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Adiós, querido Capitán

Se pueden discutir los nombres de las ciudades, de las calles, de las plazas, lo que no se puede discutir son los nombres que el pueblo elige para su esperanza.

Murió el autor del gol más importante de todos los tiempos, el creador de frases inolvidables, el dramaturgo de su propio destino, y un poco también del nuestro. Y la sociedad general de autores y autoras de la Argentina también quiere despedirlo.

Hay quienes lloraron a Gardel, a Evita, ahora nos toca llorar a nuestra leyenda contemporánea. Le decimos adiós a una personalidad de la cultura nacional: no se escribe igual después de la gambeta de Maradona a los ingleses; no se canta igual, después del Diego entonando nuestro himno furiosamente en Italia; no se vive igual después de que un pibe pobre de Villa Fiorito nos enseñara que buena parte de nuestra riqueza tenía la edad de sus jugadas.

Colmado de contradicciones, como Martín Fierro o nuestra propia historia, este dios rebelde, vino a nacer en esta tierra, hijo de nuestra orfandad, hermano de nuestra esperanza. Porvenir eterno de nuestra memoria, su danza humana queda en nosotros. Él muere con nuestros muertos, él vive con nuestros sueños.

Hasta el próximo recuerdo, querido Capitán

Junta Directiva de Argentores