Revista Florencio

RADIO. EL LIBRO DE LOS CIEN AÑOS DE RADIO

Del aire al papel

Los cien años de constante labor y contacto de la radio con los oyentes de nuestro país merecían un homenaje como el que le organizaron Argentores y la Fundación del Libro el día en que se cumplió ese aniversario, en agosto último. Lo merecía por su historia y por todo lo que hizo y aportó a la sociedad donde desarrolló y desarrolla aún, con gran adhesión de escuchas, sus necesarias y muy queridas actividades en el mundo de la comunicación. El homenaje consistió en un encuentro realizado vía zoom, donde se presentó un libro editado por las instituciones coordinadoras del acto y en el que participaron, bajo la conducción de la periodista Alicia Petti, infinidad de prestigiosas  personalidades con pasado y presente en el medio, entre ellos Julio Lagos, Ricardo Martínez Puente, Juan Carlos Del Missier, Beto Casella, Estela Montes, Leo Rodríguez y Mario Portugal, quienes, además, figuran entre el destacado centenar de protagonistas del quehacer que aportaron a la escritura del texto mencionado y cuyo título es Cien años de voces.

También estuvieron presentes en el encuentro distintas autoridades de Argentores, entre ellos el presidente Miguel Angel Diani; el vicepresidente, Sergio Vainman; el secretario de la Junta, Guillermo Hardwick. Y, como ya se había anticipado, el Consejo Profesional de Radio de la institución, integrado por Horacio Scalise, Pedro Patzer, Jorge Marchetti, María Mercedes Di Benedetto y Hugo Bab Quintela, se sumó al panel, interactuando con los invitados y la conductora de la charla. Los mencionados se refirieron a la importancia de la radio como medio de expresión cultural y fuente de creatividad, entretenimiento e información. El rol del autor, la necesidad de contar con un guion, la ausencia de profesionales de la escritura radial fueron algunos de los ítems más abordados durante la reunión virtual.

Lagos destacó la importancia de “contar bien una historia para llegar al corazón de la gente” y Portugal habló del valor que tiene “el buen decir y el respetar al oyente” a través del correcto uso del idioma. Por su parte, Casella fue enfático al señalar una falencia global del medio en la actualidad. “Faltan guionistas -advirtió-. Un imitador, por ejemplo, puede llegar a funcionar bien, pero siempre va a necesitar a un buen autor que le escriba.” Marchetti, quien trabajó junto a Scalise para ciclos conducidos por Jorge Fontana y Héctor Larrea, habló de “recuperar la presencia de los autores”. Casella luego recordó que los guionistas radiales son un apoyo crucial para la labor diaria de los conductores como él.

Los temas, múltiples, se sucedieron uno tras otro y pasaron con increíble fluidez en en el encuentro. La novedad del podcast, los días felices de la ficción en el medio, la diversidad de estilos, el aporte de la música, la locución, el periodismo, la condición entrañable de ser un medio próximo “y de entrecasa” como indicó Lagos en un momento, y la amplitud del propio libro, en donde conviven firmas de muy diverso signo ideológico. Y todo ocurrió ante la atenta mirada de quienes ingresaron al zoom y los muchos que siguieron sus alternativas en vivo desde el canal de YouTube de Argentores.

El homenaje consistió en un encuentro realizado vía zoom, donde se presentó un libro editado por las instituciones coordinadoras del acto y en el que participaron, bajo la conducción de la periodista Alicia Petti, infinidad de prestigiosas personalidades con pasado y presente en el medio, entre ellos Julio Lagos, Ricardo Martínez Puente, Juan Carlos Del Missier, Beto Casella, Estela Montes, Leo Rodríguez y Mario Portugal,

Una labor hermosa

Responsable de la Coordinación y Convocatoria Periodística, Alicia Petti, así describió su tarea para la realización del trabajo: “Cuando en diciembre del año pasado Pedro Patzer, del Consejo de Radio de Argentores, me designó para que me hiciera cargo de la convocatoria de las figuras convocadas para el libro, sentí que no podía haber recibido mejor regalo. La posibilidad de volver a contactarme con las figuras del medio después de haber trabajado casi 25 años en el diario La Nación dedicados de lleno a la radio, lo viví como una gran recompensa. Si bien me inicié en la gráfica, durante varios años la mayor trayectoria la desarrollé en distintas emisoras. Y esta nueva labor me ponía en contacto con las radios y con tantos hombres y mujeres que allí desempeñan su profesión.

