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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

De la periferia al centro: un autor sin fronteras

Entrevista a Alberto Moreno: “Para mí escribir, dirigir, producir teatro en Catamarca es una oportunidad privilegiada de descentrar, de habitar las fronteras, los cruces, los márgenes y también de enojarme y romper las identidades que nos adjudican desde los centros culturales”

Alberto Moreno es dramaturgo, director de teatro y docente. El proyecto “Catamarca o los garabatos del volver” fue seccionado, mediante concurso, para ser producido, en el año 2022, por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes en el marco del Programa TNC Produce en el País. A propósito de este proyecto y de su quehacer artístico, Argentores le ha realizado una entrevista al prestigioso dramaturgo en el marco de “Obra en Constricción”. Alberto Moreno es Licenciado en Teatro, por la Universidad Nacional de Córdoba, y Profesor en Letras. Se formó en el ámbito teatral con José Sanchís Sinisterra, Jordi Casanovas, Marco Antonio de la Parra, Paco Giménez, José Luís Valenzuela, Lisandro Rodríguez, entre otros. Realizó estudios en España y Colombia. Expuso y dio seminarios y talleres a lo largo de todo el país como así también en diferentes Fiestas Provinciales y Nacionales del Teatro organizadas por el Instituto Nacional del Teatro.

Fue jurado del Premio Nacional de Dramaturgia del INT, del Fondo Nacional de las Artes y de diversas Fiestas Provinciales de Teatro como así también realizó trabajos de desmontajes de obras. Sus obras se presentaron en diferentes festivales nacionales e internacionales y, entre sus últimas producciones, como autor y director, se destacan: “Siesta” (2013) (Premio Concurso Nacional Dramaturgias Regionales. INT)“Del Nombre de los sentimientos” (Ganadora de la XXIº Fiesta Provincial del Teatro de Catamarca 2013. Participó en el VIº Encuentro Regional y en la Fiesta Nacional del Teatro de Jujuy 2014. Giró por todo el NOA, fue parte del IXº Circuito Internacional del Teatro e integró el catálogo del INT Presenta 2014) “La noche del cabrito o la sirena varada” (Ganadora XXII° Fiesta Provincial del Teatro Catamarca 2014 y participó en la XXX° Fiesta Nacional del Teatro, Salta 2015. Fue parte del X° Circuito Nacional e Internacional de Teatro y se presentó en el Festival de Teatro del Mercosur, Córdoba).“Piedra Mojada o la terquedad” (Ganadora de la Fiesta Provincial de Teatro 2016 y participó de la Gira Circuito INT 2016). “Cuarteto o los músicos van al infierno” (III° Premio de Dramaturgia Municipalidad de San Salvador de Jujuy, 2014).“Tragedia alemana” y “Nos agarró la noche” se estrenaron durante el año 2015.

¿Cómo convive en vos el docente y el dramaturgo?

Es una convivencia bastante compleja, por momentos parecen estar en cierta sintonía y otras veces es un vínculo que se torna algo crítico, ya que ambas están disputándose el tiempo. Y justamente esas dos actividades necesitan como base el tiempo para poner ahí a prueba conceptos, técnicas, referencias, afinidades y puntos de oposición, residuos afectivos, memorias personales y sociales. Y en ese sentido me gusta pensar que en esos dos campos, aun cuando operan en ellos saberes técnicos distintos, logran convivir porque se basan en el juego más antiguo, aquel que consiste en desarmar, armar y volver a desarmar. Hay un placer primigenio en esas actividades fuertemente asociado con la sorpresa, el descubrimiento, la invención, el error, el humor, la ironía. Y una vez que uno toma distancia de todos esos movimientos y contempla los materiales aparecen nuevos l conceptos, la explicitación del punto de vista, la ideología, el posicionamiento estético y político. Que son, a mi parecer los movimientos necesarios en la docencia y la dramaturgia, más allá de que tienen objetivos distintos.

En el plano artístico, ¿qué es lo que te permite vivir en Catamarca?

