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Una industria movilizada por la reducción de recursos

Cine

Para la industria cinematográfica argentina, el año 2018 ha estado marcado por los cambios que implementó el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) a través de la resolución 942/2017. Dicho decreto restringió el acceso a los créditos para los realizadores y modificó las condiciones de producción de los filmes en nuestro país. 

La autora Irene Ickowicz, Secretaria del Consejo Profesional de Cine de Argentores, señaló al respecto que “el año comenzó con toda la industria muy movilizada a partir del decreto 942 del Instituto del Cine, en el que el plan de fomento adquirió un nuevo diseño en el que predominaba el otorgamiento de créditos de una rigidez que imposibilitaba el acompañamiento de la dinámica propia de la industria cinematográfica. Hoy esos créditos están suspendidos, sólo existen los subsidios y se ha tratado de compensar con adelantos de subsidios”. 

A pesar de que los datos estadísticos sobre el número de filmes rodados no parece ser malo (según los registros del INCAA, 169 filmes en el año), la realidad demuestra un cambio drástico en las condiciones de realización de estas películas. 

“Lo que vemos es que se reduce el tiempo de rodaje, lo que hace que una película termine rodándose en 2 ó 3 semanas. Esto tiene una consecuencia importante porque, si bien la creatividad, el talento y las buenas historias en la Argentina nunca faltan, lo cierto es que al filmarse con esta rapidez, en donde lo vertiginoso le gana a la posibilidad de reflexión, tiende a perderse la posibilidad de la exploración y la calidad. Esto no se da tanto en lo técnico pero sí en lo narrativo”, afirma Ickowicz.

El gran problema, según la dirigente de Argentores, es que el coeficiente que el INCAA establece como costo medio para un film –actualmente alrededor de $12.500.000–, en el contexto inflacionario actual, no alcanza a cubrir los costos de la realización de una película. “Por otra parte, los subsidios están dirigidos a cubrir determinados rubros, entre los que no se encuentra el rubro autoral. En consecuencia, con los créditos restringidos y los subsidios sin contemplar la contratación del escritor del guión, que es quien inicia la cadena, la situación se vuelve conflictiva”, asegura Ickowicz. 

UNA TAREA ARDUA

Esta situación general de la industria y las actividades propias del Consejo Profesional de Cine de Argentores, han hecho que el año haya sido muy intenso para sus integrantes.

“El Consejo Profesional de Cine ha venido trabajando en distintos planos pero con un mismo espíritu: la defensa de los derechos de los autores y la difusión de estos derechos para las nuevas generaciones, que no siempre los conocen”, resume Ickowicz. 

Entre otras cosas, los integrantes del Consejo conforman los jurados de todos los festivales en los que está instituido el premio Argentores, que son muchos. En todos esos festivales, además, uno de los integrantes del Consejo ofrece una charla para difundir la defensa de los derechos autorales. 

Por otra parte, se viene desarrollando un programa de tutorías, en el que referentes de la industria colaboran y supervisan una serie de guiones que han sido seleccionados especialmente. 

“Otra labor importante que lleva adelante el Consejo tiene que ver con la difusión de conceptos fundamentales relacionados con los derechos de autor. Por ejemplo, la diferencia que existe entre el registro de la Propiedad Intelectual y la declaración de la obra. Este es un trabajo de hormiga porque las generaciones se renuevan, la mayoría de los autores que estrenan son nuevos y es muy importante que se sepa que una vez que se conoce la fecha y el lugar de su estreno, los autores deben declarar su obra en Argentores”, señala Ickowicz. 

La declaración de la obra es un trámite gratuito en donde los guionistas dejan constancia que son autores de una obra. De este modo, cuando Argentores recaude el dinero que surge de la exhibición o la proyección, sepa a quién le pertenece y a quién debe hacer las liquidaciones. 

“Venimos logrando mejoras en este aspecto, pero el trabajo es arduo y debe ser sostenido en el tiempo para que siga dando sus frutos”, finalizó la autora.