Y la experiencia -lo digo con mucho orgullo- no pudo ser más satisfactoria. Comencé así a tomar contacto con todos esos profesionales que desempeñan su labor frente al micrófono. Los contactaba por teléfono, les daba indicaciones sobre lo debían plasmar en sus respectivos textos y así poco a poco comenzaron a llegar a mi mail textos interesantes, atractivos y emotivos que ponían de manifiesto no solo la vigencia de sus respectivas labores, sino el recuerdo de todos aquellos grandes maestros que fueron quienes guiaron sus respectivas profesiones. Y además, cuando evocaban todo aquello que los habían marcado en la infancia o adolescencia, surgían textos gratos, divertidos y emocionantes.

Cada semana entregaba esos textos a la Comisión de Radio en Argentores y cada semana nos reuníamos a realizar una suerte de evaluación. Allí estaban Scalise y Marchetti que, con su ingenio y su humor, ponían siempre la nota más divertida al encuentro, junto a la inolvidable Inés Mariscal, Mercedes Di Benedetto, Hugo Bab Quintela, Ana Ferrer y Pedro Patzer. Y así celebrábamos con alegría y emoción la lectura del material recibido. Nos ponía felices la idea de materializar este libro, que iba a ser presentado el 27 de agosto (con la celebración de los 100 años de “Los locos de la azotea») en una gran fiesta y con la presencia de todos los convocados.

Y así durante varios meses continuamos esas reuniones que ponían de manifiesto la vigencia de la radio, el valor de los grandes maestros y el amor y devoción que cada uno de los convocados describía en sus textos. Cada semana esos textos exaltaban el título de la contratapa del libro: Un siglo de radio: Cien años sin soledad. De este modo fueron sucediendo los días, los meses y el regocijo en nuestros encuentros al comprobar la riqueza del material que llegaba cada día, aún la de aquellos que en la actualidad no están en la radio, pero que siguen recordándola con el amor del primer día.

La pandemia mundial no permitió la celebración, pero el libro llegó a manos de todos los protagonistas que celebraron esos vigentes 100 años, que ponen de manifiesto que la radio sigue joven, vital, plena y goza como si fuera un adolescente, que se supo amoldar a todo lo que la tecnología le propuso. Y hoy, como siempre nos acompaña a todas partes, porque es parte esencial de nuestras vidas. Solo me resta decir: Gracias Argentores por brindarme la oportunidad de haber realizado una labor tan hermosa, gratificante y absolutamente inolvidable.”

Comunicadores y su palabra

Alejandro Dolina. “La palabra es el lenguaje de la inteligencia y la radio es uno de los refugios de la palabra. La radio ya era una presencia en mi vida como oyente y como seguidor de muchas figuras admiradas. Y allí me recibieron bien como si yo fuera un hombre de radio o como si los programas que yo intentaba hacer fueran muy radiales. Sabiendo que así había un malentendido, fingí durante largos años que yo era lo que todos creían. Hasta que vine a comprender la verdad. La radio me había aceptado en la humildad de mis dos obsesiones: la narrativa y la música. Todas las noches improvisábamos relatos y cantábamos. Después cuando empecé a publicar libros, la radio ayudó a difundir mis escritos con una intensidad que no hubiera alcanzado con un solo ejercicio de la literatura. Durante todos los años que viene durando La venganza será terrible la preparación de los programas me obligó a estudiar y a indagar asuntos que desconocía y lo hice con mucho más denuedo que en mis épocas de estudiante. Aprendí más gracias a la radio… que por la acción de los sufridos profesores que estuve en el colegio y en la universidad.”

