Revista Florencio

COMARCAS, UN PROYECTO DOCUMENTAL Y FEDERAL

Cuando la radio revela a todo un país

Hay una Argentina hecha de muchas Argentinas, pequeñas regiones que son el alma de este gran país, cada una con sus historias, sus músicas, sus paisajes, sus culturas, su gente. Para poder retratar esta riqueza cultural, Radio Nacional ha ideado Comarcas, ciclo de documentales realizado por las emisoras de provincia de la radio pública, en el marco de Artística Federal de Gerencia de Emisoras.

Comarcas es un proyecto que aspira a que cada emisora de la Radio Pública pueda contarle al país y al mundo, asuntos locales. Así conoceremos paisajes, hechos históricos, manifestaciones culturales, músicas, libros, biografías, leyendas y sucesos que sólo el pueblo puede aprender del pueblo. Se podrán escuchar los documentales en todas las emisoras de Radio Nacional, en sus páginas web, redes sociales y en todas las plataformas. Habrá un estreno por semana.

Para hablar de la iniciativa, Florencio se puso en contacto con cuatro autores, cuatro documentalistas radiales, quienes contaron el proceso de sus trabajos, su línea argumental central y qué esperan de esta propuesta, de variedad estética y amplio contenido federal. Es el caso de Damián Causero (de Santa Fe, quien escribió acerca de las inundaciones que enlutaron a la provincia en 2003); Miguel Passarini (de Rosario, autor que decidió narrar la historia del grupo teatral rosarino Arteón, con sus más de cincuenta años de recorrido y la historia de su creador); Teresita Valeria Moreno (de Santiago del Estero, quien hizo foco en una particular creación musical de su tierra, y en su gran tradición, como es la vidala), y de la barilochense Gabriela Salamida, observadora que abordó la realidad de su ciudad, a la cual describe como “de frontera, con una historia oficial que ha negado y renegado de los pueblos originarios, de su pasado agrícola-pastoril y de su constitutivo vínculo con el otro lado de la Cordillera de los Andes.”

INUNDACIONES SANTAFESINAS

Operador y Editor en Radio Nacional Santa Fe, Causero, define a su abordaje sobre la crecida de las aguas en 2003, como “un hecho muy triste y complejo que sucedió en la ciudad, cuando gran parte sufrió una increíble inundación, provocada por la crecida extraordinaria del Río Salado, y que se podría haber evitado, ya que por cuestiones políticas, una obra que habría contenido la furia natural del río no fue terminada.”

Damián Causero

La idea de ¡Comarcas…Santa Fe, la radio…y los siempre mojados!, tal el título de su documental radial, surgió, según cuenta, cuando se cumplieron los 100 años de la primera transmisión de radio. “En ese momento -observa- queríamos plasmar la importancia que tuvo este medio durante esa situación, donde el agua avanzó como un río de montaña, cubriendo rápidamente gran parte de la ciudad, y la radio era un medio de información permanente, de servicio y de compañía, en una época donde no había mucha tecnología disponible. Era la única forma de comunicación posible y en esos momentos en que el agua avanzaba por la ciudad, donde los desencuentros y la desesperación por saber dónde encontrar a un familiar, a un amigo, o ayuda para sobrevivir, solo se encontraban en la radio, muchas de las cuales, además, quedaron fuera del aire porque también padecieron la inundación.”

El trabajo preparado tuvo en un comienzo un formato más periodístico que documental. Ya con la música, los testimonios y algunas ficciones ya recopiladas, junto a Sebastián De Marco y Mariana Steckler, (Directora de Radio Nacional Santa Fe), se propusieron volver a realizarlo, pero en esta oportunidad en forma de documental radial, “un género poco frecuente en radio, y poder presentarlo como parte del ciclo Comarcas y de esta manera fueron surgiendo las ideas y las letras para poder llevar a cabo la realización.”

