Revista Florencio

UN EXCELENTE DOCUMENTAL DE CLAUDIA SANDINA

Homero Expósito, uno de los grandes poetas del tango

A comienzos de febrero de este año se produjo un acontecimiento en el cine Gaumont. Se estrenó una película sobre la vida de Homero Expósito, uno de los grandes autores de letras de tango. Como sucede siempre con algo que rompe las normas habituales, el día del estreno estaban sobre todo los conocedores y los amigos. Pero antes de la función final la cola para entrar daba vuelta a la esquina. El tango, un fenómeno histórico cultural que amplía todo el tiempo sus fronteras, no podía quedar ausente de las páginas de Florencio, sobre todo tratándose de un autor que acarició sus letras hasta darles un formato singular. Claudia Sandina, una autora teatral, investigadora y bailarina de tango, incursiona aquí, en esta su ópera prima en cine, en detalles poco conocidos pero relevantes de la vida del autor de tangos célebres como Naranjo en flor, Vete de mí, Fangal, Al compás del corazón, guiada por la mano de una sobrina de Homero, de su esposa, de cantores que lo conocieron bien y de estudiosos de su obra.   

Homero Expósito, célebre autor de tangos, inspirador de un documental

Claudia, conozco trabajos tuyos de dramaturgia; además, te vi bailar en las milongas y recuerdo tu libro del 2016 sobre Gardel, Acaricia mi ensueño. ¿Qué te llevó después a encarar un guion que terminó en una película sobre el poeta y letrista Homero Expósito?

En realidad, siempre me interesó investigar y revalorizar los aportes de personas, de artistas que hicieron mucho por nuestra cultura, pero tuvieron poco o nulo reconocimiento. A esto se suma como vos sabés, Ricardo, el amor y el respeto que siento por el Tango. Sus letras siempre me impactaron por su riqueza en información, además de emocionarme. Tal es así que les dediqué un libro titulado El tango nos cuenta… a través de sus letras. Llegué a Homero Expósito luego de haber estudiado a otros poetas. Me cautivó la singularidad de su poesía, que trae una renovación al tango. Y al conocer su vida también me generó cariño el personaje.

El disparador para encarar el proyecto fue darme cuenta que no había películas documentales sobre poetas del tango. Vida Poeta-Homero Expósito es la primera. Sí hubo en el 2009 una película de ficción sobre Homero Manzi escrita y dirigida por Eduardo Spagnuolo, pero no documentales, como sí los hay sobre músicos y cantantes. Los autores de las letras están un poco en la lejanía, como detrás de un telón. Salvo los casos de Discépolo o Manzi, que además de escribir tangos incursionaron en otras artes como la actuación, el teatro, el cine, y la política también, los demás poetas del tango no están visibilizados. A Homero Expósito se lo suele confundir con Homero Manzi, por ejemplo. Es decir, se conocen las obras, pero no quién fue el autor. Me contaron el caso de un programa de radio de tango en un medio muy conocido, en el que la productora pedía al locutor que luego de pasar el tema sólo anunciara el nombre de cantante y orquesta, que omitiera el nombre de los autores (poeta y compositor) porque alargaba el anuncio y “no vendían”. Situaciones como esta hacen que la gente no conozca a los autores. Todo esto influyó para que me decidiera a abordar a Homero Expósito en una película. Se acercaba además el centenario de su nacimiento, que fue en 2018, y sentí que era el momento. Escribir el guion y dirigir la película fue todo un desafío. Me ayudó mucho la base de dramaturgia que adquirí asistiendo a cursos en Argentores. Luego me formé en guion documental en Guionarte e inmediatamente pasé a la acción. Vida Poeta-Homero Expósito es mi ópera prima.

