Obra en Construcción

CINE

El placer de mirar un cielito

Entrevista a María Victoria Menis: “No hay vida que pueda mantenerse si no hubo al menos un sostén afectivo en la infancia”

Directora y guionista de cine, además de dramaturga y docente, María Victoria Menis dirigió y escribió El cielito (2003), película con la que obtuvo una gran cantidad de premios, como ser CANAL ARTE – C.I.C.A.E. -Futur Talents Signis- Premio a la película más solidaria del festival en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Premio Especial del jurado para Leonardo Ramírez, como Mejor Actor Protagónico en el Festival Internacional de Cine de Biarritz, y los premios FIPRECI (de la crítica internacional) y SIGNIS en el Festival Internacional de Cine de La Habana, Cuba.

En el espacio “Obra en Construcción”, junto a Graciela Maglie, Presidenta del Consejo Profesional de Cine de Argentores, conversamos con la reconocida directora sobre una de las obras que tal vez más la representa en tanto su modo particular de ver el mundo a través del cine. Egresada del Centro Experimental del Instituto Nacional de Cinematografía, Argentina (ENERC), donde posteriormente ejerció la docencia, sus primeras producciones fueron los cortometrajes Vecinas (1984) y ¿A qué hora? (1985), por los cuales la Embajada de Francia en Argentina le otorgó dos premios George Méliès. Su primer largometraje, que codirigió con Pablo Nisenson sobre guion de ambos, fue Los espíritus patrióticos, un filme que según el crítico Rómulo Berruti “como juego libre y transgresor, se justifica a sí mismo y resulta de a ratos regocijante. Pero al mismo tiempo, se queda en el nivel de la travesura menor”. Esta película fue galardonada con el premio Cóndor de Plata a la mejor opera prima de 1989 y con los premios mejor opera prima en los festivales de cine de Santa Fe y Bariloche, y se exhibió como invitada en el festival de cine del American Institute Film y en el de Chicago. Su siguiente filme fue Arregui, la noticia del día (2001), una comedia que gira en torno al replanteo de su matrimonio y de su vida que realiza un gris empleado que atiende al público en el Archivo de Tribunales cuando se entera de que tiene una enfermedad terminal, que contó con la actuación de Carmen Maura y Enrique Pinti. Esta película fue exhibida como invitada en los festivales de San Pablo (Brasil), Ginebra (Suiza), Islantilla (España), Chicago, San Diego y Miami (Estados Unidos).

En colaboración con Juan Carlos Marín y Guillermo Gianc realizó el guion de Cosecharás tu siembra, una telenovela que produjo Canal 9 en 1991 pensada para el mercado externo protagonizada por Luisa Kuliok y Osvaldo Laport. La telenovela, en cuya trama se incorporaron elementos de la mafia siciliana, obtuvo el premio Martín Fierro de ese año. Los mismos guionistas fueron convocados en 1994 para otra telenovela con la misma pareja protagónica a la que se agregaba la actriz venezolana Grecia Colmenares. La historia, que transcurría entre 1830 y 1870, exigía filmaciones en exteriores –muchas se hicieron cerca de San Antonio de Areco- una escenografía de envergadura –por ejemplo, se recreó un fortín militar- y un abundante vestuario de uniformes y de vestidos con miriñaque. Los libretistas tuvieron la asesoría de dos historiadores respecto del contexto de la época. En este tipo de ciclos lo habitual es que los libretos se vayan elaborando con poca anticipación a la actuación para irlos variando de acuerdo con las respuestas del público, pero como en este caso la escenografía y el vestuario requerían mayor antelación, los libretistas debían arriesgarse en cuanto al rumbo a seguir sin contar con esa información, para entregarlos veinte días antes de la grabación. Durante 9 meses fue un éxito con un promedio de audiencia de 23 puntos y obtuvo los Martín Fierro a la mejor telenovela y a la mejor producción. Por la obra infantil Gamuza, que escribió y dirigió en 1996, obtuvo el Premio Argentores. También escribió Payasos Imperiales (1996) que se representó en 1999 en el Teatro General San Martín; Lágrimas en el Sahara, una historia de amor, con el condimento del radioteatro, que se estrenó en el Teatro Nacional Cervantes y obtuvo en 2000 el Premio Nacional de Dramaturgia.

¿Cómo surgió la idea de la película El cielito?

