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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

Frente a la adversidad, seguimos contando historias…

En la sección “Obra en construcción”, presentamos una entrevista a Mariela Asensio, quien afirma: “Frente a la adversidad, las personas buscan distintas formas de continuar expresándose y seguir contando historias”

Tenía tres obras en cartel y previsto estrenar varias obras más durante el año cuando aconteció la pandemia. “El primer impacto fue muy duro porque pasé de tener una vida laboral muy organizada, a no tener nada”, afirma Mariela Asensio durante la entrevista realizada por Argentores.

Dramaturga, directora, actriz y docente, Mariela Asensio pertenece a esa clase de artistas multifacéticos, capaz de llevar a cabo varios proyectos simultáneamente. Integrante de la Fundación Carlos Somigliana, tiene a su cargo la dirección del Teatro del Pueblo. Se formó en la Escuela Nacional de Arte Dramático y, en el ámbito privado, con los docentes Laura Bove y Mauricio Kartun. Ex becaria de la Fundación Carolina, completó su formación en la Casa de América de Madrid y en el Teatro Lliure de Barcelona.

“Cuando asimilé la realidad en la que estábamos, empecé a ver de qué manera me iba a reinventar y lo primero que hice fue crear dos conceptos de clases virtuales. El primero fue un taller práctico que se llama Lo poético en lo cotidiano. Se trata de un taller de creatividad, sobre todo desde el punto de vista de la escritura, pero también trabajo un montón de cuestiones que no necesariamente tiene relación con la escritura, basándome en la idea de que todas las personas somos creativas y podemos, a partir de diferentes disparadores y temáticas, construir circunstancias poéticas. Lo interesante de ese taller fue que lo hicieron tanto una dramaturga, una maestra de escuela o un taxista. Es decir personas de distintos ámbitos y no sólo de Argentina, sino también de distintos países de América Latina y Europa. Fueron cuatro ediciones de ese taller y a partir de esta experiencia creé junto a Paola Luttini un evento que se llamó Maratón Creativa. Se trató de una jornada donde se trabajó a partir de distintos disparadores y donde se mezcló todo lo que es propio de un taller con el concepto del espectáculo”.


En el marco Académico, Mariela Asensio dirigió catorce proyectos de graduación (UNA- Universidad Nacional de las Artes y CIC- Centro de Investigaciones Cinematográficas). Además de trabajar en su país, dirigió espectáculos en España, Francia, México, Panamá y Costa Rica. Bajo la mirada de otros directores, varias de sus obras fueron y son representadas en diferentes ciudades del mundo y del interior del país. Fue nominada en diferentes oportunidades a los premios ACE, Trinidad Guevara, Florencio Sánchez, entre otros, por su labor como directora y dramaturga, además de recibir nominaciones como mejor espectáculo alternativo.

“Después lo que aconteció fue que comencé a dirigir en el Teatro Cervantes, en el ciclo Nuestro Teatro, una obra de Francisco Estrada, “El ojo del destino”, que de hecho en estos días estará presencial en la Biblioteca Nacional con cuatro funciones. Nuestro Teatro es un ciclo donde se seleccionaron veintiuna obras para ser grabadas y transmitidas por streaming. De esas veintiuna obras hay seis que serán llevadas a escena presencial. Ahora estoy en Bahía Blanca porque el Municipio, todos los años concursa, la dirección de un espectáculo y estaré al frente del proyecto con El arrebato, escrita por Emiliano Dionisi y con música de Martín Rodríguez. Es una obra que se presentó el año pasado en Buenos Aires, a través del programa Arte en Barrios y coproducción del FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) y ahora está presentándose en el teatro Metropolitan bajo la dirección de Juan Martín Delgado. Yo la propuse al Municipio y acá estamos, trabajando. La primera instancia consistió en las audiciones donde se presentaron un montón de chicas y chicos de la comunidad bahiense. Fue muy gratificante ver tantos talentos y por eso me costó mucho elegir”.

¿En qué consiste la propuesta en Bahía Blanca?

Es muy interesante. El planteo consiste en que, luego de hacer una cantidad de funciones en el teatro, se salga hacia otros lugares y se represente en escuelas, por ejemplo. Y en clubes o plazas. Una especie de teatro itinerante. Para mí es algo fascinante tener la posibilidad de llevar el teatro a la gente.

