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3º Congreso Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual Nacional, en marcha

Comenzó en el Hotel Presidente el 3º Congreso Audiovisual Multisectorial, en el que se tratan todos los temas de interés para el sector de la producción, emisión y comercialización audiovisual; Argentores,  presente

Apertura oficial del congreso.

Público, expectante, en el hotel Presidente

Toda la comunidad del trabajo, el arte y la producción del sector audiovisual – integrada por actores, autores, directores, músicos, editores, intérpretes, compositores, productores, técnicos, cineastas, sociedades de gestión y los  trabajadores representados en sus sindicatos en todo el sector audiovisual- se dan cita en el Hotel Presidente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Cerrito 850. 

La Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual realiza su 3° Congreso Audiovisual, con la presencia de las más destacadas personalidades del Cine y la Televisión Argentina junto a invitados internacionales.

Recordamos que, luego de tres años de trabajo -en agosto de 2015 se concretó la creación de la Multisectorial Audiovisual- donde por primera vez, las entidades más representativas de las distintas áreas del sector audiovisual comenzaron a trabajar en conjunto. De esta unión histórica surgió la necesidad de generar propuestas estratégicas para superar y trascender la problemática creada a raíz de la grave crisis que atraviesa la producción de ficción nacional, con la consiguiente disminución y pérdida del trabajo argentino en medios de comunicación, redes y plataformas diversas.

Bajo el lema “Nuestra ficción cuenta”, en este congreso, se analizan amplios aspectos de la problemática actual de la industria audiovisual y se elaboraron propuestas para impulsar el trabajo, la producción, distribución y comercialización de contenidos nacionales y provinciales.

Durante las dos jornadas se están  presentando mesas de expositores especializados que exponen y analizan temas como la industrialización del sector audiovisual, la naciente Plataformas Digitales y las Televisión Universitaria, la promoción de los nuevos profesionales, la producción de contenidos federales, nuevas experiencias de políticas públicas en el sector desde las provincias, la comercialización de los contenidos audiovisual, la influencia de la importación de contenidos televisivos en nuestras pantallas, el rol del Estado en relación con el trabajo y la producción nacional audiovisual y las posibilidades para impulsar la industria audiovisual argentina y en el Mercosur.

Argentores está presente en el evento. Graciela Maglie (Presidenta del Consejo Profesional de Cine) expuso en la primera jornada en el marco de la mesa denominada “Panorama de la industria audiovisual desde la perspectiva de género”.  Maglie recordó al rol de las mujeres guionistas, muchas de las cuales, indicó, entraron antes a la industria que las directoras por provenir del género radial, como Niní Marshall. Evocó a creadoras como María Luisa Bemberg o Beatriz Guido y señaló que en 2000, por ejemplo, sólo 36 películas sobre 171 fueron escritas por mujeres y que  en 2018, sobre 187 trabajos, 63 fueron obra de guionistas mujeres, lo que revela un fuerte crecimiento. Luego Diego D´Angelo (integrante del Consejo Profesional de Televisión y miembro del sindicato autoral) fue el moderador de la mesa “La TV y los contenidos audiovisuales federales” y Jorge Maestro (Presidente del Consejo Profesional de Televisión) fue el coordinador  de la última mesa de la primera jornada, cuyo tema fue “La definición de los contenidos para TV y plataformas digitales) en la que Ricardo Rodríguez (Secretario del Consejo Profesional de Televisión) expuso un revelador texto. Compartimos aquí su ponencia completa:

 

¿QUIÉN PUEDE SALVAR A LA FICCIÓN NACIONAL?

Habla Ricardo Rodríguez. A su derecha, Jorge Maestro y a su izquierda, Rodolfo Hope y Pablo Echarri.

 

“La crisis del medio audiovisual  tiene a buena parte de nuestra gente  sin trabajo.  Crisis además, que actualmente, se agiganta porque no solo tiene que ver con la economía de nuestro país,  que está muy mal,  y con una actitud de un gobierno que no se destaca,  por favorecer a las industrias culturales,  sino que a lo local  se le suma la crisis mundial,  que ha generado  un  cambio en la forma de ver contenido por parte del público. 