Un día vi un programa de televisión donde se contaba que una niñera había secuestrado a un niño que cuidaba desde que había nacido. Sucedió en Chile, en Santiago. La madre del niño era separada y solamente vivían ellos tres en la casa. Un día, cuando el niño ya tenía tres años, la niñera lo secuestró y empezó como una especie de road movie con toda la policía buscándola. La niñera logró llevarse al niño hasta el sur de Chile. La cuestión es que al ver ese programa me di cuenta de que el tema era interesante para una película pero al mismo tiempo había algo que no me terminaba de cerrar. Poco tiempo después, leo una noticia en el diario sobre un adolescente de unos 19 años que se había tiroteado con la policía y mientras estaba en la calle tirado, había dicho que estaba al cuidado de un bebé en la Villa 31. La policía investiga y resulta que el bebé había sido secuestrado en Santa Fe, a una familia que había hecho la denuncia. Y a mí me llamó la atención toda esa historia y me puse a investigar esa noticia y me di cuenta de que había muchos lugares en común con aquella historia de la niñera chilena. En ambos casos se trataba de un secuestro afectivo; pero en el caso del adolescente que había secuestrado al bebé, la madre había desaparecido y el padre aparentemente había tenido comportamientos agresivos. A partir de ahí surge la historia de El cielito.

¿Antes del guion ya tenías bien definido al personaje de Félix?

Trabajé con un coguionista, Alejandro Fernández Murray. Nos interesaba plantear a Félix, el protagonista, con un pasado de mucha soledad y recorrido, que incluso pudiera llegar a ser inquietante y hasta peligroso, te diría. Pero también que había tenido en su infancia algún tipo de sostén afectivo, que era su abuela. Esta es una idea que yo luego continué trabajando en otras películas, y es el hecho de que no hay vida que pueda mantenerse si no hubo al menos un sostén afectivo en la infancia; de algún tipo, algo, una mano que te sostenga, una mirada que te devuelva algo afectivo. El tema de la mirada es importante en la película. Entonces cuando Félix comienza a descubrir a Chango, es decir al bebé, es como si reencontrara un poco la mirada de su abuela, todo aquello que él recibió.Y así comienza una relación de afecto entre Félix y el bebé.

¿Modificaste el guion durante la filmación?

No. El guión de El cielito se escribió bastante fácilmente, te diría, en comparación con otros. Dos versiones como mucho, alguna que otra corrección y luego ensayé con los actores, más que nada trabajé sobre los personajes. En el rodaje no se cambió nada. Y lo más increíble de todo fue que cuando hicimos el montaje, dijimos: “Bueno, vamos a poner las tomas una al lado de otra tal como se filmó por pizarra”. Simplemente para poder ver una primera versión. Increíblemente pegaba todo con todo, o sea que tampoco hubo que sacar ni agregar tomas. Yo lo único que hice fue retomar la situación de una escena que me faltó un plano pequeño, y eso fue todo. Desde el guion pasó al rodaje y luego al montaje sin sacar ni agregar nada. No me pasó con ninguna de las otras películas que hice. Salió todo redondo, como se dice. Si te mostrara el guion podrías ver cómo están todos los planos pautados de la naturaleza y de la casa, como una especie de leit motiv permanente. Hay mucho plano general también y estático, no hay travelling ni cámara en mano.

¿La elección de los actores?

La elección de los actores fue a partir de los castings que hicimos con mi asistente de dirección Natalia Hernández, con quien ya trabajé en varias películas. El personaje de Félix, que es Leonardo Ramírez, es un actor que había hecho fundamentalmente teatro. Casi no tenía, en ese momento, experiencia con la cámara pero fotografiaba muy bien. Además tenía un hijo más o menos de la edad del bebé, así que podía actuar muy bien todo el desarrollo de su relación con Chango. Leonardo pasó mucho tiempo con el bebé y generaron un vínculo de mucha confianza. Eso fue perfecto para la película. Mi mayor preocupación era encontrar el bebé indicado. Y fue increíble porque el primer día que salimos a buscar por los jardines maternales, la asistente de dirección vio a una mamá que estaba esperando que saliera su hijo más grande y vio al bebé en brazos y dijo “¡Es igual a Leonardo!” Entonces le propusimos a la madre que lo presentara en el casting. El bebé era el tercer hijo de una familia y estaba muy acostumbrado a pasar de brazo en brazo. Era muy tranquilo, además. El personaje de Mercedes, la madre, es la actriz Mónica Lairana, y apenas hizo el casting nos pareció perfecta. Ahora dirige, hizo la película La cama, es muy buena ella. Darío Levy, el personaje del padre, Roberto, es un actor de teatro y cine, un gran actor.

