Movilización contra una resolución del Instituto de Cine

Movilización contra una resolución del Instituto de Cine

La sala mayor del Gaumont quedó chica ante una multitudinaria asamblea que reunió a los principales referentes del cine argentino, movilizados por una resolución oficial que vulnera la Ley de Cine. “Hay que salir a pelear”, dijeron Puenzo y Aristarain. Aquí reproducimos la cobertura efectuada por el diario Página 12 acerca de la movilización.

“Una multitudinaria asamblea contra “la muerte del cine nacional”. Ese acto cívico tuvo lugar en un cine Gaumont repleto de trabajadores y referentes del mundo audiovisual que se mostraron en estado de alerta por una resolución que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) acaba de anunciar. Se trata de la resolución 942/2017, firmada por Ralph Haiek, presidente del ente rector de la actividad, que condiciona el acceso a créditos con cláusulas que los referentes del sector consideran “imposibles de cumplir”. Luego de una también masiva marcha que partió desde el Incaa y terminó en la sala oficial más importante del país, algunos de los máximos emblemas de la cinematografía nacional destacaron la importancia del reclamo. Uno de ellos fue el director Luis Puenzo, impulsor de la Ley de Cine aún vigente, que sostuvo con vehemencia y entre aplausos que “lo que le está pasando al cine argentino, por el lugar que éste tiene en el mundo, se convierte en una problema internacional”.

“Cada vez es más clara la falta de políticas del Incaa, que debería cuidar a las películas desde su inicio hasta su destino final, el de la exhibición. Propongo empezar de adelante para atrás, salir a pelear por la promoción, porque sin exhibición no es posible la producción”, sostuvo Puenzo, quien también atacó a la flamante resolución. En sintonía con su colega habló Adolfo Aristarain, que dijo que todas las políticas de esta gestión van “en contra de la cultura” y que “sin el apoyo del estado en la Argentina no se puede hacer cine” por las características específicas que tiene aquí el mercado. 

Con la presencia de otras destacadas personalidades del cine como Benjamín Avila, Fernando Spiner y los actores Lautaro Delgado, Osmar Nuñez y Luis Ziembrowski, entre muchos otros, y de representantes de todas las asociaciones que conforman la Mesa de Directores Cinematográficos Argentinos, la Asamblea Abierta de la Comunidad Audiovisual, y la Coordinadora de Estudiantes de Cine de todo el territorio nacional (suman más de 16 mil), la comunidad audiovisual resolvió un plan de lucha que además de pedir por la derogación de la flamante resolución tendrá otros focos de acción. Las movidas comenzarán este domingo coincidiendo con la celebración de la Semana del Cine Argentino, organizada por el Incaa y el Ministerio de Cultura nacional. Allí se llevarán a cabo acciones de comunicación para desarticular las operaciones de prensa de los que ayer fueron definidos como “servidores de la posverdad”, en referencia a Luis Majul, que el fin de semana centró su programa en denuncias de corrupción del instituto que ya estaban en la justicia. 

En concreto, la cuestionada resolución publicada el pasado 18 de setiembre en el Boletín Oficial convierte a lo que hasta ahora se definía como “fomento a la producción” en “financiamiento”, lo que según los trabajadores transforma al ente en un “órgano crediticio más preocupado por recaudar que por sostener una actividad cultural”. Según se advierte en el decreto, también se modifica el modo en el que se otorgan los subsidios, de modo que sólo el 20 por ciento del total se adjudicaría a las productoras inmediatamente después de aprobado el proyecto, mientras que el resto del crédito se otorgaría una vez que las empresas den cuenta de esa serie de requisitos que los realizadores definieron como “descomunal”. De este modo, lo que teme la comunidad cultural es que sólo las productoras grandes, aquellas que puedan afrontar los costos de producción sin necesidad del apoyo inicial del instituto, van a poder filmar, comprometiendo a las más de 150 películas de pequeñas y medianas productoras que por año da el cine nacional.

“Todo esto pasa por medir el resultado del cine por la cantidad de espectadores, algo que es una mentira teniendo en cuenta que estamos en un sistema de distribución concentrado en cuatro empresas de capitales norteamericanos. Si sólo se privilegia a las productoras locales que venden más, se va a destruir a todo un sector audiovisual que trata temas con mucha profundidad”, expresó Fernando Krichmar, referente de Documentalistas Argentinos (DOCA) y uno de los que se puso al hombro la extensa jornada de ayer. Más temprano, en una conferencia de prensa que también convocaron los realizadores, el director había dicho que “con el criterio de lo que vende y lo que no, como país deberíamos producir sólo soja. Posiblemente sea la idea del gobierno, pero nosotros no lo podemos permitir porque el cine es patrimonio nacional de nuestro pueblo”.