Este cambio hizo entrar en una terrible  debacle a la tv de aire, y puso en  peligro de muerte, en toda Latinoamérica a  un género fundamental como la telenovela,  que  lo es y lo fue,  no solo desde el punto de vista cultural,  sino también por haber sido históricamente  uno de los generadores de trabajo más importantes para nuestra industria. Ni yo ni muchos compañeros autores,  que están en este lugar hubiéramos podido vivir de esta profesión como lo hicimos, sino hubiera sido por la telenovela.   

Pero  la crisis a la que hago mención y que todos conocemos, generó una baja en los niveles de audiencia de la tv de aire,  que se ha ido acrecentando de tal manera que,  una ficción que antes hacía 25 puntos en el prime time argentino hoy apenas acaricia los dos dígitos y si pasa los diez puntos terminamos brindando con champán. Pocas son las ficciones que pueden superar los 12 o 13 puntos.   

Esto ocurre también en otros países  como México,  por ejemplo donde la crisis es tan profunda, que  TV Azteca la segunda cadena en importancia del país,  a partir de ayer  ha dejado de sacar al aire producciones propias de ficción, y va a dedicar su pantalla a realities, entretenimientos y novelas extranjeras, fundamentalmente turcas, coreana, e indias.  Televisa, el principal productor de contenidos de ficción de Hispanoamérica dejó en al calle en los últimos 5 años a más de 5 mil personas, y hoy sus pasillos que hasta no hace mucho,  rememoraban los de la italiana CINECITTA están semivacíos. 

Se dice entonces, que la telenovela cuyo género motor es el melodrama, ha muerto.  

 

¿Ustedes creen que eso es así? 

Toda esta crisis no quiere decir que haya falta de contenidos, al contrario. Se producen una cantidad enorme de horas de ficción en el mundo, a través de las plataformas de streaming, de canales de cable,  en forma de series de 8 a 10 capítulos, pero parece que a nosotros no nos ha tocado en suerte abastecer en forma importante esa necesidad, por lo menos por ahora.  Entonces nos la estamos viendo en figurillas para subsistir,  porque años atrás teníamos una producción de 10, 12, telenovelas al año, y otras tantas series,  que generaban trabajo para nuestra gente, y hoy tenemos 2 novelas  al aire en el prime time nocturno,  nada de producción por la tarde, y un puñado de series de pocos capítulos que se las pasan entre los canales de aire y las distintas pantallas de cable, streaming, etc.  Muy poco para satisfacer la necesidad de trabajo de tantos.   

Esta caída no comenzó hoy, viene creciendo en los últimos 5 o 6 años.   Hace unos 3 años atrás, cuando la crisis de la tv de aire, se estaba profundizando, un grupo importante de productores, CEOS, y responsables de contenidos de las cadenas más importantes de Latinoamérica, se encontraron en el NATPE, un importante festival televisivo que se celebra anualmente en MIAMI para compra y venta de contenidos, y tomaron una decisión como para intentar detener  la caída. Se decidió que los contenidos debían ser más cortos, las telenovelas que en Latinoamérica tenían no menos de 120 capítulos, y más también, debían tener  menos horas.  Se planteó que el público estaba exigiendo que las historias se desarrollen con más ritmo, que las mismas no se alarguen por necesidad de producción como muchas veces ocurría. Se decidió entonces llevar los contenidos  a 60 capítulos mínimo,  y 80 máximo. 

Esto se puso en práctica aquí en la Argentina también.  

Cuando eso ocurrió, nosotros los autores,  creímos que el cambio también planteaba una modificación en la producción de los contenidos de telenovela.    No tenía  mucho sentido, bajar la cantidad de capítulos si el autor seguía  teniendo que entregar un capitulo todos los días.   No iba a cambiar el nivel de nuestras producciones si seguíamos pretendiendo que el autor genere un capitulo cada día, y si la forma de producir, en general seguía siendo la misma.   Achicar la cantidad de capítulos entonces solo podía generar menos trabajo para nuestros profesionales. Y así fue.  Nada cambió a nivel de producción.   Y entonces el género siguió en picada,  y por ello tampoco cambió esa idea de plantear que la telenovela diaria está muerta, a pesar que hay algunos títulos que parecen demostrar lo contrario y que podrían ser, como dicen algunos, las excepciones que confirman esta regla. 

