Revista Florencio

DEPARTIENDO CON LA AUTORA MARÍA PAULINA CORREA

En Chile, la ficción radial toma la palabra

María Paulina Correa, autora chilena

Periodista titulada de la Universidad de Chile, María Paulina Correa, trabajó como tal sólo once años en medios informativos, ya que, en su afán de dedicarle más tiempo a sus hijos, se planteó reinventarse laboralmente apelando a su gusto por escribir y contar historias. Tras participar en diversos talleres de guion, incluyendo uno que dio en Canal 13 de Santiago, el autor argentino Jorge Maestro (en calidad de script doctor), y de postular numerosos proyectos a canales de televisión de su país, logró insertarme en el medio como guionista de series que fueron muy exitosas en su momento en Chile: Infieles, Pecados Capitales, La vida es una lotería y Herederos. Fue una etapa corta, de 2006 al 2009. Y fue corta, porque en 2007 decidió postular su primer proyecto de radioteatro, Cuentos de Misterio (basado en leyendas chilenas), a los Fondos de Cultura con el respaldo de una radioemisora de cobertura nacional donde ya había trabajado como editora de prensa. Tras ganar ese proyecto, resolvió que sólo querría hacer radioteatro. Y así, como directora y productora general y ejecutiva del Gran Radioteatro de Agricultura, después vinieron Historias Fantásticas, Al mal tiempo, buena cara y Chile en un Relato (hoy Relatos del Sur del Mundo). En total, 250 capítulos unitarios de distintos géneros, financiados gracias al respaldo de los Fondos de Cultura, ya que nunca hubo interés de auspicio por parte de alguna empresa privada. Actualmente, a través de su productora Arcano 21 Producciones, se encuentra reeditando todos esos relatos y los está distribuyendo en distintas plataformas de podcasts: Spotify, Spreaker, Apple Podcasts, Radio Public, Podimo, Google Podcasts, Deezer, iHeartRadio, Podchaser, Adicto a los Podcasts, y Castbox, entre otras, aparte de sus canales de Youtube «Grandes Radioteatros» y “Arcano 21 Producciones” y en su sitio web dedicado a la ficción sonora, www.radioteatros.cl.

También una vez al año realiza un taller de radioteatro inclusivo, donde participan personas ciegas, que interactúan con personas que sí pueden ver. Por otra parte, a nivel de emprendimiento cultural y comercial, hoy está concentrada en liderar el proyecto Tkuento, que consiste en una app móvil, lanzada hace poco, dedicada a difundir audiocuentos de la literatura chilena, latinoamericana y clásica universal, producidos al estilo del radioteatro. Vale decir, con narradores involucrados con la trama, personajes interpretados con actores, efectos sonoros y música. El público -se informa-, se puede suscribir en modalidades gratuita y premium. El desarrollo de la App lo pudo financiar gracias al apoyo del Fondo del Libro. La idea fue «hacer crecer la App, no sólo con más audiocuentos, sino también, con ficción sonora, tanto producciones nuestras, como de otros creadores». Dentro del mismo rubro del audiolibro, por otro lado, acaba de suscribir un contrato para distribuir audiocuentos a bibliotecas digitales de distintos países.

De todo esto, hablamos con María Paulina, quien del otro lado de la cordillera mantiene con singular fuerza viva la llama de la ficción radial y una entrañable relación con el mundo autoral argentino en general y con Argentores en particular, tal como se pudo observar en el reciente zoom generado por el Consejo Profesional de Radio de nuestra entidad, en la que la autora María Mereces Di Benedetto abordó distintos aspectos de la problemática autoral y en el que la creadora chilena tuvo activa participación.

¿La ficción radial en Chile, tiene espacio, está relegada, qué lugar ocupa?