Una de las bases principales, agrega, fue incluir una canción que acompañara los casi diez minutos que dura el trabajo, por lo que se utilizó, Reza, una obra del poeta y músico de la ciudad de Esperanza Dario Chiesa, que se amolda, de acuerdo a Causero, con su parte instrumental y vocal al texto logrado.

“Desde que me incorporé al equipo de Artística Federal, que dirige Pedro Patzer -remarca- los conocimientos y recursos que se lograron aprender, hicieron que escribir y crear en radio fuera un verdadero placer, y más aún cuando se pueden realizar con total libertad. Es que la radio, como medio, en los últimos tiempos ha cambiado mucho, las imágenes lograron romper la magia de solo escuchar la voz, e imaginar.  Pero con esta serie de documentales, se puede volver a que el oyente pueda crear su propia imagen de lo que escucha, y este documental en especial, es un viaje que fluye a través de la música, las palabras, la emoción y el agua.”

LA ESCENA, EN CLAVE ROSARINA

Periodista de acreditada trayectoria, hoy Editor de Espectáculos y Cultura del diario El Ciudadano y crítico teatral, Passarini puntualiza que su decisión no fue otra que contar la gran historia del mítico grupo rosarino Arteón, y la historia de su creador, el director de cine y teatro Néstor Zapata.

Miguel Passarini

Dice que Zapata, “a sus 80 años, se sumó a esta propuesta que tendrá cuatro capítulos, que completarán aproximadamente una hora de duración, donde intentamos contar el recorrido de este colectivo de arte desde 1965 a la fecha, pasando por su gestación, los duros tiempos de la última dictadura cívico-militar, algunos de sus trabajos más destacados como La Forestal o Malvinas, canto al sentimiento de un pueblo, espectáculos teatrales de gran repercusión, y también el presente, con el inminente estreno de la última película de Néstor, protagonizada por Luis Machín, Milagro de otoño.”

El objetivo del documental radial Arteón y Néstor Zapata, diálogos entre poética y política es, de acuerdo al autor, “poder mostrar esa coherencia entre ética y estética que marcó todos estos años, es dar a conocer a mucha gente cómo este grupo sostuvo una llama encendida y se convirtió en la plataforma de despegue de otros grupos, de trabajo y creadores que transitaron y transitan por sus legendarios talleres.”                        

Consultado acerca del porqué de la elección del tema y de su personal relación con el mundo teatral rosarino, responde: “Muchas veces me preguntan de dónde viene mi vínculo con el movimiento teatral rosarino (y el de todo el país) y me cuesta encontrar ése lugar en el tiempo, porque es algo que me lleva a mi llegada a Rosario en 1984, pero incluso viene de antes. Siento que mi paso por la carrera de arquitectura me conectó, primero, con la idea del espacio: dimensiones, tensiones, circulaciones, de cómo transitarlo; no hay mucha diferencia entre una maqueta de una obra de arquitectura y una escenográfica. Y mi interés por la literatura en general y la dramática en particular hicieron el resto. Ahí hay un punto de unión, todo eso transitado desde el periodismo me convirtió en crítico o periodista teatral y con los años en un referente para la comunidad teatral local de la que soy orgullosamente parte porque acompaño en todo lo que puedo y está a mí alcance. Y otro muy importante es mi interés por el arte, pero en particular por los fenómenos vivos, y el teatro es de los últimos que nos quedan. Tiene algo de ceremonia y de verdad que no tienen otras artes que, obviamente, también me interesan, pero en el teatro conviven todas las artes al mismo tiempo: plástica, música, coreografía, texto, etc.”

Néstor Zapata

Para este trabajo, informa, se basó esencialmente en el anecdotario. “Creo que la anécdota encierra todo lo demás. Cualquier entrevistado, incluso por fuera de este proyecto, cuenta mucho más de él desde la anécdota, desde esa reconstrucción de un momento de su vida o recorrido que algunas veces suma algún aspecto que el tiempo vuelve ficción, que desde la descripción fría y cronológica de los hechos donde siempre hay algo de especulación. Y en el caso específico de un grupo de teatro y cine como el Arteón, que además tiene en su haber una obra de teatro, Bienvenido León de Francia, que es un homenaje al radioteatro y que también se adaptó al cine, los elementos del radioteatro, como los efectos sonoros en diálogo con el relato fueron de gran ayuda. Pero, sobre todo, y como en todo trabajo artístico, hay que producir ese contenido que nos gustaría escuchar; ahí radica un rasgo de fidelidad que además de estético es ideológico y que en mi caso da sentido a todo trabajo que encaro. No sé si es una virtud; no sé trabajar de otro modo.”