Siempre me llama la atención cuando me realizan esa pregunta. El teatro se fermenta en Nueva York, en Buenos Aires o en Catamarca. Obviamente, las condiciones de producción son diferentes, lo que decanta en construcciones estéticas, poéticas e ideológicas distintas. En la vorágine de Buenos Aires sería distinto pero en la vorágine de Catamarca también lo es. Para mí escribir, dirigir, producir teatro en Catamarca es una oportunidad privilegiada de descentrar, de habitar las fronteras, los cruces, los márgenes y también de enojarme y romper las identidades que nos adjudican desde los centros culturales. Aquí puedo crear sin pretensión de ser moderno, desde esta territorialidad me es posible indagar sin imposturas la contemporaneidad y tratar de ser auténtico y honesto. Estar en la periferia me permite tener puntos de vista distintos, ya que también puedo ver el centro. Si estuviera en el centro no sé si vería la periferia. Me interesa mucho esa problemática y cómo jugar, como dice Del Estal, en esa metáfora geométrica de centro y periferia, en esa interacción espacial de los lugares del mundo, en esos lazos de reciprocidad donde la regla es la desigualdad.Para mí la periferia, para crear y producir, es un lugar político, de resistencia, el lugar de lo “nuevo”, de los cruces, del trueque, del tráfico, del ingreso de las otredades descartadas y, consecuentemente, de la puesta en visibilidad y denuncia de las periferias atravesadas por las desigualdades. Supongo que es a partir de esas ideas que me interesen las obras monstruosas, corridas, deformes, contra-hegemónicas, no solamente en lo formal sino también en lo conceptual e ideológico.

¿Cómo surgió la idea de “Catamarca o los garabatos del volver”?

Esa obra forma parte de un proyecto que habíamos encarado con el grupo La Corredera, con quienes venimos realizando una actividad en el campo teatral desde hace diez años aproximadamente. Nos habíamos trazado un proyecto bastante ambicioso: trabajar sobre tres relatos de viaje, uno a Cuba, en el cual junto al relato del viajero se entreteje una historia de unas turistas argentinas con los empleados de un hotel en Varadero, la llegada de Jennifer Beals, la actriz de “Flasdance”, a la playa y la irrupción del propio director de la obra. Ese trabajo lo pudimos concretar a fines del año pasado y se llamó “Tormenta de la piel” y que tiene en sus procedimientos formales la marca temporal de la pandemia: cortes, interrupciones, momentos de letargo, de verborragia, incertidumbre y mezclas de planos reales y virtuales. El otro relato es de un viaje a Lisboa de un director de cine porno que está por filmar una película allí. Y concluye la trilogía con “Catamarca o los garabatos del volver”. Aquí se tragaba con el relato de una viajera – investigadora que llega a Catamarca para ver qué está pasando con la extracción de minerales y la contaminación ambiental. Hay un aparato político que le traba su proyecto y entonces empieza a escribir sobre lo que le va sucediendo. Y se entrecruza con lo que transcurre, en otro plano, en un patio de una casa en Catamarca en donde se encuentra la abuela Bertha que está monologando fragmentos de lo que fue su vida y la llagada de los cuatro nietos que regresan a ese espacio donde se tramaron algunas huellas de las infancias reconstruidas en la adultez. A medida que trascurre esa siesta y tarde calurosa de verano van apareciendo voces que intentan conservar la vida transcurrida. Y, así, van asomando preguntas sobre el presente y la inminencia de la muerte. Hay una planta de Santa Rita que funciona como testigo de ese espacio y una aparición del Sagrado Corazón de Jesús que, cual Caronte, actuará como intermediario para el cruce de Bertha hacia la muerte. Es un trabajo que se ubica en los límites de diferentes géneros discursivos y que pretende, a partir, también, de la desolemnización, un desmontaje de símbolos ya instituidos. En “Catamarca o los garabatos del volver” se traman, en capas superpuestas, elementos de la cultura popular, creencias, recuerdos, deseos que, a su vez, intentan balbucear preguntas vinculas con la memoria, el lenguaje y la muerte. El fin de un patio, el fin de una familia y la construcción de la memoria.


En 2015 Alberto Moreno participó de una residencia para dramaturgos en el Obrador d´estiu de la Sala Beckett de Barcelona presentando en esa misma sala la obra “Sandra, al cruzar la esquina sólo encontró la lluvia”, bajo la coordinación de Jordi Casanova.“Barroco americano” (Ganadora la Fiesta Provincial de Catamarca 2017) Participó en la Fiesta Nacional del Teatro 2017 en Mendoza. Realizó funciones en el Festival Internacional de Teatro Víctor García, Tucumán. Formó parte del Circuito Internacional del Teatro INT y del Festival Internacional del Teatro de Buenos Aires, 2017)Su proyecto “Potro Domínguez: nuestra ficción” fue seccionado, mediante concurso, para ser producido por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes en el año 2018. Se estrenó, ese mismo año, con el nombre de “La fiebre de Denver”.“La helada” se estrenó en 2018 y ganó la Fiesta Provincial de Teatro Catamarca. Participó de la Fiesta Nacional del Teatro en Posadas y realizó gira por todo el noroeste argentino.“El banquete de los sobrevivientes”, (Ganadora de la Fiesta Provincial de Teatro Catamarca 2020 y participó de la Fiesta Nacional del Teatro en la Pampa en el 2021.“Sueño con Esther” fue una de las obras ganadores del Concurso “Nuestro Teatro” (2020) organizado por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes. Se estrenó de manera online, y fue dirigida por Fernando Uro, en el Primer Encuentro de Teatro Contemporáneo Argentina – México «De Punta a Punta» (2021).


