Revista Florencio

Conque tiene un novio

Cinco días escribiendo la guionista para la productora de ese programa de tv llamado, son todas siglas, un nombre largo, la prota es más mala que su prima, Juana, la más mala de sus primas.

Camina por las paredes, literal porque cada vez que va a la cocina a buscar algo su sombra se proyecta XL y avanza. Duerme de día o hasta el mediodía, el teléfono no suena, sólo notificaciones de whatsapp, indicaciones, frases neutras, sin amor, primeros días del mes, debería entrar el pago de sus honorarios. Entra al home banking, nada. Bañarse. Cepillarse los dientes. Cuatro de la mañana irse a dormir. Adónde estará su madre, su ex novio, su padre muerto no se acuerda si en nicho o tierra, su hermana Jess, la docente, la que se levanta a las seis de la mañana, justo cuando ella entra en rem, sueño profundo. Tuvo perro una vez, un gato que sigue ahí cada mañana cuando abre los ojos, es el mismo o tal vez sea otro, lo llama Jack por el Extraño Mundo o por Jack El Destripador, cambia las versiones según el interlocutor, miente cada vez, miente tanto que ya no se acuerda de la verdad. La tontería, el lugar común, el cuento de taller literario, figura que evita pero que la lleva a pensarse en la metáfora de alguien que se cree una realidad que no es. A ver, se explica en la cama, enrollada en una manta polar de colores.

-La acción va por un lado, el diálogo por el otro.

Le pasa eso en el super mientras espera, describe internamente las acciones de los personajes, le pasa en casa de su hermana que a veces la mira mientras toman café. Tiene un catálogo de miradas: la mira con asco, fastidio, amor, pasión, alegría, esperanza, mal, con odio, la mira sin mirar. Siente últimamente eso cuando abre todos los mediodías un documento que dice capítulo tanto, afuera están haciendo algo en la calle, martillan o era ayer eso, o golpean, la de al lado cocina bien o el de al lado o serán los de abajo porque siempre sube a ciertas horas un olor a familia feliz. Algunos personajes le gustan y otros no, el teléfono no suena y siempre es mejor eso porque cuando llaman se quejan,

-Algo del tono no está bien.

¿Y el tono de su vida cómo está? Depende de los significados y los significantes. Últimamente no sabe lo que significan las cosas.

-No sé lo que significan las cosas-, escribe en una hoja A4.

Para afinar hay que tener un referente, el suyo son las fichas de los personajes, recurre a ellas si tiene dudas, a los capítulos anteriores. Su vida no, la invitan poco, le cuentan poco.

-No me vas a robar la historia.

Se ríen con razón porque es una ladrona de historias, entre tanto robar ha perdido la suya, le dice alguien que le dijo su psicólogo. Por esa puerta se sale y se entra, sobre todo se entra. Si le están mintiendo y esa vida que tiene no es real, si está en un lugar para gente que confunde realidad con ficción, el cheque es real cuando llega a su cuenta de home banking porque con eso paga las cuentas. Es real el gato y podrían no ser reales las dos cosas. Odia, detesta ser el obvio recurso de un escritor mediocre: todo parecía real pero no lo era.

-Detesta y odia ser el obvio recurso de un escritor: todo parecía real pero no lo era-, escribe en una hoja A4.

Daaaale. Se asoma a la ventana y ahí abajo está el macetero con esas plantas malditas, si no fuera real no sería porque la ficción es caprichosa y muta, tiene mala memoria.

-Hola.

Llega un hombre con un paquete grande, adentro hay una torta dice:

-Feliz cumpleaños. Te amo.

Conque tiene novio entonces. Soplan las velas, no sabe cuántas hay, le da vergüenza contarlas delante de la gente que la mira.

Abraza a una anciana que la mira emocionada.

-¡Gracias, mamá!

Al abrazarla se dice a sí misma,

-Es mi mamá.

Y le susurra:

-¿Sos mi mamá?

La mujer no entiende y dice hasta mañana. Hay un mañana entonces. Por la puerta se sale, a los dos días:

-Saldo en cero.

En la productora no atiende nadie, el teléfono no lo contestan, nadie dice, ni una máquina:

-¡Productora tal, buenas tardes!

Nadie, en chat breve con sus compañeros de equipo a los que no conoce en persona, tienen fotos con niños que sonríen, con un perro de orejas distintas. Hay vidas enteras detrás de esas fotos que ella no conoce. Mapas. Fiaca googlearlos. Alguien dice:

-A mí no se me acreditó todavía.

“Di mi nombre”, piensa, “pronúnciame”, pero no se atreve. Escriben “holis”, escriben “okkk”, escriben “jaajajajaj”.

-“Antes la risa se reía, ahora se escribe”.

Eso dijo alguien, filósofo pensador de la concha de tu abuela. Malas palabras, no. Llama su novio:

-Hola…

Podría ser la voz de cualquiera, un secuestro, una trampa. Día cinco del mes, primavera, la estación favorita de los suicidas, llega la plata al home banking, entonces todo es real y paga todo, esto, aquello, le queda para el resto del mes con la tarjeta de débito. Se mira las pantuflas como yesos en los pies, el piyama adherido a la piel o su piel era con lunarcitos, la luz prendida y son las tres de la tarde.

Alguien lejos intenta comunicarse por Skype, el sonido es lúgubre y esperanzador a la vez, como alguien que promete ser inmortal.

Apaga la compu para terminar con la farsa. Mira todo a su alrededor y la enciende. Para terminar con la farsa.

Belén Wedeltoft

(Este artículo forma parte del libro de cuentos “Será que no quiero estar sola”, publicado por Grupo Planeta en 2019)