Hasta antes de la pandemia, yo diría que estaba casi totalmente relegada, con casi nulo espacio en radioemisoras y en medios online, salvo honrosas excepciones como nuestros amigos del Club del Radioteatro, de Villa Alemana o algunos proyectos impulsados por radioemisoras universitarias. Eso no significaba que a la gente no le interesara. En lo personal, siempre nuestros proyectos han tenido muchos seguidores. Más bien, era un relegamiento a nivel de medios de difusión y auspicios. Además, se notaba poco interés de guionistas y actores por incursionar en el rubro, más que nada por la falta de financiamiento. Sin embargo, después de la pandemia, se ha visto un despertar del género, con centros culturales, radioemisoras tradicionales y online, y compañías de teatro, promocionando obras en formato sonoro, con mucha aceptación de parte del público. Por ejemplo, la serie chilena de ficción sonora Caso 63, escrita por Julio Rojas y protagonizada por Antonia Zegers y Néstor Cantillana, producida y emitida por Spotify, la cual tuvo un éxito impresionante. Por otra parte, este año los Fondos de Cultura beneficiaron muchos proyectos de radioteatro, que seguramente verán la luz en este segundo semestre.

¿Cuáles son los desafíos que debe afrontar un autor radial hoy en Chile, cómo puede visibilizarse y hacerse más fuerte en la actividad?

Un autor radial hoy en Chile tiene varias dificultades, porque su actividad debe adecuarse a lo que en general se dice sobre derecho de autor en la Ley 17.336 de Propiedad Intelectual. A diferencia de los dramaturgos, autores literarios, músicos y actores, por ejemplo, quienes tienen normativas específicas, los que creamos obras de ficción en el formato sonoro no tenemos nada al respecto y debemos adaptarnos a una mezcla entre lo que se dice sobre autor teatral propiamente tal, fonograma, que a su vez prioriza conceptos de la industria musical y autor de obra literaria. En lo personal, he planteado la situación al interior de la Sociedad de Directores Audiovisuales, Guionistas y Dramaturgos, ATN, de cuyo directorio formo parte. Probablemente en algún momento tendremos que hacernos cargo del tema como organización, porque en lo sonoro no musical también hay creación, y por el auge de los contenidos de audio, cada vez hay más autores en este rubro. Y, por lo tanto, se requiere un respaldo a otro nivel para nosotros. Pero, por ahora, ante cualquier vulneración de derechos, como emisiones de obras sin autorización, el autor debe enfrentarse solo con la emisora o el medio online. Y si tuviera que negociar, tampoco existe una base tarifaria sugerida en la cual basarse, como sí existe en Argentores.

Sabemos que pronto la radio cumple un siglo allí. ¿Cuáles son los eventos que se preparan y en cuales está tu participación, vas a escribir sobre este gran festejo?

Efectivamente. El 19 de agosto se conmemoran los 100 años de la radio en mi país. Desconozco los actos conmemorativos que se preparan a nivel oficial. Sin embargo, en lo personal, espero publicar un libro, que estoy escribiendo, con la historia del radioteatro en Chile. He investigado durante varios años sobre el tema, y actualmente sigo haciendo algunas entrevistas que me faltan. Haré pública también una serie radial que dará cuenta de la época de oro del radioteatro en nuestro país, con muestras de audio de los programas- ícono, y partes de entrevistas realizadas por mí a famosos actores de la época, algunos ya fallecidos. Asimismo, se me ha invitado a formar parte de un libro que hablará sobre los 100 años de la radio en Chile, y en el cual escribiré el capítulo dedicado justamente al radioteatro de antaño-

Hablemos del fenómeno creciente de los podcast en Chile. ¿Hay muchos en el país, es una salida laboral posible y real, hay espacio para crecer en ese terreno?

La verdad es que, como el podcast es en estos momentos un fenómeno mundial, le veo buen presente y buen futuro, no sólo en Chile. Por una parte, democratiza la difusión de contenidos de todo género, y por otra, el público que cada vez exige mayor diversidad de éstos, ha hecho de este formato uno de sus favoritos. El fenómeno venía de antes de la pandemia, y con ésta, se acentuó. En Chile hay muchos programas de podcasts, algunos alojados en las plataformas web de medios de comunicación, que los ofrecen como contenidos alternativos a su programación. Hay otros de creadores independientes que los suben a las plataformas de podcasts, incluyendo Spotify. Las temáticas son variadas: política, actualidad, magazine, etc. Hay otros podcasts con mayor elaboración, porque son de tipo documental, como Las Raras podcast y Relato Nacional. Creo que, desde el punto de vista económico, puede ser una buena fuente de ingresos si el podcast forma parte de los contenidos alternativos de un medio de comunicación, porque eso atrae auspiciantes y probablemente el medio pueda asignarte un honorario. En las plataformas de podcasts, en cambio, creo que sólo si tienes miles de seguidores y auspicios, podrías monetizar algo razonable, ya que generalmente las plataformas pagan 0,01 centavos de dólar. En Spotify, por ejemplo, a los podcasters por ahora no se les paga, salvo que sean producciones originales auspiciadas por la propia plataforma. Leí sí, que al parecer esto podría cambiar más adelante. Por otro lado, pienso que si las sociedades de gestión de derechos de autor se unen e hincan el diente en este formato con las plataformas, los autores podrían obtener un beneficio económico, que sería lo más lógico.

