Revista Florencio

EVOCACIONES. LOS AÑOS DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA, HECHOS CANCIÓN

Corsini y Blomberg, al rescate de unitarios y federales

De la pluma de Héctor Blomberg, múltiple autor teatral y radial, letrista, poeta y periodista, surgió un puñado de canciones que retrató con lirismo, emoción y desde un punto de vista sentimental los años del gobierno de Juan Manuel de Rosas en la Confederación Argentina. Ignacio Corsini puso su voz y Enrique Maciel las melodías al llamado “Ciclo Federal”, que aquí se recuerda.

Recordemos: entre 1929 y 1939, irrumpió en el universo de la música “nacional” -esa zona de confluencia entre el tango y que lo llamaríamos hoy la canción “campera”, rural, básicamente generada en la llanura bonaerense- un repertorio muy específico, distinto a todo lo que venía creando, de la mano de un intérprete, de un letrista y de un músico. Valses, cielos, vidalas, estilos, tangos, milongas fueron el vehículo musical para que la voz de Ignacio Corsini, los textos de Héctor Blomberg y las melodías de Enrique Maciel retrataran con hondura, sentimiento e idealismo romántico los tiempos de Rosas en el poder absoluto de la Provincia de Buenos Aires y en su proyección sobre todo lo que en aquel momento se denominaba Confederación Argentina. 

Divisas punzó, ponchos celestes, referencias a Oribe, a Cuitiño, Encarnación Ezcurra, a Lavalle, aljibes, puñales, guitarras, payadores, cielitos, paisanos en armas, patios y jazmines se suceden en este repertorio, dando el marco a cada creación de Blomberg.  Melancólicas historias de amor con el telón de fondo de los enfrentamientos entre unitarios y federales fueron el eje central de este ciclo, un momento artístico único, que encontraría en el futuro pocos continuadores estilísticos en la canción popular.

En las décadas venideras artistas mayores como Nelly Omar, Hugo del Carril y Edmundo Rivero -los llamados «Cantores nacionales»- fueron algunos de los que mantuvieron puntos estéticos en común con lo referido. El ahora conocido como “Ciclo Federal” tuvo en La pulpera de Santa Lucia a su obra emblemática y en piezas como Tirana unitaria, China de la Mazorca, La mazorquera de Montserrat, La guitarrera de San Nicolás, La bordadora de San Telmo y La canción de Amalia otros éxitos perdurables y reconocidos.

Pongamos las cosas en contexto al lector del siglo 21. Tras los inicios del género a fines del siglo 18 y principios del veinte y antes de la eclosión y consolidación de la “orquesta típica” en la segunda mitad de los treinta, el trío Gardel-Magaldi-Corsini era el dominador de la escena.

Era el tiempo de la canción criolla, del cantor con guitarras; la herencia payadoril, se advierte, estaba ahí cerca. Todo remitía la consolidación de una interpretación y de una poética indeleblemente argentinos, en un contexto donde surgían con fuerza la gran industria del espectáculo, el sainete, la cinematografía y la masiva reproducción fonográfica.     Diremos que Maciel y Blomberg (este último prolífico teatrista, poeta y periodista de vasta trayectoria) crearon además otras obras que grabó Corsini como La viajera perdida y la muy celebrada La que murió en París y otros valses de signo federal pero no interpretados por el cantor como El triunfo de Rosas y La parda Balcarce. Los estudiosos revelan incluso que Corsini, además, cantaba en vivo obras de temática similar, no compuestas por la dupla Blomberg-Maciel, como El hijo federal, La virgen del perdón, El gato federal y Patiecito federal.

La imagen muestra, de izquierda a derecha, a Enrique Maciel, Ignacio Corsini, y a los guitarristas Pesoa y Pagés

Observando a este repertorio y a su tiempo, Gabriel Soria, titular de la Academia Nacional del Tango, enfatiza: “El llamado ciclo de canciones federales encontró en Ignacio Corsini al intérprete ideal. La obra temática que abordaron los autores Héctor Pedro Blomberg y Enrique Maciel estuvo inspirada sin duda en la interpretación cada vez más popular de esas mismas canciones por Ignacio Corsini. El llamado “Caballero Cantor” se retiró del ambiente artístico en 1946, ya para esa época las grandes orquestas típicas y sus cantores eran las más escuchadas y el repertorio de los años veinte e incluso de los treinta casi no se reponía en los discos de 78 revoluciones.”

