Obra en Construcción

El Marginal 3, un diálogo con sus autores

En esta oportunidad dialogamos desde el espacio “Obra en construcción” junto a Ricardo Rodríguez, Secretario del Consejo Profesional de Televisión de Argentores, con los autores de El Marginal 3 para que nos cuenten acerca de la dinámica de trabajo de un equipo conformado por cinco autores de nivel cuyo desafío como punto de partida fue mucho más que renovar y profundizar una historia que ya lleva tres temporadas y que en 2019 se impuso nuevamente en una tercera tan exitosa como las que la precedieron.

“Quien no conoce nuestro trabajo a veces no entiende esto a lo que se refiere Omar. Y te preguntan, ´¿pero cómo, los diálogos los escribe otro, entonces el autor qué hace?´ A veces cuesta entender que todo el proceso tiene distintas etapas”, dirá Nicolás Marina durante la entrevista, autor que ha participado casi desde el inicio de El Marginal y que resalta la importancia de un buen trabajo en equipo para esta clase de proyectos. Profesor adjunto de la carrera de Guionista de Radio y Televisión en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (I.S.E.R.), Marina es autor, entre otras, de “Banco de Suplentes”, obra de teatro seleccionada en el concurso Contar 3 (2016) y que este año estuvo en cartel en Teatro La Comedia.

Por su parte, Omar Quiroga inició su labor profesional en 1989 como humorista político desarrollando desde entonces una extensa carrera como guionista, director y productor en cine y televisión local y regional. Es docente de guión y ha trabajado como consultor en contenidos y comunicación para proyectos universitarios y gubernamentales.

Andrés Pascaner estudió guion en el ISER y fue convocado por una de sus profesoras, Marisa Quiroga, para dialogar la telenovela «Taxxi: amores cruzados». Fue colaborador de Guillermo Salmerón y Silvina Olschansky en varias series, entre ellas «El Marginal 2» y «Maradona: sueño bendito». También escribió proyectos de no ficción, principalmente para la productora Ponchosauer. «El Marginal 3» es su primer trabajo como autor.

Natalia Torres empezó su carrera en el año 2000 como guionista en “Campeones de la vida”, (Pol-Ka, Canal 13). De ahí en más participó en muchas ficciones nacionales e internacionales, como “Rincón de luz” (2003 -Cris Morena Group), “Amor Mío” (2007 – Cris Morena Group, RGB, Televisa), “Herencia de amor” (2009 –LCA, Telefe) “Dulce amor” (2012 –LCA, Telefe), “Noche&Día” (2014 – Pol-Ka, Canal 13), también “La Candidata” (2016 – Televisa), “Caer en tentación” (2017 – Televisa), “Stroke” (2019 – Mediapro, Oficina Burman) y en la secuela de la multipremiada serie “El Marginal 3” (2019 –Underground, TV Pública).

Gabriel Macias estudió varias carreras, entre ellas comunicación social (UBA), guion de cine y tv (CIEVYC), y actualmente cursa la licenciatura en actuación (UNA). En 2010 empezó su carrera como guionista de ficción. Algunos de sus trabajos fueron “La Doña” (Paraguay), “Dance! La fuerza del corazón” (Uruguay), “Taxxi, amores cruzados” (Telefe), “Kally’s Mashup Temporadas 1 y 2” (Nickelodeon), Noche & Día (Pol-ka), entre otras. Su último trabajo como guionista fue en la serie “El Marginal 3”, emitida por TV Pública.

¿Qué recordás de los comienzos de la primera temporada de “El Marginal”?

Nicolás: Adrián Caetano y Guillermo Salmeron me convocaron para lo que sería entonces la primera temporada de “El Marginal” cuando ya el proyecto estaba muy avanzado. Es decir que parte de la historia estaba planteada, pero había que comenzar a escribir los diálogos de esas estructuras que ellos empezaban a hacer. Originalmente iba a ser una serie de treinta capítulos de media hora. Yo me sumé a dialogar desde el primer capítulo y cuando estábamos más o menos por el capítulo quince comenzaron las filmaciones. Hasta ese momento no había casting y era escribir teniendo que imaginar nosotros a los personajes. Recuerdo que investigué mucho sobre el mundo carcelario y cómo hablan o qué cosas hacen. Después hubo una reescritura muy fuerte una vez que estuvo el casting porque surgieron cosas que no estuvieron planeadas desde el guion en relación a algunos personajes. Para mí fue una gran experiencia, muy intensa en ese momento. A diferencia de ahora hubo varios meses desde el momento en que escribimos hasta que salió al aire; si no recuerdo mal pasó más de medio año.