¿Qué encontraste en esa obra que te llevó a pensar en dirigirla?

Muchas cosas distintas y en diferentes momentos, primero como espectadora y luego cuando la leí. Ocurre que yo soy una directora que escribe. Es decir que tengo la impronta de dirigir mis propios textos. A la hora de elegir un proyecto a largo plazo como en el caso de ”El Arrebato”, tenía que ser un texto muy afín a mi energía, que realmente fuera algo que yo tuviera ganas de contar. La obra es un musical de hip hop y aborda distintas problemáticas en relación a un grupo de pibes de barrios vulnerables que cuentan la realidad cruda de un mundo desigual y te muestra todo lo que pasa alrededor de la estigmatización, el prejuicio, la falta de oportunidades y también cómo el arte muchas veces es una especie de salvavidas. A la vez no tiene una mirada romántica sobre el mundo que relata, y eso me pareció muy importante. En la obra hay muchos momentos discursivos y no sólo desde los diálogos sino también en lo que se canta. Hay interpelación al público sin ser moralista. Me interesan mucho esta clase de obras que te permiten modificarte.


Mariela Asensio participó en más de cincuenta obras en los últimos veinte años, alternándolos roles, en diferentes ciclos y festivales, tanto con creaciones propias como de otras autoras y autores. En 2013 publicó el libro “Mujeres en 3D” bajo el sello editorial Textos Intrusos, y en 2014, “Malditos”. Su actividad docente se desarrolla en el área de Dirección de la puesta en escena, EMAD, también dicta cursos en el CELCIT (Centro Latinoamericano de Creación e investigación Teatral). Da seminarios tanto en el interior como en el exterior del país.

¿Abordaste algún proyecto nuevo de escritura durante el año de pandemia?

Sí, escribí una obra junto a Maruja Bustabamante que se llama “La casa oscura”. Es una obra donde actuamos las dos y le dirige Paola Luttini. Me parece que cuando uno actúa es mejor que la dirección la haga otra persona. A mí no me funciona mucho actuar y dirigir. Necesito una mirada que esté afuera, de otra manera mi percepción se limita. Además hay una entrega que yo siento que tengo que darle a este espectáculo por el tema que aborda y la exposición que significa, porque trabajamos la idea de poner luz a muchas cosas que, por lo general, suelen estar un poco ocultas o aquellas que uno no muestra tanto. Es también un musical. Ensayamos durante la pandemia por plataformas digitales hasta que se activó el protocolo para poder trabajar de manera presencial.

¿Cómo surgió la idea de La casa oscura?

El disparador de la escritura de esta obra en particular está muy relacionado con ciertos temas que vengo trabajando en mi terapia. Básicamente comencé a indagar en ciertas cuestiones de los mecanismos de la mente y en cómo a veces nuestras psiquis genera un montón de mecanismos que nos hacen ser infelices o nos ponen mal en la vida cotidiana Las obsesiones, la depresión, el pánico, por darte algunos ejemplos… Entonces hablé con Maruja Bustamante, que también estaba muy interesada en pensar estos temas. A partir de experiencias personales hacemos una reflexión sobre lo que podríamos llamar trastornos psiquiátricos, por encuadrarlo en algún lugar, aunque siempre tratando de desestigmatizar y al mismo tiempo iluminar lo que socialmente está oculto.

¿Cómo te resultó la experiencia del streaming? En primer lugar tengo que decir que para mí el teatro es presencial, acontece con el público. Todo lo demás son experiencias. Pero no tengo una mirada prejuiciosa con el streaming, es más me parece que frente a la adversidad las personas buscan distintas formas de continuar expresándose y seguir contando historias. Por supuesto, la presencialidad es algo intransferible y para los que hacemos teatro no tiene punto de comparación. Si el streaming se instala y sigue aconteciendo en el tiempo, tendrá sus propias reglas y leyes que no son las del teatro. Todo lo que a mí me ofrece trabajar con los actores, ensayar las escenas, etcétera, es único y no tiene ninguna relación con hacerlo a través de un video. No hay punto de comparación. La versión de streaming que hicimos para El ojo del destino en el Teatro Cervantes fue filmado a cuatro cámaras con una calidad impresionante. Es toda una experiencia, pero no es teatro. Es un acontecimiento distinto.