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TEATRO

La nueva generación de dramaturgos que asoma

Ignacio Torres, Florencia Nussbaum y Juan Carlos «Tito» Dall’Occhio, ganadores del Primer Concurso para Egresados de las Escuelas Públicas de Dramaturgia

El viernes 31 de mayo, en la sede de Argentores, se realizó la charla «El proceso creador dramatúrgico», con la participación de los autores Florencia Nussbaum, Juan Carlos «Tito» Dall’Occhio e Ignacio Torres, ganadores del Primer Concurso para Egresados de las Escuelas Públicas de Dramaturgia.

El encuentro, organizado por el Consejo Profesional de Teatro de la entidad, contó con la presencia de familiares y amigos de los jóvenes autores seleccionados por el jurado integrado por Roberto Perinelli, Susana Torres Molina y Jorge Graciosi.

En el comienzo del encuentro, Torres Molina informó que es la primera vez que se realiza un concurso de este tipo, que la iniciativa surgió de una idea del dramaturgo Tito Cossa, que se repetirá cada dos años y que el libro con los tres textos -editado por Argentores- se distribuirá en el próximo Día del Autor.

Luego Florencia Nussbaum, autora de la obra Prórroga para una despedida, hizo referencia a lo mucho que gravitó en su preparación el haber asistido a talleres dictados por Ariel Barchilón y Mauricio Kartun, y observó que su trabajo seleccionado fue su “primera obra larga” en ser concluída.

Por su parte, Dall´Occhio, premiado por Golf, una lotería nacional, tras enfatizar la importancia de haber pasado “de la narrativa y el periodismo a la dramaturgia”, estimó que el hecho que la diplomatura fuera de carácter público es un hecho “maravilloso”.

Ignacio Torres –distinguido por la obra Vos no te vas a morir– recordó sus pasos iniciales como actor y sus estudios posteriores con Santiago Loza y Gladys Lyzarazu.

A su término, Adriana Tursi, integrante del Consejo Profesional del Teatro, solicitó a los autores que lean tramos de sus obras. Luego Torres Molina les preguntó cuáles habían sido los disparadores para escribir cada una de las historias.

Dall´Occhio comentó que escribió su obra al participar en un seminario dictado por el autor mexicano Enrique Mijares, una experiencia a la que describió como “superintensa”.

“Comencé a trabajar desde una imagen que me conmoviera. Fue un teatrista de Tigre, Juan Merello, que me sugirió que me basara en algo de mi entorno. Ahí llegué al golf, algo muy de mi zona”, afirmó.

Habló entonces sobre cómo debió introducirse en el universo golfístico, ya que el conflicto ocurre durante un partido de ese deporte, donde intervienen un hombre rico, otro de clase media y un tercer personaje, el caddie, central en la historia. Mijares, agregó, le aportó una sugerencia clave: que las didascalias (las instrucciones dadas por un autor para la representación de una obra) fueran puestas en la voz del caddie.

A su vez Florencia Nussbaum describió a Prórroga para una despedida como una historia dramática, no exenta de humor, en la que la acción se centra en una casa en la que habita un matrimonio mayor, donde ha habido una muerte que desencadenará distintos conflictos y equívocos.

Contó que en el taller, Javier Daulte pidió trabajar “a partir de un comienzo”. Una vez que el argumento tomó fuerza, Nussbaum enfatizó que quería que el espectador supiera cosas que los protagonistas no, lo cual, de acuerdo a Jorge Graciosi –jurado del certamen, presente en el encuentro- fue definido como un hecho de “gran riqueza teatral”.

Ignacio Torres habló luego de su obra. El argumento de su trabajo describe el derrumbe de un matrimonio y de su hijo de 30 años, quienes se tienen que ir a vivir debajo de una autopista. La destrucción de parte de la clase media, el hecho que conlleva la dificultad de asumir la situación de calle, son temas de su interés -puntualizó-, surgidos de sus observaciones diarias generadas en su barrio de Boedo.

“Mi estímulo inicial fue sonoro”, expresó. “El disparador fue el ruido infernal de la autopista sobre la cabeza de la gente”.

Más tarde enumeró observaciones sociales que se cuelan en la historia escrita en el marco de las clases dictadas por Andres Binetti: “la invisibilidad de la miseria, los pobres criticando a los pobres, la lucha por el espacio” y contó lo mucho que lo ayudó el entendimiento psicológico de las personas en situaciones de calle.

Los jóvenes autores coincidieron en las muchas expectativas que les genera la posibilidad de que sus respectivas obras accedan al escenario.

“¡Quiero que se haga la obra”, dijo Florencia tras lo cual Ignacio confesó que todavía no sabe si él habrá de dirigir su trabajo y Juan Carlos bromeó: “para la puesta, ya estoy buscando una cancha de golf”.

Por último, Roberto Perinelli subrayó el feliz hecho de que los tres fueran egresados del Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y de tres talleres tan diversos como calificados, dictados por Binetti, Mijares y Daulte.