Revista Florencio

NUEVAS TECNOLOGÍAS. REFLEXIONES DE RAMIRO SAN HONORIO

El autor en post-pandemia

 La pandemia trajo y aceleró cambios de forma casi radical en algunos sectores productivos de la industria del entretenimiento. La incertidumbre se apoderó de los mercados. ¿Qué cambios enfrentan los autores en la nueva era? ¿Es ésta una era que dejara detrás la crisis o una puerta hacia una nueva tormenta? Aquí, compartimos reflexiones de Ramiro San Honorio, presidente del Consejo Asesor de Nuevas Tecnologías de Argentores y Director de la carrera de Diseño Audiovisual de la UADE.

El virus del COVID 19, disparó infinitas especulaciones sobre el mundo después de la crisis. Especular es gratis y los pronósticos en estas circunstancias suelen invadir muchos canales de comunicación. Pero lo importante aquí es tomar distancia y detectar el mejor ángulo para un análisis más general, como diría un buen director, tener un encuadre amplio, obtener una fotografía completa de la escena.

Vamos al ABC de la sustentabilidad del sistema actual. La humanidad ha sostenido durante siglos tres pilares en el desarrollo económico global: la agricultura, la industria y los servicios. A través de la historia esto se ha ido transformando a medida que la tecnología nos ha dado ventajas. Es decir, a fines del siglo XVIII todos trabajaban en la agricultura, pocos en la industria y casi nadie en los servicios. El cambio más obvio llegó con la revolución industrial donde la mayoría comenzó a trabajar en la industria (mecanizada) abandonando la agricultura y aumentando el trabajo en los servicios. Pero ahora, nuestra humanidad está atravesando en este nuevo siglo una “revolución de los servicios”. La agricultura y la industria, mecánica, digital y robótica, ha generado que los servicios sean los actores de la escena.

Pero momento, aquí, debemos definir cuál es la función de los autores audiovisuales. ¿Brindamos servicios del entretenimiento o producimos las ideas, el combustible indispensable para una industria? La repuesta no es sencilla, somos creadores, que iniciamos toda cadena de producción de una pieza audiovisual, para que está brinde servicios al sistema de ventanas del entretenimiento. Y también, como agricultores de las letras, sembramos ideas, generamos frutos de semillas colocadas en las hojas en blanco. Atravesamos los tres ejes de las bases que la humanidad necesita para subsistir.

La cultura, la narrativa es parte del ADN humano, nacimos para contar historias, “somos trocitos de historias”, evolucionamos gracias a ello. La creatividad y las emociones nos definen como seres únicos en este globo terráqueo. (Sí, porque aunque parezca mentira en este siglo se pone en duda también si es una esfera o plana). La importancia de nuestro trabajo va más allá del plano del entretenimiento. Muchos países han podido mirar y saber esto, acompañando con recursos y ayuda económica al sector de los creadores y las artes.

Era de esperar que la pandemia acelerara los procesos naturales que comenzaron a detectarse años atrás, las nuevas  tecnologías, la nuevas ventanas, las Otts y la guerra de los servidores eran una proyección futura en aquel 2019, hoy 2021 un presente muy activo y certero.

El autor hoy está navegando ese océano de incertidumbre como muchas otras profesionales, pero tiene una ventaja, el autor siempre está preparado para adelantarse  en la trama. Nuestro ejercicio cotidiano es saber el final, mirar la estructura completa de la historia. Ciertas manifestaciones de las audiencias y los usuarios/espectadores, nos dan señales de lo que puede acontecer en los años venideros.

Los análisis históricos dan por sentado un rebote de la actividad cultura y del entretenimiento.

La búsqueda de liberación física e intelectual ha quedado registrada después de las grandes hambrunas, cataclismo y guerras. Puede leerse así, que muchos especialistas, marcan que se aproximas “nuevos años locos” donde la búsqueda del placer y vivir el momento al máximo serán parte del slogan publicitario de la década.