Luego, añade: “Es importante recordar que un hecho fundamental que permitió conocer las obras grabadas por Corsini, fue la aparición del disco Corsini interpreta a Blomberg y Maciel, editado por el sello Odeón en 1969 con catorce versiones.  Si bien algunas obras estaban incluidas en otros discos del intérprete, esta selección fue la que realmente puso otra vez en los oídos del público el repertorio y además selló para siempre la trilogía del cantor y los autores con el llamado “cancionero federal”. La foto de la portada es también un acierto, un elegante Corsini de moño y sus ojos mirando al pasado de nuestra historia. “

Más tarde, Soria explica: “Ahora repasemos quienes en los años cuarenta volvieron a interesarse por estas obras como traídas del túnel del tiempo. Alberto Castillo grabó ya como solista en 1946 La pulpera de Santa Lucía y Domingo Federico con su orquesta La Mazorquera de Montserrat, El adiós de Gabino Ezeiza y China de la Mazorca.

Pero quién rescató a pleno este repertorio fue el cantor Enzo Valentino, con una voz muy cercana a Corsini, personalidad propia y gran atracción en el público. Interpretó prácticamente las mismas canciones y le agregó otras que el propio Enrique Maciel le acercó como inéditas. Cantó hasta principio del siglo veintiuno manteniendo en la memoria popular los versos de Blomberg. Otro aporte fundamental fue el de Nelly Omar que grabó La canción de Amalia y a sus 100 años en el Luna Park entonó El adiós de Gabino Ezeiza.”


EL TESTIMONIO DE UN ESPECIALISTA

Dice el investigador Héctor Angel Benedetti en el sitio Todo Tango: “El tema de federales y unitarios aparece muy temprano en distintas manifestaciones literarias argentinas. Las primeras novelas, todas de la década de 1850 (Amalia, de Mármol; La huérfana de Pago Largo, de López Torres; El prisionero de Santos Lugares, de Barbará o Los mártires de Buenos Aires, de Nieves), dieron pronto lugar a una impresionante producción en teatro, poesía, semblanzas biográficas, canciones, etcétera; escritos con pasión variable y recreando desde la realidad o la ficción personajes históricos como Manuelita Rosas, Camila O’Gorman, Ciriaco Cuitiño, Facundo Quiroga, Manuel Dorrego, Juan Lavalle y muchos otros. El fonógrafo recogió y expandió estos argumentos. Establecer un catálogo completo sería arduo; Corsini resultó el más popular, pero desde los primeros tiempos del disco que venían registrándose canciones y escenas con el asunto. Artistas contemporáneos de Corsini, como Gardel, Magaldi, Charlo, Ada Falcón y Lito Más -por citar sólo un puñado- también dejaron obras análogas, pero son más conocidas las interpretadas por Corsini y sobre todo las escritas por Blomberg y Maciel.

En realidad, el Ciclo Federal comienza con La pulpera de Santa Lucía, que Corsini graba en cinco ocasiones (con matrices extendidas en los días 22 de abril, 22 de mayo y 19 de junio de 1929). Y es de notar que Corsini graba inmediatamente antes nada menos que La mazorquera de Monserrat, de los mismos autores; pero debido a su importancia bien puede tomarse a ‘La pulpera’ como la verdadera inauguración del ciclo.Los poemas en donde Blomberg habla de la época rosista fueron en su mayoría compilados en su libro Canciones históricas (Buenos Aires, 1935; Editorial Tor), verificando publicaciones previas en revistas o en otros poemarios. Es común encontrar interesantes modificaciones según se consulte la revista, la partitura, la grabación o los libros: versos adicionales o faltantes, cambios de palabras, variantes en el orden de las estrofas, etcétera. El próximo registro con federales y unitarios en la discografía de Corsini no pertenece a Blomberg y Maciel, sino a Carlos Vicente Geroni Flores, Carlos Max Viale y Vicente Retta: se trata del vals La virgen del perdón (18 de octubre de 1929). Tanto Viale como Retta habían colaborado con Blomberg en libretos que recreaban los días de Rosas. Le seguirá otro tema que también tiene música de Geroni Flores, ahora con letra de Juan Sarcione: El gato federal (19 de diciembre de 1929, 14 de enero y 13 de agosto de 1930), que quedó inédito.

Enseguida se retorna al binomio de Blomberg y Maciel con el vals La guitarrera de San Nicolás (7 de marzo y 7 de abril de 1930) y, meses después, con otro vals: Tirana unitaria (15 de noviembre de 1930). Huelga decir que Corsini, entretanto, graba otras creaciones de Blomberg y Maciel, de temática distinta; asimismo, el cantor difunde por radiotelefonía otras canciones sobre la Federación que el disco no llega a recoger. Más de un año después, Corsini hace un magnifico registro de El hijo del federal, canción de Carlos Franzino, Pascual Botti y Domingo Vassalotti (30 de diciembre de 1931).

