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OBRA EN CONSTRUCCIÓN

De la literatura al cine

Entrevista a Natalia Meta y Leonel D’Agostino autores del film El prófugo

Conversamos en esta oportunidad para la sección “Obra en construcción” con Natalia Meta y Leonel D’Agostino a propósito de El Prófugo, segunda película dirigida por Natalia Meta y escrita en colaboración con Leonel D’Agostino, que tuvo su Avant Premiere en febrero del 2020 en la Competencia Oficial del Berlín International Film Festival, participando luego en festivales como San Sebastián International Film Festival y BFI London Film Festival. La película se estrenó el 30 de septiembre de 2021.

Licenciada en Filosofía, egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Natalia Meta trabajó como guionista y en 2006 fundó la editorial La Bestia Equilátera junto con Luis Chitarroni y Diego D’Onofrio. En cine fue productora ejecutiva asociada de los films Un Amor (Paula Hernández, 2011) y Las Acacias (Pablo Giorgelli, 2011, Cámara de Oro del Festival de Cannes 2012). En el 2017 co-produjo Zama, de Lucrecia Martel (Selección Oficial 74° Festival de Venecia y NYFF), ganadora de premios nacionales e internacionales: 14° Latin Beat Film Festival 2017 (Japón), Mejor Película, 47th International Film Festival Rotterdam, KNF Award Mejor Película y Premio Cóndor Mejor Película, entre otros. Su primera película como guionista y directora es Muerte en Buenos Aires (estrenada en Argentina en el 2014) por la que ese año estuvo nominada en la categoría de mejor Ópera Prima en los Premios Sur y con la que participó entre otros en la Selección Oficial del Latin Beat Film Festival (Japón, 2014) y del Cine Latino San Diego (USA, 2015), en el Montréal Film Festival (Focus on World Cinema), en La Habana International Film Festival (Sección paralela: A sala llena), y en la sección oficial del BiFan-Buchon (Corea), donde el actor Chino Darín ganó el premio al mejor actor. La actriz Mónica Antonópulos también ganó por su interpretación en esta película el Premio Cóndor de Plata a la Mejor Revelación Femenina. En México, Muerte en Buenos Aires se estrenó en el 2015, en el Guadalajara Film Festival.

La idea de «El Prófugo» surgió a partir de leer la novela «El mal menor», de C. E Feiling, asegura Natalia Meta

Por su parte, Leonel D’Agostino es egresado de la ENERC con el título de Guionista Cinematográfico. En cine participó como guionista del mediometraje de ficción Invisibles (Lucía Puenzo, 2004), y de los largometrajes A través de tus ojos (Rodrigo Fürth, 2006), Un amor (Paula Hernández, 2011), Puerta de Hierro: el exilio de Perón (Víctor Laplace y Dieguillo Fernández, 2012), Planta madre (Gianfranco Quatrinni, 2014), Caída del cielo (N. Sánchez Sotelo, 2016), Nieve negra (Martín Hodara, 2017), Blindado (Eduardo Meneghelli, 2019), El hijo (Sebastián Schindel, 2019), Porno para principiantes (Cali Ameglio, 2019), El plan divino (Víctor Laplace, 2019), Ciegos (Fernando Zuber, 2019), Las siamesas (Paula Hernández, 2020), El prófugo (Natalia Meta, 2021), Miénteme (Sebastián Schindel, en post producción) y El viento que arrasa (Paula Hernández, en pre producción). Fue codirector (junto con Laura Ortego) y guionista del largometraje documental Río Mekong (2018), y guionista de los documentales El fin del Potemkin (Misael Bustos, 2011), El rascacielos latino (Sebastián Schindel, 2012) y La casa de Argüello (Valentina Llorens, 2019).En televisión participó como autor de las telenovelas Malandras (Canal 9, 2003), Jesús, el Heredero (Canal 13, 2004) y El Elegido (TELEFE, 2011); del unitario Reacción en Cadena producido por Fundación Huésped (Canal 13, 2019); y de las miniseries de ficción Tiempofinal (TELEFE, 2001/02 y Fox, 2008), Mosca & Smith (TELEFE, 2005), Impostores (FX y Canal 13, 2009/10), Alguien Más (Once TV, 2013), Los Siete Locos y Los Lanzallamas (TV Pública, 2015), Cromo (TV Pública, 2015) y La Jauría (Amazon Prime, 2020). En no-ficción para televisión fue guionista en diversos programas humorísticos, periodísticos y de entretenimientos (Trato Hecho, La Biblia y el Calefón, Mañanas informales, entre otros). Trabajó en desarrollo de contenidos y proyectos para Fox, TyC, Agulla & Baccetti, TELEFE, Media PRO y Viacom, entre otras empresas. Fue guionista y director en las series documentales para televisión Gente Grande (Canal Encuentro, 2011) y Prematuros (CDA, 2012), y guionista de las docuficciones Amor Binario (TecTV, 2017) y ¡Hay un físico en mi sopa! (Canal Encuentro, 2019). Ha recibido numerosos premios, entre los que se destacan, tres Premios Argentores (2011-2021) a la mejor telenovela episódica por El Elegido, mejor adaptación cinematográfica por la película El hijo y mejor adaptación cinematográfica por la película Las Siamesas, Cóndor de Plata a mejor adaptación de guion por la película El hijo (2021) y Premio Sur al mejor guion adaptado por la película Un amor (2014.) Desde el año 2015 hasta la actualidad se desempeña como tutor en las tesis del último año de la carrera de Guion en la ENERC.

«La idea de que lo onírico y la realidad estén totalmente empastados y uno no pueda distinguirlo está muy presente en la novela y en la película», asegura Leonel D’Agostino

Natalia Meta: La idea de El Prófugo surgió a partir de leer la novela El mal menor, de C. E Feiling, que a mí me gustó mucho y me pareció interesante que se convirtiera en película. Yo había tenido una experiencia de doblaje muy larga con una película anterior. El actor estaba en Los Ángeles y había que hacerlo vía satélite, fue larguísimo. Ahí empecé a conocer mucho sobre los trucos de los doblajes y cómo se manejan los sonidos. Y escribí mucho de lo que después terminó incluido en la película. Pero muchas cosas aparecieron una vez que empezamos a trabajar con Leonel.

Leonel D’Agostino: La primera versión del guion estaba más pegada a la novela, que es una obra del género terror, aunque no podría encasillarse del todo en ese género porque está bordeando cierta sátira o comedia, un entorno cómico sobre los 90´. También esa primera versión estaba más pegada a los personajes de la novela.

Natalia Meta: Me gusta cómo se encarnan las fantasías en la novela. Hay dos partes que son muy interesantes, por un lado el misterio de cómo los sueños se hacen realidad y, por el otro, el previo, es decir de cómo aparece una idea y no otra… ¿Qué es lo que se impone? ¿Cómo aparece el deseo? Están esos misterios para mí. Eso es lo que me gustó mucho, está muy bien tratado, no porque la novela dé respuesta sino porque están las dos preguntas.

Leonel D’Agostino: La idea de que lo onírico y la realidad estén totalmente empastados y uno no pueda distinguirlo está muy presente en la novela y en la película. Es la sustancia de ambas. Si bien hay algunos personajes y escenarios que son distintos, esto está muy presente y es la primera impresión que, al menos a mí, me dejó la novela.

Érica Rivas en una escena de «El prófugo»

Natalia Meta: Todo lo que tiene relación con lo auditivo fue lo que más prevaleció. Me parece que eso fue algo determinante. Hay algo de la incertidumbre, también. Nosotros estamos muy atados a la realidad y la verdad, pero vivimos en un mundo de fantasías y lleno de incertidumbre, donde no podemos distinguir tan fácilmente. Con la pandemia se vio mucho, uno no sabía qué iba a pasar ni sabía qué estaba pasando. A mí me interesaba mucho esa condición que tenemos arraigada.

¿Y cómo fue que comenzaste a participar en el proyecto, Leonel?

Leonel D’Agostino: Natalia tenía una versión escrita. Me llamó para trabajar sobre esa versión. Yo fui haciendo un acompañamiento y a medida que trabajábamos, me fui metiendo cada vez más en el proyecto. Armamos una estructura nueva en base a lo que estaba. Reescribimos una nueva versión y después retomamos. Todo el proceso habrá durado cuatro años. Después, Natalia incorporó el mundo del sonido, que fue a lo hizo referencia al principio. Todo lo sonoro empezó a tejer redes en las tramas. Y en un momento abordamos el mundo de lo cuántico.Uno va tomando decisiones, vas por un camino y se van abriendo un montón de puertas. Dijimos: “Abramos los dos y vemos por dónde nos lleva”. Después cuando surgía cualquier duda y nos parecía que estaba bueno agregar algo, decíamos: “Esta escena ya está escrita”. Era como tener un montaje ideal. Lo cuántico estuvo bueno, fue como expandir el mundo. Tomábamos todos los ramales para luego ver a dónde llegábamos.

Daniel Hendler en «El prófugo»

Natalia Meta: Y todo lo del final fue muy discutido, creo que hubo versiones distintas hasta muy cerca de filmar las escenas. El guion estaba muy vivo. Para mí es uno de los grandes dilemas: si dejás las cosas que tienen que ver con los fantasmas, es decir tomarse alguna licencia, o dejar que se imponga más lo formal. Creo que esto es parte de las decisiones más difíciles respecto al guion. Hay guiones que son más formalmente perfectos. Acá hubo cambios con respecto a la novela. Hay cosas que en la novela no están resueltas, nosotros las complejizamos. Por ejemplo, la cantidad de prófugos.

¿Cómo funciona el traslado de la literatura al cine? ¿Todas las historias son adaptables?

Natalia Meta: Ahí hay muchas cosas a considerar. Para mí cuando una novela es muy buena es muy difícil de adaptar al cine si se piensa en una adaptación literal, más allá de la adaptación en sí. Está esta cuestión de que uno la idealiza tanto que competir con eso es imposible; es una competencia con algo inalcanzable. Quizás sea mejor, en esos casos, que la película sea un punto de referencia y esté dentro de lo posible. Es muy difícil que la adaptación satisfaga a todos.

Leonel D’Agostino: Recuerdo que en la adaptación de Los siete locos de Roberto Arlt no había forma de que esté así tal cual, había que reorganizarla, reestructurarla y parte del equilibrio fue que el primer capítulo fuera el mismo, y romper la cronología después. Y después se empezó a expandir la cronología lineal. En el caso de El mal menor yo había leído la novela y no la podía imaginar como película. A los meses me llamó Natalia y me dijo que estaba trabajando en la adaptación. Me generó una gran curiosidad. Hay novelas que te despiertan más a lo audiovisual, si bien para mí la adaptación es una forma de traducir lo literario.

«Para mí cuando una novela es muy buena es muy difícil de adaptar al cine si se piensa en una adaptación literal»

NATALIA META

Natalia Meta: Para mí ahí hay un gran tema con la adaptación. Esta es una novela que tiene grandes escenas visuales, muy oníricas, es como una mezcla de surrealismo y cine clase B. Entonces, pareciera que da como para adaptarla tal cual. No nos olvidemos que se trata de una novela icónica. Yo pensaba: si cambio esto u aquello, ¿cómo será la recepción? Tenía la sensación de que no iba a funcionar así o por lo menos yo no podía hacerla de esa forma tan literal. Si bien la novela tiene esta cosa cómica es muy turbulenta y a mí eso no me sale, no veía cómo hacerlo de una manera que respondiera llevada al cine. Después también el final de la novela, que es igual pero distinto, no sólo en lo que ocurre sino también en el sentido en el que ocurre. Eso era importante para mí. Éstas son cosas que fui elaborando después de filmar la película. Mucho del cine de terror suele castigar el deseo, sobre todo el femenino. Es algo que responde a una época, ahora es otro clima de época. Uno también quiere cambiar la melodía, el ritmo, para generar otra sensación o impresión, no es cambiar la narrativa.

También hay un gran trabajo del humor en la película…

Leonel D’Agostino: Sí, queríamos que tuviera esta cosa de ser una película de terror que no asusta. Eso fue un tono muy difícil de encontrar.

Natalia Meta: Para mí era muy peligroso, pero lo quería hacer, no había otra forma de hacerlo. Era peligroso porque son dos cosas que se pueden cancelar mutuamente. Hay una frase de César Aira que dice algo así como que a partir del Siglo XX no hay nada que no pueda hacerse a través del humor. Ya no tenemos una relación tan ingenua con las cosas como para desterrar el humor. Gracias a Leonel creo que la película tuvo bastante cohesión.

Es interesante cómo El Prófugo dialoga con películas que están fuera del género, pienso en Mujer bajo estado de influencia de Cassavetes.

Natalia Meta: Sí, la vi mientras estaba preparando la peli. Es una referencia.

Érica Rivas y Cecilia Roth, en «El prófugo»

¿Cómo vivieron la repercusión que tuvo la película?

Natalia Meta: Me sorprendió mucho que captaran muy bien los matices de la película. Es esperable que a algunos no les guste que el género no esté muy bien definido, pero mucha gente captó toda esta cuestión del humor. También hubo interpretaciones interesantes sobre las cuestiones del género. Para mí fue muy buena la recepción.

Leonel D’Agostino: Desde el vamos iba a ser una película difícil porque no está encasillada en ningún lugar cómodo.

Natalia Meta: A mí me parece que lo que es lindo de la película, y que trata de mostrar, es que la incertidumbre no es algo necesariamente malo. Es el truquito con la película de terror, que está basado en que la incertidumbre es algo malo. Esa es la diferencia con el suspenso, que no sabés si algo malo va a pasar o no. En cambio, en el terror sabés que sí, pero no sabés cuándo. Por eso el tiempo juega un papel tan poderoso. Más estirás, más se potencia esa sensación de que va a pasar algo malo. En la película lo que se logró es esta sensación de que por ahí pasa algo malo, pero que por ahí no, todo lo contario, sucede algo bueno. Eso tiene una razón de ser y es que la incertidumbre permite que las cosas cambien. Uno sufre, es cierto, pero permite que todo cambie. Es la posibilidad de reinvención. Eso es algo esperanzador. Es clave tener esa perspectiva.

Trailer de «El prófugo», escrita por Natalia Meta y Leonel D’Agostino, con dirección de Natalia Meta.

30 de junio de 2022

1 / Jul / 2022