Aquí las proyecciones audiovisuales y las puestas de artes escénicas ante público en butacas volverían a reafirmarse. Nuevo “sentido de libertad” aflora, pero no todos comparten esta mirada; hay quienes manifiestan que el temor y el individualismo ganó terreno tras esta pandemia, y esto no haría otra cosa que seguir en un sistema de encierro bajo pantallas y púbico virtual. Un público que buscará nuevas experiencias dentro de una seguridad personal, aquí con la ayuda de mayor tecnología para el disfrute de sensaciones más realistas para vivirlas en el living de la casa.

En ambos casos los autores deberán recorrer ambos planos para crear historias, tener en cuenta todas las ventanas. Múltiples pantallas, entre la recuperación paulatina de lo tradicional y el hermoso desafío de las nuevas tecnologías.

Aquí señalamos lo actitudinal frente al desarrollo creativo para cada ventana, pero, ¿qué sucede con el autor en los mercados? La demanda se dispara y las plataformas se multiplican, hay predadores gigantes que se devoran a las pequeñas presas, las OTT se animan a invertir en salas de cine y las salas de cine en experiencias virtuales y plataformas.

El futuro plantea un camino amplio de narradores pero de una industria que necesita ayuda para adaptarse a los nuevos esquemas de trabajo. En los países sub-desarrollados será necesario más que nunca el apoyo del Estado para fomentar la producción, la política de fomentos y subsidio es clave, pero eso parece no ser suficiente sin una política que también ayude en beneficios fiscales. Esta estrategia doble está siendo implementada en el mercado internacional, con ámbito privado y estatal trabajando en conjunto.

Más aun la capacitación del autor en las nuevas tecnologías, será el diferencial más destacado. Conocer el lenguaje que propone la nueva era, es la llave para ampliar horizontes y conquistar a los nuevos usuarios.

Como se puede visualizar, de un lado y otro, todo se transforma, todo este universo hibrido está en continua aceleración para el “big-bang” del contenido. Todo se amplia, y se explora cada rincón donde se pueda hacer una acción o negocio. En cada rincón debe existir una semilla, una idea que crezca con el tallo del desarrollo narrativo y brinde el fruto del éxito. Parece que el contenido seguirá en su trono más que nunca, y los autores también, donde esperemos se gané el reconocimiento dentro de ese reinado.

Por ello mismo, aquí un texto brillante de Salvador Pocho Ottobre que amplia de forma magistral el sentimiento del autor en este presente-futuro que nos atraviesa a todos/as: “Soy autor. A veces tropiezo con caminos que no me llevan a ninguna parte y otras me dejo llevar y parece que hubiera algo nuevo en el horizonte. Lo aprendí de muy joven. Un autor es un buscador de caminos y un generador de sentimientos. Conocí a muchos de nuestros grandes maestros que han pasado por Argentores y recibí de ellos todo el aprendizaje que compartían con una gran generosidad. La aparición de las nuevas tecnologías no fue un problema. Y creo que eso se debe a que la imaginación tiene un permiso que nadie le niega. La idea toma distintas dimensiones. Y de pronto se enoja y desaparece. A veces empieza a crecer y nosotros la espiamos sin que se dé cuenta para ver hasta dónde llega. Nunca supe por qué en medio de un poema sobre la primavera me aparecía la imagen de una huella. Hasta que me di cuenta que la primavera misma es una huella. Vivimos tiempos para amar las huellas. Porque no sabemos bien a dónde nos llevan. Y porque necesitamos dejarnos llevar por todo lo que podamos imaginar. Si sirve para calmarnos, mejor. Si puede curarnos, mejor. Si es puro misterio, mejor todavía. Y si es pura pregunta…Nuestra vida es una pregunta sin  respuestas”.

Salvador «Pocho» Ottobre y Ramiro San Honorio