Luego se produce un hecho llamativo: Corsini graba del autor José Lojo el vals El payador de San Telmo (4 de marzo de 1932), que es claramente la segunda parte de La pulpera de Santa Lucía. Blomberg, que jamás había autorizado una continuación de su obra, edita en 1938 una serie de novelas cortas para contar la “verdadera historia” de la famosa pulpera rubia y de ojos celestes, a quien por fin le da nombre y apellido: resulta ser Dionisia Miranda, hija del sargento Juan de Dios Miranda, muerto en las guerras de Oribe. Pero la feliz combinación Blomberg-Maciel-Corsini continúa tras el incidente de 1932: el cantor deja ese mismo año el vals La bordadora de San Telmo de Blomberg, Maciel y Viale (8 de septiembre), y días después Los jazmines de San Ignacio” (22 de octubre).

Meses más adelante sale a la venta el vals Patiecito colonial, de José de la Vega y Carlos Bardi (16 de marzo de 1933), donde la Federación se menciona sólo de paso, pero bien vale incluirlo. Para los coleccionistas de Corsini se trata de uno de los discos más difíciles de hallar. Corsini vuelve pronto a Blomberg y Maciel. Lo hace con el vals La canción de Amalia (8 de septiembre de 1933), pero para el siguiente, tardío y último tema del Ciclo Federal habrá que esperar más de cinco años: será China de La Mazorca (15 de marzo de 1939).”


LOS TRES PROTAGONISTAS

Héctor Pedro Bloomberg, Enrique Maciel e Ignacio Corsini

Héctor Pedro Blomberg (Buenos Aires, 18 de marzo 1889 – 3 de abril de 1955) era hijo de una sobrina del mariscal paraguayo Solano López. Desde joven sintió inclinación hacia las letras, siendo periodista, comediógrafo, poeta y letrista. En 1912 publicó su primer libro de poemas La canción lejana. A fines de la década del ’20 comenzó a desarrollar una poesía y narrativa popular, vinculada al radioteatro, el sainete y el tango. Escribió obras en las que mezclaba realidad y ficción, ambientadas en las luchas políticas del siglo XIX entre unitarios y federales. Entre sus obras teatrales exitosas pueden mencionarse Barcos amarrados, La Mulata del Restaurador, La sangre de las guitarras y Los jazmines del ochenta. Esta última fue estrenada por la compañía de Teatro del Aire que encabezaban Pascual Pellicciotta y Eva Duarte de Perón. El romance radial Bajo la santa Federación que escribiera en colaboración con Carlos M. Viale Paz fue llevado al cine con el mismo nombre en 1935 por Daniel Tinayre.  

Enrique Maciel (13 de julio de 1897-24 de enero de 1962) era un talentoso músico afroargentino. En el inicio de su carrera tocó y compuso para la gran cantante Rosita Quiroga. Con Blomberg compuso más de treinta obras. Trabajó con otros grandes letristas como Enrique Cadícamo y Celedonio Flores.

El italiano Ignacio Corsini (Troina, Catania, Sicilia; 13 de febrero de 1891 –26 de julio de 1967) se dedicó al canto y también a la actuación, llegando a alcanzar enorme popularidad. Es interesante observar que cierta mitología popular indicaba que dirigió a Carlos Gardel en sus cortos con Ada Falcón. En realidad, Corsini no dirigió al “zorzal”; lo hizo Eduardo Morera en 1930 en los llamados «cortos de Gardel». Ignacio Corsini participó en el elenco de la película Idolos de la radio, de 1934, dirigida por el mismo Morera y con producción de Francisco Canaro, donde también actuaba Ada Falcón y en una de las escenas Corsini y Ada cantan a dúo Mentir en amor es pecado, un vals lento.


TEXTOS FUNDAMENTALES

La canción de Amalia

(Aquí se recrea la trama de Amalia (novela antirrosista de José Mármol), con Amalia y Eduardo Belgrano, opositor asesinado por el régimen del Restaurador)

La sangre del año cuarenta mojaba
tu rostro divino color de jazmín,
doliente azucena de la tiranía
jamás Buenos Aires se olvida de ti.

Soñando vivías en la quinta sola
y el río te daba su mortal canción,
suspiran los sauces de la calle larga,
se oía a lo lejos un canto de amor.

Belgrano te amaba, jazmín tucumano,
la daga de Rosas, su pecho buscó,
lloraron de angustia tus bellas pupilas,
en las noches rojas del Restaurador.

Con cintas celestes en tus trenzas negras
le abrías la puerta del viejo jardín.
Guitarras porteñas decían la gloria
de aquellos amores, cantaban por mí.

Rondaron las dagas la quinta vacía,
la dulce guitarra dejó de cantar.
Eduardo Belgrano se estaba muriendo
y allí en los rosales goteaba un puñal.

