Radio

«Confieso que hice radio»

Entrevista a Alicia Petti: “Para mí, la radio es música y palabra”

Hay cierta clase de periodistas que tienen una doble virtud más allá de lo estrictamente profesional, en cada una de las entrevistas que realizan hablan también un poco de sí mismas. Y también cuando escriben, por su puesto. Es el caso Alicia Petti. Por su labor profesional ha recibido números reconocimientos y premios. Respetada y querida, tanto por sus colegas como por los artistas, la doble virtud a la que nos referíamos anteriormente se pone de manifiesto en su ética profesional, vale decir en su coherencia de trabajo a través de más de veinticinco años de labor incansable. Aquella sección ya mítica en el diario La Nación llamada Radiografías es sinónimo de Alicia Petti. También sus programas radiales como “Platea” y “Las bandas de sonido que iluminaron a nuestras vidas”. A pocos días de cumplirse cien años del nacimiento de la radio, conversamos con Alicia sobre el libro en el que trabajó “Un siglo de radio, cien años de voces” y sobre algunos recuerdos más significativos de su carrera.

“El proyecto de libro de Argentores fue una idea magnífica del Consejo de Radio de la entidad. Y fue personalmente Pedro Patzer el que me encomendó esta tarea, dado que sabía de mi conocimiento de la gente de radio, ya que durante 23 años escribí sobre este maravilloso medio en el diario La Nación y tengo muy buen diálogo y relación con la gran mayoría de los que conduce en diferentes emisoras sus diferentes ciclos radiales y en muchos casos, yo había trabajado con muchos de ellos, así que la tarea en general me resultó fácil y altamente reconfortante. Comencé enviándoles a cada uno de la lista confeccionada por el Consejo de Radio, un texto con algunas indicaciones sobre lo que significaba que la radio como medio, que cumpliera 100 años y si podían contar cada uno de ellos de su experiencia pequeña o larga de sus trabajos y de sus mejores recuerdos de la radio que escucharon a lo largo de sus vidas. Y el resultado creo que es más que tan auspicioso como emotivo porque, creo, sirvió para comprobar el respeto, amor y emoción lo que cada uno siente por este medio que está más vigente que nunca”, cuenta Alicia.

“No sólo los que son maestros y tienen algunos años, sino también los jóvenes que aprendieron de los primeros y aman y respetan al medio y viven cada día frente al micrófono como una de las más felices experiencias. Por todo esto me siento muy feliz de esta idea maravillosa de Argentores, porque creo que el resultado, no puede ser más edificante y demuestra la vigencia de un medio que cumple 100 años y está más joven y vigente que nunca. Como dijo Aliverti: ‘La nena Cumple 100 años’ y eso lo resume de la mejor manera”, agrega.

Tu vínculo con la radio se genera a partir de los medios gráficos, ¿no es cierto?

A mí me gustaba la radio y estaba muy atenta a que se me diera una oportunidad luego de haber estudiado muchas cosas, entre ellas dos años de abogacía y periodismo. Aunque en realidad mi mayor trayectoria es como periodista gráfica. Comencé en el diario La Razón, en aquel lugar mítico ya de Avenida de Mayo que dirigía uno de los más grandes periodistas argentinos que se llamó Félix Laíño. Entré siendo bibliotecaria y un día quedó un puesto bacante en la sección Espectáculos donde estaba Jorge Halperín. Como yo lo veía muy seguido, recuerdo que un día le pregunté quién ocuparía ese puesto ahora que se iba. Y me dijo que, si yo quería, él estaba dispuesto a hablar con el Director para recomendarme. Así comencé y luego de muchos años de trabajo llegué a ser Jefa de Sección. La Razón tenía unos títulos geniales y había que ser muy creativa para poder lograr algo que llamara la atención y enganchara en dos líneas de setenta y cinco cada una. Si no recuerdo mal, uno de mis primeros títulos fue a propósito del divorcio entre Clint Eastwood y Sandra Locke. Lo importante era siempre contar una historia en los títulos.

¿Luego viene el programa en Radio Rivadavia?

Sí, un día me entero de que Juan Alberto Badía estaba queriendo hacer un programa en Radio Rivadavia con mujeres, donde estarían Ofelia Flores, Lía Salgado y Ana María Campoy, entre otras. El programa se llamaba Badía y las mujeres. Juan, que siempre fue un innovador, quería incluso que fuera una mujer la que hiciera deportes. En esa radio estaba José María Muñoz y cuando Badía le fue a proponer esto, María Muñoz le contestó: “Sobre mi cadaver” . Así que terminamos siendo Juan Alberto Badía y cinco mujeres que hablaban de todo menos de fútbol. Era otra época. Luego trabajé en distintas emisoras con Julio Lagos, con Héctor Larrea con quien también hice televisión. Ahí tuve a dos grandes maestros que me enseñaron a estar frente a la cámara porque movía mucho las manos. Los asesores del programa, que eran Jorge Marchetti y Horacio Scalise me ayudaron mucho. Como te decía, trabajé en Rivadavia, luego pasé por radio Argentina y después a Radio Mitre donde estuve durante casi veinte años.