Victor Hugo Morales. “¿Cuál es tu pasión más grande, la música o el fútbol?, me preguntó Hebe de Bonafini en una entrevista para la edición número 11 de Sueños compartidos, la revista de la fundación Madres de Plaza de Mayo. ¡La radio! Porque si me quitan la radio, me  da la sensación de que verdaderamente me muero, también si me quitan la música. Si me quitan el fútbol, posiblemente no. Porque yo no soy relator de fútbol, sino porque soy…un loco de la radio. Lo que había para hacer en ese momento, para destacarte, para hacer una carrera, era el fútbol. Pero si hubiera sido básquet el deporte popular, hubiera sido relator de básquetbol o de boxeo. Amanezco cada día de mi feliz vida por ejecutar un trabajo que me gusta mucho. Mi pasión es la radio, respondí. Fui un oyente de radio enamorado de los tipos que escuchaba esencialmente porque mi formación es radial. Amé a las mujeres de los radioteatros, envidié a sus actores, quise leer informativos y avisos como determinados tipos, me imaginé sus caras cuando ni siquiera había posibilidades de conocerlas y todo jugaba en mi imaginación…”

Mario Pergolini.  “Querida radio: y un día llegaste hace 100 años. Cuando te conocí estaba empezando una nueva era dorada, una de las tantas que tuvo la radiofonía argentina. Si bien no estuve en los comienzos -época de radioteatros y programas siempre en vivo- sí escuché en la radio de la cocina de casa esa segunda gran etapa, la de Cacho Fontana, la de radio Rivadavia con Héctor Larrea a la mañana y Rapidísimo, dándole paso a Antonio Carrizo con La vida y el canto (pavada de nombre para un programa) donde las entrevistas y los tangos se mezclaban con la increíble cultura del conductor. La radio que escuché me formó, me obligó a ser creativo, me hizo sentirme acompañado me mostró un camino que tomé casi sin darme cuenta. Pero de esos 100 años yo rescato no lo que hice, lo que armé o aquello en lo que participé, sino lo que hicieron los otros, que incluyen gente que jamás salió el aire pero qué hicieron, cada uno desde su lugar, una de las radios más creativas del mundo.”

Marcelo Tinelli.  “Para mí, la radio significa magia. Como todos sabemos, me crie en Bolívar, en una época cuando las distancias parecían más grandes. Y desde muy chico transportarme a los grandes eventos que sucedían en Buenos Aires y en el mundo era través de ese medio. Pasaba horas enteras a su lado. Y ahí, de alguna manera, empecé a enamorarme de la comunicación del encanto del micrófono, de esta profesión que transformaría mi vida para siempre. La radio fue mi primera novia y ese amor me llevó a ponerme al frente de Radio del Plata, un viejo anhelo que pude cumplir y disfruté muchísimo, porque volví a ese medio entrañable y porque también ahí regresó mi gran maestro, Juan Alberto Badía. Fue una etapa hermosa que me conectó con mis inicios. Si tuve la chance de ser alguien en los medios, en gran parte, se lo debo… a la radio.”

María Mercedes Di Benedetto. “La radio, nacida de la genialidad de unos locos en una azotea, convocó inmediatamente a la voz femenina, a la locutora que no sólo daba información, sino que se fundía con otros roles: era la novia, la hermana, la amiga. En 1920 Zulema Zaquierer responde al aviso que buscaba “a una persona con voz clara y fuerte para radiotelefonía”, y resulta elegida entre cincuenta hombres que también aspiraban al puesto. Y en 1927 Edelmira Armengol Roca, bajo el nombre de Tita Armengol, comenzaba su carrera como locutora en Radio Argentina y Radio Prieto. La mujer tiene ya en el éter una participación destacada, tanto en los elencos artísticos como en la conducción. Sobre los 86 programas transmitidos las radioemisoras en un día de 1936, 21 son protagonizados exclusivamente. Laura Piccinini de De la Cárcova (según sus propias memorias editadas en 1938), se declara la primera y única mujer en el mundo, hasta esa fecha, en dirigir una radiodifusor.  Se trataba de LR 10, Radio Cultura de Buenos Aires. Entre 1915 y 1930 se asiste en la Argentina a un novedoso fenómeno editorial: la publicación de relatos breves, de tirada masiva, destinados al consumo popular, los que continúan el camino iniciado por los folletines La novela de hoy, La novela nacional y La novela universal, entre otros. En la búsqueda de temas y fórmulas de segura repercusión, la radio se nutre justamente de estas novelas (relatos de capa y espada, de aventuras, policiales e históricos) y de la novela sentimental o rosa, que acaba imponiéndose.

