Revista Florencio

LOS 70 AÑOS DE LA TELEVISIÓN ARGENTINA

«El primero de nosotros», historia de seis amigos entrañables

Ernesto Korovsky

Siempre es una buena noticia la llegada de una ficción argentina a un canal de aire de alcance nacional. Es el caso de El primero de nosotros, en Telefé, cuya autoría pertenece a Ernesto Korovsky, Romina Moretto, Micaela Libson y Juan Ciuffo. Con un elenco formado por Benjamín Vicuña, Paola Krum, Luciano Castro, Jorgelina Aruzzi, Damián de Santo, Mercedes Funes, Rafael Ferro, Adriana Salonia, Noralih Gago, Carola Reyna y Daniel Fanego entre otros, dirección a cargo de Pablo Ambrosini y Pablo Vázquez y Jorge Bechara como Show Runner, la historia hace foco en un grupo muy unido de seis amigos.

Pronto habremos de asistir a que, durante un encuentro habitual, Santiago, el protagonista de la trama, sufre un desmayo, y que se le descubre un tumor terminal. La historia girará a partir de allí alrededor de este suceso que terminará cambiándole el destino a todos. Ernesto Korovsky, autor de TV desde 1987 con éxitos como La hermana mayor, Gasoleros, El sodero de mi vida, Son Amores, Sos mi vida, Mujeres de Nadie, Graduados, Educando a Nina, 100 días para enamorarse, ganador de seis premios Argentores y tres “Martín Fierro” habló con Florencio de esta nueva apuesta. Comenzamos hablando acerca de la gestación del proyecto.

Elenco de «El primero de nosotros»

“Al momento que fui llamado, ya había un planteo muy firme. El programa tenía título y premisa. Había algunos capítulos y una biblia. Yo hice algunas propuestas formales que fueron aceptadas, y nos pusimos a trabajar”, explica. “La ficción en la televisión abierta de Argentina sigue siendo incierto -advierte el autor-; la pandemia anuló todo, pero antes de la pandemia la industria ya estaba en plena crisis. La producción para plataformas se presenta como una salida. Pero siento que, por costos de conexión, las plataformas no son masivas como la TV abierta en nuestro país. La falta de una clara Ley de pantalla, donde se exija un cupo de ficción nacional en todo canal abierto, de cable, plataforma… se hace imprescindible. Por streamming no se genera el contacto directo con el espectador. La TV abierta quedó relegada a los informativos, a los realitys, a los programas de entretenimiento.”

Korovsky estima que “alguna vez las temáticas giraron acerca de la lucha de clases, chica pobre-niño rico. Otras temáticas tenían que ver con la pérdida de la virginidad de una mujer que no se ha casado. Del matrimonio como meta de la felicidad, de los hijos naturales, ilegítimos, de hermanos que se enamoraban entre sí, sin saberlo. El análisis de ADN, como la revolución de las comunicaciones dejó en el antaño todas estas problemáticas. De hecho, el simple planteo de un amor heterosexual con impedimentos, atrasa 50 años. Y ya casi atrasa el tema de la homosexualidad como una bandera a reivindicar…” Tras ello, agrega: “Para ponerse a tiro con los tiempos que corren, el hecho más contundente al que estamos asistiendo como sociedad es el empoderamiento de las mujeres. Claramente se ha impuesto su protagonismo en la historia y en las ficciones.”

«La falta de una clara Ley de pantalla, donde se exija un cupo de ficción nacional en todo canal abierto, de cable, plataforma… se hace imprescindible»

Ernesto Korovsky

¿Cómo imagina en el corto o mediano plazo a la situación de la industria audiovisual en general en nuestro país y de la ficcional en particular? Responde: “Yo no soy muy optimista, creo que el estado debería intervenir con energía para salvar la ficción nacional, que está en estado terminal, a través de una ley de pantallas, subsidios a la producción nacional, producción en medios del estado, cupo de importación de latas extranjeras o repeticiones. O sea: regulación como ocurre con cualquier industria.”

El autor, y ya hablando en líneas generales sobre el medio, advierte que “en cualquier caso, ya sea viendo ficciones por una plataforma, o una turca en la TV abierta, es un hecho que la gente necesita que le cuenten historias; el público tiene el hábito de seguir una novela en la TV. No es por ser autorreferencial, pero cuando el público ´’compra’ una historia hablada en argentino, con caras y voces argentinas, no tiene comparación ni medida en cuanto a la difusión, a la cantidad de negocios que se generan a partir de una ficción extranjera de éxito.”