Claudia Sandina, junto al afiche de su ópera prima «Vida poeta»

Tu película, que causó sensación en el Gaumont, es difícil de clasificar y tal vez esa sea una de sus mayores virtudes. No es un film de ficción, más bien un documental; pero tiene escenas teatralizadas, se canta y se bailan tangos, y también intervienen periodistas especializados que hacen su aporte. Y como si esto fuera poco, al promediar la película, una profesora explica lo que fue el ultraísmo, movimiento poético de comienzos del siglo XX, que tuvo a Borges como cultor e influenció mucho a Homero Expósito. ¿Cómo se te fue armando esta maravillosa combinación?

Sí, me han comentado eso, y me gusta. Es que creo que se necesita ir más allá de los géneros cuando de lo que se trata es de llegar al público con un mensaje. Hay películas de ficción, como Zelig de Woody Allen, que tienen formato de documental, y también utilizan material de archivo. Por otro lado, existe lo que se llama docu-ficción, ya que la recreación ficcional es una herramienta más en la construcción de un documental. Desde un principio supe que iba a incorporarlas en breves apariciones, por supuesto, porque le dan movimiento y belleza, y ayudan a crear un clima emotivo. La diferencia, tal vez en mi caso, es que convertí algunas de esas dramatizaciones en mini secuencias teatralizadas. Me surgió naturalmente.  Quise también darle un lugar a la estética que aporta la música y la danza, ya que se trata de un documental poético- biográfico. Todo esto tiene que ver con el cómo contar la historia, el cómo dramático, que es el que comprende y conecta emocionalmente con el público. Si solo diéramos información, sería un noticiero.

Comencé por hablar con la familia Expósito, su esposa Nelly en Buenos Aires y su sobrina Mónica (hija de Virgilio E.) en Zárate, quienes me acercaron a la intimidad de Homero. Al resto de los entrevistados ya los conocía por mi relación con el tango, todas personas estudiosas y con mucho conocimiento, cada una en su área. Ya había hecho una investigación profunda, y la investigación es muy inspiradora porque te dispara imágenes. Por eso, al escribir el guion trabajé en elegir quién va a decir qué cosa, lo que luego se enriqueció con los aportes de cada uno de ellos al momento del rodaje. Así tenemos, entre otros, a Otilia Da Veiga, presidenta de la Academia Porteña del Lunfardo, hablando de la influencia del ultraísmo en Homero Expósito, como vos mencionás. Me interesó hacer un recorrido por su obra, pero también humanizarlo, mostrar al hombre que hay en el artista. En esto fue importante la participación de personas que lo conocieron personalmente, como Raúl Lavié y Oscar Del Priore. El público se identifica con un personaje querible que vivió lo que puede vivir cualquiera de nosotros y defendió su vocación a capa y espada.

Es muy claro como seguís la línea del Homero Expósito autor. Por tu trabajo, asume un rol merecido y decisivo junto a Santos Discépolo y Homero Manzi, los dos grandes letristas de los años 40. ¿En qué se parece y en qué se diferencia de ellos?

Se parece un poco a ambos en sus tangos de temáticas tradicionales. La semejanza con Homero Manzi está en lo bucólico, paisajístico y costumbrista; aquí Expósito se inspira en su Zárate natal. Esto puede apreciarse en Flor de lino, Pedacito de cielo, o Yuyo verde. También en cierto romanticismo, aunque no tan nostálgico como el de Manzi. En cambio, con Discépolo comparten la temática social y humanista de ciertas letras, como Percal o Farol, además de una extraordinaria capacidad de síntesis. Entre ellos había una mutua amistad y admiración. En cuanto a lo distintivo en Homero Expósito, lo que lo hace ser un innovador y lo coloca en la vanguardia de la poesía del tango son las imágenes casi surrealistas que incorpora a su poesía, y la manera en que utilizó la metáfora. No significa que otros poetas no hayan usado metáforas, que sí lo hicieron, pero Expósito se animó a ciertas imágenes osadas para lo habitual de la época y no le importaron las críticas. Fue fiel a su estilo y a su vocación, y siempre buscó superarse.

