Escribe Ramiro San Honorio (presidente del Consejo Interdisciplinario de Nuevas Tecnologías de la entidad) sobre un tema candente 

Escribe Ramiro San Honorio (presidente del Consejo Interdisciplinario de Nuevas Tecnologías de la entidad) sobre un tema candente 

“Este año compartí aulas y eventos con Lucas Simons, colega y ex alumno del curso de Argentores, un autor que se desempeña hace años en la industria de videojuegos para mercados internacionales. No podía dejar pasar este 2017, sin invitarlo a reflexionar sobre el rol del guionista en esta plataforma “jugable” para contar historias.

Corre el año 2017, casi sobre el final del mismo y, a esta fecha, la industria del videojuego ha generado 18,4 billones de dólares, solo en el mercado americano (esto es, Estados Unidos, Canadá y Centro América). 

Parece alucinante, parece cosa de ficción, pero no lo es. 

Es un hecho: La industria de los videojuegos ha superado con creces al resto de las artes audiovisuales y se ha hecho con un nuevo record.

Sin contar, por supuesto, los mercados de Asia y Europa, que en sumatoria hacen unos 34 billones de dólares adicionales.  En total, la industria del videojuego (teniendo en cuenta tanto a las principales empresas como a las florecientes desarrolladoras “Indies”), ha generado un total de 52,4 billones de dólares este año.

De ese enorme porcentaje de ingresos, solamente un 1,7 % corresponde a lo producido por Sudamérica. Del mismo porcentaje, una ínfima cantidad del 0,4 %, corresponde a nuestro país (con 423 millones de dólares). Superados ampliamente por los países aledaños, y con todos los factores en contra que pueden llegar a presentarse, como, por ejemplo, la falta de incentivo y la poca profesionalización de las áreas artísticas requeridas para trabajar en “Game Development”, la industria nacional ha sabido superarse y crecer un 13,9 % este año. Para 2018, se estima que dicho crecimiento podría llegar a ser del 25 al 30 %. 

Pero, ¿qué significan estas cifras para nosotros los guionistas?

Ante todo, los guionistas en el área de Desarrollo para videojuegos, son sumamente profesionalizados. Se educan durante años, tanto en la práctica como en los diversos campus de las empresas más importantes y aplican todos sus conocimientos a una nueva tarea: CREAR MUNDOS.

El guionista de videojuegos no es simplemente un profesional perfilado hacia el desarrollo de guiones argumentales, sino que, además, se convierte en una especie de guía, un director si se quiere, que colabora codo a codo con todas las demás áreas para llevar a buen puerto un proyecto que, de resultar exitoso, podría significar un amplio margen de ganancias para la empresa. El guionista es creador, es un cartógrafo, es un hacedor de milagros y generador de ideas. El guión es el sustento que da vida al proyecto y lo hace tangible para que el Jugador (El Espectador) disfrute al máximo de la experiencia.

Entre las áreas más importantes para el desarrollo de videojuegos, se encuentra lo que se conoce como GBL por sus siglas en inglés (Game Backgound and Lore), que, a razones de simplificar, traduciremos como “Trasfondo de Mundo” (Escenario) y “Cultura”. También existen subdivisiones encargadas del “Trasfondo de Personajes” y los “Esquemas de interactividad y escenarios”. Todos estos apartados, en conjunto con el guión Argumental y el guión de Cinemáticas, puede dar trabajo a equipos de hasta 150 guionistas (Dependiendo de la magnitud del proyecto). 

Los juegos se categorizan de la siguiente manera: A, AA y AAA. Precisamente es porque años atrás, las consolas portátiles funcionaban con baterías y este tipo de categorización hace referencia a la cantidad de “horas de juego” que puede ofrecer un título, además de la calidad del desarrollo en general.  La industria local produce muy pocos títulos de categoría AAA comprobable, pero, de continuar el crecimiento tal y cómo se pronosticó y con el aval de las distintas asociaciones de artistas a nivel nacional, es muy posible que veamos despuntar los primeros títulos con reconocimiento internacional para finales del año 2019.

Teniendo en cuenta que dicho crecimiento podría significar una nueva frontera a ser conquistada para todos los que trabajamos en la industria del entretenimiento. Tanto autores como actores, debemos perfilar nuestras carreras y trabajar arduamente para especializarnos en pos de poder cumplir con las expectativas. Es una carrera larga por delante, pero, que, sin lugar a dudas, de llegarse a la meta, podría significar un cambio de paradigma para toda la industria del entretenimiento en Argentina.”