General

OBRA EN CONSTRUCCIÓN

El arte de trabajar en equipo

Entrevista a Sofía Wilhelmi y Joaquín Bonet, autores de la serie Días de gallos

En esta oportunidad, para la sección “Obra en construcción”, conversamos con Sofía Wilhelmi y Joaquín Bonet, colaboradora autoral y autor, respectivamente, de Días de gallos, serie original de HBO Max, que se estrenó en 2021 por la plataforma de streaming. La ficción muestra la vida de un grupo de jóvenes que se dedican al freestyle a partir de la historia de León, un joven del interior que decide mudarse a Buenos Aires y se reencuentra con sus dos amigos de la infancia, Andy y Rafaela, quienes lo introducen en el mundo competitivo de las batallas de freestyle. A partir de entonces, León comenzará a entrenar con Rafaela para convertirse en el mejor y ganar cada una de las competencias hasta llegar la NET series y luego la Masters Cup.

Sofía Wilhelmi es actriz, directora, dramaturga y autora. Estrenó en teatro como autora y directora obras como Baby Call, Un nuevo continente y Clara, además de tener un largo recorrido como actriz. En el medio audiovisual participó de tiras como Fanny la Fan”, 100 días para enamorarse y de las series para HBO MAX Días de Gallos (temporadas 1 y 2), NAHIR (en producción) y Té para 6 (en producción, título tentativo).

Joaquín Bonet es autor de televisión, dramaturgo y director de teatro. Docente, supervisor y consultor de guiones audiovisuales y proyectos teatrales. Tiene una extensa trayectoria como guionista en las principales productoras de televisión del país y Latinoamérica iniciando su recorrido en el año 2001 hasta la fecha. Entre 2016 y 2022 desarrolló contenido de ficción para VIACOM, Dori Media Group (Israel) y Zeppelin Studio, entre otros. Es autor de las series Días de gallos Warner Media y Zeppelin Studio estrenada en la Plataforma HBOmax. Segunda temporada en proceso. «R» (co escrita con Matías Bertilotti para VIACOM, estrenada en 2020 en la plataforma Claro Video para México y LATAM – seleccionada para participar en la competencia oficial del Festival TV Series de Berlín de 2020. Las huellas del Secretario co escrita con Matías Bertilotti) y La verdad (co escrita con Paula de Luque). Ambas estrenadas en la TV Pública en 2013 y 2015 respectivamente. Fue coautor de Esther Feldman de la biopic Sandro de América, ganadora del Concurso de series del INCAA y estrenada en TELEFE, en 2018 con dirección de Adrián Caetano. Nominado a los Premios Martín Fierro como Mejor Guion. Colaborador de Esther Feldman en las series Maltratadas y de Esther Fledman y Alejandro Maci en Contra las cuerdas (Nominada a los premios Emmy). Como director su cortometraje La promesa que fue seleccionado como finalista en el concurso TELEFE cortos 2004. En teatro tiene una extensa carrera como dramaturgo y director. Sus obras han participado en festivales y recibido apoyo y premios de diversos organismos culturales. Entre otros, recibió el Tercer Premio Nacional de Teatro y el Segundo Premio Municipal por su obra Testigos (una obra casual sobre la causalidad), fue nominado al Premio Municipal como Mejor Director (2016) por su obra Buena Química y recibió el premio “Teatro del mundo” y fue nominado a los Premios Hugo por su adaptación del guion de Tango Feroz de Marcelo Piñeyro y Aída Bortnik a teatro musical, obra dirigida por Ariel del Mastro. Trabajó como docente de Dirección y Puesta en Escena y Dramaturgia en la Carrera de Artes Escénicas de UADE y dicta su taller particular de dramaturgia del que surgieron exitosas obras teatrales del teatro independiente de Buenos Aires. Dictó en dos ocasiones el Seminario Intensivo de Teatro Musical de la BIENAL de Buenos Aires y fue jurado para instituciones como ARGENTORES, Teatro Nacional Cervantes, Comedia de La Plata, entre otros.

¿Cómo surge el proyecto de Días de gallos?

Joaquín Bonet: A Esther Feldman la habían llamado de Zeppelin, que es la productora, liderada por Lucas Jinkis y Hernán Guerschuny, porque tenían pensado una serie sobre el mundo del freestyle. Lo que había que hacer era, prácticamente, dar vuelta el contenido que ellos habían prearmado. Arrancamos de cero con una serie de premisas. Para mí siempre es importante entender que hoy en día el rol autoral es muy diverso, incluye ir vos con tu idea y también sumarte a un proyecto a desarrollar y generar la autoríal. Y desde ahí pensar una historia. Son caminos distintos que, a veces, se rozan. Por eso es muy difícil hablar taxativamente de una forma de desarrollar el trabajo porque hay proyectos que tienen múltiples autores en el camino. Lo desarrolló uno, después lo trabajó otro y finalmente llegó a tus manos con un proceso mucho más largo que, incluso, desconocés. A partir de esto armé la primera biblia trabajando en función a lo que Warner había indicado; el proyecto tenía que tomar un perfil con personajes sumamente diferentes, consensuados, por supuesto, con Lucas Jinkis y Hernán Guerschuny. Con ellos originalmente pensamos la inclusión de unos clips y de un personaje no binario. Eso terminó de armar cuáles eran las necesidades y los elementos del proyecto. Por suerte todo fue muy fluido con la plataforma. Enseguida les gustó y los entusiasmó. Para ello tuve un trabajo de investigación con Juan Ortelli, que es un súper entendido del freestyle. En un momento, por suerte, viene la llegada de Sofía Wilhelmi y trabajamos mucho en poder abastecer ese universo. Su inclusión fue muy importante.

«Para mí siempre es importante entender que hoy en día el rol autoral es muy diverso, incluye ir vos con tu idea y también sumarte a un proyecto», asegura Bonet

Sofía Wilhelmi: Un día, un amigo me dice que me recomendó para un proyecto en el que buscaban a alguien que supiera de freestyle. Yo escribí raps y tuve un pequeño camino en el mundo de la música, pero casi casual porque yo vengo del teatro y también hice de dialoguista en varias tiras. Entonces tengo algo de experiencia en lo que es escribir guiones. Pasan muchísimos meses y me llama Hernán. A mí me faltaba una semana para parir. Le dije que estaba muy interesada pero que obviamente no sabía si iba a poder. Me dijo que cuando me sintiera lista, le escribiera. Al tiempo le escribí y me dijo que me seguían necesitando.

Joaquín Bonet: Cuando me reuní con Sofía, enseguida me di cuenta de que era la persona indicada. Empezamos a trabajar y aportó mucho. En algo en lo que coincidimos siempre fue en investigar para tratar de ser lo más leales posibles, teniendo en cuenta que es una serie que se basa en el universo del freestyle dentro de la lógica propia del discurso dramatúrgico. A partir de ahí surgen modificaciones de lo que es la vida tal como la conocemos. Entonces el trabajo fue intentar darle mucho cuerpo a la historia y dejar que los mismos raperos, que ya son parte de ese universo, trajeran su propia impronta en el rodaje. En lo que fue el desarrollo de la primera temporada, yo estuve más en lo estructural y Sofía en el armado del guión. En la segunda temporada, Sofía pasó a formar parte también de las estructuras y del desarrollo de la historia. Después incorporamos a Tamara Talesnik en la segunda temporada y se encargó de hacer el trabajo de armado del guión.

¿Tuvieron que investigar mucho sobre el freestyle?

Joaquín Bonet: Para mí fue el primer desafío porque no conocía mucho sobre el mundo del freestyle. Por lo cual luego de tener la primera reunión, me puse a investigar quién era quién. Vi batallas desde las más célebres hasta la de los pibes de once años en una canchita de fútbol en un recreo.

Sofía Wilhelmi: Tuvimos que entender muchas cosas, los tipos de batalla, qué se juega en cada una. Y mirar también lo que está de fondo y no sólo la figura.

Joaquín Bonet: Después hubo otro trabajo que para mí tuvo que ver con realizar el viaje a las motivaciones, me refiero a la mirada de mi propia juventud con sus incertidumbres y deseos. Yo tenía una banda de rock a los veinte años. Era la época de ir a encontrarte con amigos, de que te guste alguna chica y de querer algo que no sabías muy bien qué era. También estaba la presencia del fracaso y ganarte tus propios lugares. Entonces me propuse entrar por el tubo sensible de lo que significaban para mí aquellos años.

«Pienso que no se puede formar parte de ningún proyecto si no tiene algo que te importe contar», asegura Sofía Whilhermi

Un modo de apropiarse del proyecto.

Sofía Wilhelmi: Pienso que no se puede formar parte de ningún proyecto si no tiene algo que te importe contar. En este caso me conmueve mucho esa edad en la que aún sos un poco niño y estás entrando al mundo adulto. En mi propia vida la recuerdo muy turbulenta. Era otro contexto, por supuesto, por la diferencia generacional. Pero me doy cuenta de que las motivaciones y los deseos son los mismos.

Joaquín Bonet: Sofía aportó mucho a los personajes del mundo femenino cuando había que hilar finito. Tiene una sensibilidad particular y para mí eso fue clave.

Es interesante el vinculo que establece la serie con la literatura

Joaquín Bonet: Siempre que hubo oportunidad, nosotros hicimos mención a varios libros.

Sofía Wilhelmi: En este caso se da una cosa muy linda porque la base del freestyle es la poesía. La métrica, el tipo de rimas… Eso da la oportunidad a una generación, inclusive más jóvenes que nuestros personajes, de tener otra mirada de la poesía.

Joaquín Bonet: Los genios que son estos pibes, logran hacer poesía en el aire. De esto se hizo un arte y un negocio, en el mejor sentido del término, porque genera posibilidades. Entre la musicalidad y el sentido logran cosas realmente geniales. En las batallas tiene que ver mucho el mundo personal. Se mezcla la dramaturgia con el recurso. En ese sentido, nuestro rol fue pensar qué es lo que tenían que decir, marcando ciertas imágenes y conceptos.

En relación a los personajes y la diversidad de género, ¿cómo abordaron el trabajo?

Joaquín Bonet: Parte de no tener una mirada corta. El cuidado es respeto por las diversidades, respeto por la multiplicidad de miradas. A partir de ahí, hay que tratar que los personajes tengan determinada agenda y no marcarles que tengan que atravesar determinadas cuestiones para yo pueda decir determinadas cosas. En la primera temporada, hay cuestiones que los personajes atraviesan que tuvimos que chequear para no lesionar ninguna situación. Lo que me preocupa siempre es no anteponer la ideología a la historia y no tener la mirada corta para poder comprender cómo tratar los diferentes conflictos humanos.

Sofía Wilhelmi: Resulta imposible que todas las voces no binarias se vean reflejadas en un personaje, como en el caso de Andy, por ejemplo. Pero tratamos que estén atravesados por nuestras propias experiencias de lucha. También me gusta poner en los personajes dudas que yo tengo.

Joaquín Bonet: El personaje es éste dentro de esta historia, no estamos hablando de todos. Rafaela, por ejemplo, es una madre soltera joven que se la re banca, que va para adelante y tiene un conflicto con su novio. La abordamos a ella, no a todas las violencias que pueden sufrir las mujeres. Simplemente cuento una historia sensibilizado por esa realidad. León es un chico que pierde a su padre ocho años atrás cuando tenía diez. Vuelve a Buenos Aires luego de haberse ido tras la muerte de su viejo y rearmar la vida con su madre en un pueblo. El pibe vuelve a los dieciocho a recuperar su lugar en su ciudad y se enamora del freestyle. Mientras intenta recuperar su historia con su padre, trata de abrirse camino, descubrir si es realmente lo suyo al tiempo que trabaja en una inmobiliaria con el tío que es un deprimido al que le fue mal con la música. Entonces es la historia de amigos de la primaria que se reencuentran después de ocho años. Ese reencuentro singulariza la serie y es el motor de lo que va a pasarle a estos personajes durante, por ahora, dos temporadas.

Sofía Wilhelmi: Me parece que, hoy en día, muchas de las series que están destinadas para esta generación tienen antagonistas que los odias pero que al mismo tiempo te rompen el corazón. Creo que es interesante que se produzca esto. Los héroes suelen no ser héroes ideales, también tienen fallas.

Joaquín Bonet: Y ahí está planteado el objetivo de audiencia de la plataforma, hacia dónde posiciona su producto. Esto es muy importante a la hora de trabajar en la historia. Esta cuestión, depende de cómo lo veas, puede condicionar en un sentido negativo o positivo. Por un lado, te da una lectura de lo que quieren ellos del producto, tiene que ver con el modo y con la audiencia hacia la cual te dirigís. No tiene que ver con censura o con obturar la mirada, sino con ser respetuoso con la audiencia. Te orienta al modo de mostrar hechos que sean acordes a ese público.

Toda ficción deja una marca de época y pone de manifiesto aspectos ideológicos, como la relación entre el éxito y el fracaso, por ejemplo, la fama y el dinero, el vínculo entre la industria y el arte. También cierta concepción de la juventud.

Joaquín Bonet: Hay pibes que la pegan rapeando, o siendo gamers o youtubers. Tienen el éxito rápido como el futbolista. Si sos músico, sobre todo músico popular, la lógica es que la pegues entre los quince y los treinta años, después es difícil ser furor. Hay profesiones que tienen que ver con el éxito pronto, después el problema está en cómo desarrollarlo y mantenerse. Creo hay otra mirada que depende mucho de los segmentos desde el cual estamos pensando la juventud. Porque hay segmentos más de exploración, y dicen que quieren viajar y estudiar en diferentes partes del mundo. Otros no tienen esas posibilidades y buscan conseguir laburos que les permitan vivir más o menos tranquilos. Y otros que no piensan ninguna de estas dos opciones y tienen otras.

Sofía Wilhelmi: Lo que yo sí veo en la generación de los veintipico es la poca tolerancia a la frustración. En nuestra generación no era así, si algo no nos salía en el primer intento, no lo dejábamos, sino que pasito a pasito nos animábamos con la idea de que íbamos a lograrlo.

Joaquín Bonet: Sí, había algo del esfuerzo para lograrlo… Qué equivocación. Podías esforzarte un montón y no lograrlo nunca.

Sofía Wilhelmi: El éxito es una mentira y eso es de lo que me di cuenta al crecer. Pensé que tenía que llegar a algún lado al que no iba a llegar nunca porque no existía.

Joaquín Bonet: El esfuerzo es una parte, pero la inteligencia y la astucia también son importantes. En nuestro trabajo, por ejemplo, podés ser la enciclopedia del guión, pero si no entendés a dónde tenés que ir a mostrarlo… Yo veo que hay personas que no se han esforzado tanto ni son tan talentosas, pero que sí son genios a la hora de entender cómo manejarse en el negocio. Lo digo con plena admiración. Creo que en todas las carreras sucede. Hoy en día hay organizaciones que hablan de tomar al error como parte del camino, pero al mismo tiempo la frustración suele generar parálisis. Y en realidad tenés que atravesar la frustración con herramientas para poder construir un aprendizaje en ese camino de frustración. Éxitos y fracasos tenemos todos, todo el tiempo. Es más difícil animarse a tener éxito que animarse a fracasar, lo difícil es sostener el ánimo para buscar oportunidades y a exponerte a que te digan que no porque eso no te gusta, pero también te ubica. Lo que le pasa a esta generación también nos pasó a nosotros, por eso digo que todo es más o menos universal. En la serie, uno de los personajes viene de un entorno de clase media alta. Y rapea. Tiene un mandato de ir hacia otro lugar. Mientras que para otros rapear es aspiracional, para él no lo es. Entonces, al animarse a rapear, choca con otra realidad distinta a la que él tiene. Por eso digo que tiene que ver con una cuestión de perspectiva, de hacia dónde calibra uno los conflictos.

Joaquín Bonet y Sofía Wilhelmi

Sofía, ¿cómo es tu proceso de escritura?