Escena de El Cielito

¿Ensayaron mucho?

Yo no ensayo las escenas. Lo que me gusta es la aproximación a los personajes, es decir que los actores se metan en la piel de los personajes. Para eso lo que hago es escribir escenas cotidianas de sus vidas, donde tal vez aparece algún conflicto. Por ejemplo, en el caso de El Cielito, cuando despiden a Roberto de la fábrica y se emborrachó y se puso amenazante o el día en que Mercedes descubrió los cuadernos del suegro donde estaban las recetas y entonces ella se acordó de cómo se hacían los dulces y se lo quiso contar a su marido que no lo dio importancia. Ocurre que cuando escribo los guiones, me meto mucho en las historias de los personajes, entonces yo los conozco tanto que ya tengo historias para darles a los actores. A veces también les pido que propongan cosas.

¿Costó encontrar la casa?

La locación no la encontrábamos pero ni de casualidad. Fui mil veces por zonas de la Provincia de Buenos Aires. Al final, la productora encontró esta casa que me pareció ideal porque yo quería que tuviera campo abierto. Estaba vacía la casa. Una vez que la encontramos fuimos varias veces con los actores para que pudieran recorrerla y conocerla. De a poco fuimos llevando algunos muebles, algunas otras cosas. La casa y la naturaleza tienen un lugar muy narrativo. El Cielito es una película que tiene una violencia que se va desarrollando casi en silencio. Por eso también es tan importante la noche. A cierta hora pasan cosas que te mantienen en tensión y, al otro día, vuelve a salir el sol y la naturaleza se vuelve a imponer.

¿El clima que lograste en la película era exactamente lo que habías pensado desde un principio?

Yo tenía una idea bien definida del clima que quería lograr. Ahora, si eso no lo compartís con tu equipo, por muchas ideas que tengas si no las entiende nadie difícilmente lo puedas lograr. Yo tenía a mi fotógrafo, que en este caso hizo la cámara, Marcelo Iaccarino. Yo soy de la idea de que el director tiene que hablar muchísimo del guion y transmitir todo lo que pueda y dejarse también empapar por las sugerencias de su equipo. Lo que yo quería era un transcurrir de las horas y una fuerte presencia de la naturaleza. La contemplación y el silencio, por medio del personaje de Félix, es clave para mí en la película.

Si tuvieras que elegir alguna escena que para vos resulta significativa en tanto la totalidad de la película, ¿cuál sería?

Quizás la escena que más me gusta de la película es cuando Félix baila con el bebé en la habitación. O cuando prepara la mesa para los dos. Es como si hubiera logrado la reconstitución de una familia. Por eso se llama El Cielito, porque hay un breve tiempo paradisíaco.

¿Qué clase de cine sentís que dialoga con El cielito?

De Argentina, sin duda, Leonardo Favio, el de la primera época, el de Crónica de un niño solo, por ejemplo, o El dependiente. Yo admiro mucho a ese Favio emotivo y minimalista que con muy poco cuenta mucho. Es una especie de Francois Truffaut nuestro. También me gusta mucho el cine oriental, el director Kim ki-duk, por ejemplo. O Esposas y concubinas de Zhang Yimou. Y los policiales de Alfred Hitchcock. También me gusta mucho el cine checo y ruso. Y los hermanos Coen, el cine de ellos me gusta muchísimo. Es difícil elegir una clase de cine porque me gusta todo lo que esté bien hecho y me divierta.

María Victoria Menis junto a los integrantes del Consejo Profesional de Cine de Argentores, Martín Salinas, Graciela Maglie (Presidenta) y Irene Ickowicz

¿Estás en un proyecto nuevo?

Ahora estoy preparando una película que ya está presentada en el Instituto de Cine y la estoy presentando en un montón de fondos para si puede hacer este año o a principios del año que viene. Es una comedia dramática, cuyo personaje es una profesora de literatura de cuarenta y cuatro años.