Efemérides

El recuerdo de César Tiempo

“Era inmenso, con esa sencillez y naturalidad que tienen las inmensidades. Cualquiera fuese el rostro que tomara su talento-centenares de poemas, seis, siete volúmenes de reportajes reales o imaginarios, una decena de obras teatrales, medio centenar de guiones cinematográficos, un millar de notas dispersas por los diarios del mundo– cualquiera fuese el rostro que asumiera su palabra, todo estaba impregnado por el enorme poeta que era, poeta luminoso, enamorado, bendecido de humor y sabiduría”, escribió Eliahu Toker a propósito de César Tiempo, figura central e influyente en el panorama cultural y artístico de nuestro país.

Su primer nombre fue Israel Zeitlin y nació en Yekaterinoslav, Ucrania, el 3 de marzo de 1906 pero llegó a Buenos Aires junto a su familia poco antes de cumplir un año. En 1924 obtuvo la ciudadanía argentina y para entonces ya era parte del mítico Grupo de Boedo, donde afianzó el inicio de una forma de vida dedicada plenamente a la escritura. Falleció un 24 de octubre, hace cuarenta años.

Autor de obras teatrales, entre las que se destacan Pan criollo (1937), Yrigoyen (1973) escrita en colaboración con Ulyses Petit de Murat y El lustrador de manzanas (1957). Su legado como guionista es inmenso, comprende cerca de cuarenta obras, entre las que cabe mencionar Safo, historia de una pasión (1943) una película dirigida por Carlos Hugo Christensen y escrita en colaboración con Julio Porter, Martín Pescador dirigida por Antonio Ber Ciani y escrita en colaboración con Arturo Cerretanique, Las seis suegras de Barba Azul también dirigida por Carlos Hugo Christensen y cuyos protagonistas fueron Pepe Arias, Guillermo Battaglia, Susana Freyre y Olga Zubarry. Película memorable, entre otras razones, porque fue el último trabajo de la recordada actriz Herminia Mancini.

A lo largo de su vida César Tiempo ha recibido numerosos premios y distinciones, entre los que se destacan el Premio Nacional de Teatro, el Premio Municipal de Poesía, Premio Municipal al Mejor Libro Cinematográfico y Gran Premio de Honor de Argentores (1980). Entre 1973 y 1975 se desempeñó como director del Teatro Nacional Cervantes. En 1978 mereció el Premio Sixto Pondal Ríos .