¿Por qué decidieron hacer una precuela para la segunda temporada?

Nicolás: En parte porque había muchos personajes que en la primera temporada morían y quedaban fuera de la historia. De pronto sentimos que había más para contar sobre ellos. Entonces apelamos a ese recurso temporal que también nos sirvió para contar cómo fue que esos personajes llegan a la cárcel y cómo se terminan convirtiendo en lo que son.

¿Analizaron antes la posibilidad de hacer una continuidad de la primera temporada?

Nicolás: No, en aquel momento pensamos directamente en la precuela. En el caso de esta tercera temporada pensamos que fuera lo que sucede entre el final de la segunda y el principio de la primera temporada para poder abarcar todo el período de los Borges en San Onofre.

¿Cómo surgió el equipo de trabajo y cómo se organizaron para esta tercera temporada?

Omar: A mí me llamaron para sumarme con Andrés y Nicolás. Todavía no sabía que estaban Natalia y Gabriel para incorporarse. Yo estaba en otros proyectos, pero automáticamente dije que sí. Bueno, me junté con Andrés y Nicolás, que ya tenían armado todo el esquema de lo que sería la temporada tres, o sea la trama principal ya estaba planteada, si bien se modificaron muchas cosas y se agregó algún que otro personaje. Al incorporarme, lo que propuse – teniendo en cuenta que estábamos entre dos temporadas y teníamos límites bien concretos- fue que profundizáramos básicamente en relación a los personajes y la trama para hacer la historia más atractiva.

Hay un desafío muy grande por parte de ustedes para pensar la manera en que se relacionan las distintas temporadas.

Nicolás: Si, es cierto. Teníamos que estar muy atentos para pensar en qué lugar quedaban cada uno de los personajes. A veces queríamos llevar al personaje hacia un determinado lugar pero nos dábamos cuenta de que no podíamos porque estábamos sujetos a las temporadas anteriores.

¿Cómo surgió la historia que se plantea en esta tercera temporada?

Andrés: Nicolás y yo tuvimos unas primera reuniones con Sebastián Ortega y Pablo Cullel donde ya había una idea de lo que querían que fuera la tercera temporada. Específicamente esta cuestión de que estuviera en el medio entre la primera y la segunda. A partir de ahí nos dieron mucha libertad tanto a Nicolás como a mí quienes hasta la segunda temporada, habíamos sido dialoguistas. A partir de la tercera ya trabajamos como autores. Estuvimos cerca de un mes trabajando en la “biblia” con dos o tres ideas básicas y teniendo en cuenta los límites a los que nos referíamos para no contradecir lo que ya se había visto en las otras temporadas. En este sentido nos tomamos muy pequeñas licencias para poder justificar lo que le ocurría a ciertos personajes. La “biblia” gustó mucho en Underground. Cuando se sumó Omar afinó algunas cosas. La “biblia” no estaba separada en los ocho capítulos, algunas acciones no estaban definidas en un determinado lugar. Y con Omar fuimos definiendo los momentos más oportunos en los que deberían sucederse ciertas acciones.

Omar: En esta temporada entraron un montón de personajes nuevos y teníamos que tomar decisiones en torno a las entradas y salidas de ellos en la historia.

Andrés: Algunas de las cosas que tuvimos que modificar tuvieron relación con el casting. Por ejemplo, la incorporación de Bruni, interpretado por Alejandro Awada, un personaje que tomó una gran relevancia en la historia a medida que se sucedieron los capítulos.

¿Condiciona mucho el actor que va a interpretar a la hora de escribir?

Nicolás: A veces sí, porque al saber que contás con un actor que tiene muchos matices lo querés aprovechar.

¿Cuánto tiempo les demandó las distintas etapas del trabajo?

Andrés: La “biblia” nos llevó alrededor de un mes hasta que finalmente fue aprobada. Omar nos ayudó a terminar de cerrar la escaleta antes de comenzar a dialogar. Trabajamos por etapas. Una vez que nos aprobaban la escaleta recién ahí dialogábamos. Y una vez que nos aprobaban los diálogos, recién ahí empezábamos a trabajar una escaleta, dos o tres. Si nos llevó cerca de un mes fue porque teníamos que presentar muchos personajes nuevos y dejar otros para más adelante. A partir del segundo capítulo, el promedio de tiempo que nos demandó fue de dos semanas para tener todo, me refiero a la escaleta y los diálogos. Después se incorporaron los dialoguistas, a partir del tercer capítulo. Me refiero a Natalia y a Gabriel.