Me impactó la claridad con que mostrás la decadencia del tango en la década del 60; entre otras cosas, por la influencia de melodías foráneas. Después el tango volvió, pero ya no como expresión de multitudes, como podemos apreciar en algunas imágenes impactantes que incluís de los años 40. ¿Cómo ves vos esa muerte y resurrección del tango?  ¿Qué es hoy para vos?

El tango ya había sufrido un impacto luego de la crisis económica y política del año ´30, pero resurgió con todo su esplendor a partir de 1937. Fue un alumbramiento, una explosión de orquestas, cantantes, poetas. El tango era la música de la juventud. Y la juventud marca tendencia. Por eso, cuando en los años 60 todos los medios difundían música extranjera, el gusto cultural de los jóvenes se volcó mayormente hacia el rock y el tango entró en un desconcierto y en una caída feroz. Se decía que estaba muerto. Previamente lo había afectado el cambio político de 1955, que dispersó a muchos artistas. Homero Expósito sufrió esta época, y se tuvo que reinventar. El resurgimiento del tango vino de la mano de voces como las de Julio Sosa, el polaco Goyeneche, Edmundo Rivero; de músicos como Astor Piazzolla, y fundamentalmente del baile.

Hoy día el baile, que se ha desarrollado y profesionalizado tanto, es el principal sostén, y si bien no es masivo convoca mucha juventud. Hay también músicos, orquestas y cantantes nuevos, aunque trabajan más en el exterior. En las milongas tradicionales siguen sonando los temas de las orquestas del ´40, porque es lo que gusta a los bailarines. Para mí el tango es visceral: a diferencia de otros ritmos, te permite una conexión emocional. Y eso en gran parte se lo debe a esa mágica conjunción de letra y música, lo que Homero llamó cancionística. Con mi documental quise poner en valor la poesía del tango, a sus autores y su época.      

El día del estreno, a la salida del cine, era muy interesante ver cómo la gente discutía los tangos de Homero Expósito, y mostraba su preferencia por este o por aquél. Ahora, te pregunto a vos: ¿cuáles son sus letras principales, en tu opinión? Y ¿cuáles son las que más te gustan?   

Sus tangos más conocidos son varios, pero podría mencionar Naranjo en Flor, Percal, Farol, Afiches. Y en lo personal, haciendo un esfuerzo de síntesis, arriesgo tres: El Milagro, Absurdo, Chau, no va más.

Sé Claudia que tenés en preparación un material teatral sobre Aníbal Troilo y Ernesto Sábato. Con solo nombrarlo, despierta mucho interés. ¿Se puede saber en qué consiste?

Sí, trata del encuentro entre Aníbal Troilo y Ernesto Sábato en torno a la única obra que crearon juntos en 1966 a pedido del productor Ben Molar, el tango Alejandra. Recorre los conflictos personales que los acompañan durante el proceso creativo del tango, dado que provienen de mundos y experiencias de vida tan diferentes, y que sin embargo concluirá en una obra en común que los entrelazará y sanará.

En los últimos años asistimos a una creciente divulgación de la música de Astor Piazzolla en todos los escenarios musicales del mundo. En tu opinión, ¿sigue siendo resistido por parte de nuestra élite tanguera? Además, ¿existe una relación entre el tango tradicional y su música, que el definió “de Buenos Aires”, para no irritar más a sus detractores?

Creo que afortunadamente esa polémica ya no existe. Como todo lo que es nuevo y diferente, en su momento la música de Piazzolla ofreció resistencias. Pero él persistió con talento, fue tan audaz como Homero Expósito con su poesía. Ya nadie puede negar la belleza y calidad de la obra de Astor, que te emociona hasta las lágrimas y es divulgada y aplaudida en todo el mundo, como tampoco se puede negar que en los bailes y festivales de tango local e internacional se siga bailando con la música de las orquestas típicas. Daniel Barenboim, por ejemplo, interpretó tanto a Astor Piazzolla como a Gardel (que también fue compositor) y a Mariano Mores, por nombrar algunos.

Los argentinos tenemos la suerte de tener esta variedad musical tan rica.

Ricardo Halac