Decía hace poco en una entrevista que «los creadores amantes de la ficción sonora, estamos en un momento único, que no se veía desde la época de oro del radioteatro». ¿Por qué?

Porque el encierro producido por la pandemia ha hecho que la gente busque mayor diversidad de contenidos, y uno de esos contenidos es el podcast, que en el último año ha triplicado su consumo en el mundo. Y dentro de los podcasts, obviamente están los de ficción sonora o radioteatro. Los públicos más mayores, gracias a esto, se han reencontrado con este formato, y los más jóvenes lo han descubierto. Yo misma, en mis canales de Youtube y en el sitio web www.radioteatros.cl he podido ver como el tráfico no sólo se ha triplicado, sino quintuplicado, y más, según la historia que se suba. Y la gente pide incluso que uno suba audios más seguido. Por otra parte, como la pandemia ha restringido la afluencia de público a espectáculos, cine y salas de teatro, los artistas han buscado otra forma de llegar a él. Y en Chile al menos, varios grupos de actores han encontrado una salida en el radioteatro. Además, con los adelantos tecnológicos, ahora no es tan difícil tener una grabación aceptable con pocos recursos. También hay que considerar que grandes plataformas dedicadas a contenidos sonoros como Spotify, Audible y Storytel, están apostando también por las «historias originales», que no son otra cosa que ficción sonora o radioteatro. A la gente siempre le ha gustado que le cuenten historias, y si esta historia la puede llevar en su teléfono a cualquier parte, mientras viaja, cocina, hacer ejercicios, plancha, arregla el auto, o lo que sea que esté haciendo, tanto mejor.

Ya lleva producidas 250 obras de ficción y 60 audiocuentos dramatizados. Háblenos de todo este recorrido.

Ha sido un largo y trabajado camino, porque me empeciné en mantener vivo el radioteatro en Chile, con o sin recursos para producir nuevas obras. Las obras de ficción están divididas básicamente en 4 proyectos que creé, dirigí y organicé en su totalidad como productora general y ejecutiva: Cuentos de Misterio (2008), basado en leyendas chilenas, y que escribimos junto a Sandra Cepeda, dramaturga y guionista, con Alejandro Cohen como narrador, reconocido actor chileno, que en su juventud fue galán de numerosas teleseries. Con Sandra escribimos después Historias Fantásticas (2009), inspiradas en literatura fantástica universal y en nuestra propia imaginación. El narrador era Sandro Larenas, conocido actor que dobló por años al gato Garfield. El elenco estable de esos ciclos lo integraron Maureen Herman, Mario Olguín, Gladys Barriga, Domingo Guzmán y Roberto García. Después hice una sitcom radial inspirada en refranes populares, llamada Al mal tiempo, buena cara (2009), que escribimos con la guionista Ana María Devaud, en la cual participaron actores de reconocida trayectoria, como Nelly Meruane Shlomit Baytelman, Grimanesa Jiménez, Daniella Tobar, Alejandro Trejo y Juan Luis Ruiz. Este elenco después participó en Chile en un Relato (2010-2011), proyecto bicentenario, con casi 120 relatos, de los cuales 85 se distribuyeron en más de 8 mil escuelas del país. Ahí participamos como guionistas las ya mencionadas, más la escritora Carmen Basañez. Como técnicos en sonido en los diferentes proyectos, estuvieron Christian Jiménez y Jaime Elorrieta. Y como dije antes, todos los ciclos fueron financiados con distintos Fondos de Cultura. Después, ante la falta de nuevo financiamiento, y para mantener vivo el género, durante años he reeditado parte de estas obras una y otra vez, dándolas a conocer a distintos tipos de público y a través de distintos medios. Aparte de subirlas a plataformas online, hemos hecho radioteatro en vivo, y hemos participado en ciclos de escucha en vivo en el Centro Cultural de España. Paralelamente a esto, he incursionado en el audiocuento dramatizado al estilo del radioteatro. Lo hice hace 10 años, como una forma de hacer accesible la literatura a las personas ciegas, de manera entretenida y ahora, como una forma de llegar a todo tipo de públicos a través de la App Tkuento, considerando que el audiolibro también es un formato que está en ascenso. Pero para marcar la diferencia con otras aplicaciones que ofrecen muchos títulos, y contra las cuales es muy difícil competir, nosotros estamos dedicados en exclusivo al relato corto, y ofrecemos muchos menos títulos, pero cada uno, elegido minuciosamente ya sea por la temática o trascendencia del autor, es un espectáculo al oído y una experiencia inolvidable para el audiolector.

