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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

La noche oscura

Entrevista a Eugenio Soto: “Me interesa mucho el tema de nuestra identidad en el teatro”

Conversamos en esta oportunidad, junto a Roberto Perinelli, con el dramaturgo y docente Eugenio Soto, en el marco de “Obra en Construcción” a propósito de su obra La noche oscura. Haciendo referencia al poema de San Juan de la Cruz, La noche oscura piensa al género de la tragedia clásica como su eje narrativo. ¿Cómo contar lo trágico desde una perspectiva rural y criolla? ¿Cómo adentrarse en nuestras tradiciones para buscar aquella raíz mítica, sagrada y eterna?

Santiago del Estero sirve como territorio metafórico, una tierra llena de calor y sequedad. Su música alegre y vivaz lleva a pensar la contradicción de ese sonido con su paisaje. La combinación eterna entre la vida y la muerte parece abrirse en ese sentido. Tragedia y parodia son los aires de la época. “Allí nos colocamos. Buscamos actuar con goce el elemento trágico, desplegar el elemento lúdico y vital sacándole su solemnidad. Hacer estallar la muerte en carcajada. Pensar nuestras tradiciones, tocar y cantar nuestro folklore, volver a la tierra como los muertos, como aquello que nos nutre y algún día nos habrá de sepultar”.

Escenas de «La noche oscura»

Eugenio Soto estudió la carrera de letras en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente se desempeña como docente en la Universidad Nacional de las Artes. En teatro participó entre otros de las siguientes obras: Integral Pavlovsky (2017). Bufarra (2015-2016-2017-2018) Premio Trinidad Guevara Revelación Dirección y Dramaturgia. El amor esta en los Bosques (2014) Dirección y Dramaturgia. Reflexiones sobre el Amor y La Alegría del Tap (2014) Dirección. Hamlet, mi historia (2013) Dirección. Muñeca de Armando Discépolo” Actor. Prometeo Olvidado y El Caso Vania, Dramaturgia compartida con Laura Yusem. Formó parte del colectivo teatral “Teatro Berreta de Cámara” junto a Alfredo Ramos y Félix Padrón participando como actor de las siguientes obras: Los Desórdenes de la Carne (2010), Un Amor de Chajari (2007-2006-2005), Olivos sainete de ruta (2005-2004) y Orsai pequeña tragedia argentina (2002).

¿Cómo nace La noche oscura?

Surgió de mi interés por tomar elementos que son propios de nuestra cultura. Me interesa mucho el tema de nuestra identidad en el teatro. En esta obra en particular lo que deseaba era trabajar sobre el folklore. No sólo porque a mí me gusta mucho sino también porque noto que no se hace muy presente. Y no me refiero solo al folklore sino también a la tierra, es decir lo rural. Claro, nuestro teatro nace en Juan Moreira y sin embargo en el ámbito porteño las temáticas son muchas veces ajenas a los relatos rurales. Recuerdo que durante uno de los cursos que realicé con Ricardo Bartís yo trabajé sobre un poema titulado El velador de un autor argentino que se llama Guillermo Saavedra. La obra refiere a un hombre que vela a su madre. Es un poema extenso que desarrolla una historia de un hombre frente al cuerpo de su madre y se plantea muchas cosas, entre ellas por qué no tiene sentimientos. Es un texto que me gusta mucho y siempre quedó en mí esa escena. El velador tiene un prólogo de Leónidas Lamborghini que refiere a cuestiones de la tragedia y la parodia. Un día Ricardo Bartís me sugirió que debía hacer la obra en verso. A partir de ahí comencé a desarrollarla, tomando esa situación básica del velorio con una estructura en rima. Tiempo después cuando conocí Santiago del Estero, y sobre todo la zona de Añatuya, surgió la imagen inicial, como diría Kartun, es decir el rancho y el gaucho velando a su madre en ese paisaje.

Eugenio Soto junto al elenco de «La noche oscura»

¿El trabajo de la escritura en qué momento comienza?

En realidad hubo una primera versión que yo escribí para un concurso de la UNA, eso fue en 2017. Esa primera versión no es la que se llevó a escena recientemente. La anterior era más un sainete y lo que hoy son los hermanos Carón era un coro de muertos al estilo Beckett. Esa primera versión obtuvo una mención en el concurso y allá por el 2018 me puse a ensayar esa versión. Ahí fue cuando me di cuenta de que los elementos del sainete no funcionaban escénicamente. Entonces la reescribí con la intención de tener como situación narrativa un tono de tragedia pero con elementos de humor.

¿Tenés una rutina para la escritura?

Siempre ando rodeado de papeles escritos con ideas o fragmentos de escenas. En algún momento siento la necesidad de seguir con algo y lo retomo luego de haberlo dejado en un cajón durante un tiempo.

