PESAR

Falleció el dramaturgo y guionista Ricardo Monti

Desde Argentores expresamos nuestro profundo pesar por la muerte del autor y guionista Ricardo Monti, socio activo de nuestra entidad distinguido con el Gran Premio de Honor, uno de los más destacados creadores de nuestro país y maestro de varias generaciones. Entre sus obras se destacan “Marathon”, “Visita”, “Una pasión sudamericana”, “Una historia tendenciosa” y “No te soltaré hasta que me bendigas”, entre muchas otras.
Argentores informa que sus restos serán velados a partir de las 18 de hoy en Dorrego 626, CABA.

Ricardo Monti había nacido en Buenos Aires el 2 de junio de 1944. Tenía 75 años. Fue dramaturgo, director de teatro y guionista de cine, pero la docencia también ocupó un importante lugar en su vida. La cantidad y calidad de sus discípulos dan cuenta de su trascendencia.

Tras cursar estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de su ciudad natal, irrumpió en el mundo teatral con su potente obra “Una noche con el señor Magnus e hijos” (1970), a sus 26 años de edad. Luego vinieron “Historia tendenciosa de la clase media argentina, de los extraños sucesos en que se vieron envueltos algunos hombres públicos, su completa dilucidación y otras escandalosas revelaciones” (1971); “Visita” (1976); “Marathon” (1980); “La cortina de abalorios” (1981), obra que fue parte del legendario ciclo Teatro Abierto en plena dictadura; “Una pasión sudamericana” (1989), “La oscuridad de la razón” (1993), la versión teatral de “Rayuela”, de Cortázar (1994), “Asunción” (1996), “Finlandia” (2000), “Apocalipsis mañana” (2003) y “No te soltaré hasta que me bendigas” (2003).

“El teatro de Monti es vanguardista en su aparición, no complaciente. A su modo impugna y se rebela, seduce con crueldad y no con mera belleza a la conciencia. El eco del horror, el vacío giro de la frustración y el trunco deseo, la violencia son facultades estéticas. Paradójicas virtudes para ampliar la libertad intelectual y conjurar la otra, la violencia real, la violación sombría, el sometimiento”, concluyó el crítico literario Jorge Monteleone en un ensayo en el que abordó alguna vez la obra de Monti.

Sus creaciones no sólo han conquistado al público argentino sino que interpeló a espectadores tan diversos como los de Uruguay, Brasil, Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Portugal y Alemania.

Como guionista, Monti escribió junto a Ricardo Wullicher la versión cinematográfica de “Saverio el cruel” (1977), el documental “Borges para millones” (1978) y la adaptación de la novela “Afrodita, sabor del amor” (2001), de Isabel Allende, film que nunca llegó a realizarse.

En 2017 publicó su primera y única novela, titulada “La creación”. A propósito de su lanzamiento, Monti escribió sobre el autor (él mismo): “Se supone una rápida biografía. Y estaría tentado de decir que la biografía de un artista es solo una excusa para su obra, pero no. Eso significaría un desequilibrio que siempre procuré evitar. Aunque no sé si lo he logrado. La vida transcurrió, y sigue, con sus encuentros y desencuentros, con sus pérdidas y ganancias, con sus equívocos y sus hallazgos, con lo fugaz y lo permanente: mis amores, mis hijos (Lila, Matías, Camila), ahora mis nietos (Juana, León). Y las obras, fijas en su ilusoria eternidad y su aureola de premios”.

Aunque dirigió tres obras –sólo una de su autoría–, su labor como director nunca se consolidó. En 2011, en una entrevista, él mismo daba las razones: “Luego de esas experiencias dejé de dirigir porque era para mí una tarea muy agotadora en el plano psíquico. Inclusive no me gusta dirigir mis obras. ‘Una pasión sudamericana’ decidí dirigirla porque Jaime Kogan, que era el encargado de hacerlo, decidió cortarse del proyecto, más que nada para presionar, y el estreno de la obra se dilataba mucho. Ya había sufrido una postergación cuando se estuvo por dar en el San Martín en 1986. Y debido a eso asumí la dirección, pero no fue una experiencia que me haya dejado satisfecho”.

Su extensa trayectoria contó también con innumerables distinciones, entre las que podemos mencionar el Premio Argentores (en cinco oportunidades), el Premio Sixto Pondal Ríos, el Premio Carlos Arniches, el Premio María Guerrero, el Primer Premio Nacional período 1988-1991 , el Premio Florencio Sánchez , Premio Pepino el 88, el Premio ACE, el Premio Anual a la Labor Teatral de la Municipalidad de Buenos Aires y el Premio Konex, entre otros.