«De pronto me empezaron a llamar de diversos lugares. Me convocaron de fundaciones, del Ministerio de Educación, para que donara parte de nuestras producciones a fin de que pudieran ser escuchadas por los hospitalizados de todo el país, por niños de comunidades apartadas, y por radioemisoras de provincia que requerían entregar programación entretenida a los auditores para mantenerlos en casa», dijo el año pasado. Debe haber sido una experiencia singularmente intensa.

La verdad es que después de haber estado haciendo un trabajo de hormiga, de muy bajo perfil y llegando a públicos de nicho, como personas mayores, adultos que cuando niños escucharon radioteatro, y personas ciegas, de pronto, producto de la pandemia, me vi sorprendida con llamadas de diferentes instituciones solicitando nuestras obras. Era para no creerlo. Y es que después de más de una década siendo invisibles con nuestro trabajo, de pronto, nos volvimos visibles. Y eso obviamente, para mí en lo personal, fue muy satisfactorio. Además, sentía que en el fondo estábamos también aportando con nuestro granito de arena, haciendo más llevadera la vida de un montón de personas que estaban sufriendo o estaban estresadas o se sentían deprimidas. Y fue también una muestra más de que quienes trabajamos en las industrias creativas somos necesarios para el bienestar de la sociedad, y más aún en momentos de crisis. Aquí en Chile, por el tipo de sociedad exitista que construimos en los últimos años y que hoy está en decadencia, a veces se mira en menos al artista y al creador cultural, como si su trabajo no tuviera la misma importancia que otros trabajos. Pero la pandemia demostró, en la práctica, que esa mirada estaba errada.

En líneas generales, y más allá del universo radial, cuáles son los desafíos más importantes que afronta hoy una entidad de derecho de autor como ATN?

Creo que debe ampliar el espectro de autores a representar en la gestión de sus derechos, para adecuarse a los tiempos que corren en la industria creativa. No sólo estamos los autores de ficción sonora o radioteatro que estamos difundiendo obras en radioemisoras tradicionales y online, plataformas de podcasts, Youtube y Apps, entre otros medios. También están los guionistas de webseries, de videojuegos, y de aplicaciones interactivas, por ejemplo. Y todos estamos creando y escribiendo una historia original o adaptada, basada en ciertas reglas de dramaturgia, que se usará para generar un producto que en algún momento será explotado por terceros. Y una vez incorporados y representados estos autores, con sus obras declaradas, ojalá crear un marco regulatorio sobre tarifas y porcentajes de derecho de autor a pagar por reemisiones o usos. Y por último, creo que la estructura que tiene Argentores, que divide su trabajo en comisiones dedicadas a áreas específicas, como el Consejo de Radio o de Nuevas Tecnologías, resulta mucho más eficiente a la hora de avanzar en el rol que tiene una sociedad de gestión, que es administrar los derechos de sus distintos tipos de autores.

Sabemos que coordina en Facebook «Amigos del radioteatro». ¿Qué caminos ha abierto la creación autoral radial esa herramienta?

Es un grupo que reúne a amantes de la escucha en ese formato, y a unos cuantos realizadores. En ese sentido en lo personal me ha servido para compartir y conocer el trabajo que están haciendo otros pares, como por ejemplo María Mercedes Di Benedetto, que me alegró mucho cuando lanzó su libro con la historia del radioteatro argentino. Es más, ella es una inspiración para mí, con respecto a mi propio libro con la historia del radioteatro chileno. O Marcelo Cotton, a quien conocí hace años también en Narrativa Radial, o Chusé Fernández de Resonar, en España. Con todos ellos he creado algún tipo de vínculo, que espero que se plasme en algún momento en un trabajo colaborativo, porque llevamos hartos años en este camino.