La noche del cabrito o la sirena varada

¿Sos de recurrir a tus influencias literarias al momento de esbozar una obra?

Las influencias son muchas y muy variadas y no son solamente del campo literario. Van desde A. Chejov y R. Carver a Tina Turner, de J. Fosse, T. Bernhard a Gilda, de W. Faulkber o C. McCullers a programas de televisión de chimentos.
Pero quienes anclan fuertemente mis referencias a la hora concreta de pensar y trabajar en lo teatral son José Luís Valenzuela y Paco Giménez. Son para mí las dos personalidades más importantes, generosas, lúcidas, amorosas e inspiradoras en el panorama del teatro nacional. Y en ese sentido, cuando estoy en un proceso de creación, me propongo que esas referencias que te mencionaba, y muchas otras según el proceso creativo concreto, pierdan el adjudicado estatuto de importancia. Quiero decir; a los fines del mundo que voy intentando construir las referencias pierden el precepto cultural asignado por la cultura oficial. Me es tan válido un verso de una canción de cumbia como una cita de Chejov. Me gusta ese momento del proceso de creación donde conviven pacífica o polémicamente lo culto, lo masivo y lo popular. De hecho, en una de las últimas producciones estrenadas, justo antes de la pandemia, “El banquete de los sobrevivientes”, y que está basada en el “Banquete” de Platón, nos encontramos con un cruce y convivencias entre Tina Turner, las Azúcar Moreno con textos de Nietzsche, Lola Arias y Octavio Paz, por ejemplo. Y fue muy revelador en ese trabajo darnos cuenta que el “Banquete” de Platón estaba proponiendo una dramaturgia que se ubica en la vereda opuesta de la dramaturgia aristotélica generada por la “Poética”.

¿Sos de corregir mucho los textos?

Como tengo la posibilidad de dirigir mis textos las correcciones son por lo general en los ensayos, en la propia escena. Y ese es uno de los momentos que más ricos y placenteros ya que los actores, actrices, técnicos empiezan a proponer cosas, y siempre termino agregando relatos de los propios actores / actrices lo que hace que la corrección termine convirtiéndose en una nueva escritura.

Lo más frecuente en nuestros procesos es que haya un texto escrito inicial y otro, algunas veces muy distinto, al finalizar el proceso de puesta. Incluso en algunos trabajos nunca terminamos de tener una versión final del texto dramático. Nos pasó, por ejemplo, con “Cuarteto o los músicos van al infierno”, que iniciamos un proceso de montaje de esa obra pero a medida que avanzábamos los actores y actrices realizaban asociaciones personales y no llegábamos a concretar el texto inicial y, entonces, a través de un proceso bastante intuitivo y caótico, llegamos a formular una obra en la cual unos actores, actrices y un director se disponían a montar “Cuarteto o los músicos van al infierno” y, en el cual se veían imposibilitados de representar, puesto que las fracturas de lo real generaba fisuras en la propia obra y en los modos de actuar. Así fue que “El club de los 27”, la “Divina Comedia” de D. Alighieri, la cultura de masas, Catamarca, fragmentos biográficos y construcciones ficcionales empezaron a diagramar una estructura fallida y rizomática que, a su vez, creaban zonas en las que era posible volver a preguntarnos por el teatro y por la vida

“Catamarca o los garabatos del volver” se estrena en septiembre en Catamarca, ¿cómo se llevó a cabo el proyecto?

En este caso puntual la producción corre por cuenta del Teatro Cervantes. El teatro realizó una convocatoria pública para la programación 2022, en el marco del programa el “TNC Produce en el País”, de la cual quedaron seleccionadas cuatro obras (de Santa Fe, Río Negro, San Juan y Catamarca) dentro de ciento setenta y siete proyectos presentados de todo el país. Y con una curaduría a cargo de: Rubén D’Audia, Sebastián Blutrach, Romina Chepe, Mónica J. Paixao y Dora Milea, del Teatro Cervantes, conjuntamente con los referentes externos: Gonzalo Marull y Shoshana Polanco. Lo interesante de este programa es que todo el equipo de trabajo es de Catamarca, lo que deviene no solamente en la posibilidad de trabajar en un contexto de producción diferente al que habitualmente estamos acostumbrados en el ámbito independiente sino también que implica un trabajo remunerado para todos. Y, al llevar la marca del Teatro Cervantes, hace que llegue cierto público que no es el habitual de nuestros trabajos.


Alberto Moreno tiene publicadas las siguientes obras:
Siesta”, en “Teatro/13”, Inteatro, Buenos Aires, 2013.
Cuarteto o los músicos van al infierno, en “Dramaturgia 13. NOA”, Ediciones Culturales San Salvador, Jujuy, 2016.
Del nombre de los sentimientos, Inteatro, Buenos Aires, 2017.
La helada, Con/texto/tipea, Buenos Aires, 2021.
Tormenta de la piel, en “Dramaturgia del NOA”, Vizoso Edita, Instituto Nacional del Teatro, 2021.


Te interesa que se respeten los textos o dejás margen para que las actrices y actores improvisen?

Me interesa que los textos sean un motor que genere preguntas, que estén lleno de huecos para ser rellenados por quienes le pondrán el cuerpo, subjetividades y afectividades. Para mí un texto dramático es un eslabón más, es un fusible para que se enciendan chispas, cortocircuitos, estallidos, una especie de maquinaria que permita la generación del deseo. Por eso es que me resultan desafiantes los modos en que actores, actrices y técnicos van completando, desarmando y armando una nueva textualidad teatral. Y luego, con el contacto con el público se reinicia nuevamente el proceso de desarmar y seguir armando.

¿Qué te resulta interesante de proyectos como “Produce en el país”?

Lo enriquecedor y potente de este programa del Teatro Cervantes es que, por un lado, nos da la posibilidad a quienes venimos del campo teatral independiente de las provincias de que una entidad estatal nacional produzca nuestro trabajo y sin condicionamientos estéticos ni ideológicos. Y, por otro lado, como te decía anteriormente, la marca del Teatro Cervantes le da visibilidad a las obras en un ámbito mucho más amplio generando así también una ampliación del público. En ese sentido me parece sumamente desafiante el trabajar en otras condiciones de producción ya que a nosotros mismos nos obliga a pensar, diseñar y actuar en función de otros públicos.

En relación a los distintos públicos, ya sean extranjeros o de otras provincias, ¿te interesa, por ejemplo, el público de Buenos Aires?

En realidad al público de Buenos Aires no le interesa lo que yo hago y supongo que tiene que ver con un desconocimiento y la falta de contacto entre nuestras obras y el público porteño. Y ese desconocimiento genera grandes prejuicios vinculados con cuestiones estéticas, poéticas, de producción, de crítica, etc.
Por ejemplo, cuando fuimos al FIBA en el 2017 con “Barroco americano” algunos críticos que asistieron a la función en el Teatro del Abasto, luego me comentaban que no entendían cómo una obra que venía de Catamarca parecía más bien una obra de teatro alemán contemporáneo. ¿Qué estaban suponiendo? ¿Cómo creen que vivimos? ¿Cómo creen que trabajamos y creamos? ¿Las experimentaciones, las búsquedas, los tanteos por formas otras de lo teatral sólo son privativas de los lugares centrales de la cultura y el teatro? Y son justamente esas preguntas las que nos llevan a ser incorrectos y seguir trabajando…

“Sueño con Esther” también fue parte de una convocatoria, “Nuestro Teatro” ¿cómo fue esa experiencia?

Durante el período de la pandemia el Teatro Cervantes lanzó el concurso “Nuestro Teatro”, con la finalidad de estimular la creación a nivel nacional y crear contenidos durante la cuarentena. Y ahí escribí “Sueño con Esther” que quedó dentro de las obras seleccionadas. En ese momento del encierro decretado empecé a pensar otros tipos de entierros y surgió la línea argumental de la obra. La historia comienza cuando el adolescente Moisés invoca, a partir de un sueño, a Esther Williams, la icónica actriz estadounidense famosa por sus películas musicales con espectáculos acuáticos. El joven necesita que ella lo ayude a cruzar un río de montaña y así poder salir del lugar en el que se siente encerrado. Sin embargo, antes de lograr el cometido, los dos personajes dialogan en una playita junto al agua y, mientras se preparan para el cruce, se develan algunos mitos locales. Se estrenó de manera online, y fue dirigida por Fernando Uro, en el Primer Encuentro de Teatro Contemporáneo Argentina – México «De Punta a Punta» (2021).

¿Qué es el teatro para vos?

Ojalá lo supiera, y entonces escribiría un manualcito. Pero más allá de la ironía, o desde ahí, para mí el teatro es el lugar de las preguntas, de la resignificación de los desechos, de la puesta en jaque de las identidades, es el lugar donde morimos festivamente, es el lugar de la orgía, el lugar desde donde podemos lanzar piedras, es el lugar donde se gestan conocimientos, es el lugar donde lo importante se trastoca, es el lugar donde intentamos construir a pesar de toda las mierdas del mundo, es el lugar que nos reclama recuperar lo dionisiaco…


1 de abril de 2022