar lo mejor de mí.

— ¿Quiénes son tus referentes en este oficio?

—Yo tomo como referentes a las personas que me hicieron reír. En mi casa se escuchaba mucho Radio 10. Yo iba a la escuela a la tarde así que a la mañana estaba mi viejo escuchando la radio y me hacía reír mucho Rolo Villar. Hoy en día me sucede lo mismo con Pedro Rosemblat, que es un amigo. Capusotto me parece un maestro, al igual que Pedro Saborido y esa dupla que hacía con Omar Quiroga. Hace poco se cumplieron treinta años de Videomatch y me acuerdo de cuando miraba a Figuretti o Pablo y Pachu. Esos todavía hoy me hacen reír mucho, supongo porque soy de la generación que creció con ese Videomatch y no con Bailando. También tengo mucha admiración hacia Olmedo que fue un actor extraordinario y marcó toda una época.

— ¿Cómo es tu método de trabajo?

—Por sobre todas las cosas, pienso que si uno trabaja en medios, seas humorista, conductor o lo que sea, hay que estar muy informado. Yo trato de leer todos los diarios. Más ahora que me toca hacer humor político. Obviamente que la construcción de un personaje en ese aspecto es clave a la hora de escribir el guion. Por ejemplo, últimamente imito a Eduardo Feinmann y lo que hago es contar cuentitos infantiles para instruir a los chicos que toman los colegios. Entonces tomo Hansel y Gretel y hago “Axel y Merkel”. Ahora, una cosa es hacer una imitación tal cual y otra cosa es correrlo en forma de parodia. Como te decía recién, si yo hago un Feinmann progresista que está a favor de la despenalización de la marihuana o te lo hago feminista es lo anti y por eso funciona. Todo depende también de cómo jugás con los límites. Podés buscar características o algunas frases de ese personaje y comenzar a jugar. Ocurre que mientras uno está haciendo el personaje comienza a generarse un ida y vuelta con el conductor o los columnistas y entonces uno va variando y se adapta, me refiero al personaje, a diferentes situaciones. Así se va forjando su personalidad.

— ¿Qué es la radio para vos?

—Para mí es el mejor medio de comunicación. En principio porque es gratuito, solo tenés que comprarte el aparato, y ahí encontrás a personas que le hablan a otras que tal vez están solas, quién sabe. Me parece además fantástico cómo se puede imaginar, no necesitás escenografías ni grandes producciones. Podés hacer lo que quieras. Para mí es una locura trabajar en radio, nunca me lo imaginé, mucho menos en esta dimensión. Siento que aprendí un montón gracias a muchas personas que me ayudaron, desde cómo escribir un guion a pensar y producir un programa. Si bien, como te dije antes, en este oficio todo el tiempo estás aprendiendo. La radio no va a dejar de existir nunca. En el formato que sea, siempre va a estar. Ojalá pueda trabajar toda mi vida en radio.

— ¿Hay cosas que el humor no se permite a sí mismo?

—Sí, por supuesto. Ocurre ahora en tanto clima de época, más que por autocensura. Y me parece que está buenísimo y lo re banco. Por ejemplo, yo me crié entre chistes machistas. ¿Cuándo la mujer va a ir a la luna? Cuando haya que limpiarla. Esa clase de chistes los conocía todo el mundo. Si vos contás eso ahora en la radio, no se va a reír nadie. Te van a mirar y enseguida te van a preguntar, ¿y el chiste, qué estás queriendo decir? Entonces, estamos viviendo un momento de cambios que involucran a todas las generaciones. Hace un rato te mencioné a Olmedo, yo no creo que hoy pudiera hacer muchos de esos chistes que hacía por aquel entonces. Por eso te digo, no es autocensura. Simplemente es aprender que hay chistes que ya no van más. Y lo celebro.

—Hablábamos de tus aprendizajes, ¿cómo sentís que fuiste evolucionando?

—Cuando comencé a trabajar tuve la suerte de aprender con dos maestros, Julio Leiva y Esteban Darano, que me enseñaron muchas cosas. Al principio escribía todo, desde un guión corto hasta uno más largo. En la dinámica de un programa que dura entre tres y cuatro horas, obviamente que tenés que improvisar. Por eso lo más importante es estar bien informado porque si vos llegás a la radio y no sabés la actualidad se te complica a la hora de construir el personaje. Y no sólo de política, ¿qué va a decir mi Mariano Closs si no sabe cómo salieron los partidos? Hay secciones improvisadas y otras que necesitan del guion, como por ejemplo una sección que se llama “De derecha”. ¿Te acordás de Maradona con Victor Hugo que hacían “De zurda? Bueno, este era “De derecha” con Eduardo Feinmann y Baby Etchecopar. Hace un tiempo me dieron un premio en Argentores por “El resumen de Mariano Closs”, que era una sección que hacíamos con Nacho Bulian, donde juntábamos varios chistes de cómo le dicen a determinado equipo de fútbol, también lo escribíamos. O las canciones que hacíamos con Pedro Rosemblat que estaban buenísimas, también. Un día Pedro me llamó y me dijo “Tengo ganas de hacer una canción, ¿ te acordás de Another One Bites the Dust de Queen?” Y le digo, ¡claro! Y le canto la melodía. Ahí Pedro me dice “Ya tengo casi la letra pero me falta el estribillo”. Le pregunto cómo debía terminar el estribillo y me dice que necesita algo que rime con bas” Y entonces le digo, simple: “Llamalo a Martín Tetáz”. Nos divertíamos mucho, realmente.

— ¿Cómo te proyectás dentro de algunos años?

—Estoy pensando en algún momento hacer algo en teatro, me gustaría. Pero tengo que pensarlo bien todavía. Porque considero que lo importante es saber qué tiene para decir uno. Y lo que me pasa hoy en día cuando voy a trabajar a la radio es que sí tengo bien claro lo que quiero. No sé por ahora cómo sería una obra mía en teatro. Pero ya se me va a ocurrir algo.