«El teatro es un ritual primitivo que perdura en la cultura moderna. El elemento en vivo, es decir, de juntarse en comunidad alrededor de algo y todo lo que rodea lo festivo resulta intransferible».

Eugenio Soto

Trabajás mucho con citas y referencias

A mí me interesa mucho hacer guiños o generar complicidades en relación a otras obras. Es una manera de reconocer cosas que hay dentro de uno. Funcionan como pequeños homenajes. En La noche oscura, por ejemplo, hay una referencia directa a Ivonne, Princesa de Borgoña de Witold Gombrowicz. También se hace presente una acción física con la madre que está basada en Postales Argentinas de Ricardo Bartís.

En ese sentido, ¿sos de ir a buscar textos deliberadamente a la biblioteca?

Sí, suelo consultar mucho la biblioteca. También acudo a quienes tienen más conocimiento que yo sobre algún tema.En el caso de La noche oscura en particular busqué referencias sobre las chacareras. Acudí mucho a la biblioteca musical para escuchar las distintas versiones de los temas que hay en la obra.

¿Dejaste afuera alguna escena?

Sí, tuve que cambiar todo el final. En la primera versión estaba el personaje del cowboy con una novia y el enfrentamiento de los hermanos se daba por el amor de esa mujer. Me di cuenta de que planteado así complicaba mucho la trama. Yo necesitaba que el relato fuera más rápido y llano.

¿Trabajás con un mismo grupo de actores?

No somos un grupo estable, digamos, en el sentido de que seamos siempre los mismos, pero sí trabajamos alternativamente en varios proyectos juntos. Nos conocemos hace muchos años.

«A mí me interesa mucho hacer guiños o generar complicidades en relación a otras obras», asegura Eugenio Soto

¿Corregís el texto durante los ensayos?

No escribo durante los ensayos pero sí puedo corregir o estar atento a la aparición de alguna escena. Por ejemplo, ahora hay una que surgió durante los ensayos. Recuerdo que necesitábamos una escena previa más graciosa para poder luego introducir un clima dramático y oscuro, relacionado con las siestas, los mandatos prohibidos, la idea del amor y los muertos. Fue muy útil la improvisación para probar distintas variantes, pero siempre guiados por la estructura del relato que se impone y comienza a mandar de alguna manera.

Antes de la pandemia llegaron a realizar una función, ¿no es cierto?

Sí, una sola función hicimos durante el mes de marzo, en el Teatro del Pueblo. Habíamos hecho una función previamente en Palomar, invitados por el grupo El Baldío para el festival La víspera. La función del estreno resultó bastante accidentada porque Bianca Vilouta Rando, que interpreta a Doña Rosa Quiroga, tuvo un problema de salud. De modo que tuvimos que hacer un reemplazo de emergencia. Y se incorporó Alicia Muxo. Afortunadamente todo salió bien.

En el plano de la dirección, ¿abrís la posibilidad de la improvisación o necesitás que se respete el texto?

Depende mucho de la obra. En el caso de La noche oscura, el texto es muy importante porque está escrito en rima y entonces necesita sus encabalgamientos. En ese sentido tiene una musicalidad y un ritmo no sólo por la rima sino también por el uso de los verbos. Resulta difícil apartarse. Necesita estar dicho muy certeramente. Alguna vez que tuvimos un blanco, como suele decirse, fue muy interesante notar cómo el hecho de estar habituados a la rima permitió reconstruir el texto

Con Bufarra ganaste el Premio Trinidad Guevara Revelación Dirección y Dramaturgia. ¿Cómo nació esa obra?

En el caso de Bufarra, si bien tuvo un proceso distinto tambIén tiene una génesis literaria. Especialmente en el cuento que se toma como fundacional en la literatura Argentina, me refiero a El Matadero de Esteban Echeverría. También trabajé con algunos textos de Osvaldo Lamborghini, que tiene como personaje a un niño sometido. La cuestión de la violencia sexual y la carne me llevó al asado como emblema de lo argentino. Por eso el asado en una casa tenía que ser la base de la acción. Bufarra tiene un tono mucho más costumbrista. En el modo de interpretación busqué hacer un homenaje a Federico Luppi y a Ulises Dumont

¿Qué es el teatro para vos, Eugenio?

El teatro es un ritual primitivo que perdura en la cultura moderna. El elemento en vivo, es decir, de juntarse en comunidad alrededor de algo y todo lo que rodea lo festivo resulta intransferible. En su momento fue el fuego. Siempre hay un elemento que reúne y que de alguna manera permite ver algo de nosotros. Y eso es lo que para mí se hizo más potente cuando apareció la materia más ancestral que es el cuerpo humano, es decir la mirada real, aquello no tiene tanto artificio y está más al desnudo.