Soñaba ser libre, soñó que era suya
y en tus ojos negros vio la libertad.
Miró la divisa celeste en tus trenzas,
besó tus pupilas y ya no hablo más.

Los sauces llorosos temblando en el río
y el viento en las rejas del barrio del sur
cantaban tu idilio, de amor y de muerte,
en la calle larga bajo el cielo azul.

Suspiro doliente, de amor sin ventura,
oías, Amalia, la ardiente canción,
que Eduardo Belgrano, con voz moribunda,
cantaba a tu oído diciéndote adiós.

La Pulpera de Santa Lucía

(Un payador mazorquero le canta a una pulpera que se irá con un payador del unitario Lavalle a la Banda Oriental)

Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

Era flor de la vieja parroquia.
¿Quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
con un dulce gemir de vihuelas
en la reja que olía a jazmines,
en el patio que olía a diamelas.

Con el alma te quiero, pulpera,
y algún día tendrás que ser mía,
mientras llenan las noches del barrio
las guitarras de Santa Lucía.

La llevó un payador de Lavalle
cuando el año cuarenta moría;
ya no alumbran sus ojos celestes
la parroquia de Santa Lucía.

No volvieron los trompas de Rosas
a cantarle vidalas y cielos.
En la reja de la pulpería
los jazmines lloraban de celos.

Y volvió el payador mazorquero
a cantar en el patio vacío
la doliente y postrer serenata
que llevábase el viento del río:¿Dónde estás con tus ojos celestes,
oh pulpera que no fuiste mía?
¡Cómo lloran por ti las guitarras,
las guitarras de Santa Lucía!

Tirana unitaria

(El que narra, un payador federal, le canta a una mujer unitaria identificada con una cinta color celeste. Y al unirse a Oribe en la campaña en la Banda Oriental, le dice que obtendrá la protección de Cuitiño –líder de “La Mazorca- para resguardar a la enamorada y lograr encontrarla a salvo cuando regrese)

Tirana unitaria, tu cinta celeste
Até en mi guitarra de buen federal,
Y en noche de luna canté en tu ventana
Más de un suspirante cielito infernal.

Tirana unitaria, le dije a Cuitiño
Que tú eras más santa que la Encarnación,
Y el buen mazorquero juró por su daga
Que por ti velaba la Federación.

Tirana unitaria, los valses de Alberdi
Quién sabe hasta cuándo bailaremos más,
Ni tus ojos negros buscarán los míos
En las misas de alba de San Nicolás.

Tirana unitaria, me voy con Oribe
Y allá en las estrellas del cielo oriental,
Seguiré cantando, tus ojos no teman
Porque de Cuitiño, te ampara el puñal

Tirana unitaria, las rosas del barrio
Te hablarán del día que te dije adiós,
Y los jazmineros soñarán los sueños
Que en días felices soñamos los dos.

Tirana unitaria, dame la magnolia
Que aromó en la noche que me vio partir,
Bésame en los labios, paloma porteña
Que me siento triste, triste hasta morir.

Tirana unitaria, no olvides los versos
De aquella mañana, de aquella canción,
Que cantamos juntos el día de mayo
Que supo el secreto de mi corazón.

Tirana unitaria, mi vieja guitarra
Seguirá cantando tus sueños de amor,
Y mi alma en las noches de luna, por verte
Volverá a la tierra del Restaurador.

La Mazorquera

 (Dramática descripción del fin de una “mazorquera” del barrio porteño de Monserrat)

Cumplió quince años la primavera
Del año rojo de la ciudad,
Y la llamaban “La Mazorquera”
En todo el barrio de Monserrat.

Eran sus ojos negros, traidores,
Y lastimaban como un puñal,
Y los sargentos restauradores
Le dedicaban este cantar:

“Cuida la vida del que te quiera
porque cien dagas lo buscarán,
por tus amores de Mazorquera
en la parroquia de Monserrat”.

Bajo el rebozo, rojos, sangrientos
Los labios de ella reían más,
Y las guitarras de los sargentos
Así volvían a suspirar:

“¡Por tus amores degollaría
hasta al porteño más federal…!
¡Juan Manuel mismo te adoraría!
¡Oh, Mazorquera de Monserrat!”

Y fue un sargento loco de celos
Que hirió una tarde con su puñal,
La daga roja de sus cien duelos
La Mazorquera de Monserrat.

Llena de sangre, mientras moría
Cayó una estampa de entre su chal,
Y en el suspiro de su agonía
El mazorquero creyó escuchar
Estas palabras roncas, llorosas:
-Sólo a ti amaba… Y al expirar,
Besó en la estampa la faz de Rosas
La mazorquera de Monserrat.

Leonardo Coire