Krichmar es uno de los referentes elegidos para conformar el próximo cuerpo del Consejo Asesor, el órgano de cogobierno del Incaa que actúa como garante del funcionamiento democrático en la asignación del Fondo de Fomento Cinematográfico y que no funciona desde junio porque Mauricio Macri no firma las designaciones correspondientes. 

Mientras se producía la asamblea en el Gaumont, desde el Incaa convocaron a los miembros designados a una reunión con las autoridades que se llevará a cabo el lunes en la sede del ente rector. Frente a esta convocatoria evidentemente surgida luego de la fuerte reacción del sector, la comunidad también votó por la realización de una movilización, que se hará fuera del edificio mientras se desarrolla el encuentro. 

En abril de este año la comunidad cinematográfica ya se había movilizado intensamente para alertar sobre el peligro que correría, con una eventual intervención del Incaa, aquel Fondo de Fomento Cinematográfico, que por ley vehiculiza la recaudación destinada a la producción y el fomento de la industria. El contexto de aquel momento alimentaba aquel temor, ya que por distintas presiones mediáticas y operetas el entonces titular del Incaa, Alejandro Cacetta, había sido forzado a renunciar. La reducción del Fondo de Fomento (todavía) no ocurrió, o al menos no de forma “oficial”, pero las movidas de esta última semana confirman que la nueva gestión del instituto tenía nuevos planes para el cine y no precisamente orientados a ampliar la oferta cultural. 

Más allá de lo puntual de la flamante resolución, los presentes en la asamblea y en la conferencia que se realizó a la mañana coincidieron en denunciar un “plan sistemático” para destruir la totalidad del cine nacional. Así, la subjecución presupuestaria, las operaciones mediáticas, el retraso en los pagos, el desmantelamiento de los distintos programas del Incaa y el vaciamiento del Consejo Asesor fueron algunos de los temas que aparecieron recurrentemente y que tomaron forma de pancartas en la masiva movilización. 

 

En camino al desamparo

“Todos los caminos del Incaa conducen a la devaluación del cine argentino”. Bajo ese título, la multisectorial audiovisual, entidad que nuclea a más de una decena de asociaciones de la industria, denunció que la gestión de Ralph Haiek como presidente del Incaa “ha conseguido prácticamente una parálisis administrativa en la distribución del Fondo de Fomento Cinematográfico”. El texto señala que la resolución 942/2017 “parece promover sólo un modelo de cine que no necesita la financiación creada por la Ley y que generará sin duda un futuro de baja de la producción cinematográfica argentina, facilitando aún más la comercialización del cine extranjero, lo que dicho en otras palabras significa el camino de extinción del cine nacional. Esta resolución condena al desamparo a todo ese cine identitario producido dentro de otros formatos y propuestas, tanto estéticas como narrativas, que históricamente ha creado miles de puestos de trabajo y obtenido los más altos premios internacionales, prestigiando al cine y a todo el pueblo argentino”. El comunicado de la multisectorial (que nuclea desde Actores hasta Argentores, pasado por Sagai, DAC, SAT, SICA, Cappa, entre otras) denuncia que las nuevas normativas “no están pensadas para efectuar fomento a la cultura sino que abiertamente se expresa lo contrario: un financiamiento bancario severo y muy ajustado; siendo además muy notable que quienes han diseñado estas normas no conocen la compleja cadena productiva que implica la realización cinematográfica, creando así un daño sin precedentes e irreversible a toda la cadena de valor que nuestro cine ha sabido construir”. Por lo expuesto, las entidades le solicitan “al Poder Ejecutivo Nacional, al Ministerio de Cultura y a las propias autoridades del Incaa, reconsideren las medidas que pretenden adoptar y dialoguen con todo el sector audiovisual, tomando especial atención en los productores de las provincias y PyMES, que vienen dando batalla a la economía global y centralizada para continuar produciendo obras audiovisuales en todo el país.”

