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23 DE MAYO

Día del Cine Nacional

El 23 de mayo de 1909 se estrenó en el teatro Ateneo La Revolución de Mayo, primera película argentina argumental

“La historia del cine no puede separarse de la vida, las ideas y las pasiones de los hombres. Tampoco puede separarse de su contexto. Al estudiar sus obras y sus hombres no podemos olvidar que el cine es parte del conocimiento de nuestro país. Es un elemento de valor en el reflejo de su historia y sus costumbres que realmente integra su cultura. El cine es un referente de gran trascendencia, para el conocimiento o recreación histórica. Su adecuada utilización nos permite acceder a interesantes planteos de nuestra historia. Cabe destacar que un film puede o no tratar un hecho histórico pero la trama o guión nos dará una excelente pesquisa de un tiempo político, social y cultural”, señala María Inés Dugini de De Cándido. Durante las festividades del primer Centenario, se estrenó hace 112 años, en el teatro Ateneo -la esquina de Corrientes y Maipú- La Revolución de Mayo, primera película argentina argumental. Motivo por el cual cada 23 de Mayo se celebra el Día del Cine Nacional. La película original estaba dividida en quince cuadros, cada uno de ellos precedido por un cartel, de los cuales se conservan sólo nueve. Bajo la influencia de la corriente francesa Film d’Árt, el film se relatan los sucesos que tuvieron lugar en Buenos Aires en la denominada Semana de Mayo, entre el 22 y el 25 de mayo de 1810.

La Revolución de Mayo es una película sin sonido y en blanco y negro, que tuvo como protagonistas a actores profesionales entre los que se encontraba Eliseo Gutiérrez. Dirigida y escrita por Mario Gallo, director y productor de cine que nació en Barletta, Puglia, Italia, el 31 de julio de 1878, y tenía 27 años cuando llegó a la Argentina como director de coros de un elenco de operetas y vivió en Buenos Aires hasta su fallecimiento, acaecido el 8 de mayo de 1945.

Según los cronistas, Gallo se ganó la vida como pianista de café y fue en ese ambiente donde conoció a Atilio Lipizzi, otro italiano que había trabajado con Leopoldo Fregoli, famoso transformista que ya había filmado cortometrajes sin sonido para incluirlos en sus espectáculos. Y fue a partir de aquella relación de amistad que Mario Gallo aprendió algunos secretos de lo que no era otra cosa que un arte en ciernes. Años más tarde, inauguraría oficialmente nuestro cine nacional. “Es sabido que el cine ama a los héroes”, afirma Hernán Panessi, haciendo referencia a una cita de Thomas Carlyle. “También es sabido que los héroes son los principales transmisores de intenciones por su idealización en los públicos. De manera que la ecuación para la transmisión-democratización del imaginario argentino resulta lógica: los héroes, mediante el cine, serán los comunicadores de cuestiones fundamentales para la concepción totalizadora de “argentinidad”.

De tal forma, adentrándonos concretamente en el ámbito cinematográfico como testigo histórico, tenemos varios largometrajes a cuestas sobre la revolución e independencia, pero el fue La Revolución de Mayo (1909), film argumental de índole profesional realizado con motivo del centenario, cuyo director fue el primer realizador de ficción en la Argentina, Mario Gallo. Para reforzar su estela de pionero, más tarde filmó, entre muchas otras, El Fusilamiento de Dorrego (1909), La Creación del Himno (1910), La Batalla de San Lorenzo (1912), La Batalla de Maipú (1912), también rodados con actores y técnicas profesionales.

Hoy, todos ellos, son materiales conservados por instituciones de preservación, y paulatinamente puestos a la luz del dominio popular por diversos canales televisivos públicos y privados. El interés por este tipo de cine fue iniciado por los pioneros del cine mudo y así continuó hasta nuestros días (mermando en cantidad, ciertamente, por lo espaciado en los acontecimientos). De hecho, en varias oportunidades, el Estado fue impulsor de este tipo de producciones. Muchas, sobre todo las del comienzo, resultaron una estampa histórica de valor incalculable para la continuidad del sentido de pertenencia, arraigo de impresiones para con la tierra que nos es propia y para con nuestra memoria. Con el correr de los años, el mito de los héroes en el cine argentino fue perpetuándose hasta conseguir una abultada representación, mediante su conjunto de historias y recursos dramáticos, en la sociedad. Fue esa arqueología, en gran medida, el instrumento necesario para la construcción de la identidad argentina moderna. Los mitos principales contribuyen a la unidad de la nación y a la superioridad moral; y, viceversa, la sociedad –para su fisiología- siempre ha necesitado de los mitos. De San Martín a la noción de Estado, de los gauchos al discernimiento de Patria. La magia del cine en sintonía con la construcción de identidad como leit motiv absoluto de la filmografía nacional”.

La Revolución de Mayo es una película sin sonido y en blanco y negro, que tuvo como protagonistas a actores profesionales entre los que se encontraba Eliseo Gutiérrez. Dirigida y escrita por Mario Gallo