Sofía Wilhelmi: Creo que cada proyecto es muy distinto. Mi entrenamiento fue la tira y la verdad es que fue un gran entrenamiento porque era sacar una escena tras otra. No hay una fórmula. Para mí es muy revelador cuando estás a las cinco, a las seis de la mañana en la cama, medio dormida todavía, pensando en cómo cerrar el capítulo, cómo contar lo que falta… En relación al trabajo en equipo, la diversidad de voces hace que un proyecto se enriquezca. Y si bien me encanta defender una idea, también me gusta darme cuenta de que aquello que terminamos creando en conjunto es mucho más enriquecedor que lo que había pensado sola anteriormente. Eso pasa también en las devoluciones de la productora y de la plataforma, no sólo de nosotros como equipo. En la segunda temporada, tuvimos que cambiar de diez a ocho capítulos, al principio pensamos que no había otra forma de organizarlo, pero después, al ponernos a trabajar, pudimos.

Joaquín Bonet: Las instancias de corrección terminan de modelar el trabajo y de consolidar el material en función de hacia dónde está enfocado el producto. Por supuesto que nosotros defendemos nuestras ideas pero también hay que escuchar porque uno no es el dueño de la verdad por más que seas el creador de la historia. Ahí es donde viene la oportunidad de crecimiento. Resignar cosas y corregir es el arte de escribir. Escribir sin pensar que vas a tener que corregir es raro. Cuando escribo un guión lo que más hago es corregir. Inclusive entre nosotros nos corregimos, la mirada del otro fortalece. No es fácil trabajar en equipo, pero con Sofía en el mundo, es más fácil. Yo trabajé para empresas y una cosa que me ayudó mucho es esta frase: “Duro con el problema, suave con la persona”. Discutir sobre lo que está en cuestión, no con la persona en particular. Muchas veces sucede con los directores que te dicen que determinada escena no la necesitan y uno quiere defender la presencia de esa escena. El mejor camino siempre es trabajar en función de impactar a la audiencia. No hay que tener miedo de defender las propias ideas pero tampoco ser necio. El guion es el punto de partida de otra materialidad que es lo audiovisual. Hay una transformación que sufre la materialidad de esa escrita cuando pasa a un espacio modelado por el vestuario, la luz, el movimiento de la cámara… Es decir por un montón de cosas que también cuentan y son independientes de lo que dice el texto. Incluso si uno fuera al rodaje por ahí pensaría que se podrían haber sacado catorce páginas del guion porque el plano ya lo cuenta por sí solo.

¿Lo que escribieron es lo que se filmó?

Joaquín Bonet: Te diría que en un noventa por ciento Siempre hubo mucho respeto por los guiones. También hubo mucho respeto nuestro para que el guion sea realmente un lugar de referencia, si no tiene validación no la tiene. Trabajamos muy bien con los directores y con Hernán. Tuvimos reuniones previas al rodaje en las cuales también escuchamos y aclaramos dudas. En general las locaciones quedaron, salvo por problemas de logística. Nunca empata el presupuesto con lo que demanda el guión. Inclusive con el COVID también se complicaron algunas locaciones. Una de las cosas que uno mira a la hora de trabajar en equipo es la capacidad interpersonal. Yo diría a un joven guionista que es importante el aprendizaje de trabajar en equipo, el poder escuchar, poder aprender a leer el discurso dramático y entender qué es lo que se necesita. Esto Sofi lo hace espectacular. Me refiero a entender qué es lo que hay que aportar, cuál es el tono, cuál es el juego y el ritmo.

Sofía Wilhelmi: Nosotros nos conocimos y después hubo pandemia en las dos temporadas. Nos vimos la cara en vivo pocas veces. Muchas reuniones por Zoom. En esta labor de guionista el ego hay que dejarlo bastante de lado. Creo que juega en contra que la voz del autor esté demasiado presente. Entonces, sacar el ego de lado, apoyarte en el otro, saber qué podés brindarle al material y en qué necesitás ayuda.

Joaquín Bonet: Es importante en un equipo entender qué aporta cada uno y el rol que tiene. No hay un rol más importante que otro. Eso es el trabajo en equipo.


9 de septiembre de 2022