Omar: La incorporación de Natalia y Gabriel como dialoguistas nos permitió ganar tiempo para las reescrituras, si era necesario. Tener tiempo para reescribir es fundamental. Para mí hay un concepto que tiene que ver con la madurez. Por lo general lo primero que hacés está verde y necesita tiempo. Esta cuestión de trabajar en equipo tiene como fundamento optimizar el tiempo. Es natural que los ocho capítulos tienen que escribirse en un tiempo determinado. En nuestro caso considero que fue óptimo que hubiera cinco personas trabajando. Un equipo de autores con distintas responsabilidades: esa es la única diferencia.

Nicolás: Quien no conoce nuestro trabajo a veces no entiende esto a lo que se refiere Omar. Y te preguntan, ¿pero cómo…los diálogos los escribe otro, entonces el autor qué hace? A veces cuesta entender que todo el proceso tiene distintas etapas. Trabajar en equipo te permite ganar tiempo para la reescritura y también para corregir errores.

Omar: Te cuento cómo escribimos el primer capítulo. Uno dijo “yo escribí hasta tal página” y el resto se dividió las partes que faltaban hasta el final. Uno podría pensar que era absurdo ya que no sabía lo que escribió el otro. Bueno, sí. Ya sabíamos. Muy bien lo sabíamos porque lo habíamos hablado mucho. ¿Qué quiero decir con esto? Sencillamente que estábamos funcionando como un cerebro hecho de tres. Creo que si algo resulta en esta temporada es que lo visual está obedeciendo a lo dramático, quiero decir que los personajes se mueven por conflictos que le son propios. Y las consecuencias son graves. Eso es lo que sucede. Y por eso la espectacularidad, digamos, que se logró finalmente.

Andrés: Después de las reuniones en Underground, nos reuníamos los tres para terminar de afinar algunas cosas y luego comenzábamos con las escaletas para que finalmente Omar les diera el visto bueno y corregir. Sobre todo corregir mucho. Esas escaletas las compartíamos con Natalia y Gabriel una vez que ya estaban aprobadas por Underground. A partir de ahí también nos interesaba la opinión de ellos antes de comenzar a dialogar.

¿Es la mejor manera trabajar con dialoguistas en una serie tan corta?

Nicolás: Yo creo que cuando no se dispone de mucho tiempo es muy necesario trabajar con dialoguistas más allá de la duración de la serie. Por supuesto que puede demorar un poco el dialoguista en entrar en la dinámica si no conoce la historia o si no trabajaste antes con esa persona. En este caso, yo no lo conocía a Gabriel pero sí a Natalia. En cambio Andrés sí conocía a Gabriel. Así que ya sabíamos cómo trabajaban y que no les iba a costar entrar en la historia.

¿Cómo resultó la experiencia de dialogar a partir del tercer capítulo?

Natalia: En un momento pensamos con Gabriel que no nos iban a convocar por esto de que los dos primeros capítulos estaban ya terminados. Y cuando finalmente nos incorporamos al equipo, la verdad es que no tuvimos ningún problema porque conocíamos muy bien la historia y a los personajes. Con Gaby éramos fans de “El Marginal” desde la primera temporada.

Gabriel: Además estábamos preparados incluso para escribir el primer capítulo si hubiera sido necesario. Pasó un tiempo desde que nos convocaron hasta que empezamos a escribir. Eso nos dio espacio para ver varias veces las temporadas anteriores y no verlas como espectadores, sino haciendo un estudio de la historia, de los personajes, de los lugares, incluso imaginando el relato. Nuestro trabajo en equipo consistió en estar conectados todo el tiempo que fuera necesario con Natalia. Dividíamos las escenas y nos leíamos mutuamente antes de mandar el capítulo dialogado.

Natalia: Cuando llegamos al octavo capítulo, nos sucedió eso a lo que se refería Ricardo: queríamos seguir escribiendo. A diferencia de las tiras diarias, cuando escribís una serie de ocho capítulos, como en el caso de “El Marginal”, sentís que hay mucho más para explotar y profundizar justo cuando estás juntando tus cosas para irte.

