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La misma piedra

Pamela Rementería y Marcela Guerty, autoras del guion de «Santa Evita» (Foto: Magdalena Viggiani)

Eternizarse en la queja, insistir con la catarsis, pedir imposibles, dirán algunos. Ladrarle a la luna, intentar hablar con las paredes, tiempo perdido, contestarán otros. Lo cierto es que hace años que venimos reclamando y nuestras pretensiones parecen caer en el vacío, porque volvemos a tropezar siempre con la misma piedra.

Nadie podría dudar de la capacidad de Pablo Scholtz como crítico del mundo audiovisual, ni poner en tela de juicio su saber o su experiencia. Al contrario, es uno de los más destacados profesionales del medio con años de trayectoria. Por eso duele más que en su crítica de Santa Evita, la serie, haya omitido nombrar a Marcela Guerty y Pamela Rementería como adaptadoras de la novela de Tomás Eloy Martínez. Ni siquiera están nombradas en la ficha técnica de inicio. Hay ausencias que brillan y hacen ruido.

Es curioso que en el cuerpo de la nota se haga referencia –además de la obvia mención del trabajo de los actores protagónicos– a la dirección, la producción, la iluminación, el vestuario y la dirección de arte con nombre y apellido de sus responsables (algo que está muy bien, por otro lado, porque en este negocio del espectáculo nuestro nombre es la única marca registrada que representamos), pero ignore olímpicamente a las autoras.

Es significativo, asimismo, que el crítico haga hincapié en aspectos de la serie que tienen que ver específicamente con el guion de adaptación sin mencionarlo.

Sabe muy bien quien escribe esta crítica cuán complejo es el proceso de transformar una obra literaria para su exposición en pantalla. Tiene claro que adaptar a conciencia no es un simple copy paste, un recorte caprichoso, una traslación mecánica hecha por cualquiera, sino una recreación llevada a cabo por un profesional, el alumbramiento de una obra nueva que lleva mucho tiempo, esfuerzo y requiere de un talento que no abunda.

Y también sabe que la tarea es mucho más delicada aún cuando se trata de una obra literaria de la trascendencia de la novela de Martínez, donde no hay lugar para errores ni subterfugios por la enorme difusión que tuvo como libro, algo que condiciona y, hasta por momentos, encorseta a las adaptadoras y las obliga a un máximo de entrega.

Los autores no pedimos elogios si no los merecemos, ni tampoco indulgencia en el juicio por nuestro trabajo: pedimos simplemente ser registrados, tener nombre y apellido como el resto del elenco. En términos de espacio son apenas un par de líneas más, nada que no pueda resolver un buen diagramador.

En este caso, la humilde pretensión de cualquier autor o autora sería figurar en los créditos de una crítica tan importante y extensa por el aporte que han hecho a la obra. Por haber sido quienes diseñaron el mapa de la serie para que pudieran transitar por ella – sin perderse en la maraña de una obra literaria inabordable como tal para la pantalla – los actores, los directores, los vestuaristas, los directores de arte y los críticos.

ARGENTORES


26 de julio de 2022