Estas historias románticas -dirigidas al público femenino de clase baja y media que gustaba de las historias de amor -responden al esquema de la Cenicienta (joven humilde gana el amor de muchacho adinerado).  El personaje de la heroína se nos aparece en un principio rebajado y humillado y, en sus fantasías, las señoritas sueñan con ese caballero que venga a rescatarlas de su torre en un caballo blanco. El príncipe azul, convertido en los radioteatros en el aristócrata o al menos en el apuesto hijo de una familia acaudalada, es todo un ejemplo de autoconfianza: posee bienes, salud, masculinidad, es el heredero del legado patriarca. Trasladado a la sociedad de los comienzos del radioteatro, subraya el poder masculino frente al cual la mujer pareciera encontrar su razón de ser únicamente a través de la unión con el hombre elegido, sin otra transpiración qué servirle y agradarle.  En su evocación del radioteatro, Zelmar Gueñol recuerda a las heroínas y la magnitud moral que alcanzaban en la idealización popular: “La muchacha era obviamente soltera, virgen inmaculada, para la valoración ético-sexual del oyente de entonces.”

Quiénes escribieron

El libro cuenta con prólogo del titular de Argentores, Miguel Angel Diani, un homenaje especial a tres notables (Enrique Santos Discépolo, Hugo Guerrero Marthinetiz y Antonio Carrizo) y el testimonio de Víctor Agú, Luis Albornoz, Eduardo Aliverti, Negro Alvarez, Alejandro Apo, Hugo Bab Quintela, Patricio Barton, Fernando Bravo, Nora Briozzo, Gustavo Campana, Bernardo Carey, Beto Casella, Nelson Castro, Luis Cervantes, Alejandro Chapa Vargas, Marcos Cittadini, Leonardo Coire, Emilio Comte, Gabriel Corona, Roberto “Tito” Cossa, José Curbelo, Juan Carlos Del Missier, María Mercedes Di Benedetto, Juan Di Natale, Alejandro Dolina, Horacio Embón, Eduardo Esarte, Hernán Fernández, Pablo Magliano, Marcos Pinella, Marcela Feudale, Eduardo Fitipaldi, Bobby Flores, Florencia Flores Iborra, Jorge “Cacho” Fontana, Ivonne Fournery, Luis Garibotti, Oscar “Negro” González Oro, Daniel Grinbank, Ricardo Guazzardi, Rolando Hanglin, Guillermo Hardwick, Florencia Ibáñez, Pancho Ibáñez, Carlos Infante, Miguel Jordán, Andy Kustnezoff, Nora Lafón, Julio Lagos, Jorge Lanata, Luis Landriscina, Héctor Larrea, Mabel Loisi, Alberto Lotuf, Mario Mactas, Jorge Maestro, Carlos Malbrán, Jorge Marchetti, Inés Mariscal, Matías Martin, Tomás Enrique “Quique” Martínez, Ricardo Martínez Puente, Nora Massi, Wilmar Merino, Lalo Mir, Roberto Moldavsky, Marita Monteleone, Estela Montes, Víctor Hugo Morales, Luis Novaresio, María O´Donell, Mariano Pagnucco, Hugo Paredero, Pedro Hans Patzer (padre), Pedro Patzer, Sebastián Pedrón, Ricardo Pérez Bastida, Mario Pergolini, Roberto Perinelli, Nora Perlé, Pesky (Francisco Mues Camaño), Quique Pesoa, Alicia Petti, Jorge Porta, Mario Portugal, Gabriela Rádice, Edmundo Rébora, Lucas Ribaudo, Leo Rodríguez, Juan Enrique Romero, Aldo Rotman, Magdalena Ruiz Guiñazú, Enrique Sacco, Esteban Sassi, Horacio Scalise, José Luis Serrano (Doña Jovita), Reynaldo Sietecase, Pablo Sirvén, Daniel Smechow, Silvio Soldán, Guillermo Stronati, Marta Suint, Gustavo Sylvestre, Marcelo Tinelli, Carlos Ulanovsky, Jorge Vaccaro, Luisa Valmaggia, Claudio Villarruel, Gustavo Yankelevich y Sebastián Wainraich.

Es relevante mencionar a quienes hicieron posible el trabajo: Ana Ferrer (Editora Literaria), Pablo Hulgich (Diseño de tapa), Gabriela Cosín (Diagramación de interior), Mónica Urrestarazu (Corrección), Magdalena Viggiani (Fotografía), Daniel Smechow (aporte de colección de radios antiguas) y Alicia Petti (Coordinación y Convocatoria Periodística).  Producción: Consejo Profesional de Radio.