 

Por la borda

"El cine argentino, que es un ejemplo en todo el mundo por su vasta y variada producción, corre el peligro de transformarse en un negocio y relegar su condición de arte". La definición es de Paula de Luque, la directora de Juan y Eva, que no tiene dudas sobre el hecho de que la resolución 942 del Incaa atenta de manera directa contra el espíritu de la Ley de Cine, promulgada en 1994. "Los que crean que el cine es un negocio, y que sólo las películas que venden entradas son las que vale la pena hacer, desconocen el valor cultural del arte. Además, con ese criterio, entonces concluirían que la Coca-Cola es sana porque se vende mucho", ejemplifica ante Página12. 

 

-¿Por qué la resolución del Incaa vulnera la Ley de Cine?

-La Ley de Cine se promulgó con el espíritu de fomentar y desarrollar una industria de cine, que se financia con sus propios recursos y que tiene por objetivo construir identidad. La resolución 942 parte de la idea, errada, de que las únicas películas que valen son las que venden muchas entradas, por lo que genera condiciones que sólo las grandes productoras pueden enfrentar. No se trata de un problema con las grandes empresas, que con todo derecho persiguen el criterio de la rentabilidad. No estamos en contra de eso. El problema es que si se aplica la resolución las únicas películas que se van a  producir son las que venden. Toda una ley, que es ejemplo en el mundo y que permitió un vital desarrollo del cine argentino durante años y con distintos gobiernos, se tira por la borda. ¿Qué vale más: un poema de Borges o un capítulo de Harry Potter? Es una dicotomía absurda.

 

-¿Cree que se intenta avanzar hacia un cine "rentable"?

-La educación pública no es una política aplicada para mantener maestros, sino para garantizar que la gente tenga derecho a educarse y construir una sociedad mejor y más equitativa. La salud pública no es para mantener médicos, sino para que el Estado asegure la atención de la población en caso de tener un problema. Con la cultura pasa lo mismo: la gran perjudicada es la gente si el Incaa avanza con la resolución. La Ley de Cine, que hace que tengamos un cine próspero y nos permite plantar la bandera argentina en el mundo, no está hecha para mantener directores, actores o guionistas, sino para garantizar nuestra diversidad cultural y que todos tengamos acceso a la cultura. 

 

-En los últimos días, en paralelo a la resolución 942, hubo informes televisivos que volvieron a poner el ojo sobre el Incaa. ¿Cree que se trata de hechos aislados?

-No son aislados, sino concatenados. La resolución 942 viene acompañada de una campaña de desprestigio a la actividad, protagonizada por operaciones de prensa burdas pero no por eso menos dañinas. No todo el mundo que prende la tele sabe que lo que se dice es mentira.” 

 

(Información extraída del diario Página 12, artículo firmado por Paula Sabatés)


Declaración de entidades y profesionales del vecino país

SOLIDARIDAD DEL CINE BRASILEÑO

TEXTO ENVIADO AL MINISTERIO DE CULTURA DE LA ARGENTINA Y 
AL INSTITUTO NACIONAL DE CINE Y ARTES AUSIOVISUALES - INCAA

“Estimados Señores: 

Al tomar conocimiento de la carta-manifestación firmada por dieciséis entidades representativas del cine y audiovisual de vuestra nación, representadas a través de la MULTISECTORIAL AUDIOVISUAL DE ARGENTINA, país hermano y con quién venimos estrechando lazos y una creciente cooperación de producciones audiovisuales, a través incluso de convocatorias de coproducción bilaterales para largometrajes y ahora también en evaluación para coproducciones de series para TV, queremos manifestar nuestra profunda preocupación por lo que pueda suceder en adelante. 

Las entidades sectoriales brasileñas aquí representadas respetan y reconocen al cine y audiovisual argentino como uno de los más fértiles y creativos en el seno de las industrias creativas alrededor del mundo. 

Tan fundamental para la nación Argentina y Latinoamérica como lo son las industrias audiovisuales de Brasil, Chile, México, Uruguay, Colombia y tantas otras más que consolidan más y más nuestra identidad, y resisten bravamente a la hegemónica ocupación de nuestros mercados por productos audiovisuales generados en usinas de producción y distribución de los países más ricos, en particular por Hollywood, además de la masiva producción televisiva de los Estados Unidos entre otras. 