Luego, comenta: “Asocio mucho este presente de la radio, más allá del vivo y de lo cotidiano, a la producción de contenidos on-demand como pasa con el streaming en la televisión. Hay un gran interés por el formato podcast y los públicos están ampliamente diversificados, y hay que salir de los nichos de comodidad que implican ciertos carriles hegemónicos e ir por los atajos, que además son mucho más interesantes para contar, y proponen grandes desafíos. Pero por encima de todo, creo que es una responsabilidad de los medios públicos producir contenidos de calidad que amplifiquen las audiencias y que, al mismo tiempo, dejen un registro de su tiempo y de su época o cuenten momentos y personajes que están allí esperando ser contados. En ese sentido, Comarcas hace historia, porque son retratos de aquellos que van un poco por fuera del mainstream; en la mayoría de los casos, la historia oficial omite este tipo de historias porque no siempre son cómodas o complacientes. Este trabajo es todo un descubrimiento personal. Si bien me había desempeñado produciendo piezas artísticas y guiones, incluso para otros medios, y siempre trato de producir textos que tengan un valor literario por fuera de cualquier otro objetivo propuesto, esta tarea tiene dos enormes aciertos: la libertad, que es imprescindible en todo proceso vinculado con lo artístico, y el placer por comunicar que compartimos entre todos los y las colegas que participamos en este espacio.”

ETERNA ESENCIA SANTIAGUEÑA

“Tere” Valeria Moreno, por su parte, proviene del ámbito de la locución y ha sido conductora de distintos programas musicales, por lo cual es propietaria de un sólido conocimiento acerca de las mejores expresiones folklóricas de su provincia.

“Tere” Valeria Moreno

“Con la idea de mostrar a mi Santiago del Estero desde lo profundo y a sus más entrañables costumbres es que propuse el documental sobre las vidalas. ¿Por qué? Porque todos relacionan la chacarera con Santiago, pero la realidad es que hay un canto más hondo y enraizado en hombres y mujeres que habitan estas tierras. Así como no sabemos de dónde viene la chacarera, o si el tango es argentino o uruguayo, tampoco conocemos -o sabemos muy poco- de este canto ancestral que para muchos es un canto dolido, pero yo prefiero llamar un canto de lo más profundo del alma que en su largo recorrido sale sentido, pero no siempre por dolor, sentido por amor, por felicidad o por diversión. Este documental intenta mostrarlo de una forma distinta. Estamos acostumbrados a que los documentales estén presentados y tengan intervención de voces potentes e impostadas (en caso de documentales puramente sonoros). Así que, a diferencia de todo, elegí que en este documental solo se escucharan voces de quienes viven y sienten la vidala. Es la única forma de que se puede entender lo que se expresa en ella, por lo tanto, solo participan vidaleros: se puede escuchar a Casilda Chazarreta, Fidel Ferrández, Sebastián Barraza, Tere Pereyra y Pancha Gallardo. Además, introduje un audio de uno de mis programas (Zona musical) en el que participaron todos estos vidaleros en 2015. Escuchar en aquella oportunidad, me hizo viajar en el tiempo, a mi niñez en donde los recuerdos del carnaval me llevaron a una comparsa en la que todos sus integrantes hacían sonar cajas vidaleras acompañadas por silbatos y vestidos como indios. Investigar, preguntar, me llevó a conocer otras cosas sobre esas comparsas que tal vez en otro documental lo pueda plasmar, pero lo importante es que la vidala está presente en casi todos los acontecimientos que se rememoran casi desde el comienzo de la vida misma en la provincia”, explica.

Solo dos personas intervinieron en el documental: Sebastián Céspedes en la edición y la autora en la idea y producción general.

“Es importante saber que este canto, nativo o no, se conserva a través de los siglos siendo el único que prácticamente no tiene una escritura musical, ni siquiera de sus versos. Tal vez los que actualmente la cantan sí escriben sus versos, pero aquellos que la conservaron durante tanto tiempo solo improvisaban en el momento mismo de entonar. Es el canto del hachero y hachera, es el canto de obraje, de quienes trabajan en el monte, en el campo, en tierras ardidas por el sol y días de calor solo por ellos soportados. En resumen, es importante conocer nuestra historia también en este sentido, ya que Santiago no es solo chacarera, también es chamamé, pero primero… es vidala. Es una mirada al interior no solo de la provincia sino también al interior de la historia, eso que no se cuenta, que no se dice como en su momento pasó con el quichua.”

En este documental, Casilda Chazarreta hace la introducción a cada tema “casi con un tono de vidala y así se cuenta de dónde viene la vidala (según las diferentes opiniones de vidaleros y músicos), qué expresiones contienen este canto y cuál es la lucha por sostenerla en los encuentros de vidaleros.”

“También incluyo -subraya- un fragmento de Don Zenón, del escritor Dante Cayetano Fiorentino, un relato muy interesante sobre un hombre de campo y la vidala.”

LOS MAPUCHES Y BARILOCHE, CON UNA NUEVA MIRADA

Gabriela Salamida, nacida en Bariloche, estudió en Buenos Aires y aprendió a reconocer sus raíces con la mochila al hombro, recorriendo Latinoamérica. Estudió en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA la carrera de Ciencias de la Comunicación y se recibió con una tesina audiovisual sobre el servicio de mensajes a pobladores rurales de Nacional Bariloche.

Gabriela Salamida

Su historia con respecto al ciclo es la siguiente: “En Nacional Bariloche nos organizamos en un grupo de tres personas, dos del área periodística: Luciana Avilés y Gonzalo Contino, y yo, que estoy en artística y hago de nexo con el grupo federal. Además, contamos con el apoyo y el asesoramiento del director de la radio, Rodolfo ‘Pancho’ García. Con este grupo tenemos en carpeta una serie de temas con distintos grados de avance: uno sobre la Lof Fvta Anekón (comunidad mapuche de la estepa rionegrina), otro sobre la rosa mosqueta (planta exótica, medicinal, fuente de trabajo y sabor local); otro sobre las construcciones identitarias del «ser barilochense» y por último, una idea de indagar sobre las memorias y los capitales sociales puestos en juego en las rebeliones populares acontecidas en nuestra ciudad. El nombre Bariloche es una derivación de la palabra en mapudungun «Vuriloche», cuyo significado es “gente del otro lado de la montaña”, término con el que las comunidades mapuches trasandinas, del lado Oeste de la cordillera, llamaban a las que se encontraban de lado Este. Ese simple dato es una pista que se puede seguir (si se quiere, claro está), para ir entendiendo muchas cuestiones relativas al desarrollo comunitario, económico-productivo y territorial de la zona en sus inicios, así como a sus continuidades y rupturas históricas (a través de las políticas de incorporación a la Nación argentina, campañas militares incluidas). La cordillera, más que una frontera, ha sido antaño un espacio de encuentro y comunicación: la cantidad de pasos cordilleranos creados por habitantes de uno y otro lado dan cuenta de ello. Y la historia de las corrientes migratorias europeas lo corroboran, ya que en las zonas patagónicas estas corrientes no comenzaron por el Este sino por el Oeste, con aventureros y comerciantes inicialmente afincados en lo que hoy es el lado chileno, que luego iniciaron proyectos comerciales (algunos llegados a gran escala con la ayuda del Estado Argentino) y de vida en este lado de los Andes. Es nuestro objetivo poder complejizar nuestras miradas sobre los temas elegidos, buscar revisar «la historia» y encontrarnos con las historias, con las orales, con las de la academia, con aquellos indicios que nos permitan ajustar el espejo donde nos miramos, hacerlo crecer, para que «quepamos todes».