¿Qué podemos observar al respecto de los jóvenes como hacedores y consumidores de ficción radial y a generaciones más grandes?

Creo que los jóvenes no han aprovechado lo suficiente el formato sonoro para contar historias. Pero siento que lo harán. Sin embargo, no para radio, sino para plataformas online, porque ellos consumen mayoritariamente contenidos de internet, y contenidos alternativos por lo demás. Es poco lo que consumen de medios de comunicación tradicionales. Por lo menos, mis hijas que son veinteañeras no ven televisión ni escuchan radio, pero sí escuchan podcasts y ven series por streaming. Para los adultos mayores, creo que ha sido muy bueno que estén difundiéndose obras en formato sonoro. Por una parte, satisface una añoranza de un género que alguna vez siguieron, los acompaña, y los entretiene. Ellos sí escuchan la radio, y por lo tanto, las emisoras debieran incluir radioteatro dentro de su programación. Cada vez hay más adultos mayores, y debemos cubrir también sus necesidades de entretenimiento y acompañamiento. Y, por otro lado, si se da la opción de que asistan a un taller de radioteatro cuando pase la pandemia, los ayudará mucho a su salud mental, a ser creativos, y a socializar. Por lo que veo en las estadísticas de mis canales y plataformas, respecto a consumos, quienes más escuchan radioteatro en Youtube son adultos de entre 45 y 64 años. En segundo lugar, adultos entre 25 y 34 años. Sin embargo, en plataformas de podcasts, y en particular en Spotify, el consumo de Cuentos de Misterio, por ejemplo, que es el podcast de ficción más escuchado de los subidos por nosotros, el consumo es entre personas de 18 a 59 años, y más marcado en el rango etario 35-44, y en segundo lugar 18-22. No se ven en estas estadísticas las personas más mayores, porque seguramente acceden menos a internet. Los adultos mayores escuchan radio, ven televisión y leen el diario.

¿Cuáles son, en definitiva, los secretos por los cuales la radio encierra grandes posibilidades expresivas, profesionales y estéticas para el futuro cercano?

Aunque le televisión durante muchos años fue la chica bonita de la fiesta, desplazando a la radio en las preferencias del público y de los auspiciadores, desde hace bastante tiempo que ésta última ha vuelto a ganar terreno, con una programación variada, con rostros de la TV que comenzaron a tener sus propios programas, y con la opción de tener sus propias señales online, que hace que la gente ahora escuche radio no desde un radiotransmisor, sino desde su teléfono celular. Por lo tanto, la radio ahora no sólo acompaña, informa, comunica y entretiene mientras uno está en la casa, sino mientras uno está en otros lugares o se traslada hacia esos lugares, porque es fácil llevarla. Al tener señal online llega además a una mayor cantidad de público. De hecho, hay radios que se han creado sólo en formato online y que tienen bastantes seguidores. La radio por otro lado, aunque vivamos en un mundo muy tecnológico, sigue llegando a lugares remotos y de difícil acceso donde la televisión a veces no llega, y por ende se transforma muchas veces en el principal vehículo de conexión de la comunidad. La radio en esas circunstancias asume un rol social, como el que tienen en general las radios comunitarias. Acá en Chile, por ejemplo, cuando se desató la pandemia, en el año 2020, una fundación comenzó a transmitir contenidos educativos para niños de enseñanza básica a través de diferentes radios comunales, porque había muchos hogares que no tenían conexión a internet, y todas las clases eran online. Hasta el día de hoy lo son. Creo que en general la radio es y seguirá un medio con múltiples posibilidades que se ha ido adaptando a lo que necesita la gente, mucho más rápido que otros medios de comunicación. De hecho, la radio desde siempre ha tenido interacción directa con sus oyentes, por ejemplo. Por último, pienso que el hecho de que nuestro primer acercamiento con el mundo haya sido a través de los sonidos, la música y la voz humana, mientras estábamos en el vientre materno, nos predispone y determina a seguir teniendo una conexión sin fin con la escucha.

L.C.