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ALERTA CULTURAL

Apelamos a la responsabilidad de quienes legislan. El destino de la cultura hoy está en sus manos

El 27 de diciembre de 2017, en el marco de la reforma tributaria, se sancionó la Ley 27.432 que establece que el 31 de diciembre de 2022 caducan un conjunto de asignaciones específicas de recursos para la cultura y la comunicación.

Estos recursos provienen de los impuestos a los servicios de comunicación, de la televisión, de las entradas del cine y del teatro, de los premios de la Lotería Nacional. Es decir, surgen de la producción cultural y comunicacional y su retorno a ella no afecta ningún interés de otros sectores de la sociedad.

De no implementarse una modificación legislativa antes de diciembre, estas recaudaciones pasarán a formar parte de las rentas generales de la Nación, perdiendo la autarquía en su financiamiento instituciones como el INaMu (Instituto Nacional de la Música), el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), el INT (Instituto Nacional del Teatro), La CoNaBiP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) y el FOMECA (Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual) que permite fomentar a los medios comunitarios, de frontera y de pueblos originarios, que pasarán a depender del presupuesto nacional.

No es dificil imaginar el escenario: la falta de certezas del movimiento de fondos, indispensable para garantizar la previsibilidad de los ciclos plurianuales que las producciones culturales comprometen, originará la pérdida de obras propias y los espacios de comunicación y cultura serán cubiertos por otras extranjeras mayoritariamente regidas por los criterios de mercado.

De los fondos por asignaciones específicas dependen cientos de miles de trabajadoras y trabajadores y sus familias de todo el país y la posibilidad de que se expresen las diversidades culturales que caracterizan nuestra identidad nacional.

Señalamos enfáticamente que prorrogar la caducidad de las asignaciones especiales reviste carácter de urgencia ya que la cultura y quienes la nutren con sus creaciones no pueden esperar más tiempo para mantener la continuidad de sus producciones y proyectar a futuro.

La cultura crea bienes que trascienden espacios y tiempos. Necesita fondos para sustentar sus realizaciones y formar a las futuras generaciones para que continúen desarrollando el valioso legado cultural y símbólico del que son herederas.

Luego de sostener con firmeza este reclamo durante dos años, los autores y las autoras de la Argentina apelamos a la responsabilidad histórica que les cabe a quienes nos representan sin distinciones partidarias, porque la decisión del destino de nuestra cultura, que pertenece a todo el conjunto social, hoy está en sus manos.

La cultura nos da identidad. La identidad se nutre de la frondosa diversidad de expresiones que nos identifica como Nación. Y con sus industrias culturales un pueblo también sostiene y custodia su soberanía.

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