Sin embargo, yo  no soy de los que creen que la telenovela esté muerta,  porque el melodrama está más vivo que nunca.  Creo que somos nosotros los que estamos haciendo enormes esfuerzos por matar un género como el melodrama  que no solo alimenta a muchas de las series americanas, suecas, danesas, o francesas,  que vemos por las plataformas de streaming, sino que también en forma de telenovela o teleserie como se le llama actualmente,   viene de Turquía y nos cachetea todas las tardes y las noches,  en todos los canales de Latinoamérica marcando niveles de audiencia que antes solo podían ser alcanzados por producciones nuestras, haciéndonos llegar a sentir, incluso,  que hemos perdido a nuestro público.   Turquía  inundó  todas nuestras pantallas con sus historias, fuertemente melodramáticas, y no solo las nuestras , sino las del  mundo:    hace unos 15 años atrás, las exportaciones de programas de TV le reportaron a Turquía ingresos de apenas 100.000 dólares. En 2015, esa cifra llegó a… 250 millones de dólares, fruto de la emisión de programas de origen turco en más de 70 países, con unos 400 millones aproximados de televidentes,  en una expansión que sueña llegar a los 2000 millones de dólares por exportaciones televisivas hacia 2023.  

Turquía produce melodramas,  estructuralmente similares a nuestras telenovelas,  pero  los produce de una manera distinta.   Lo hace en forma de series de 20, 30, 40, 50, capítulos por temporada, de acuerdo a la producción,  y a la historia que se cuenta.  Incluso en muchos casos la emisión de los capitulos es semanal y no diaria.  Se toman otros  tiempos para producir, para escribir, para realizar, pero para eso el costo del capítulo supera ampliamente al costo del capítulo producido a nuestra manera.  Ellos así han construido una verdadera industria. Tienen  excelentes novelas como Las mil y una noches, o Fatmagul, por poner dos ejemplos de las mejores,  y otras  que son buenas,  y otras regulares y otras malas como pasa siempre en una industria cultural: para lograr buenos productos hay que producir.  

Creo que los turcos nos demostraron claramente que lo que está muerto  no es el melodrama, sino una forma de producir ese melodrama y es justamente  la forma como nosotros hemos producido durante años. Forma que  nos dio resultados excelentes hasta hace solo unos años atrás.  Llegamos a exportar nuestros contenidos de esa forma.  A generar  muchas fuentes de trabajo.  A acercarnos a ser una industria, pero sin poder conseguir nunca que esa industria se consolide.  Por ello esa manera de producir que  sirvió durante mucho tiempo, hoy no sirve más, tenemos que cambiarla, o de lo contrario vamos a tener que cambiar de profesión. 

Cómo se hace para cambiarla?  Nosotros creemos que la única forma es con  una ley que  fomente la actividad:  Fomento que muchas veces para este gobierno parece una mala palabra, pero que queremos aclarar, que  no se refiere a  que el estado saque dinero de sus arcas para ponerlo en esta industria,  sino que sean  aquellos que ganan dinero gracias a  esta industria, los que  dejen una porción mínima de esas ganancias para que la misma  pueda seguir viva.  Que sean  las OTT y las empresas de telefonía que generan  negocios de TV,  que vienen al país a hacer su negocio lícito, con total y absoluta libertad, las que   dejen un porcentaje de esas  ganancias para que se puedan producir contenidos nuestros, no solo a nivel nacional sino también provincial: estamos hablando de una ley absolutamente federal. Una ley  que, además,  plantee una cuota de pantalla que haga que un porcentaje del material que esas empresas  ponen en su pantalla  sea ese material que se produjo con su aporte.   Una ley que esta misma multisectorial presentó en el Senado de la Nación,  el año pasado con el número  P3362/17 y que puede ser perfectible, pero es sumamente necesaria para poder rescatar nuestra industria,  y que por eso,  le estamos solicitando hoy  desde este espacio,  a nuestro honorable  Congreso de la Nación, que la trate ya….!   

Quiero aclararles  que no somos los únicos en el mundo que creemos en esto, países como Canadá,  Francia, Brasil, y hasta los Estados Unidos, tienen fomento para  su actividad audiovisual:   A ver si decimos las cosas por su nombre: Hace muy poco tiempo,  “Alemania obligó a Netflix a pagar una cuota para ayudar a financiar la producción, distribución y exhibición del cine alemán.

Es fundamental entonces  que estemos unidos para luchar por esa ley.   Por eso llama la atención  que las productores de TV  no estén acompañando este proceso,  porque serán  ellos las principales beneficiarios de la ley, y porque sin esa ley, cada vez les va a resultar más difícil poder producir nuevos contenidos, salvo que se contenten  con hacer dos novelas por año y unas cuantas series de 8 o 10 capítulos de duración.  Eso generaría trabajo para muy pocos compañeros, y nos alejaría una vez más de conseguir consolidar una industria.  

Tenemos que actuar ya, unidos, y generando espacios como este congreso  para buscar salidas, soluciones, debatiendo los caminos para encontrarlas,  aun teniendo diferencias y convenciendo  a nuestros legisladores para que entiendan la realidad actual  del medio y  se comprometan a lanzar en el congreso leyes que defiendan la actividad, y puedan volver a llevarla a ser una industria. 

Si no actuamos con celeridad,  las voces de nuestra ficción se irán apagando año a año, quedando apenas alguna que otra expresión de lo que fuimos alguna vez.    Un amigo que tiene unos años menos que yo, me decía el otro día que él se crió viendo a CArlín, La Banda del Golden Rocket,  Muñeca Brava, Grande Pa,  La extraña Dama,  El Indio Catriel,  Zona de riesgo, Cebollitas,   Chiquititas. Hoy nuestros adolescentes , nuestros chicos, y nosotros también  vemos Fatmagul,  Elif, Kara para ASk, Esposa Joven, Sila, Ezel, Feriha,  El Sultán, y las series de Netflix, Amazon, HBO, Fox… aunque por ahí, haciendo fuerza para encontrar un espacio, se asomen,  Cien días para enamorarse,  o Sandro,  o el Gallo para Esculapio, haciéndonos ver que nuestro público nos sigue apoyando y por lo tanto,  que seguimos vivos.”    

La Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual está compuesta por las siguientes entidades:

ARGENTORES (Sociedad General de Autores de la Argentina)

AADI (Asociación Argentina de Intérpretes)

ACTORES (Asociación Argentina de Actores)

APIMA (Asociación de Productores Independientes de Medios Audiovisuales)

CAPPA  (Cámara Argentina de Productoras PyMES Audiovisuales)

DAC (Directores Argentinos Cinematográficos)

DOAT (Directores de Obras Audiovisuales para Televisión)

EDA (Asociación Argentina de Editores Audiovisuales)

FAMI (Federación Argentina de Músicos Independientes)

SADA (Sindicato Argentino de Autores)

SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores)

SADEM (Sindicato Argentino de Músicos)

SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes)

SATSAID (Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos)

SICA-APMA (Sindicato Argentino de la Industria Cinematográfica, Animación, Publicidad y Medios Audiovisuales)

SUTEP (Sindicato único de Trabajadores del Espectáculo Público)

 

Aquí, distintas imágenes del encuentro, tomadas por Magdalena Viggiani:

Graciela Maglie toma la palabra; el panorama de la industria observada desde la perspectiva de la mujer fue el foco de la charla.

El titular del Consejo de TV argentorista, Jorge Maestro, habla a la concurrencia.

A la derecha de la foto, Diego D´Angelo, durante un momento de la jornada en la que se trató la compleja situación vista desde el ángulo “federal”.

En primer plano, Sergio Vainman, Vicepresidente de Argentores, presente en la reunión realizada en el Hotel Presidente.