En qué notás que cambió el modo de hacer radio a través de los años

Hubo una época en que la radio era la protagonista absoluta, después llegó la televisión y aunque se vaticinaba la muerte de la radio eso nunca sucedió ni va a suceder. Los cambios propios de hacer radio tienen una relación directa con los cambios propios de la sociedad. Ahora hay programas de radio que se televisan, ¿viste? Ahí tenés un cambio importante. ¿Cambia eso el modo de hacer radio? ¿La relación de los oyentes? También es interesante pensar cómo la radio se fue incorporando y adaptando a las distintas nuevas tecnologías.

¿En tu casa se escuchaba radio?

Mi padre era viajante de comercio y de lunes a viernes no estaba en casa. Por las noches mi madre dejaba la radio encendida. Vivíamos en Adrogué, en aquel entonces era un pueblito, y mi madre tenía un poco de miedo con sus tres hijos chicos. Antes de irnos a dormir, encendía la radio y decía: “Para que se escuche una voz de hombre”. Sonrío porque me da ternura. Era otro mundo. ¿Te acordás de que te conté que estudié abogacia? Hubo una época en que cursaba a las nueve de la mañana, entonces salía muy temprano de mi casa. Vivíamos en una calle muy linda pero muy solitaria. Mi madre me acompañaba hasta la puerta y decía: “Vamos a esperar a que pase un hombre y yo te recomiendo para que te acompañe hasta la estación. Y vos de vuelta cuando bajes del tren esperás a alguien, sobre todo un hombre”, me decía . Preguntale si va a ir por esta calle así te acompaña hasta casa” Mirá qué tiempos… Con las cosas que pasan hoy. Lo cuento siempre porque me digo cómo hemos cambiado nosotros… Hoy tenés una chiquita y no la podés dejar sola ni a las tres de la tarde. “Se la recomiendo, señor”, le decía mi madre. “Sí, señora, quédese tranquila”, respondía el hombre y me acompañaba.

Si tuvieras que nombrar a alguien que te ayudó en tus comienzos, ¿quién sería?

Juan Alberto Badía. Él me enseñó todo. Imaginate lo que fue para mi entrar a Radio Rivadavia, la radio de Carlos Infante y luego ir a Radio Mitre con Jorge Porta, gente que estaba dedicada íntegramente a su trabajo de la mañana a la noche. La radio tiene esa cosa de la fidelidad y de querer estar contando todo en el mismo momento.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Juan Alberto Badía?

Fue hermoso. Al mismo tiempo un ensayito fatal de lo que hice luego y hago ahora. Porque más adelante hice un ciclo que me valió todos los premios que se llamó “Las bandas de sonido que iluminaron a nuestras vidas” Trabajé con Dady Brieva. Un día me preguntó qué iba a hacer y yo le dije “Mirá, voy a decir, por ejemplo, que voy a traer la música del bueno, el malo y el feo del Doctor Zhivago” Entre muchas otras cosas, por supuesto. Fue una experiencia maravillosa. Lo que yo básicamente hacía era poner en contexto de una determinada época, mostrar las bandas de sonido y hablar de las películas con los detalles de su filmación.

¿Qué es para vos la radio, Alicia?

Para mí, la radio es música y palabra.

¿Cuándo comenzó a escribir la columna Radiografías en La Nación?

Radiografías surge porque hablé con Ricardo Carpena, que en ese momento estaba a cargo, y me pidió que le mandara alguna idea por escrito. Entonces me puse a escuchar radio y escribí sobre el programa de Héctor Larrea, entre otros. Radiografías eran pequeñas pastillas sobre distintos temas en torno a la radio. Y luego comencé a realizar entrevistas, que salían los domingos, a distintas personalidades del espectáculo y la cultura. Después surgió la posibilidad de tener una columna en Radio Nacional con Luis Pedro Toni hasta que, finalmente, tuve la oportunidad de tener mi propio programa semanal que se llamaba Platea y era sobre todo lo que tuviera relación con el arte, la cultura y el espectáculo. Un día nos llamaron de Radio 10, de tanto que medíamos en rating, para hacernos una oferta. Pero no fuimos. Entonces llegó la oportunidad de ir a Del Plata con un programa diario. Recién me preguntaste qué es la radio para mí y te respondí rápido porque la verdad me cuesta poner en palabras todo lo que significa para mí. Yo confieso que hice radio, solo eso.