Gabriel: Nos quedamos con ganas de escribir veinte capítulos más.

¿Las escaletas ya les llegaban muy detalladas o les dejaba un espacio?

Gabriel: Nos llegaba todo muy trabajado pero también había un espacio para jugar las escenas y volcar la creatividad en los personajes.

Natalia: Trabajamos con mucha libertad en ese sentido.

Gabriel: A veces, y no fue este el caso, te llega información de más que te puede jugar en contra.

¿En el uso del lenguaje también hay una correspondencia con los anteriores capítulos?

Gabriel: Estudié mucho las dos primeras temporadas para poder estar a tono con los modismos y las palabras que usan los personajes. Pero no solo eso, también ver desde qué emoción primaria se relacionan los personajes porque de ahí nace la acción y luego vienen las palabras. Reconocer esto me abrió el campo para conocer más a los personajes y hacerlos hablar.
Natalia: En mi caso, que también me suele tocar trabajar en tira diaria, tener cinco días para dialogar en El Marginal fue un placer inmenso. Incluso por eso mismo a lo que se refería Omar, poder tener tiempo para corregir, pulir, mejorar.

¿Es necesario conocer la locación para escribir?

Nicolás: Uno a veces el espacio no lo contempla demasiado, tal vez se hace una idea pero al no ver el lugar donde va a suceder determinada acción pueden ocurrir algunas cosas que hay que mejorar. Nos pasó a Nicolás y a mí como dialoguistas en la temporada anterior que por toda una secuencia de acción que se había planteado desde los guiones y no había convencido mucho al director tuvimos que ir a la cárcel y recorrerla para poder corregir algunas cosas ahí mismo. En esa oportunidad estar en el lugar nos sirvió mucho para que la escena fuese creíble y realizable.

Andrés: En el capítulo final de la segunda temporada todos los presos del patio tenían que entrar a la cárcel y tomarla. Desde la escaleta se había pensado que los presos forzaran un portón y entraran todos juntos. Pero no había un portón, no era realizable. Era un problema para la producción. Así que Nicolás y yo fuimos al rodaje para ver qué se podía adaptar de lo que estaba en la escaleta sin cambiar la trama. Me acuerdo que vimos que había algo similar a bocas de alcantarillas. Entonces la propuesta fue que en vez de forzar el portón, entraran por la alcantarilla. Y así se hizo. Para esas cosas sirve mucho ir a la locación.

Omar: Las locaciones son lo primero que narran. En nuestro caso poder contar con San Onofre es una amplificación de todo lo que sucede. Es verdad que esa cárcel habla y cuenta por sí misma también.

¿Por qué piensan que tiene tanto éxito El Marginal?

Andrés: Yo pienso que el éxito tiene mucho que ver con el humor que tiene la serie. Y es una marca autoral de Silvina Olschansky y Guillermo Salmerón que nos viene como legado.

Nicolás: Creo que una de las claves es tener la posibilidad de ver a personajes en situaciones extremas y también un poco de identificación en el sentido de cómo viviría yo en esa situación. Y El Marginal tiene en cada una de sus temporadas un personaje que viene de afuera para vivir una de las experiencias más extremas que uno se puede imaginar. Creo que genera mucha fascinación por ese lado.

Natalia: Me acuerdo que la primera temporada me sorprendió mucho. Todo lo que venía a contar la serie me sonaba verosímil. Y coincido con Andrés en cuanto al tratamiento del humor. Si no fuera por ciertas salidas “divertidas”, algunos momentos serían difíciles de digerir.

Gabriel: Para mí tiene una argentinidad que es transversal, atraviesa todas las clases sociales. De ahí, la identificación con la serie.

Omar: Por un lado tengo un misterio, y es por qué le atrae a gente tan distinta y que parece sentir y pensar cosas muy diferentes. En algunos casos se me hace muy claro, en el caso de mis alumnos de la universidad, por ejemplo, chicos que tienen entre 18 y 25. Están fascinados. Por alguna razón hay una identificación muy grande. Me parece que esto tiene que ver con la fantasía, la fábula y demás. Ahora, qué sucede con otra clase de público, un público adulto que no vive en esas condiciones ni muy cerca de eso y que de hecho en la vida real va a rechazar por completo el contacto con ese mundo carcelario… Tal vez es justamente eso, le permite asomarse a ese mundo sin tener que tener ningún contacto.