Al preguntársele el del porqué de la elección de este tema y de su personal relación con el universo de la etnia mapuche, establece: “Yo desciendo de croatas, italianos, alemanes, españoles y holandeses, y podría quedarme todavía con ese relato de la Argentina venida en los barcos, pero… mis compañeros y compañeras de clase tenían apellidos que hablaban de otro origen (aunque en esa época no tenían igual significado que ahora para mí). Los mapas con la distribución de pueblos precolombinos en la escuela (y una hermosa leyenda mapuche del manual de cuarto grado). La sacudida intelectual en la facultad. Una amiga tras los rastros afro en Argentina. El tango. Más amigas y amigos con agudas miradas sobre la historia nacional. La película El cielito. La militancia en los barrios de pie porteños. El viaje por Latinoamérica… Me hicieron volver a ver, y reconocer que la calle Onelli y los barrios del Alto, los más populares, son también lo más latinoamericano que tenemos en Bariloche. Hacerme consciente de esa tensión, me permitió revisar estereotipos, lugares comunes, pequeños racismos y confrontar, también, con quienes me mandaron a Europa a buscar mis orígenes, pues ya sabía que estabamos-siendo aquí en América Latina y que lo que nos toca, es crear un futuro con otros horizontes, como decía Rodolfo Kush.”

Más tarde, opina: “La radio sigue siendo hoy un medio elegido para informarse y para sentirse en compañía, no importa si se escucha en el estéreo del auto, en el aparato que está en la cocina, en la portátil debajo de la almohada o en el parlante de la PC, la radio sigue sonando en nuestras vidas. Tiene características que, creo, la van a mantener vigente por mucho tiempo. Desde el lugar de las audiencias, es el poder escucharla mientras hacemos otras cosas, el permitirnos usar la imaginación, el no requerir grandes inversiones (ya que posee una tecnología de reproducción sencilla y democratizada), el tener la calidez de una voz humana que nos habla, que genera compañía, que nos entretiene e informa. Y desde el lugar de la producción, la posibilidad de hacer radio incluso con pocos recursos (en comparación con la TV, prosperaron más las radios por streaming que los canales digitales), su capacidad de generar proyectos comunicacionales diversos y segmentados, con distintos actores sociales detrás (aunque concentrado, tiene más democratizado el acceso a otras voces y miradas), su convivencia con otras plataformas y soportes, que ahora la complementan, y que ella nutre con contenidos (como los podcast, para una escucha a la carta). Y en general, sigue siendo un medio que sostiene -más que la TV-, la noción de servicio público. Y en ese sentido último, el género de documental periodístico, es un formato que permite comunicar con un grado de complejidad mayor: con capacidad de incluir en poco tiempo información de distintas fuentes, con más posibilidades de exploración sonora que el vivo (con construcciones de sentido a partir de lo sonoro y de la yuxtaposición de voces e ideas), y con la facultad de recuperar el vínculo entre la radio informativa y la radio artística, para que la experiencia de informarnos también pueda ser una experiencia de disfrute estético.”

Por último, explicita que todavía no tiene editado ninguno de los documentales y que le cuesta responder sobre algo que no está realizado aún. “Se encuentran en etapa de producción, con algunas entrevistas realizadas, pero no hicimos los guiones ni comenzamos la edición. Con estos trabajos que estamos desarrollando queremos contarles nuestros descubrimientos, queremos transmitir lo que nos cuentan en la radio y fuera de ella, desde y con sus voces. Nos gustaría que al escuchar los trabajos pudieran sentir que no los tradujimos, que pudimos incluir sus miradas y que las pusimos en juego con las nuestras y con otras tantas. Deseamos que estos trabajos les generen preguntas, les agiten la memoria, les brinden nuevos espacios para encontrarse y les renueven las ganas de seguir escuchando radio.”

L.C.