Estamos completamente a favor de la diversidad y libertad cultural y audiovisual, así como del avance de mercados cada vez más abiertos también a los productos altamente calificados provenientes de esas economías más desarrolladas.  Sin embargo, en ambos países sabemos que solo seremos capaces de hacer frente a la extrema competitividad de los agentes más poderosos de la industria cinematográfica y audiovisual internacional, si contamos con políticas de Estado sólidas, permanentes y compartidas con la sociedad civil.  Para lo cual es indispensable que la actividad audiovisual de nuestros países esté regulada y nuestra industria estimulada y protegida. En Brasil, en medio de una crisis económica sin precedentes como la de estos últimos años, nuestra industria audiovisual sigue creciendo más del 6% al año.  Esto únicamente se debe a que hay una sociedad civil y un Estado conscientes, que han sido capaces de mantener una regulación adecuada del mercado y apoyo sólido a la producción nacional. No sólo para la generación de películas y series televisivas calificadas como “comerciales”, sino de todos los géneros y estilos narrativos conocidos, donde tienen especial importancia los productos audiovisuales considerados autorales, que tantos premios internacionales han cosechado para nuestro país.  La institución brasilera máxima del sector audiovisual que es el Consejo Superior de Cine (CSC) funciona en base a una sólida y permanente participación de los representantes de las entidades del audiovisual nacional, y es gracias a ese diálogo y dinámica de ida y vuelta democrática permanente, que el sector sigue creciendo y enfrentando todo tipo de crisis económicas y coyunturales. 

Lo mismo observamos con respecto a la Argentina, donde sus películas y series televisivas, han alcanzado ya hace tiempo el mercado internacional, obteniendo una premiación destacada en los principales festivales de cine y audiovisuales del mundo, incluidos los Oscars que han proyectado y abierto puertas a varios de sus creadores y artistas en numerosos países.  Reducir o “endurecer” el sistema de fomento público en la Argentina, como parece asegurar la reciente Resolución 942, que está siendo objetada de manera unánime por las entidades del audiovisual argentino, implicaría moverse a contramano de la historia. La industria cultural es una de las actividades de las que vuestra nación puede sentirse más orgullosa y una de las que atrae el mayor reconocimiento internacional y miradas hacia Argentina. Interrumpir ese camino virtuoso tendría consecuencias muy negativas para la industria audiovisual de toda la región, además de generar desempleo y crisis al sector. 

Queremos entonces manifestar nuestra irrestricta solidaridad hacia el cine y audiovisual argentinos, y apelar a la sensibilidad de quienes tiene la responsabilidad de conducir la producción audiovisual de vuestro país hacia un destino culturalmente impostergable en común con la nuestra y del resto de Iberoamérica, para que se restablezca el diálogo con la Multisectorial Audiovisual, sin poner en riesgo a un sector tan potente y simbólicamente significativo de vuestro importante país. “

 

Entidades:  

·  BRAVI – Brasil Audiovisual – Asociación de los Productores Independientes de televisión 


·  SICAV – Sindicato de la Industria Audiovisual Rio de Janeiro 


·  SIAESP – Sindicato de la Industria Audiovisual del Estado de São Paulo 


·  APRO – Associación Brasilera de La producción de Obras Audiovisuales 


·  FUNDACINE RS – Fundación Cinema de Rio Grande do Sul 


·  SIAV-RS – Sindicato de la Industria Audiovisual de Rio Grande do Sul 


·  SINDAV-MG - Sindicato de la Industria Audiovisual de Minas Gerais 


·  SIAPAR-PR - Sindicato de la Industria Audiovisual do Paraná 


·  SANTACINE - Sindicato de la Industria Audiovisual de Santa Catarina 


·  ABRACI - Associação Brasileira de Cineastas 


·  APACI - Associação Paulista de Cineastas 


 

Personalidades: 


Nelson Pereira dos Santos (director) 

Lucy Barreto (director)


Cacá Diegues, (director) 

Renata Almeida Magalhães (productora) 

Paula Barreto (productora)


Bruno Barreto (director)


Walter Lima Jr. (director) 

Tizuka Yamazaki (directora)


Anibal Massaini (productor)

Paulo Mendonça (director de Canal Brasil)

Luiz Carlos Barreto (productor) 

Mariza Leão (productora) 

Glaucia Camargo (productora) 

Marcelo Santiago (director) 


Tomadas por Magdalena Viggiani, imágenes exclusivas de la movilización efectuada este jueves: